January 8, 2021
De parte de La Haine
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Hay cosas que solo son posibles en Marruecos, es pr谩cticamente imposible que se puedan dar en otro lugar, ning煤n pa铆s del mundo puede silenciar una guerra durante dos meses en la era de la informaci贸n, donde en cada esquina hay un tel茅fono m贸vil o un sat茅lite, sin embargo Marruecos lo ha conseguido, y lo ha hecho en el interior y en el exterior.

Muchos se preguntar谩n como un pa铆s anclado en la baja edad media puede lograr ocultar el estruendo de los morteros que en ocasiones se han escuchado a 50 km de distancia, las redes atestadas de ataques del ej茅rcito Saharaui y han sido pocos los d铆as en los que el ej茅rcito Marroqu铆 no ha enterrado al menos a un soldado.

En el escenario interior, el Majzen lo tiene bastante controlado, y se maneja a sus anchas, no es la primera ni la 煤ltima vez que amordaza un gran acontecimiento, son m煤ltiples los factores que juegan a su favor; en primer lugar hay que recordar que Marruecos ostenta uno de los porcentajes de analfabetismo m谩s altos del planeta, superando el 35%, lo que equivale a que un tercio de la poblaci贸n nunca ha ido a una escuela, a esto hay que sumarle la educaci贸n marcada por la sumisi贸n y la obediencia de car谩cter religioso, a la familia Alauita, bajo el pretexto de su falsa vinculaci贸n familiar con el profeta Mohamed.

Lo que les ha concedido la condici贸n de santos y un poder absoluto sobre el pueblo Marroqu铆, ejercido durante siglos. El marroqu铆 medio cree que los Alauitas son sacros y que tiene la obligaci贸n de venerarlos, lo que facilita al Majzen la labor de sometimiento y control que ejerce sobre la vida de los marroqu铆es.

Estos dos factores: la ignorancia del pueblo Marroqu铆 y el poder absoluto que ostenta la monarqu铆a han facilitado la creaci贸n de la estructura gubernamental llamada MAJZEN, que es un conglomerado compuesto por varias capas de poder superpuestas cuya funci贸n esencial es que nadie se salga de la fila. Durante el mandato de Hassan II, que posiblemente sea el sult谩n m谩s sanguinario de la historia de Marruecos, consigui贸 neutralizar los componentes esenciales en una democracia moderna y convertirlos en un mecanismo a su servicio; la sociedad civil, la prensa y las estructuras pol铆ticas (partidos y sindicatos). Estos tres elementos en Marruecos o no existen o existen bajo un estricto y f茅rreo control.

Para cualquier profano, una ojeada sobre Marruecos, la primera conclusi贸n es que es un pa铆s normal y en el que existen los tres elementos citados anteriormente, pero ese es justo el gran logro del dictador Hassan II, convertir las apariencias en realidades, transformar a ojos del Marroqu铆 el espejismo en un mar de agua dulce.

Cuando en los a帽os ochenta, se estableci贸 en el mundo como condici贸n indispensable el pluripartidismo para que el Pa铆s sea reconocido como democracia, Hassan II aprovech贸 algunas estructuras simb贸licas ya existentes de algunos partidos pol铆ticos, cre贸 otros y los puso en manos de personas de su total confianza; un yerno, un primo segundo y personas del sequito real, as铆 todo lo tenia bajo control y desde entonces hasta hoy, Marruecos funciona con esa aparente normalidad democr谩tica, a ojos del mundo hay partidos y hay elecciones, pero todo es un montaje bien cocinado y condimentado en las cocinas del palacio real.

Cuando se celebran las elecciones tanto el porcentaje de participaci贸n como el reparto de esca帽os se realiza en los despachos del Majzen al gusto de la monarqu铆a Alauita, dependiendo de las fidelidades del momento, es decir quienes han demostrado mayor sumisi贸n y pleites铆a tendr谩n su premio, los otros tendr谩n que esperar pr贸ximas ocasiones y seguir haciendo m茅ritos de servilismo y lealtad.

