October 17, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Pedro Garc铆a Olivo

A Chuang Tzu, tambi茅n nombrado Thuangzi, lo conocemos como uno de los mayores fil贸sofos tao铆stas. Ha merecido infinidad de estudios en los 煤ltimos tiempos; en algunos de estos se muestran sus coincidencias con la disposici贸n cr铆tica del quinismo antiguo, Di贸genes al frente, y tambi茅n se le relaciona con el anarquismo cl谩sico.

La vida de este pensador se dio muy lejos de la nuestra, con una separaci贸n de m谩s de dos mil a帽os; pero las ideas que esgrimi贸 hubieran podido muy bien ser defendidas esta ma帽ana:

鈥淣o hay nada peor que gobernar a la Humanidad. Todas las formas de gobierno son err贸neas, son destructoras鈥.

鈥淟a acumulaci贸n de riquezas es el origen de todos los males. Hace al fuerte violento y deshonesto al d茅bil. Crea ladronzuelos que instala en jaulas de bamb煤. Engendra grandes ladrones que sienta en tronos de jade blanco. Es el padre de la competencia, y esta significa desgaste y destrucci贸n de energ铆as. El malestar y la guerra son los resultados de una sociedad artificial basada en el capital鈥.

鈥淟a verdadera sabidur铆a ni se ense帽a ni se aprende. Es un estado espiritual que solo consigue el que vive en completa armon铆a con la Naturaleza. Tratar de hacer buenos a los dem谩s es una ocupaci贸n tan rid铆cula como la de golpear un tambor en un bosque para encontrar a un fugitivo. Es malgastar energ铆as. Eso es todo. 驴Qu茅 importancia filos贸fica puede tener la educaci贸n cuando se preocupa simplemente de colocar a cada persona en un puesto diferente al de su semejante? Al final nos encontramos en un caos de opiniones, dudando de todo y cayendo en la vulgar costumbre de razonar. Solo razona quien se halla intelectualmente perdido鈥.

鈥淟a gente se desquiciaba cuando empezaba a moralizar, dejaba enseguida de ser espont谩nea y de actuar por intuici贸n. Se volv铆a presumida y artificiosa, y tan ciega como para tener un prop贸sito definido en la vida. Y entonces aparec铆an los gobernantes y los fil谩ntropos, las dos pestes de todas las 茅pocas鈥.

鈥淐uando todo estaba sumido en un perfecto desorden, los reformadores sociales subieron a las tribunas y predicaron desde all铆 el remedio de los males que ellos y sus sistemas hab铆an causado. 隆Los pobres reformadores sociales! No conocen la verg眉enza ni saben lo que es ruborizarse鈥.

Ocar Wilde, adscrito a menudo al 谩mbito del anarquismo filos贸fico, se destac贸 muy pronto como un divulgador del pensamiento de Chuang Tzu. Adjunto, al final de esta nota, un enlace para descargar el art铆culo que le dedic贸 en febrero de 1890, aparecido en el per铆贸dico Speaker.

Desde que cal贸 en m铆 una interrogaci贸n mal茅vola de Sade (鈥溌緾贸mo puede ser la relaci贸n de la excepci贸n con la excepci贸n?鈥), he dedicado mucho tiempo a estudiar las obras en que un autor hablaba de otro, en que un creador se enfrentaba a la realizaci贸n de otro y compon铆a un texto por ella motivado. Eran siempre autores que estimaba y que se ocupaban de artistas que tambi茅n me agradaban. Le铆 la correspondencia de F. Dostoievski, recogida y comentada por A. Gide; la composici贸n de Charles Baudelaire sobre la vida y la obra de Edgard Allan Poe; el texto monumental que dedic贸 A. Artaud a Van Gogh, su 鈥渟uicidado por la sociedad鈥; el emocionante art铆culo de Albert Camus sobre, precisamente, Oscar Wilde, titulado 鈥淓l artista preso鈥; etc茅tera. Por estas fechas, he regresado al art铆culo en el que el escritor dublin茅s, antes de los d铆as de su desgracia, manifestaba su admiraci贸n (y casi devoci贸n) por Thuangzi, el sabio chino. En todos los casos la excepci贸n parec铆a enamorada de la excepci贸n…

Oscar Wilde reaccion贸 enseguida a la primera aparici贸n de la obra de Chuang Tzu en Inglaterra. Con el tiempo, como dec铆a, se fueron sucediendo los estudios sobre el sabio an谩rquico oriental. Completo esta nota con unas p谩ginas, a prop贸sito, de Emm谩nuel Lizcano, incluidas en su ensayo 鈥淓l Caos en el Pensamiento M铆tico鈥:

鈥淧ara Zhuangzi, distinguir, analizar, dividir, es empantanar el flujo ca贸tico y vital, cercenar en las cosas su virtud, su virtualidad, 鈥渟u natural poder ser鈥, y condenarlas -condenarnos- a ser lo que son, mera im-potencia, identidad, orden, muerte. Las cosas no son lo que son, sino su potencia: 鈥淣o hay cosa sin su poder ser鈥.

