November 24, 2020
De parte de La Haine
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La actitud de Espa帽a puede parecer descabellada si no se conoce cual era la naturaleza de la dictadura franquista, un r茅gimen apoyado y defendido por EEUU

La literatura espa帽ola se ha acercado muy poco a aquellos a帽os en que el franquismo decidi贸 abandonar al pueblo saharaui y dejar su suerte en manos del dictador medieval Hassan II y de EEUU. Sin embargo, hay una novela magistral escrita por mi paisano Luis Leante –Mira si yo te querr茅, premio Alfaguara 2007- que nos aproxima mucho a aquel tiempo vergonzoso y a la vida de quienes luego tuvieron que dejar su pa铆s para vivir en los campos de concentraci贸n de Tinduf, donde subsisten casi exclusivamente de los suministros de Naciones Unidas. La hospitalidad de los n贸madas, la generosidad y la espera infinita de un pueblo pac铆fico y pobre, el caos de la desbandada militar espa帽ola, la desorganizaci贸n, la sensaci贸n de vac铆o laten en las p谩ginas de un libro que ser铆a bueno volver a leer.

Despu茅s de un siglo de colonizaci贸n espa帽ola de un territorio que durante mucho tiempo nadie quiso ocupar, en 1970 Naciones Unidas dict贸 la Resoluci贸n 2711 por la que conminaba a Espa帽a a organizar un refer茅ndum de autodeterminaci贸n del pueblo saharaui. En un primer momento el gobierno franquista se opuso, pero cuatro a帽os despu茅s, con Arias Navarro en la Presidencia del Gobierno y la presi贸n de EEUU, la dictadura accedi贸 a los requerimientos de la organizaci贸n nacida en la Conferencia de San Francisco.

El dictador agonizaba, el entonces pr铆ncipe heredero Juan Carlos de Borb贸n quer铆a ponerse la corona y para ello lo mejor era obedecer al amigo americano y evitar un avispero. Espa帽a se constituir铆a despu茅s como una monarqu铆a parlamentaria y EEUU, que nunca fi贸 sus intereses a pa铆ses democr谩ticos, elegir铆a a Marruecos para esa tarea con la seguridad de que ese pa铆s cumplir铆a sus obligaciones con la misma sumisi贸n que durante a帽os lo hizo la dictadura franquista.

La actitud de Espa帽a puede parecer descabellada si no se conoce cual era la naturaleza de la dictadura franquista, cruel en extremo con los disidentes del interior pero absolutamente d贸cil y sumiso con los poderosos del exterior

Ante la inminencia del refer茅ndum, Hassan II -Marruecos atravesaba una grave crisis pol铆tica y econ贸mica- determin贸 como t谩ctica dilatoria preguntar al Tribunal Internacional de La Haya si el Sahara Occidental era territorio de nadie y sobre las relaciones hist贸ricas de dependencia respecto a Marruecos. El alto tribunal decidi贸 que aquellas tierras pertenec铆an a los saharauis y que los v铆nculos con la monarqu铆a alauita no exist铆an salvo el de los jefes de algunas tribus a t铆tulo personal.

Ante tal sentencia, Marruecos anunci贸 en abril de 1975 que una marcha de civiles y militares invadir铆a pac铆ficamente el Sahara Occidental para abrazarse con sus hermanos del sur. Con Franco muy pr贸ximo a entrar en el infierno, el 31 de octubre Juan Carlos de Borb贸n accede a la Jefatura del Estado y preside su primer Consejo de Ministros. Entre tanto hab铆a pedido, o le hab铆an impuesto, la mediaci贸n de Kissinger en el pleito llegando a un acuerdo mediante el cual EEUU apoyar铆a la restauraci贸n de la monarqu铆a espa帽ola a cambio de la cesi贸n del Sahara a Marruecos, que era tanto como regal谩rselo a EEUU.

El 6 de noviembre -lo recuerdo porque una persona muy vinculada a mi familia estaba haciendo el servicio militar y lo embarcaron con rumbo a Bojador- miles de marroqu铆es invad铆an el Sahara bajo la estricta vigilancia del ej茅rcito real. Naciones Unidas conminaba a Hassan II a detener la marcha y respetar sus resoluciones, Espa帽a hac铆a como que era un asunto que no le incumb铆a y Kissinger se re铆a, una vez m谩s, desde su despacho en la Casa Blanca.

El 12 de noviembre, siguiendo el gui贸n establecido por el Secretario de Estado norteamericano y contraviniendo todas las resoluciones de la ONU, se celebra la Conferencia de Madrid entre Espa帽a, Marruecos y Mauritania, decidiendo Espa帽a ceder, cosa que no pod铆a hacer en virtud de los acuerdos internacionales, doscientos mil kil贸metros cuadrados a Marruecos y setenta mil a Mauritania. El Frente Polisario, que se hab铆a constituido en 1973, resolvi贸 que la lucha armada contra los intereses marroqu铆es era la 煤nica opci贸n que le quedaba.

El 26 de febrero de 1976 Espa帽a abandona el Sahara dejando todas las instalaciones militares y civiles y los caladeros de pesca a Marruecos, las riqu铆simas reservas de fosfatos, uranio, circonita, zinc, gas y petr贸leo a EEUU y otros pa铆ses europeos gracias a los permisos del monarca, y al pueblo nativo, representado por la Rep煤blica 脕rabe Saharaui Democr谩tica, la miseria y la opresi贸n, el expolio de sus riquezas y un gigantesco muro de 2700 kil贸metros que les separa de su tierra.

La actitud de Espa帽a puede parecer descabellada si no se conoce cual era la naturaleza de la dictadura franquista, un r茅gimen apoyado y defendido por EEUU, cruel en extremo con los disidentes del interior pero absolutamente d贸cil y sumiso con los poderosos del exterior. S贸lo conociendo esos dos rasgos esenciales de la tiran铆a es posible concebir que Espa帽a cediese a Marruecos las mayores minas de fosfato del mundo cuando ese mineral ya era imprescindible para la agricultura, uno de los mayores caladeros del planeta en el que ahora faenamos pagando una cantidad enorme de dinero a Mohamed V y reservas sin cuantificar de petr贸leo, gas natural, cobre, zinc y hierro. 

Pero con todo, lo que resulta absolutamente reprochable y vergonzoso es la situaci贸n en que Espa帽a dej贸 al pueblo saharaui y la actitud de indiferencia que hasta hoy han mantenido los diversos gobiernos democr谩ticos, incapaces siquiera de reconocer a la RASD ni de denunciar la violaci贸n constante de los derechos de los saharauis, m谩s teniendo en cuenta que seg煤n informe del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas firmado el 29 de enero de 2002, Espa帽a sigue siendo a d铆a de hoy la potencia administradora del Sahara Occidental, ya que no ten铆a ning煤n poder para ceder esa concesi贸n a terceros pa铆ses tal como se hizo en los acuerdos de Madrid de noviembre de 1975. 

Espa帽a teme que una posici贸n de apoyo a la Rep煤blica Saharaui provoque una reacci贸n desmesurada de Marruecos, una reacci贸n propia de los reg铆menes dictatoriales tan proclives a excitar a sus pueblos con el enemigo exterior, pero pese a ese riesgo y a las consecuencias que pudiese tener en las relaciones con EEUU, ya han pasado cuarenta y cinco a帽os desde aquel abandono ominoso y es hora de rectificar y permitir a los desterrados regresar a su tierra y dirigirla por sus propios medios y voluntad.

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Fuente: Lahaine.org