July 27, 2022
De parte de ANRed
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El t茅rmino 鈥渃hinear鈥 o 鈥渋r de chinas鈥 significa que un hombre o un grupo de varones criollos sale a los caminos para atrapar alguna joven ind铆gena y violarla. As铆 de simple, directo y tr谩gico. Hace a帽os, la primera vez que fui al noroeste argentino a dictar un seminario varias alumnas me pusieron al corriente sobre el sentido e implicancias de 鈥渟alir a chinear鈥. Un accionar que nos retrotrae a las oscuridades del medioevo o la injusticia de la encomienda con los 鈥減rivilegios鈥 del derecho de pernada o prima nocte y que contin煤a sucediendo en la actualidad como 鈥渦na arraigada costumbre regional鈥. Por Marcelo Valko*.


Creo oportuno aclarar el extra帽o origen del vocablo que no guarda relaci贸n con el gran pa铆s asi谩tico. Tanto en el sur como en el norte, las tropas del Ej茅rcito que perpetraron el genocidio contra los pueblos originarios utilizaban la denominaci贸n 鈥渃hina鈥, siempre con min煤scula, para referirse a las ind铆genas. El t茅rmino se naturaliz贸 sobre todo en Salta, Jujuy, Chaco y Formosa, cuyos montes eran recorridos por cazadores furtivos, aventureros, intrusos, forajidos, mercaderes, exploradores y empresarios madereros y azucareros que hac铆an todo tipo de estragos y donde las chinas formaban parte de 鈥渓as piezas de caza鈥 e incluso como parte del pago de los peones.

La persistencia de tal pr谩ctica como la vigencia ling眉铆stica del t茅rmino llev贸 al Superior Tribunal de Justicia de Formosa a explicitarlo en una sentencia: chinear, mantener relaciones sexuales no consentidas con mujeres ind铆genas o mestizas, o chinero, para denominar a quien se lo reconoce por su afici贸n a dichas pr谩cticas (Sentencia N.潞 4755/07, Fallo 2998 鈥 2008).

Se trata de una denominaci贸n cuando menos curiosa, pero si reparamos que estamos en un continente donde sus habitantes originarios aun no poseen un nombre gen茅rico aceptable y donde su misma geograf铆a fue etiquetada err贸neamente durante siglos como India, no es tan extra帽o que las mujeres terminaran siendo chinas. Muchos suponen que el vocablo provendr铆a de los supuestos ojos 鈥渁chinados鈥 de las ind铆genas. Sin embargo, nada m谩s incorrecto. En ese sentido, Vicente Fidel L贸pez brinda un dato revelador en 鈥淟as razas arianas del Per煤鈥. Explica que 鈥渃hina鈥 en lengua quichua significa 鈥渉embra de un animal鈥, en particular de la llama. Pronto comenz贸 a utilizarse como sin贸nimo de criada o sirvienta. La mujer ind铆gena, catalogada como china, se encuentra aprisionada en su rol de objeto servicial, apenas 鈥渉embra de un animal鈥 y como tal ocupa un papel inferior meramente instintivo y de satisfacci贸n instant谩neo tal como lo prueban numerosas cr贸nicas sobre la masiva violaci贸n de ind铆genas o los casos que actualmente refleja el periodismo acerca de 鈥渋r a chinear鈥, donde el vocablo padece una metamorfosis, dejando de ser el sustantivo 鈥渃hina鈥 para transformarse en el verbo 鈥渃hinear鈥, es decir, en la acci贸n de quienes detentan 鈥渆l privilegio鈥 y la impunidad de esta pr谩ctica de abuso sexual colonial. De acuerdo al Diccionario de Americanismos el vocablo 鈥渃hina鈥 se refiere a una 鈥減ersona de rasgos aindiados鈥 o 鈥渟irviente, generalmente de rasgos aindiados鈥.

