May 7, 2022
De parte de Nodo50
189 puntos de vista

Safo

Por N貌nimo Lustre. LQSomos.

鈥淓n un 茅xtasis se apareci贸 un 脕ngel tangible en su constituci贸n carnal, y era muy hermoso; vi en la mano de este 脕ngel un largo dardo; era de oro y llevaba en la extremidad una p煤a de fuego. El 脕ngel me penetr贸 con el dardo hasta las v铆sceras y cuando lo retir贸 me dej贸 un ardiente amor hacia Dios鈥

Es obvio que el amor s谩fico existe desde que existe la Humanidad 鈥搇o compruebo en un ganado ovino y vacuno en semilibertad que veo a mi alrededor. Las lesbianas son mencionadas en documentos occidentales tan vetustos como el C贸digo de Hammurabi donde son las salzikrum =hija hombre. Y, en China, donde se las nombra como dui shi o como mojinzi (= espejos frot谩ndose) Por lo dem谩s, no es necesario citar a Safo de Lesbos de quien ahora toman el nombre las pasiones (驴ex?) prohibidas. Como el t贸pico es transversal a todas las culturas, hoy s贸lo me centrar茅 en las monjas cristianas.

China ca. a帽o 1900. 驴Correo porno?

En la primera Iglesia cristiana, las/los eclesi谩sticas ten铆an una vida sexual 鈥榥ormal鈥 -se casaban y procreaban heterosexualmente como el resto del pueblo. San Pedro y otros ap贸stoles estaban casados. De ah铆 que, desde siempre, los cristianos renuentes consideran que el celibato es contrario al primigenio esp铆ritu evang茅lico. Por el campo minado del lesbianismo, pasan de puntillas pero es obvio que las b铆blicas Rut y Noem铆 sent铆an algo m谩s profano que aquella diligenti amicitia de la que alardear谩 la monja medieval Hildegard von Bingen (cf. infra) En el a帽o 202, las cartaginesas Perpetua y su esclava Felicitas 鈥搒antas muy populares hasta que Agust铆n de Hipona se encabrit贸 argumentando que la mujer no pod铆a ser igual al var贸n- fueron martirizadas 驴por su negativa a rendir culto a los dioses paganos o por su sensual karitate? Etc.

Llegado el Islam, dos suras cor谩nicas narraron la historia del 芦pueblo de Lot鈥, los sodomitas, destruidos 鈥揷omo en el Viejo Testamento- por practicar la homosexualidad. Para el Cor谩n, 芦exced铆an los l铆mites禄 pero, para la Eurasia cristiana de entonces, el l铆mite del pecado nefando estaba much铆simo m谩s lejos. De hecho, el celibato clerical no estuvo prohibido hasta que as铆 lo dictaminaron los concilios de Letr谩n de 1123 y 1139. Pero a煤n transcurri贸 un siglo m谩s hasta que los concilios de Par铆s 1212 y de Ru谩n 1214 prohibieron a las monjas dormir juntas. Huelga a帽adir que nadie se dio por aludida, ni las monjas ni los frailes fueran o no 脫rdenes contemplativas. Los pecados conventuales continuaron si cabe con m谩s fuerza 鈥搊 con m谩s publicidad indeseada. Se populariz贸 el refr谩n castellano 驴Tanta gente de bonete d贸nde la mete? y continuaron los procesos inquisitoriales. Ejemplo: en el siglo XVI, Catalina de Belunza y Mariche y sus querid铆simas consortes fueron procesadas por 芦penetrarse entre s铆 como lo har铆an un hombre y una mujer desnudas, en la cama, toc谩ndose y bes谩ndose, la una encima del vientre o la panza de la otra禄 鈥揺sta Catalina (luego hablar茅 de otra) apel贸 y, finalmente, el Tribunal Supremo la absolvi贸.

La primera monja omnisciente

Hildegard von Bingen (1098-1179; en adelante, HvB) fue puesta de moda por el Papa em茅rito Benedicto XVI, tambi茅n alem谩n. Ahora, la plebe acomodaticia la define como 鈥渟anta [desde 2006-2011], compositora, escritora, fil贸sofa, cient铆fica, naturalista, m茅dica, pol铆mata, abadesa, m铆stica, lideresa monacal y profetisa tambi茅n apodada la sibila del Rin y la profetisa teut贸nica.鈥 Adem谩s, desde 2013, es la tercera doctora de la Iglesia cat贸lica romana, anegada entre 33 doct铆simos varones.

