February 15, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
467 puntos de vista

Las elecciones del pasado domingo en Catalunya se han celebrado bajo el mismo signo de excepcionalidad que las de octubre 2017. Entonces la ciudadan├şa acudi├│ a depositar su voto con la espada de Damocles del art├şculo 155 y la autonom├şa intervenida por el gobierno de Mariano Rajoy sobre sus cabezas, y las de este 14F han tenido lugar en pleno estado de alarma por la emergencia sanitaria que nos embarga, debido a la obstinada oposici├│n de los socialistas a aplazarlas. Dos registros que para nada hablan de una ideal democracia plena, tan cacareada ├║ltimamente por las autoridades.

La participaci├│n, ampl├şsima hace cuatro a├▒os (79,09%), y magra hoy (53,53%), confirman una doble norma no escrita: que contra la injusticia y el despotismo se lucha mejor, y que el instinto de supervivencia es la ley suprema en la naturaleza humana. Con esas constantes vitales hay que leer el veredicto de estos comicios, sabiendo que el mapa nunca es el  territorio. Porque una vez repartidas las cartas tras el escrutinio, en la democracia sin valores de lo com├║n que nos troquela, la cuesti├│n se reduce a explorar todas las combinaciones posibles que sumen 68 esca├▒os para avalar el gran juego de poder.

A falta de asignar el VAR de los votos por correo, el marcador en esca├▒os ha quedado as├ş: PSC (33); ERC (33); JxCAT (32); Vox (11); CUP (9); En Com├║ Podem (8), Ciudadanos (6) y PP (3) La alienaci├│n ganadora (tres en raya: PSC; JxCAT y ERC) supone una ├ęxito compartido. Por un lado, da satisfacci├│n a Madrid al confirmarse los pron├│sticos sobre el candidato Illa como socorrista de ├║ltimo recurso del socialismo catal├ín. Y al mismo tiempo deja casi en tablas el plebiscito subliminal abierto entre la l├şnea Carles Puigdemont, partidario de mantener vivo en contencioso con el Estado central, y la que postula oriol Junqueras, en l├şnea con buscar caminos menos atropellados para asaltar los cielos en c├│modos plazos. Lo dem├ís, es mercanc├şa de segunda divisi├│n a beneficio de inventario.

Solo desde el ceremonial de confusi├│n que se ha instalado en Catalunya cabe asimilar el hecho de que las recientes elecciones hayan coronado a alguien cuyo m├ęrito inmediato es haber sido uno de los peores gestores de la pandemia de toda Europa. Un ministro de Sanidad a la fuga que ni siquiera sebe que no sabe nada, como pregonaba aquel manifiesto de la clase m├ędica: <<En Sanidad ustedes mandan pero no saben>>. El <<efecto Illa>> tendr├í su inefable aqu├ęl, y mucho de ese share de audiencia (cuota de pantalla) tiene que ver con el <<efecto arrastre>> de las encuestas lanzadera del CIS cocinadas por el chef Tenazos. Estamos ante un raro ejemplo de publicidad negativa basado en las utilidades del algoritmo <<me gusta>>. Un extravagante escarceo que pivota sobre el est├║pido dicho  narcisista <<que se hable de uno aunque sea mal>>.  Cosas de la pol├ştica espect├ículo y las mentes planas. Aut├ęnticos carpantas, cuando salen en los telediarios dejan de ser don nadies para encumbrarse como celebridades. En la antigua Grecia, lo normal era justo lo contrario. Incluso a los representantes del pueblo que lo hac├şan bien se les somet├şa a un severo marcaje para bajarles los humos. Un triunfador como Tem├şstocles, el legendario h├ęroe de la batalla de Salamina, tuvo que sufrir el ostracismo con el fin de volverle a la realidad del d├şa a d├şa.

