April 18, 2021
De parte de La Haine
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Se ha instalado la idea de que el conflicto saharaui es una cuesti贸n moral y humanitaria, antes que pol铆tica y econ贸mica

鈥淒isculpen las molestias, pero nos est谩n matando鈥. Aqu铆 nadie habla ya del elefante en la habitaci贸n, pero reconocer la realidad es imprescindible. Y duele. Mucho. Hace tiempo que se han apagado las luces del patio trasero de la pol铆tica espa帽ola para ocultar las aver铆as del Estado de Derecho en lo que al S谩hara Occidental se refiere. En el guion, las opiniones oficiales son tan solemnes, difusas y t贸xicas que el incienso que desprenden emborracha a la audiencia a la salida del teatro. Las conciencias est谩n acomodadas en la barbacoa donde se salpimienta la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos.

Faltar铆a equilibrar la informaci贸n y no centrarse solo en los campamentos de refugiados saharauis y en la hermosa y necesaria campa帽a anual de Vacaciones en paz que lleva en activo desde 1979. Hay que seguir iluminando sin prudencia la precariedad de la vida en los territorios ocupados. La vida (o la infravida). Se ha instalado la idea de que el conflicto del S谩hara Occidental es una cuesti贸n moral y humanitaria, antes que pol铆tica y econ贸mica, algo que sirve muy bien al Estado espa帽ol y a Marruecos.

Y no es una exageraci贸n. Solo cuatro apuntes independientes y recientes.

Uno: el 煤ltimo informe anual del Secretario General de las Naciones Unidas al Consejo de Seguridad, del 23 de septiembre de 2020. Dos: el llamamiento urgente de Amnist铆a Internacional del 30 de noviembre en el que se apremiaba de forma urgente a 鈥渓a observaci贸n e informaci贸n imparcial e independiente de la ONU sobre los derechos humanos en el S谩hara Occidental鈥. Tres: el informe de la reconocida organizaci贸n de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) que el 18 de diciembre resum铆a la situaci贸n actual de represi贸n en los Territorios Ocupados con un titular en el que se pod铆a leer que Marruecos tomaba medidas en茅rgicas contra los activistas. Y cuatro: el informe del departamento de Estado estadounidense publicado el pasado 30 de marzo en el que se obvian las 煤ltimas voluntades de anexi贸n del expresidente Trump y se hablaba de las violaciones de Marruecos en los territorios saharauis.

Adem谩s, en el Informe mundial 2021, de HRW, se subraya lo siguiente: 鈥渓as autoridades marroqu铆es impiden sistem谩ticamente reuniones en el S谩hara Occidental en apoyo de la autodeterminaci贸n saharaui, obstruyen el trabajo de algunas organizaciones no gubernamentales locales de derechos humanos, incluso bloqueando su registro legal, y en ocasiones golpean a activistas y periodistas bajo su custodia y en las calles鈥.

驴Entonces? No es un asunto de contabilidad subversiva y dotar de cifras alarmantes (y comprobadas) un art铆culo period铆stico para que trascienda los canales informativos habituales. M谩s bien se trata de visibilizar la trama de un guion psic贸pata escrito principalmente por el Estado espa帽ol, Francia, Estados Unidos, Mauritania y la Uni贸n Europea. 驴Por qu茅 no existe una campa帽a internacional de bloqueo a Marruecos, de martilleo informativo diario sobre lo que hace el pa铆s vecino y de c贸mo Espa帽a contribuye a ello?

Campamentos de Tinduf

驴El pa铆s del futuro?

Las preguntas que surgen sobre el estado de la poblaci贸n saharaui en los territorios ocupados en 2021 suelen disiparse en las mismas calles donde se ventila la vida a golpe de silencio. En los territorios ocupados hay un incesante bombardeo de agresiones que tratan de corromper el pronombre que m谩s quebraderos de cabeza le provoca al gobierno marroqu铆: nosotros. Una poblaci贸n que no desfallece y que inspira a las generaciones venideras. 鈥淟a guerra, y me sabe mal decirlo, es una opci贸n que siempre ha estado encima de la mesa. No tenemos nada que perder porque ya est谩bamos muertos鈥, responde por tel茅fono Youseff Duihi, hijo de la activista saharaui Mina Duihi, y quien trabaja de camarero en un restaurante de Barcelona tras exiliarse de su ciudad natal, El Aai煤n.

El futuro del S谩hara Occidental pasa por so帽ar un pa铆s que est谩n desvalijando a plena luz del d铆a en la mejor partida de ajedrez del mundo. Pero ese futuro, se encuentre donde se encuentre, permanece con los saharauis. Las bocas que resisten en los territorios ocupados est谩n pensadas para ser calladas a los ojos de las autoridades marroqu铆es. El refugio m谩s pr贸ximo pueden ser las improvisadas jaimas en algunas terrazas que desaf铆an el status quo, pero ahora, la m煤sica y la cultura saharaui tratan de sobrevivir estoicamente como pueden.

鈥淟ograremos aquello que queremos.

Naci贸n libre, pueblo feliz.

Lograremos un S谩hara libre,

Una naci贸n libre,

Un pueblo feliz鈥.

Estos versos sueltos eran cantados por la voz entrecortada de la activista Sultana Khaya y resonaban en las calles de su ciudad de Bojador el pasado 8 de marzo en un v铆deo que esquiv贸 las concertinas de la censura y el bloqueo medi谩tico para hacerse viral. Lo que m谩s desequilibra al opresor es sin duda una libertad que no calla. Y esta, afortunadamente, siempre es molesta contra el r茅gimen.