Es probable que la iniciaci贸n al amor s谩fico se lo ense帽ara su maestra, la condesa Judith von Spanheim, Jutta. Maestra y disc铆pula vivieron juntas en el castillo condal. Cuando la joven cumpli贸 los 14 a帽os, ambas se enclaustraron en un convento donde HvB profes贸 como benedictina. Jutta muri贸 en 1136 en olor de santidad y, cumplidos sus 38 a帽os, HvB fue ascendida a magistra (abadesa) A帽os despu茅s, Hildegard se enamor贸 de su joven secretaria, la tambi茅n noble Ricardis von Stade y, cuando 茅sta la dej贸, HvB la escribi贸 una doliente y expl铆cita carta:

Hikdegard y Ricardis recreadas recientemente por un fraile gringo

鈥淓scucha, hija, a tu madre espiritual, que te dice: mi dolor aumenta. El dolor mata la gran confianza y el consuelo que ten铆a en una persona鈥 te digo que siempre que he pecado de este modo, Dios me ha mostrado ese pecado bien con angustias, bien con dolores, y as铆 ha sucedido ahora por tu causa, como t煤 misma sabes鈥 隆Ay de m铆, hija! 驴Por qu茅 me has abandonado y dejado hu茅rfana? Yo amaba la nobleza de tu talante, tu sabidur铆a y tu castidad, y tu esp铆ritu y todo tu ser, hasta el punto que muchos me dec铆an, 驴d贸nde te est谩s metiendo?鈥 que lloren conmigo todos aquellos que sufren un dolor semejante al m铆o, quienes sintieron un afecto en su coraz贸n y su alma tan grande como el que yo he sentido por ti, por una persona que les fue arrebatada en un instante, como t煤 lo fuiste para m铆.鈥

En realidad, Ricardis no le fue 鈥榓rrebatada en un instante鈥 sino que abandon贸 a HvB porque circa 1150, la abandon贸 para ser abadesa de un convento saj贸n 鈥揹onde, poco despu茅s, fallecer铆a con solo 28 a帽os.

鈥淐uando estaba escribiendo el libro Scivias, ten铆a en pleno amor (plena karitate) a una monja noble, la hija de la ya citada marquesa鈥 Se hab铆a unido a m铆 en todo por medio de una amorosa amistad (diligenti amicitia), compartiendo conmigo los sufrimientos hasta que terminara aquel libro. Pero debido a su distinguido linaje se inclin贸 por un puesto m谩s elevado y quiso ser nombrada madre de un importante monasterio, lo que ambicionaba no tanto seg煤n Dios sino seg煤n el honor del siglo. Despu茅s de que se hubiera trasladado a un lugar alejado de nosotras, y se hubiera alejado de m铆, perdi贸 muy pronto la vida鈥

Para p贸stuma tranquilidad de todos, los actuales panegiristas aseguran que Ricardis 鈥渆n su lecho de muerte expres贸 llorando su anhelo y su intenci贸n de regresar junto a HvB.鈥

En aquel siglo, a las monjas que sent铆an 芦deseos carnales禄 hacia otras monjas se las prohib铆a componer canciones o poemas amorosos 鈥損or ello, ha subsistido muy poca poes铆a l茅sbica. Pese a todo, todav铆a pueden recuperarse algunas piezas expl铆citas como la escrita en el siglo XII por Marie de France, abadesa de un convento en Baviera y hermana de Enrique II Plantagenet: 鈥淐uando recuerdo los besos que me disteis y la forma con que tiernas palabras acariciasteis mis peque帽os pechos, quisiera morir porque no os puedo ver.鈥