En cuanto a la prensa, ocurre algo parecido, hay abundancia de medios, la mayor铆a son propiedad de testaferros del mismo Majzen, pero todos tienen que cumplir 贸rdenes estrictas del Majzen, la principal, es saber que hay asuntos que son intocables. Cuando alg煤n medio o periodista se ha salido de la l铆nea oficial majzeniana, la ha pagado muy caro, porque acaban sometidos a una persecuci贸n interminable con acusaciones de delitos comunes, que no tienen nada que ver con el ejercicio de su profesi贸n, lo que les obliga a un proceso de sometimiento para acabar cediendo y entreg谩ndose a la causa del MAJZEN, o acabar engordando la larga lista de los emigrados.

En los 煤ltimos 20 a帽os ha habido un sinf铆n de caso, de periodistas que se dejaron llevar por las apariencias de la propaganda majzeniana, que vende al mundo una libertad de prensa artificial y se la creyeron y quisieron hacer alguna publicaci贸n independiente y acabaron padeciendo el calvario y el drama de las denuncias, persecuciones, atropellos y severas condenas. Entre estos periodistas se pueden citar: Ali Lmrabet, Omar Radi, Hajar Raissouni, Dris Chartane, Ali Anouzla, Hicham Mansouri, Toufig Bonachrine, Maati Monjib o el Saharaui Mohamed Radi Ellili鈥tc etc todos estos periodistas son testigos de que en Marruecos nunca ha existido, ni existe una prensa fuera del ideario del Majzen, la consigna es; o p煤blicas loas al Majzen o vivir谩s el resto de tus d铆as entre terribles sufrimientos.

芦Ocurre algo (鈥), hay abundancia de medios, la mayor铆a son propiedad de testaferros del mismo Majz茅n, pero todos tienen que cumplir 贸rdenes estrictas del Majz茅n, el S谩hara Occidental intocable禄. 

La tercera pata del dominio desp贸tico y tir谩nico que ejerce el Majzen sobre la vida de todos los bichos vivientes que habitan en Marruecos, es la llamada sociedad civil, algo pr谩cticamente ficticio en Marruecos, El Majzen se encarg贸 de desmontar cualquier atisbo o forma de organizarse de la sociedad civil y sustituirla por las mismas estructuras de implantaci贸n del Majzen, es decir una especie de polic铆a pol铆tica, cuyo primer eslab贸n son los chivatos 鈥淢oqaddems鈥 del vecindario, pasando por los Chiujs y acabando en el Wali (Gobernador) que es quien ejecuta las 贸rdenes del Majzen a trav茅s del Ministerio del Interior.

Esta estructura majzeniana enraizada y bien implantada es la que evita que la sociedad civil pueda tener el m谩s m铆nimo protagonismo en cuanto a las demandas, atenci贸n, organizaci贸n o gesti贸n de sus problemas, todo se limita a las decisiones de los representantes del Majzen, es por ello que en Marruecos es casi imposible organizar protestas al margen de las directrices del Majzen y los que lo intentan acaban siempre estrellados contra las alambradas y las emboscadas construidas por las estructuras bien s贸lidas del Majzen.

Como ejemplo de este dominio absoluto, se puede citar el caso de los entre 15.000 y 20.000 soldados marroqu铆es que perdieron la vida en la guerra del Sahara, y nunca ha existido ning煤n ente, asociaci贸n, organizaci贸n o individuo, de la sociedad civil que honre la memoria de estos soldados que entregaron su vida para complacer los caprichos y la fantas铆a expansionista de una monarqu铆a enajenada. Es igualmente llamativo el caso de los m谩s de tres mil soldados marroqu铆es prisioneros que estuvieron m谩s de 20 a帽os en manos del Frente Polisario y que algunos de ellos, despu茅s de liberados estuvieron cuatro a帽os esperando ser aceptados por su propio pa铆s, a estos soldados que se dejaron media vida en la c谩rcel, a su vuelta a su tierra fueron tratados como perros sarnosos y tampoco la llamada sociedad civil movi贸 un s贸lo dedo por ellos.

