October 21, 2021
De parte de La Haine
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” Los j贸venes saharauis que formamos parte del ej茅rcito vamos a luchar hasta nuestra 煤ltima gota de sangre. Si existe una soluci贸n pol铆tica va a estar empujada por las armas”

Ataque marroqu铆 a civiles saharauis

Se confirma que las fuerzas de ocupaci贸n marroqu铆es bombardearon con aviones a un grupo de n贸madas saharauis que se dispon铆an a alimentar a su ganado junto a un pozo situado al 70 kil贸metros del muro militar marroqu铆, causando hasta el momento dos heridos de diversa gravedad.

El ataque perpetrado ha tenido lugar en la regi贸n la localidad de Esfaya en la regi贸n de Mheiriz y supone el s茅ptimo ataque marroqu铆 que tiene como objetivo a civiles saharauis. En 煤ltimo tuvo lugar a finales de agosto al bombardear un cami贸n comercial. Las fuerzas de la ocupaci贸n marroqu铆 han intensificado esta semana los ataques contra los civiles saharauis en medio del agravamiento del conflicto armado desde la violaci贸n, por parte de Marruecos, del acuerdo del alto el fuego el 13 de noviembre de 2020.

Al menos un veh铆culo civil con tres personas a bordo qued贸 destruido debido a los ataques con aviaci贸n por parte del Ej茅rcito marroqu铆 el lunes en la localidad de Sfeya, un famoso pozo en la zona de Mheiriz donde beben los camellos.

Seg煤n la informaci贸n recopilada, los soldados de ocupaci贸n marroqu铆es quer铆an matar a los pastores que se dispon铆an a dar agua a su ganado junto al pozo de Sfeya, situado a unos 30 kil贸metros del muro militar que divide el S谩hara Occidental en dos partes, una ocupada por Marruecos y la otra liberada y administrada por el gobierno saharaui.

El bombardeo de civiles en varias partes del S谩hara Occidental desde que re estall贸 el conflicto armado, no es algo nuevo. En 1975, Marruecos bombarde贸 intencionalmente con napalm y f贸sforo blanco a miles de saharauis que hu铆an de la invasi贸n militar del territorio. Los bombardeos contra la localidad de Um Draiga en 1976 y los ataques perpetrados en Amgala, Lmutlani y a帽os m谩s tarde al hospital de Tifariti. En 煤ltimo tuvo lugar a finales de agosto al bombardear un cami贸n comercial.

Los dos heridos llegaron ayer noche a un hospital de los campamentos de refugiados saharauis abordo de una ambulancia, que cruz贸 cientos de kil贸metros del desierto, para que las v铆ctimas reciban una atenci贸n m茅dica.

OMAR DEIDIH, joven recluta del ej茅rcito del Polisario

Una nueva generaci贸n de saharauis

Nacidos en los campamentos, engrosan el ej茅rcito que trata de romper tres d茅cadas de par谩lisis. Hace una d茅cada Omar Deidih fue uno de esos miles de ni帽os saharauis que, hasta la irrupci贸n de la pandemia, disfrutaban de un respiro estival en casas de familias espa帽olas. De aquellos breves per铆odos Omar recuerda a煤n su periplo feliz por tierras gallegas y manchegas. Una experiencia, la del programa “Vacaciones en Paz”, que hoy se antoja remota. Omar, como otros tantos j贸venes de los campamentos de refugiados, acaba de enrolarse en las filas del Frente Polisario en la renovada ofensiva contra Marruecos.

“Era dif铆cil imaginar que un d铆a estar铆a aqu铆 como soldado. La verdad es que ten铆amos mucha fe en la comunidad internacional y en una soluci贸n de paz”, admite Omar. Es finales de semana y el joven, de 23 a帽os, camina por un precario campamento militar en el sector militar de Mahbes, uno de los puntos m谩s activos del conflicto que, tras 29 a帽os de alto el fuego, recuper贸 el pasado noviembre la actividad b茅lica. Desde entonces, seg煤n fuentes del Polisario, once de sus soldados han perdido la vida. Las 煤ltimas dos bajas fueron reportadas el pasado s谩bado.