Llegados a este punto, reflexionemos: las estrellas que he citado son todas arist贸cratas, condesas, de casas reales y noblezas segundonas que se reclu铆an en conventos cuyas 鈥榗lausuras鈥 eran m谩s ficticias que efectivas. Sabemos que la mayor铆a eran enclaustradas a la fuerza, generalmente por intrigas cortesanas. Pod铆an ser conspiradoras activas o, simplemente, lo que hoy definir铆amos como quebrantadas de cuerpo y alma. Por ello, sin mayor abundamiento, no es razonable incluir a estas psic贸patas en el mismo marco hist贸rico que los cuantiosos milenarismos y/o sublevaciones populares que proliferaban in illo tempore puesto que las relaciones proselitistas 鈥搈enos a煤n, de causalidad- entre ambos colectivos que hoy nos reflejan algunas actas procesales, pueden ser impostadas, sobrevenidas o inventadas. Adem谩s, es l贸gico dudar de que una 茅lite libresca influyera en las costumbres sexuales de una plebe analfabeta que cantaba somnolienta la cantinela de las religiones 鈥榙el Libro鈥.

Marie de France

A principios del siglo XVII, Espa帽a (y no digamos aquel su Imperio donde 鈥減asado el Ecuador, no hay pecado鈥), es guardiana del Vaticano tridentino. Pero tambi茅n es tan disoluta como cualquier potencia hegem贸nica. En plena Hispania Imperial, la concupiscencia conventual se entrelaza con el iluminismo, el quietismo y con lo que hoy conocemos como esoterismo. Algunos casos retratan a un orgi谩stico revoltijo de religiosas/os s谩ficas, bi y pansexesuales, m铆sticas y activistas de la promiscuidad que se anticipaban a las hoy obsoletas teor铆as del matrimonio por grupos y /o el hetarismus (de hetaira, puta) tan caro a proto-antrop贸logos del siglo XIX como Bachofen, Morgan y el copista Engels. Ejemplo:

En 1627, la Beata jienense Catalina de Jes煤s y el Presb铆tero tinerfe帽o Juan de Villalpando fueron apresados y torturados por la Inquisici贸n como parte del famoso proceso contra los alumbrados de Sevilla. En las Actas de este exaltado espect谩culo encuentro que se alude a unas 芦religiosas, bon铆simas y sincer铆simas almas que creyendo esta doctrina y cudiciosas de medrar en el esp铆ritu, se acostaban en la cama juntas, se abrazaban y se besaban y se tomaban los pechos y se mamaban ad invicem, muy persuadidas de que desta suerte se comunicaban la una a la otra el Esp铆ritu Santo禄 (algunas fuentes creen que ad invicem inclu铆a la fellatio)

Catalina declar贸 in extenso que 鈥渜ue las mugeres casadas no ten铆an obligaci贸n de obedecer a sus maridos por estarse todo el d铆a en la Iglesia鈥 Y menospreciava las Religiones y personas Religiosas, hablando mal dellas鈥 Y que tenia el mismo Esp铆ritu que Santa Teresa de Jes煤s鈥. Fue condenada 芦a que salga en auto p煤blico con insignias de penitente y abjure de levi y a que est茅 reclusa seys a帽os en el convento o hospital que le fuere se帽alado, adonde sirva para merecer la comida y que reze vocalmente todos los d铆as de su vida un tercio del Rosario de N.潞 Sr.潞 y ayune los viernes de los dichos seys a帽os y confiese con el confesor que el Scto. Officio le se帽alare鈥 (Villalpando, su consorte procesal-espiritual fue, sorprendentemente, condenado a penas livianas)

Cita Catalina a santa Teresa, quiz谩 a sabiendas que las Constituciones de la Orden del Carmelo que Teresa S谩nchez de Cepeda D谩vila y Ahumada (1515-1582) hab铆a implantado ordenaban que 鈥漀inguna hermana abrace a otra, ni las toque el rostro ni las manos ni tengan amistades en particular鈥. Por ello, aunque sea un cita harto conocida, no resisto a la tentaci贸n de reproducir la Transverberaci贸n de la santa Teresa: 鈥淓n un 茅xtasis se apareci贸 un 脕ngel tangible en su constituci贸n carnal, y era muy hermoso; vi en la mano de este 脕ngel un largo dardo; era de oro y llevaba en la extremidad una p煤a de fuego. El 脕ngel me penetr贸 con el dardo hasta las v铆sceras y cuando lo retir贸 me dej贸 un ardiente amor hacia Dios鈥.