鈥淒esvirgar por fuerza鈥︹

Para comprender el origen de esta pr谩ctica juzgo necesario brindar un breve racconto que explica la degradaci贸n de la ind铆gena convertida en un mero objeto, reducido a ser depositario de lo instintivo, en definitiva en 鈥渉embra del vencedor鈥, y as铆 como se apropian del territorio tambi茅n lo hacen de la corporalidad de la mujer.

驴De d贸nde surge esta espiral de violencia que para unos es una suerte de divertimento s谩dico o cacer铆a deportiva y para otras es una tragedia que expone su vulnerabilidad y las perseguir谩 por siempre aterrorizando desde lo simb贸lico? En alguno de sus textos Borges asegura que al destino le agradan las repeticiones, que las mismas escenas se perpet煤en una y otra vez como una espiral.

Veamos si podemos rastrear alg煤n inicio de tales abusos transformados en la costumbre de 鈥渋r a chinear鈥, donde las violaciones sexuales expresan el s铆ntoma de una estructura enferma y putrefacta que tiene origen en el Descubrimiento, donde el cuerpo femenino se convierte en territorio de conquista. Como suelo explicar en mis libros y conferencias, el dolor de tales delitos deja huella que se instala como terrorismo simb贸lico y ese sufrimiento precisa emerger. Quienes fueron silenciados necesitan hablar, la humillaci贸n busca ser reparada, la sangre requiere se帽alar a los culpables. Las pruebas del crimen existen tanto sea masivo o por goteo, nos aguardan. Solo hay que tener la paciencia de buscar y encontrar.

Comencemos por el contexto. A partir de 1492 Am茅rica dej贸 de tener propiedad sobre su territorio y el dominio de sus cuerpos y pertenencias fueron vulnerados. Ten铆a tesoros que Europa descubr铆a y tomaba. Otro tanto suced铆a con las personas consideradas como cosas: los hombres utilizados como combustible biol贸gico hasta morir y las mujeres empleadas en tareas dom茅sticas y como desahogo sexual.

Hagamos un breve sondeo de los vestigios iniciales de la 鈥渃ostumbre de chinear鈥. Michele da Cuneo, que acompa帽a a Col贸n en el segundo viaje, es muy expl铆cito: 鈥渁pres茅 una can铆bal bell铆sima y el Se帽or Almirante me la regal贸. Yo la ten铆a en mi camarote y, como seg煤n su costumbre estaba desnuda, me vinieron deseos de solazarme con ella. Cuando quise poner en ejecuci贸n mi deseo ella se opuso y me atac贸 en tal forma con las u帽as, que no hubiera querido haber empezado. Para contaros todo de una vez, tom茅 una soga y la azot茅 tan bien que lanz贸 gritos tan inauditos como no podr铆ais creerlo. Finalmente, nos pusimos en tal forma de acuerdo que baste con deciros que realmente parec铆a amaestrada en una escuela de rameras鈥 (Carta de Savona, 15/28 de octubre de 1495).

Por su parte, Ulrico Schmidel, el primero de los cronistas que remonta el r铆o Paran谩 en su Ver铆dica descripci贸n asegura: 鈥渓as indias son muy hermosas y no se tapan parte alguna de sus cuerpos, pues andan desnudas tal como su madre las ech贸 al mundo鈥 Son grandes amantes, afectuosas y de cuerpo ardiente, seg煤n mi parecer鈥. M谩s all谩 del alarde bravuc贸n, Schmidel, que vino en la expedici贸n de Pedro de Mendoza, al igual que Michele da Cuneo, no le interesa qu茅 pensaban ellas ni explica c贸mo lleg贸 鈥渁l cuerpo ardiente鈥. Habla en plural鈥 鈥淟as indias son鈥︹ Nunca indica un nombre femenino, son simples plurales. Pierden su condici贸n de personas para transformarse en objetos sexuales.