鈥淣o seas un instrumento pose铆do por tu nombre,

No te conviertas en un archivo de proyectos,

No te pre-ocupes de negocios,

No te en-cargues de sabidur铆a鈥
.

La figura que aqu铆 se propone es la ant铆tesis del h茅roe occidental por excelencia: Prometeo. M谩s bien parece que est谩 hablando de su denostado hermano, Epimeteo, el des-preocupado, el que actuaba sin la menor premeditaci贸n, el que con sus comportamiento ca贸tico es fuente de todas las desgracias (para la mitolog铆a griega y su heredera, la mitolog铆a cient铆fico-t茅cnica).

A diferencia de los confucianos, el sabio tao铆sta no pretende ilustrar a nadie. Y, de la clase dirigente, solo le interesan sus hijos d铆scolos o descarriados. Lo mejor que puede hacer el poderoso con el pueblo es dejarlo a su suerte, pues en el pueblo, como en el caos, est谩 su propia energ铆a autoconstituyente. 鈥淐uando el gobierno es inactivo, el pueblo es diligente; cuando el gobierno es activo, el pueblo se hace indolente鈥. Por eso tampoco el pueblo tiene la menor necesidad de ser iluminado, ni de directrices ni dirigentes: 鈥淓liminad los sabios, desterrad los ingenios y aprovechar谩 cien veces m谩s el pueblo鈥. Cuanto le venga de fuera, y altere as铆 su virtud autoorganizativa, no puede sino corromperle. Son las leyes las que crean al delincuente. 鈥淐uantas m谩s prohibiciones, m谩s pobre ser谩 el pueblo; cuantas m谩s armas, m谩s desorden habr谩; cuantos m谩s ingenios y artilugios, m谩s monstruosidades surgen; cuantos m谩s decretos y leyes se promulgan, m谩s bandidos aparecen鈥. El desorden no es consecuencia de la anarqu铆a sino, por el contrario, del af谩n de gobierno, del empe帽o por ordenar el tumultuoso y complejo discurrir de la naturaleza, de la vida y de las gentes (鈥).

El caos que as铆 se elogia resulta ser sorpendentemente af铆n, en lo pol铆tico, a ciertas tesis del anarquismo cl谩sico y, en lo f铆sico, a las de la recientemente llamada 鈥渃aolog铆a鈥, que las ciencias de estos 煤ltimos a帽os saludan como un 鈥渘uevo paradigma鈥 del conocimiento (鈥). El caos del tao铆smo es autoconstituci贸n, autopoiesis. Es en el propio interior de su bullicioso acontecer donde se encierran todos los 贸rdenes posibles. Cualquier intento ingenioso/ingenieril por ordenarlo desde fuera es letal. Imponer el orden es destrozarlo; la acci贸n premeditada, planificada, aunque se anime de la mejor voluntad, condena a muerte toda potencia auto-organizativa (E. Lizcano, 鈥淓l caos…鈥, recogido en Urdimbre, Suport Mutu, Castell贸n, 2003, pp. 11-13).

Cierro este escrito rememorando el final de una escena compuesta por Chuang Tzu y que fascin贸 tanto a Oscar Wilde como, un siglo despu茅s, a Emm谩nuel Lizcano. Confucio se enfrenta discursivamente con Chieh Y眉, el loco, el ladr贸n, el bandido de Ch鈥檜; y recibe, como despedida del intercambio, estos gritos sublimes:

隆Basta! 隆Basta! 隆Ya est谩 bien de usar el Poder

para someter a los hombre!

隆Cu铆date mucho de ir trazando a los dem谩s

el camino que deben seguir!

隆Apaga esas claridades!

隆No estorbes mis pasos!

Mi andar es err谩tico y tortuoso.

隆No me entorpezcas! (鈥).

Todos saben de la utilidad de lo 煤til,

pero nadie conoce la utilidad de no ser 煤til para nada.


(E. Lizcano, op. cit., p. 16)

Para descarga libre de 鈥淯n sabio chino鈥, de Oscar Wilde:

https://pedrogarciaolivo.wordpress….

Pedro Garc铆a Olivo, Alto Juliana, Aldea Sesga, Rinc贸n de Ademuz, Valencia, 9 de octubre de 2021


Fuente:

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Fuente: Grupotortuga.com