La Ilustraci贸n

La llegada del racionalismo no alter贸 las fantas铆as m铆stico-sexuales de nobles ni de plebeyos pero tuvo la virtud de que pudieran ser publicados algunos ardientes testimonios siempre que, como ordenaba Voltaire, fueran de铆stas. Ejemplo que a帽adimos aunque s贸lo sea porque 鈥揷omo vimos en una nota cinematogr谩fica anterior- todav铆a inspira a la intelligentsia occidental: La religieuse, novela que Denis Diderot termin贸 en 1760 pero que s贸lo fue publicada p贸stumamente en 1796. 驴Por qu茅 esa demora?, 驴por prudencia o quiz谩 porque estaba 鈥渋nspirada en hechos reales鈥? Sea como fuere, este alegato narra en detalle c贸mo la Madre Superiora de un convento seduce a una sor鈥 y c贸mo esos amores pecaminosos llevan a la locura, al destierro y a la muerte. En suma, una did谩ctica moralista 鈥揹e铆sta, por supuesto. Leamos unos pocos p谩rrafos:

鈥淟e premier soir, j鈥檈us la visite de la sup茅rieure ; elle vint 脿 mon d茅shabiller鈥 ce fut elle qui me d茅shabilla鈥 elle baissa les yeux, rougit et soupira ; en v茅rit茅, c鈥櫭﹖ait comme un amant鈥 elle entrouvrait le haut de ma robe鈥 ma poitrine 茅tait 脿 demi nue, et ses baisers se r茅pandaient sur mon cou, sur mes 茅paules d茅couvertes鈥e m鈥檃per莽us alors, au tremblement qui la saisissait鈥 que sa maladie ne tarderait pas 脿 la prendre鈥 [sospecha] que son mal 茅tait contagieux [pese al peligro, sor Suzanne sigue amando a la Superiora]

Descubiertos sus idilios, Suzanne es forzada a confesarse: 鈥淓t je me tus; mais le directeur m鈥檌nterrogea, et je ne dissimulai rien. Il me fit mille demandes singuli猫res, auxquelles je ne comprends rien encore鈥 [el var贸n confesor descarga su furia contra la Superiora insult谩ndola por] indigne, libertine, mauvaise religieuse, femme pernicieuse, 芒me corrompue; et m鈥檈njoignit, sous peine de p茅ch茅 mortel, de ne me trouver jamais seule avec elle.鈥 Esas 鈥渕ille demandes singuli猫res鈥 que Suzanne no comprende a帽os despu茅s, es probable que aluda al desmesurado inter茅s de todos los confesores por indagar en los detalles m谩s 铆ntimos 鈥搇茅ase, er贸ticos- de las monjas pecadoras. Es decir, pornograf铆a sacerdotal o morbo que se destila en los confesionarios.

驴Amor puro? Quiz谩 no totalmente puesto que Suzanne obtiene prebendas personales del abusivo r茅gimen conventual: 鈥淛e voyais cro卯tre de jour en jour la tendresse que la sup茅rieure avait con莽ue pour moi. J鈥櫭﹖ais sans cesse dans sa cellule, ou elle 茅tait dans la mienne; pour la moindre indisposition, elle m鈥檕rdonnait l鈥檌nfirmerie, elle me dispensait des offices, elle m鈥檈nvoyait coucher de bonne heure, ou m鈥檌nterdisait l鈥檕raison du matin.鈥 Al confort por el pecado. Y, 驴por qu茅 no endulzar la prostituci贸n cuando est谩 bendecida? Si hay que tragarla, mejor con hostias consagradas.

[Fin de esta I Parte. En la Segunda Parte, llegar茅 hasta la actualidad con referencias ocasionales a figuras tan conocidas como la novohispana sor Juana In茅s de la Cruz o tan desconocidas como el de las monjas contempor谩neas que, por admitir su 鈥榩ecado鈥, han sido expulsadas de sus respectivas 脫rdenes. En los p谩rrafos finales, se analiza hasta qu茅 punto, seg煤n se argumenta en el a帽o 2020, el convento es o era un refugio contra la heteronorma]

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Fuente: Loquesomos.org