Col贸n en 1494 le encomienda a Ram贸n Pan茅, un fraile de la orden de San Jer贸nimo, que recopile las creencias de los tainos y realice un diccionario. A la manera de un antrop贸logo funcionalista, la idea era simple: comprender el funcionamiento de la sociedad antillana para utilizarla en su provecho. Si bien intenta comenzar por el principio, a pocos renglones de iniciado su relato extrav铆a el rumbo previsto para ensimismarse en el sexo 鈥渄e las hembras鈥. Su Relaci贸n comienza explicando c贸mo 鈥渟urgieron las mujeres鈥. Apart谩ndose del encargo de Col贸n para conocer la cosmogon铆a, tradiciones y datos de inter茅s, el fraile centra su inter茅s en la desnudez bronceada de las mujeres que tiene delante, la descripci贸n de la creaci贸n del mundo seg煤n los tainos debe esperar su turno.

Comienza exponiendo que en principio solo hab铆a hombres en la isla y una suerte de seres asexuados. Hasta que apareci贸 un p谩jaro que picote贸 鈥渆n el lugar donde ordinariamente suele estar el sexo de las mujeres. Y de este modo tuvieron mujeres鈥. Tengamos presente que hablamos de un sacerdote y no del 煤ltimo de los marineros鈥 Varios p谩rrafos despu茅s Pan茅 advierte su error: 鈥減uesto que escrib铆 de prisa y no ten铆a papel bastante, no pude poner en su lugar lo que por error traslad茅 a otro. Volvamos ahora a lo que deb铆amos haber puesto primero, esto es, la opini贸n que tienen sobre el origen del mar鈥.

Vale acotar adem谩s que su Relaci贸n no tuvo la utilidad prevista, ya que a poco de estar finaliza no quedaban tainos: los habitantes que sufrieron el primer embate del Descubri-MIENTO, apenas quedaron algunos vocablos como batata, hamaca, iguana, cacique, caribe o canoa.

鈥淓n la zona andina el cronista ind铆gena Guam谩n Poma describe la situaci贸n desde el otro lado del espejo lanzando una clara acusaci贸n sobre el siniestro comportamiento de los espa帽oles que ejercen el poder y acumulan todos los privilegios en una nueva dial茅ctica de amos y esclavos. En su voluminosa 鈥楴ueva Cr贸nica y Buen Gobierno鈥 expresa los sentimientos de impotencia y desaz贸n frente a tal injusticia. La captura de mujeres fue una constante y es otra arista del cruel genocidio desatado sobre la poblaci贸n originaria. Escuchemos la voz del pasado que nos muestra los males del presente: 鈥減or causa del dicho corregidor, padre, encomendero y dem谩s espa帽oles que roban a los indios sus haciendas y tierras y casas y sementeras y pastos y sus mujeres e hijas, por as铆 casadas o doncellas, todos paren ya mestizos y cholos. Hay cl茅rigos que tienen veinte hijos y no hay remedio鈥 Por donde no multiplica ni multiplicar谩n los indios de este reyno鈥.

A diferencia del jactancioso Ulrico Schmidel que habla de 鈥渃uerpos ardientes鈥 o el explicito da Cuneo, que califica de 鈥渞amera鈥 a la taina que viola luego de azotarla, el andino Guam谩n Poma pone de manifiesto la brutal lujuria de los conquistadores: 鈥como despu茅s de haber conquistado y de haber robado, comienzan a quitar las mujeres y doncellas y desvirgar por fuerza. Y no queriendo le mataban como a perros鈥. Se advierte f谩cilmente la enorme distancia entre una narraci贸n y otra. Mientras desde la 贸ptica del conquistador que escribe para su p煤blico europeo cuenta sobre las 鈥済randes amantes鈥, el vencido habla sin pelos en la lengua y denuncia que si alguna se resist铆a 鈥渓a mataban como a perros鈥.

De su cr贸nica, que cuenta con 1200 folios y 400 dibujos, me interesa referirme a uno en particular para que se entienda de cu谩n lejos viene el 鈥渋r de chinas鈥. La imagen que acompa帽a este art铆culo y que publique con una descripci贸n pormenorizada en mi texto 鈥楶edestales y Prontuarios鈥 golpea de modo especial. En ella se observa a una ind铆gena desnuda en el lecho. Es de noche y dos funcionarios reales con velones se entretienen eligiendo mujeres mientras levantan 鈥渓a frazada y les miran las verg眉enzas y as铆 no hay remedio en todo el reyno鈥.

