April 14, 2021
De parte de Briega
275 puntos de vista

El complejo, todav铆a en construcci贸n, pretende albergar a 500 personas presas con padecimiento ps铆quico. Colectivos en defensa de los derechos humanos y expertos se oponen a la utilizaci贸n del complejo de Siete Aguas para estos fines y proponen alternativas 鈥渕谩s humanas, m谩s justas y m谩s econ贸micas鈥.

Desde los resultados de las encuestas en pleno confinamiento, pasando por las tablas del CSIC hasta el reprochado 鈥溌ete al m茅dico!鈥 a Errej贸n en el Congreso cuando hablaba sobre la salud mental, la cuesti贸n del padecimiento ps铆quico ha pasado a formar parte del debate p煤blico en los 煤ltimos meses. Sin embargo, colectivos y expertos en defensa de la salud mental valoran que se sigue sin llegar a lo que se esconde tras la punta del iceberg de los llamados trastornos de la salud mental: la estigmatizaci贸n, los encierros o las violencias psiqui谩tricas. El proyecto en Siete Aguas (Val猫ncia) es, apuntan, un ejemplo del camino que queda por recorrer.

A principio de marzo, las alarmas de expertos y personas con padecimiento ps铆quico saltaban cuando la prensa local se hac铆a eco del concurso convocado por el Ministerio de Interior en el que destinaba 700.000 euros a la asistencia para la redacci贸n del proyecto 鈥攍a evaluaci贸n de las empresas presentadas se public贸 el pasado viernes鈥 mediante el cual construir el mayor centro psiqui谩trico penitenciario de todo el Estado, que deb铆a costar en torno a 80 millones de euros seg煤n el pliego y que tendr铆a capacidad para 500 personas presas con problemas de salud mental graves que ser铆an desplazadas de sus territorios para cumplir condena en esta localidad. 

Las instalaciones aprovechar铆an una macroestructura a medio construir, ubicada en Siete Aguas, a unos 50 kil贸metros del centro de la ciudad de Val猫ncia. El complejo fue inicialmente pensado como una prisi贸n 鈥渁l uso鈥 que aliviar铆a la 鈥渟obresaturaci贸n鈥 de la c谩rcel de Picassent, pero las obras se paralizaron hace m谩s de seis a帽os, habiendo invertido en ellas 14 millones de euros adem谩s de los costes todav铆a asumidos para la vigilancia del lugar, que se calculan en torno a 14.000 euros mensuales. 

Encerrar y desentenderse 

鈥淟a construcci贸n de este centro refuerza una serie de valores que son totalmente contrarios a los que se defienden desde las distintas instituciones espa帽olas e internacionales鈥, afirma el manifiesto firmado por m谩s de 200 entidades y organizaciones del 谩mbito penitenciario y de la salud mental. Exigen la paralizaci贸n de un proyecto que califican como 鈥渁nacr贸nico鈥 e 鈥渋nadecuado鈥, y advierten que los centros de gran tama帽o y aislados de la vida diaria 鈥渟ignifican la marginaci贸n y un riesgo de m谩xima exclusi贸n para esta poblaci贸n鈥. 

Los firmantes justifican su rechazo por dos motivos principales: por una parte, aseguran, el modelo de centro de Siete Aguas vulnera los tratados y convenciones sobre salud mental y prisiones, que desde hace a帽os se orientan hacia la atenci贸n comunitaria y de reinserci贸n. Por otra, los dos centros que ya existen con estas caracter铆sticas son un claro ejemplo de la falta de recursos y de las consecuencias negativas que este modelo implica para las personas presas y con problemas de salud mental.

La propia Direcci贸n General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio de Interior, se declaraba a favor de 鈥渇acilitar y desarrollar un proceso de reinserci贸n en la comunidad para las personas con enfermedad mental鈥. As铆 lo reconoc铆a con la creaci贸n del llamado 鈥淧rograma Puente鈥, que se orientaba en esta direcci贸n y que asum铆a los resultados positivos en cuanto a la baja reincidencia y a la promoci贸n de la salud en este colectivo a trav茅s de un modelo comunitario. 

鈥淒etr谩s de este centro no hay un criterio sanitario, sino un criterio regimental y de reclusi贸n鈥, se帽ala Javier Vilalta, director de 脌mbit, entidad que trabaja con la reinserci贸n social en la c谩rcel de Picassent. 鈥淟a psiquiatr铆a ha avanzado mucho y este modelo ha quedado completamente desfasado鈥, a帽ade, mientras denuncia que la falta de recursos destinados a la reinserci贸n hace que 鈥渁lgunas personas que deber铆an estar en reg铆menes de libertad y ubicadas en programas de reinserci贸n con un equipo multidisciplinar contin煤en presas鈥.

