March 12, 2023
De parte de Lobo Suelto
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Tomado directamente la revista que editaba en Italia Antonio Gramsci, ese nombre, 鈥淐iudad Futura鈥, cobija en Rosario una experiencia in茅dita: una organizaci贸n militante conformada por movimientos sociales que se plantean las tareas pol铆ticas correspondientes a una nueva generaci贸n. Su conformaci贸n, hace una d茅cada, supone una nueva actitud para la izquierda: un saber sobre la trampa montada sobre toda voluntad de transformaci贸n, un deseo de conectar con la desesperaci贸n (la personal y la colectiva), una pr谩ctica de comunicar el lenguaje descriptivo con la b煤squeda de una salida concreta. Una izquierda que percibe desde el conflicto, y se propone como creaci贸n de otro mundo. Ser de izquierda es tener al menos dos ideas simult谩neas: una anal铆tica actualizada sobre el poder (una noci贸n de enemistad) y una racionalidad diferente, que parte de lo que resiste.

A cuarenta a帽os de la instauraci贸n de la democracia, y en momentos en que la propia vicepresidenta plantea la existencia un Estado 鈥減aralelo鈥, un poder judicial 鈥渕afioso鈥 y una marionetizaci贸n de la dirigencia pol铆tica, se hace evidente que las fuerzas pol铆ticas en el poder resultan como m铆nimo impotentes para realizar tareas elementales como cuidar ingresos populares, enmendar instituciones y combatir las ilegalidades de los poderosos. Rosario emerge en este contexto no como una excepci贸n, sino como un concentrado sintom谩tico: la circulaci贸n ilegal de mercanc铆as en rutas y puertos se corresponde con la ilegalidad absoluta del uso de las armas para proteger, disputar y ampliar negocios. Es el pa铆s entero el que se mira a s铆 mismo en la tragedia de esa ciudad del presente.

Ah铆 donde las reformas democr谩ticas resultan bloqueada por arriba, una Ciudad Futura no puede menos que proponerse crear instituciones desde abajo. Ah铆 donde el oportunismo extremo y la inercia de las burocracias pol铆ticas se torna criminal, una Ciudad Futura se propone crear bloques de espacio tiempo concretos capaces de hacer trabajar a todas las instancias del estado bajo el control popular de lo vecino. All铆 donde la tradici贸n de lxs oprimidxs resulta por completo amenaza, una Ciudad Futura mantiene viva la tradici贸n que va de la Madres al 2001, del 2001 a los feminismos populares. Una Ciudad Futura es aquella que procesa el miedo y lo convierte en poder colectivo. M谩s que un partido, la discusi贸n militante que presenci茅 ayer s谩bado 11 de marzo (si, en esa fecha hist贸rica, en Rosario funcionaba un plenario horizontal, con voces de universidades y barrios, llenas de angustia y esperanza) fue un numeroso colectivo pensando, un colectivo elaborando estrategias, un ejemplo sin modelo (un ejemplo que se difunde, que ya funciona en varias ciudades de la Provincia de Santa Fe). Un germen, un instrumento apto, un principio diferente de lo pol铆tico.   




Fuente: Lobosuelto.com