Parafraseando a L茅vi-Strauss en 鈥楾ristes Tr贸picos鈥: 鈥溌asta qu茅 niveles llega la barbarie!鈥. Por otra parte, la apropiaci贸n para delite del cuerpo femenino no era una particularidad americana. El dramaturgo Lope de Vega en 芦Fuenteovejuna禄 describe c贸mo el se帽or del castillo se aprovechaba con total impunidad de los campesinos abusando de las mujeres que se le antojaba en gana. Hartos de sus atropellos el pueblo le dio muerte. Durante el juicio los pobladores comparecieron ante el juez y pese a los apremios y torturas, hombres, mujeres y ni帽os repet铆an lo mismo: 鈥溌uenteovejuna lo hizo!鈥.

Hoy en d铆a鈥

Para aquellos que tienden a minimizar o invisibilizar el dolor ajeno veamos algunos t铆tulos de los 煤ltimos tiempos: 鈥淪alir a chinear鈥 (P谩gina/12, 09/09/2011); 鈥淪alta: comenz贸 el juicio por una violaci贸n grupal de una nena wich铆 de 12 a帽os. Son ocho los acusados: seis adultos y dos menores鈥 (Clar铆n, 20/02/2019); 鈥淯na adolescente wich铆 fue violada por cuatro varones criollos鈥 (P谩gina/12, 13/06/2020); 鈥淰iolan a una joven wichi en Chaco y se reactualizan los reclamos鈥 (La Naci贸n, 03/05/2020); 鈥淚ntegrantes de la comunidad Qom denunciaron torturas y abuso sexual鈥 (Infobae, 02/06/2020); 鈥淟as mujeres ind铆genas se re煤nen para profundizar su lucha contra el chineo鈥 (Telam, 21/05/2022).

Estos delitos tienen tal envergadura regional que llev贸 a que el Movimiento de Mujeres Ind铆genas por el Buen Vivir lance una campa帽a al respecto: 鈥淢ujeres ind铆genas piden erradicar el chineo, la violaci贸n de ni帽as considerada costumbre鈥 (Telam, 08/03/2020), 鈥淓l Parlamento de Mujeres Ind铆genas por el Buen Vivir exigen medidas contra las violaciones de ni帽as鈥 (Radio Gr谩fica, 26/05/2022).

La agrupaci贸n no exagera con su campa帽a, ya que se trata de un delito muy extendido, que parad贸jicamente cuenta con escasa trascendencia en los medios de difusi贸n. Esto 煤ltimo se debe a varios motivos. M谩s all谩 del pudor o verg眉enza que puede experimentar la v铆ctima, calla, porque sabe y le consta que es improbable que le tomen la denuncia y casi imposible que el culpable reciba el castigo que merece. Incluso el sistema judicial encarnado en abogados, polic铆as e incluso m茅dicos legistas participa del escarnio a la v铆ctima tergiversando los hechos y poniendo en duda lo ocurrido.

El advenimiento de la Rep煤blica no modifico las estructuras semifeudales del NOA, donde el hacendado reemplaz贸 al encomendero y el pol铆tico hered贸 a los funcionarios reales. La desinversi贸n y el desempleo obligan a la sumisi贸n, donde los m铆nimos favores del poder deben ser pagados con creces, desde votos o en especies. Adem谩s, existe un imaginario de extendido racismo hacia los pueblos originarios, considerados como un otro devaluado, una humanidad inferior. Esta es otra de las taras que no logr贸 erradicar la Independencia y van doscientos a帽os鈥.