Sin personal y con pastillas

En la actualidad, existen dos centros que responden a este modelo: uno en Sevilla y otro en Fontcalent (Alacant). Y su enfoque, expone Francisco Fern谩ndez Caparr贸s, coordinador del 谩rea de c谩rceles de la Asociaci贸n Pro Derechos Humanos Andaluc铆a (APDHA), es fundamentalmente farmacol贸gico: 鈥淟o que se hace en estos centros, en muchos casos, es sobremedicar a las personas que se encuentran all铆, pero no realizan un abordaje psicoterap茅utico para rehabilitar realmente a esa persona鈥. A esto se a帽ade la falta de personal en el centro andaluz, y el hecho de que, denuncia, hasta hace un a帽o no tuviera completa la plantilla de psiquiatr铆a: 鈥淵a no es solamente que el enfoque no es el adecuado sino que, adem谩s, faltan recursos y falta personal鈥.

As铆 lo indicaba el Mecanismo Nacional para la Prevenci贸n de la Tortura, que en 2018 鈥攁 trav茅s de una visita sin previo aviso鈥 dictamin贸 que el Centro Psiqui谩trico Penitenciario de Sevilla no contaba con el n煤mero suficiente de psiquiatras en plantilla, ni dispon铆a de ning煤n psic贸logo titular. Una situaci贸n que se repite en el caso de Fontcalent, donde la ausencia de profesionales para la salud mental tambi茅n ha sido objeto de reclamos. En 2019, este centro dispon铆a solamente de un psiquiatra para casi 300 personas internas, y en noviembre de 2020 fue nuevamente denunciado p煤blicamente por no disponer de ninguno. 

La falta de recursos y de personal tambi茅n se extiende a la atenci贸n psiqui谩trica dentro del resto de prisiones, junto con la alta medicalizaci贸n y la ausencia de un enfoque multidisciplinar. Sergio Pellijero, integrante de Activistas en Acci贸n 鈥攗na plataforma valenciana de colectivos 鈥榚n primera persona鈥欌 coincide en que los recursos para atender la salud de las personas presas son escasos: 鈥淓n la c谩rcel de Picassent, el psiquiatra te visita una vez al a帽o鈥, narra el activista. 鈥淪i tienes una crisis, te meten un pinchazo con calmantes y a lo mejor te quedas durmiendo en la enfermer铆a hasta el d铆a siguiente, que llega el psiquiatra鈥, relata. 

Por otra parte, Fern谩ndez Caparr贸s subraya que la privaci贸n de libertad a las personas con problemas graves de salud mental es contraria a las declaraciones de Derechos Humanos de 谩mbito universal, as铆 como en el entorno europeo: 鈥淣uestra jurisprudencia apunta hacia el rechazo de aplicar medidas disciplinarias severas (como pueden ser los reg铆menes de aislamiento penitenciario durante d铆as, meses e incluso a帽os) a estas personas鈥, explicitando que 鈥渆n todo caso鈥 se les pueden aplicar 鈥渦nas medidas de seguridad鈥. Los hospitales psiqui谩tricos penitenciarios, apunta el activista, 鈥渘o dejan de ser c谩rceles para personas que padecen problemas de salud mental graves鈥. 

鈥溌縋or qu茅 no se gastan los 80 millones de euros en mejorar la sanidad penitenciaria que est谩 agonizando?鈥, plantea Vilalta, que advierte que acudir谩n a las instituciones europeas y a observadores internacionales para que revisen el caso de Siete Aguas. 鈥淓l modelo deber铆a apostar por la salud mental comunitaria, es decir, que no sean las prisiones sino las instituciones sociales 鈥攜 no punitivas鈥 las que se ocuparan de la rehabilitaci贸n y reinserci贸n de las personas鈥, explica Caparr贸s, que subraya que tras a帽os de recortes en los recursos p煤blicos este planteamiento 鈥攄eterminado tambi茅n en las estrategias marcadas por los organismos nacionales, como es la Estrategia de Salud mental del Sistema Nacional de Salud (SNS)鈥 鈥渢odav铆a no es real鈥. 