Aunque el empuj├│n inducido de Illa no es lo ├║nico que sorprende en esta kermese heroica. Despunta tambi├ęn una vertiente casi escatol├│gica. El rigod├│n protagonizado por los que anta├▒o aporreaban a quienes pon├şan urnas en las calle el 1-0  convertidos oga├▒o en fervientes cruzados  del 14-F as├ş caigan chuzos de punta. Por no hablar de los toboganes demosc├│picos, igualmente atrabiliarios. Como el hecho de que el chupinazo de Ciudadanos en las anteriores auton├│micas se haya convertido ahora en un colosal batacazo para Arrimadas y su esquel├ętica escuder├şa (se desploma en 30 esca├▒os), y que el partido liderado por Illa (escala otros 16 esca├▒os) reivindique el legado de un PSC que protagoniz├│ el primer esc├índalo de corrupci├│n pol├ştica en Espa├▒a por financiaci├│n ilegal. All├í por los a├▒os noventa con Filesa, Malesa y Time Export, llev├índose por delante a varias eminencias de su ejecutiva. Eso s├ş, en incomparable medida con la sospecha que en este momento procesal acosa a su presidenta, N├║ria Mar├şn, incursa en una trama de malversaci├│n de caudales p├║blicos. Cabezas trocadas.

Esta ha sido la primera convocatoria electoral en que el  sainetesco <<no es no>> golpea al Partido Socialista y no al Partido Popular. Antes fueron el Pacto del Tinell, el Tripartito y el genuino negacionismo de Pedro S├ínchez que le aup├│ a la presidencia del gobierno traicion├índose a s├ş mismo nada m├ís rechazar cualquier posibilidad de pacto con la menguante formaci├│n de Pablo Iglesias. Ya va siendo habitual que cada vez que hay una consulta auton├│mica las <<confluencias>> de Podemos dejen mucho que desear. Ocurri├│ en las pasadas gallegas y vascas, y puede decirse que el resultado del 14-F les deja otra vez a verlas venir, a pesar de contar con el unicornio del ayuntamiento barcelon├ęs. Unidos Podemos y sus sat├ęlites componen un raro esp├ęcimen federalista que Gobierna a nivel de Estado siendo pr├ícticamente testimonial fuera de Madrid, donde sigue labr├índose un decadente porvenir. Lo contrario que el estir├│n de la CUP, otra vez decisiva para la gobernabilidad en Catalunya. Eso s├ş, como pasa  a nivel general, tambi├ęn en Catalunya el bloquismo sirve de rampa de aterrizaje para la extrema derecha de Vox, que entra en el Parlament y <<sorpassa>> y fulmina al PPAqu├ş se ha instalado como cuarta fuerza, con grupo propio y representaci├│n en las cuatro provincias  del territorio catal├ín, un escal├│n menos del que ocupa en el Congreso, all├ş incluso por delante de Ciudadanos y Unidas Podemos. Salto cualitativo que ha permitido a Santiago Abascal oficiar de ├írbitro para que el denostado Ejecutivo <<socialcomunista>> revalidara el decreto ley que pon├şa en manos de Pedro S├ínchez la gesti├│n del <<Plan Marshall>> de la Uni├│n Europea (UE).

Ni eje izquierda-derecha, ni eje arriba-abajo, ni siquiera eje unitarismo-independentismo, la pol├ştica no es la rosa de los vientos y mucho menos una veleta. Los resultados de las elecciones en Catalunya han evidenciado que el ├║nico eje que puede hacer avanzar a la sociedad pasa por el reconocimiento en la pr├íctica del principio de autodeterminaci├│n. Algo tan sencillo y democr├ítico como lo que hicieron ├║ltimamente los escoceses al votar para independizarse del Reino Unido o lo que, en el extremo contrario, consumaron los brit├ínicos al pronunciarse sobre la salida de la Uni├│n Europea. Mientras desde arriba se obstinen en estigmatizar el derecho a decidir, manteniendo inalterable una constituci├│n concebida como una jaula de hierro de la sociedad civil, seguiremos partidos por el eje. Eso que Salvador Illa, el hombre que quiso reinar, calific├│ premonitoriamente de <<descabellado>> en una reciente entrevista (El Pa├şs, 7 de febrero de 2020). 

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Fuente: Cgt-lkn.org