En ese contexto debe ser entendido la cacer铆a de adolescentes que significa 鈥渋r de chinas鈥. En s铆ntesis, para tener una idea cabal de la tr谩gica impunidad regional y las extendidas implicancias de tal 鈥渃ostumbre鈥 que se reitera en el tiempo, reci茅n el 25 de febrero de 2019 se produjo la primera condena por la violaci贸n en banda de una ni帽a ind铆gena en Argentina. Reci茅n la justicia zonal, o deber铆a decir semifeudal, 鈥渇uncion贸鈥. M谩s de cinco siglos para condenar por primera vez 鈥渓a costumbre de ir a chinear鈥︹

Antes de concluir, deseo agregar una conmemoraci贸n que no figuran en el almanaque y que de alguna manera podr铆amos denominar contrachineo. Un episodio donde la memoria popular rescat贸 lo silenciado del silencio y lo mantuvo entero viajando indeleble en la memoria subterr谩nea que va en paralelo con la oficial, y que Osvaldo Bayer sac贸 a la luz con su investigaci贸n sobre las huelgas patag贸nicas reprimidas con ferocidad por el Ej茅rcito en la provincia de Santa Cruz y que sucedi贸 un 17 de febrero de 1922.

En 芦La Patagonia Rebelde禄 desnuda un episodio ins贸lito. Sucedi贸 en el Puerto de San Juli谩n. Cuenta Bayer: 鈥渉ab铆a llegado el momento del descanso para los soldados. Luego de tanta tensi贸n ven铆an las ganas de no hacer nada, ven铆an las ganas de sexo. Fusilar hab铆a sido un oficio agotador y un recuerdo desagradable鈥. La tropa estaba en ese puerto, esperando ser embarcado para regresar a Buenos Aires. Entre tanto, se avis贸 a la due帽a del prost铆bulo 鈥淟a Catalana鈥 que preparase a sus chicas que pronto ir铆a la primera tanda de soldados. Sin embargo, cuando apareci贸 el contingente la due帽a de la Casa de Tolerancia Paulina Rovira sali贸 desencajada a la calle y convers贸 con el suboficial que conduc铆a a los soldados. Le explic贸 algo ins贸lito: Las mujeres se niegan a acostarse con los soldados fusiladores鈥 Estos decidieron ingresar de todas formas y tomar a las internas por la fuerza, en definitiva resolvieron ir a chinear. En ese momento, las cinco pupilas les impidieron el paso de la entrada esgrimiendo palos y escobas gritando 鈥渃on asesinos no nos acostamos鈥. Algo nunca visto. Las mujeres decidieron cerrar sus piernas como gesto de rebeli贸n. En aquellos momentos en que aun goteaba la sangre de los mil quinientos fusilados, fueron las 煤nicas que se atrevieron a alzar su voz y calificar de asesinos a los asesinos. Si bien en esta ocasi贸n la tropa result贸 derrotada, el asunto de humillar al Ej茅rcito no pod铆a terminar as铆 sin m谩s. Tom贸 intervenci贸n el comisario, que arrest贸 a las cinco prostitutas y, como si eso fuera poco, tambi茅n a los tres m煤sicos que amenizaban las horas en el lupanar, que luego fueron puestos en libertad, no as铆 las mujeres, que fueron objeto de violaciones y malos tratos de toda 铆ndole.

Privilegios y desigualdad鈥

Que una serie de delitos sistem谩ticos permanezcan impunes, al margen de la justicia ocasiona una consecuencia secundaria que no es menos importante que el da帽o f铆sico. El terrorismo simb贸lico excede la generaci贸n presencial que padece el crimen en carne propia. El horror tarda en decantar, se hace carne en la carne de los deudos. Incluso el espanto demora m谩s de una vida en corporizarse y emerger en palabras como se advierte en ind铆genas que sobrevivieron a genocidios como San Javier, Napalp铆 o Rinc贸n Bomba en Argentina, Putumayo en Colombia o Maya Quiche en Guatemala.

En el c铆rculo 铆ntimo de la familia, unos trasmiten el espanto aun en silencio y otros heredan esas no palabras y se contagian y se atragantan de lo impronunciable de 鈥渆sa no entidad鈥. Sus efectos se perpet煤an en la memoria oral de las siguientes generaciones. El dolor supera a las v铆ctimas iniciales que padecieron la violencia. Los efectos de aquel terrorismo simb贸lico contin煤an en la actualidad mediante la devaluaci贸n de la humanidad originaria como puede apreciarse en el escaso espacio que el periodismo le destina a los padeceres concretos perpetrado por el chineo.