“Somos un pueblo que ama la paz. Por eso hemos esperado tantos a帽os para reemprender este camino”, balbucea Omar, un joven hiperactivo y autodidacta. Su biograf铆a es un recorrido por los lazos que mantienen vivas las aspiraciones de la autoproclamada Rep煤blica 脕rabe Saharaui Democr谩tica, establecida en las 谩ridas inmediaciones de la ciudad argelina de Tinduf.

El veintea帽ero estudi贸 secundaria en la Libia de Muamar Gadafi, una formaci贸n interrumpida abruptamente por las revueltas de 2011. M谩s tarde, inici贸 la universidad en Cuba y ahora presume de haber recibido una beca para estudiar ciberseguridad en Mosc煤. “Soy muy curioso”, arguye. Igual dedica su tiempo libre a programas de edici贸n de v铆deo o dise帽o gr谩fico que recita poemas de la revoluci贸n cubana. “Este lugar es un lugar propicio para el amor al sacrificio, aqu铆 tienes que ser el 煤ltimo en comer, el 煤ltimo en dormir, el 煤ltimo en tener y el primero en morir”, declama Omar, de memoria, los versos, firmados por Jes煤s Orta Ruiz, decoran la entrada de la sede del PC en La Habana.

Ansias de tomar las armas

“La guerra era un paso obligado y necesario”, indica poco antes de participar en una de las acciones de hostigamiento contra el muro levantado por Marruecos. El uniformado Buseit Saleq, de 28 a帽os, tambi茅n se benefici贸 de “Vacaciones en paz”, un programa de acogida que durante a帽os convirti贸 a los menores de los campamentos saharauis en los mejores embajadores de la causa que desde la invasi贸n marroqu铆 del S谩hara Occidental en 1975 reivindica el derecho a la autodeterminaci贸n de la ex colonia espa帽ola, el 煤ltimo territorio por descolonizar del continente africano. Pocos dudan de que la iniciativa, en suspenso desde la propagaci贸n del Covid-19, ha resultado esencial para mantener viva la sensibilizaci贸n de la sociedad espa帽ola.

“Sent铆 que ten铆a una responsabilidad moral y un deber nacional. Ten铆a que ser parte de esta etapa importante de la lucha del pueblo saharaui”

“Promet铆 ser soldado y estoy comprometido con mi patria”, indica Buseit en el sal贸n de su casa, durante una de sus libranzas. “El fin del alto el fuego lo ha cambiado todo. Tengo amigos que volvieron de Europa para unirse a las filas del Polisario”, asevera Buseit mientras trata de rescatar instantes fugaces de su infancia en la localidad malague帽a de Ronda.

La diplomacia de la ONU no nos ha deparado nada. Marruecos solo entiende el lenguaje b茅lico.

“Lo que m谩s me impresion贸 fue el mar y probar muchos platos que estaban muy ricos pero de los que he olvidado el nombre”, dice entre risas. Omar y Buseit representan a una generaci贸n que, a diferencia de sus mayores, naci贸 en el est茅ril terru帽o de los campamentos y vivi贸 una existencia estoica, al albur de la asistencia humanitaria. Quienes optaron por permanecer en el mar de jaimas han hallado en la declaraci贸n de guerra una incierta esperanza de romper d茅cadas de par谩lisis.

Tomar las armas era su opci贸n, antes incluso de que la vieja guardia del Polisario, liderada por su secretario general Brahim Ghali, la abrazara. “Fui un ni帽o de ‘Vacaciones en Paz’ y me convert铆 en un joven soldado. Estoy m谩s convencido que nunca de que la soluci贸n pasa por la guerra”, proclama Buseit, voceando un sentimiento compartido por los sectores m谩s j贸venes de los campamentos. “La diplomacia de la ONU no nos ha deparado nada. Marruecos solo entiende el lenguaje de la guerra y ni siquiera ahora es capaz de reconocer que estamos en guerra”, protesta. Rabat no ha confirmado p煤blicamente la reanudaci贸n del conflicto pero, en sus comunicaciones con la ONU, ha informado de un incremento de los incidentes en el muro.