Entonces, 驴por qu茅 promover un centro que contraviene las peticiones de las personas con padecimiento ps铆quico, las recomendaciones de expertos, las declaraciones internacionales de derechos humanos y los propios planes nacionales? 鈥淓s un negocio donde pegar谩 un pelotazo quien sea, ya lo veremos dentro de unos a帽os cuando Florentino P茅rez o un fondo buitre se hayan llevado algo鈥, aventura Pellijero. Para 茅l, 鈥渓a salud mental lleva ya muchos a帽os siendo un n煤mero: 2.700 euros al mes para la residencia Mentalia Puerto, 5.000 para la farmac茅utica por mi tratamiento鈥︹.

Alternativas m谩s justas… y viables

Sergio Pellijero convive con otras dos personas y su perro Gucci en una vivienda que consiguieron alquilar hace unos a帽os. Los tres hacen su vida: Sergio coordina actividades y gestiona la asociaci贸n 鈥攁dem谩s de ser el principal cocinero de la casa鈥, su compa帽era trabaja, y un tercer integrante del equipo se encarga sobre todo de mantener el orden y la limpieza. En un corcho colgado en la pared del sal贸n reposa un cuadrante con los turnos: 鈥淪i uno no llega a una tarea porque est谩 mal, pide ayuda y otro se la presta. Hay mucho apoyo mutuo, y cuando hay que abordar alg煤n asunto de convivencia lo hacemos en asamblea鈥, explican.

Los tres comentan las dificultades que tienen las personas con padecimiento ps铆quico por el simple hecho de tenerlo: los altos 铆ndices de desempleo por la dificultad (incluso imposibilidad) para acceder a determinados puestos de trabajo, la odisea de encontrar una vivienda, lo complicado de relacionarse con personas sin diagn贸stico y salirse de la 鈥榸ona de confort鈥, o el estigma al ser preconcebidos como 鈥榲iolentos鈥 a pesar de que las cifras lo desmientan. Las dificultades encontradas en vivir en comunidad sin sentirse juzgado, o sin resultar rechazado institucional, laboral o socialmente, llevaron a los integrantes de Activistas en Acci贸n a tomar la iniciativa y presentar a la Conselleria de Igualtat y a la de Habitatge un proyecto que replicar铆a su piso compartido.

El programa 鈥楴uevos Rumbos鈥, entregado en los registros de ambos organismos de la Generalitat Valenciana, habilitar铆a un edificio de viviendas que pretenden que est茅 inaugurado a finales de 2022. 鈥淧lanteamos que por 70.000 euros se cubra un a帽o de 18 plazas de Conselleria, pero creemos que van a rechazar la propuesta porque supondr铆a quitarle 2.700 euros a una multinacional por 12 meses por 18 personas, para ahorrarse con nosotros el 70% y tener malas relaciones con aquellos鈥. Pero las ventajas que encuentran al proyecto no se limitan a lo econ贸mico: es la independencia, la paz y la eficacia del tratamiento que supone vivir en autonom铆a, sin privaci贸n de libertad y en convivencia.

En el proyecto se resaltan dos objetivos principales que se desarrollar铆an bajo los principios de apoyo mutuo, apoyo entre pares, recuperaci贸n, desarrollo integral, horizontalidad, igualdad: dotar de una soluci贸n habitacional a las personas con problemas de salud mental y facilitarles una calidad de vida adecuada en su retorno a la vida en sociedad, adem谩s de insistir en la cuesti贸n de la inserci贸n laboral en unas condiciones dignas y apropiadas a sus conocimientos. 鈥淒e otra forma nos dan 400 euros para que malvivamos, 驴a cambio de qu茅? 驴D贸nde est谩 la dignidad de la persona? Y como no est茅s de acuerdo o no te guste, pues a Siete Aguas鈥, reflexiona Sergio Pellijero.

脡l y sus compa帽eros insisten: los apoyos que necesiten deben recibirlos de los servicios que hay en la comunidad, en la sociedad, no de una multinacional. Tienen la localizaci贸n y la planificaci贸n de ejecuci贸n del proyecto, les falta el apoyo. No solo de las instituciones: tambi茅n de la sociedad. Las personas con trastornos mentales deben, valora Fern谩ndez, dejar de permanecer invisibilizadas y solas: 鈥淗ay que tejer alianzas y apoyar a otros colectivos de personas que sufren en primera persona este tipo de actuaciones. Que no solo sea una cosa de activistas de derechos humanos o del 谩mbito penitenciario, sino que vayamos m谩s all谩鈥.




Fuente: Briega.org