Poco antes de regresar con su familia el 19 de noviembre de 2020, despu茅s de pasar una temporada en Alicante, me enviaba un mensaje en el que dec铆a que ten铆a que estar con su gente y resistir. 鈥淩eza por mi, hermano. Esta guerra que acaba de iniciarse va para largo sino conseguimos sensibilizar a la comunidad internacional鈥. El 22 de noviembre me enviaba un v铆deo en el que aparec铆a su hermana maltratada por las fuerzas de seguridad marroqu铆es. En declaraciones a la ONG Human Rights Watch explicaba que hab铆an golpeado a su madre de 84 a帽os en la cabeza. Desde entonces, y tras m谩s de tres meses, los agentes de seguridad han permanecido custodiando su domicilio. 

Lo mismo ocurre con el control de la polic铆a sobre el activista y periodista Ettanji Ahmed, cofundador y presidente de la ONG Equipe Media y que respond铆a hace unos d铆as por correo sobre su estatus: 鈥淟a situaci贸n es muy dif铆cil desde la ruptura del alto fuego por parte de Marruecos. Se ha aumentado la represi贸n contra los civiles saharauis, la militarizaci贸n de las ciudades, allanamientos a casas, detenciones, vigilancia constante en casas de activistas, como la m铆a鈥.

Pero Ettanji, quien ha sido reconocido internacionalmente por su lucha por la libertad de expresi贸n en los Territorios Ocupados explica que seguir谩 鈥渄ocumentando la situaci贸n en el territorio y denunciado las violaciones de los derechos humanos a sabiendas de que podemos entrar a la c谩rcel en cualquier momento o podemos ser agredidos鈥. 脡l y sus compa帽eros representan la esperanza en carne viva como la del periodista saharaui preso Mohamed Lamin Haddi, que inici贸 su huelga de hambre el pasado 13 de enero.

Proteger al opresor

El poeta Rub茅n Dar铆o acertar铆a a describir la situaci贸n actual con su canallocracia. 鈥淒e rudos malsines/falsos paladines/y esp铆ritus finos y blandos y ruines/del hampa que sacia su canallocracia/con burlar la gloria, la vida, el honor/del pu帽al con gracia鈥.

El relato reciente tuvo lugar el pasado 8 de enero. Ser铆an las 11 horas de la ma帽ana cuando la ministra de Hacienda, Mar铆a Jes煤s Montero, visitaba las instalaciones del astillero de Navantia en San Fernando. En el comunicado de la empresa p煤blica espa帽ola de construcci贸n naval y militar se argumentaba que los nuevos acuerdos con el Reino de Marruecos son para 鈥渄ise帽ar y construir un patrullero de altura que supondr谩 un mill贸n de horas de trabajo para los astilleros de la bah铆a de C谩diz, lo que supondr谩 cerca de 250 empleos durante los pr贸ximos tres a帽os y medio鈥. El falso dilema, otra vez, de pan o destrucci贸n.

S铆. El Estado espa帽ol es c贸mplice de la violaci贸n de los derechos humanos a trav茅s de esta empresa. Sin matices. Y adem谩s, este nuevo acuerdo supondr铆a una vulneraci贸n del Tratado de Comercio de Armas suscrito por Espa帽a y que en marzo ya denunciaban diferentes entidades en un informe de 30 p谩ginas.

La actual guerra entre Marruecos y el Frente Polisario y la escalada de represi贸n en el S谩hara Occidental ocupado, proh铆ben la operaci贸n. Sin m谩s. Y lo dicen: la ley de control del comercio de armas espa帽ola (Ley 53/2007, de 28 de diciembre de 2007); el Real Decreto 679/2014; y la aplicaci贸n de la Posici贸n com煤n europea que regula las exportaciones de armamento aprobada por el Consejo de la Uni贸n Europea el 8 de diciembre de 2008 (Posici贸n com煤n 2008/944/PESC).

驴Alguien asume las responsabilidades de esta vulneraci贸n constante de los Derechos Humanos?

Lo que cabe pensar de esta canallocracia es que la ministra Montero, cuando deje su cartera de Hacienda, experimente algo parecido a lo que hizo la exministra Elena Espinosa cuando transit贸 entre el Gobierno de Zapatero y la naviera gallega Rodman quien vendi贸 nav铆os militares a Rabat, seg煤n la investigaci贸n de ElDiario.es. Actualmente es Tercera Teniente de alcalde del Ayuntamiento de Vigo. Los mejores clientes de Marruecos pasan por la Moncloa. La empresa tambi茅n gallega Urovesa con sus todoterrenos Urovamtac o Indra con los servicios de comunicaciones son algunas de las empresas que contribuir铆an a defender al invasor marroqu铆. Y as铆 lo ha documentado el reciente documental OCUPACI脫N S.A. (2020), un proyecto de la ONG vasca Mundubat y producido por la productora Fordward Films.

El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) en su 煤ltimo informe publicado en marzo lo deja claro: Espa帽a se consolida como el s茅ptimo vendedor de armas del mundo. La guerra es el mejor de los negocios. Un mes, el de marzo, donde precisamente se conmemoraba el D铆a Internacional para la sensibilizaci贸n de las minas antipersonas. 鈥淣o se conoce el n煤mero total de v铆ctimas de minas en el S谩hara Occidental, aunque se calcul贸 en 2011 que hab铆a 2.500 desde 1971, nuevos registros oficiales recogen una cifra mucho mayor鈥, recoge el informe El fuego escondido, dirigido por Carlos Mart铆n Beristain.

El Salto




Fuente: Lahaine.org