Un veh铆culo de combate en el sector militar de Mahbes, en los territorios liberados del S谩hara Occidental

Un ej茅rcito precario y amateur

Omar y Busait son soldados de una contienda precaria y amateur, necesitada de armamento. En el frente, el arsenal acumula a帽os de antig眉edad. Levanta acta, en su mayor铆a, de un tiempo que ya no existe y procede de donaciones sovi茅ticas. Sirvieron ya en la guerra que se prolong贸 entre 1976 y 1990, hasta la firma del cese de hostilidades que los saharauis consideran ampliamente como “una tregua trampa”. Enfrente, un enemigo que se ha nutrido de las armas de 煤ltima generaci贸n a trav茅s de acuerdos con Israel o Emiratos 脕rabes Unidos, dos poderosos socios. “Es cierto que tienen m谩s medios e incluso m谩s personal pero la moral no es la misma y 茅se es un gran factor”, murmura Buseit.

芦Fui un ni帽o de ‘Vacaciones en Paz’ y me convert铆 en un joven soldado. Estoy m谩s convencido que nunca de que la soluci贸n pasa por la guerra禄

El decreto con el que Ghali quebr贸 la tregua -citando como detonante una agresi贸n marroqu铆 contra civiles saharauis en Guerguerat, entre el S谩hara Occidental y Mauritania- abri贸 la veda para el fren茅tico reclutamiento de los m谩s j贸venes. Omar es uno de los que acudieron a la llamada. “Me incorpor茅 recientemente al ej茅rcito popular saharaui. Sent铆 que ten铆a una responsabilidad moral y un deber nacional. Ten铆a que ser parte de esta etapa importante de la lucha del pueblo saharaui. Esperamos demasiado tiempo como un pueblo partido. Mi propia familia est谩 dividida en el exilio de los campamentos y los territorios ocupados”, desliza el joven, destinado al frente tras tres meses de adiestramiento castrense.

Los soldados del Polisario son, en realidad, voluntarios que reciben las armas y el uniforme pero que carecen de un sueldo regular. En los campamentos tampoco existe el servicio militar obligatorio. “Tenemos una especie de ayuda que, en ning煤n caso, podemos llamar salario”, reconoce Buseit. Seg煤n fuentes militares, la dotaci贸n econ贸mica es de car谩cter trimestral y ronda los 15.000 dinares argelinos (unos 95 euros). Con un hijo de dos a帽os, Busait admite que en su familia no dependen de ese estipendio para sobrevivir. “Durante mis 20 d铆as de vacaciones busco empleo en lo que sale. He conducido taxis y he sido dependiente en una tienda”, relata.

Sangre 芦m谩s combativa禄

Buseit reconoce que las nuevas generaciones son “m谩s combativas y radicales”, con m谩s ansias de romper d茅cadas de statu quo que han servido a Marruecos para consolidar su control sobre el territorio, ganar adhesiones a nivel internacional y explotar lucrativamente sus recursos naturales, desde sus caladeros de pesca hasta los yacimientos de fosfatos. “Lleg贸 la hora de reconocer que la soluci贸n pac铆fica no resulta efectiva. Somos los que tienen que liderar esa etapa pero reconociendo que tenemos mucho que aprender de los anteriores”, vocea Omar.

En su destacamento, Baali Hamudi es el veterano comandante que se afana en formar a sus relevos. Baali conoce con precisi贸n un territorio que patrull贸 durante a帽os como miembro de las tropas n贸madas, un regimiento del ej茅rcito colonial espa帽ol establecido en 1930 e integrado por miembros de las tribus saharauis a las 贸rdenes de oficiales espa帽oles. “Los j贸venes est谩n altamente cualificados y nuestra misi贸n es instruirlos en algunos aspectos que les pueden salvar la vida. La respuesta ha sido tan masiva que desde las instituciones militares se ha decidido ampliar la formaci贸n hasta los nueve meses“, sostiene Baali.

Los nuevos cadetes aseguran haber aprendido a moverse por las vastas extensiones del desierto que siguen minadas, vestigio mortal de la contienda anterior. “Sabemos d贸nde se encuentran”, replica Buseit. “Somos una nueva generaci贸n con sangre fr铆a y con muchas ganas de defender la patria. Los j贸venes saharauis que formamos parte del ej茅rcito vamos a luchar hasta nuestra 煤ltima gota de sangre. Si existe una soluci贸n pol铆tica va a estar empujada por las armas”, argumenta Omar. “Ojal谩 un d铆a podamos levantar nuestra bandera en Dajla y El Aai煤n y espero que puedas visitarme y podamos tomar juntos un vaso de t茅 frente al Atl谩ntico”.

Art铆culos publicados en Ecsaharaui y El Independiente, editados por PIA Global




Fuente: Lahaine.org