En todo este panorama existen tres salvedades que aunque escapan al control total del Majzen, est谩n bien arrinconadas, sin pr谩cticamente margen de maniobra, son tres organizaciones que intentan mantener un perfil propio fuera de la 贸rbita del Majzen, pero en realidad son como una utop铆a, est谩n muy bien infiltradas por agentes del contraespionaje, que desde dentro manipulan sus acciones, y aunque el empe帽o de algunos activistas de estas organizaciones por enarbolar una lucha honesta y militante, s贸lo constituyen una ilusi贸n en el turbio y macabro plan trazado por el Majzen. Estas organizaciones son: el partido pol铆tico La V铆a democr谩tica, la Asociaci贸n Marroqu铆 de Derechos Humanos y la Asociaci贸n religiosa Justicia y Espiritualidad.

En el plano exterior, te贸ricamente el apag贸n informativo sobre la guerra en el Sahara, viene dado por la situaci贸n actual de la pandemia que impide la movilidad de los medios de prensa internacionales. No obstante, ese no debe ser un motivo suficiente para que la guerra no tuviera repercusi贸n en los medios internacionales, ya que los medios de prensa Saharauis y de los dos pa铆ses vecinos (Argelia y Mauritania) est谩n difundiendo bastantes informaciones sobre la situaci贸n imperante.

Se sabe con certeza que el MAJZEN ha prohibido taxativamente a sus medios publicar cualquier informaci贸n relativa a la actual guerra del Sahara, s贸lo pueden difundir las informaciones oficiales provenientes de la DGED, es decir, los habituales desmentidos de todas las informaciones que publican otros medios, y ya se sabe c贸mo se las gasta el Majzen en estos asuntos, por lo que est谩 totalmente descartada la publicaci贸n por parte de medio Marroqu铆es de ninguna noticia sobre este asunto. Est谩 tambi茅n constatado y corroborado, que el Majzen ha impedido a las familias de los soldados muertos o heridos publicar ninguna referencia sobre el tema en las redes sociales. Ha habido casos que les han falseado las causas de su muerte y han comunicado a su familia que la muerte fue causada por el Covid o por la picadura de una serpiente.

Otra de las causas del silencio es el habitual control y la intimidaci贸n que hace el Majzen sobre los medios de prensa internacional acreditados, hay una ley no escrita de que si te acreditan como corresponsal debes respetar su propio c贸digo deontol贸gico, que consiste en no publicar asuntos inc贸modos para el Reino de Marruecos, de lo contrario corres el riesgo de no poder renovar la acreditaci贸n, o que te roben material de tu casa o que te sometan a vigilancias intensivas, o que te impidan acceder a seg煤n que sitio, o incluso te someten a persecuciones judiciales y un sinf铆n de gestos de disuasi贸n que persiguen como objetivo domesticar al corresponsal y convertirlo sin que se de cuenta en una especie de defensor de la causa del Majzen, lo que lo conducir谩 a establecer un filtro de que es lo que puede o no puede publicar.

Hay otras situaciones que tambi茅n influyen para concretar el corte informativo, que son los intereses de algunos medios y de algunos Estados. Este tipo de censura, en el que intervienen las autoridades pol铆ticas y empresariales, es conocido y muy usado especialmente en las relaciones de Marruecos con Espa帽a y Francia, donde se mezclan algunos intereses particulares, otros de car谩cter estatal con el chantaje, la coacci贸n y el victimismo como t茅cnicas caracter铆sticas del Majzen para conseguir sus objetivos.

En definitiva, la confluencia de diversos factores internos y externos propician que el Majzen salga temporalmente airoso en sus objetivos de enmudecer el estruendo de las armas, pero el tiempo es implacable y nunca perdona a los que ocultan la verdad, porque la veracidad, est谩 ah铆 fuera y acaba siempre saliendo, es solo cuesti贸n de tiempo.

Foto ilustrativa/cr茅dito ECSAHARAUI 

Fuente: ecsaharaui.com




Fuente: Lahaine.org