Los testigos de eventos dolorosos necesitan tiempo para elaborar el espanto, como lo indican los testimonios de las mujeres detenidas en centros clandestinos que padecieron violaciones sexuales que reci茅n d茅cadas despu茅s esos episodios latentes logran emerger en su memoria. El recuerdo de sucesos hondamente traum谩ticos requiere un lapso considerable para transformarse en memoria colectiva o individual. Es un proceso largo. El tiempo no cura las heridas, apenas las aleja del crimen, parece esconderlas pero la perspectiva temporal no disuelve el dolor que sigue latiendo en la cicatriz de la mente o de la carne.

Algunas comunidades, especialmente vulneradas por el terrorismo simb贸lico, precisan varias generaciones para visualizar el terrorismo padecido. En la actualidad, m谩s de un siglo despu茅s del horror emergen los relatos orales de sobrevivientes a trav茅s de familiares que no lo padecieron en forma concreta. Hablar o discutir sobre la situaci贸n represiva no es algo que viene dado, por el contrario se trata de un grave problema interior que requiere de una serie de variables que permiten decantar los hechos para que pueda emerger lo siniestro.

Si reparamos en el holocausto jud铆o de la II Guerra Mundial, la posterior persecuci贸n y juzgamiento de los criminales, contribuye desde la esfera de lo real para elaborar un imaginario de salud mental que devuelve a las v铆ctimas su categor铆a de persona. En cambio en el caso del chineo no ocurre lo mismo. El crimen no existe, los culpables son inocentes y poseen sus nombres y memorias limpias. La impunidad no hace otra cosa que acentuar los graves efectos psicosociales causados por el terrorismo simb贸lico.

Tengamos presente que la discursividad emergente de tales situaciones intolerantes tiene como ejes la negaci贸n, la distorsi贸n, la sustituci贸n de los hechos y el silencio cuyos efectos tienen profunda incidencia en la construcci贸n de la autopercepci贸n, del nosotros inclusivo y de la relaci贸n de asimetr铆a que establece el privilegio de la impunidad. La culpabilidad queda en el vac铆o, permanece suspendida retornando de alguna manera sobre las v铆ctimas consideradas subhumanas en definitiva una china, es decir 鈥渉embra de un animal鈥 quienes son depositarias naturales de la culpa de ser otro. El discurso de silencio sobre el terror genera terror y sometimiento, la negaci贸n del dolor genera dolor. Y ese terror sin anclaje concreto donde fijarse produce severos trastornos.

Es imprescindible acceder a la palabra que contribuye a la reparaci贸n de lo traum谩tico. La palabra acompa帽ada de justicia. Nombrar es el comienzo de la elaboraci贸n, de posicionarse como individuo dentro de una comunidad que fue golpeada en su mismidad como seres humanos. Cabe preguntarse por 煤ltimo, que si bien toda p茅rdida siempre presenta un margen de inelaborabilidad: 驴hasta qu茅 punto ese margen se extiende cuando adem谩s de la no justicia, se niega e invisibiliza la existencia del suceso? 驴Hasta d贸nde es posible elaborar la percepci贸n de la constante impunidad de los victimarios y la permanente indefensi贸n de las v铆ctimas en tales circunstancias? Que la justicia no llegue y deje sin sanci贸n cr铆menes evidentes deja latente la posibilidad de la repetici贸n, que el crimen se reitere. Eso es terrorismo simb贸lico. La no justicia es la otra cara de tal inequidad.

Por eso celebro que las mismas mujeres desde el Buen Vivir denuncien en forma explicita un crimen que viene de muy lejos y as铆 acabar con el chineo. Tengo muy en claro que los cambios son lentos, pero vienen. Es lento, pero viene鈥

* Tomado de la publicaci贸n de la p谩gina de Facebook del historiador e investigador Marcelo Valko (http://marcelovalko.com).





Fuente: Anred.org