March 17, 2023
De parte de Libre Pensamiento
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Maite Blanco, Mari 脕ngeles Garc铆a, Rosa Merino y Francisco Romero. Fundaci贸n Salvador Segu铆.

El atentado individual no acabar铆a con la burgues铆a, tampoco con la polic铆a ni con los esquiroles, no supondr铆a ning煤n avance para acabar con el sistema capitalista, no ser铆a el camino para llegar a una nueva sociedad. Pero aquella violencia en forma de autodefensa fue necesaria ante un exterminio planificado para acabar con la CNT. Segu铆, aunque condenaba la violencia, la entend铆a inevitable en determinadas circunstancias, que analizamos a continuaci贸n.

Violencia policial contra la huelga del metal de C谩diz. Noviembre 2021

La trayectoria sindical de Salvador Segu铆 se desarrolla en una 茅poca y en un ambiente violento y pleno de conflictos sociales. Al tel贸n de fondo de la Primera Guerra Mundial hay que a帽adir las guerras coloniales de Espa帽a durante el siglo XIX y el conflicto de Marruecos con los sucesos de 1909 (Semana Tr谩gica de Barcelona) y desastres como el de Annual en 1921.

Para tratar de comprender la situaci贸n que vive el sindicalismo en Espa帽a hay que tener en cuenta que la violencia, durante el siglo XIX y parte del siglo XX, forma parte de algunas corrientes del anarquismo que la practicaron con mayor o menor profusi贸n y que fueron las organizaciones sindicales de influencia libertaria, dada su afinidad ideol贸gica, las que sufrieron las consecuencias represivas.

Esta violencia puntual, cuya manifestaci贸n m谩s radical es el magnicidio, pretende la sublevaci贸n del pueblo, tambi茅n es practicada para responder a la violencia indiscriminada de los 贸rganos del Estado y genera siempre una importante represi贸n que se ceba en todo tipo de organizaciones, especialmente en las sindicales y en sus militantes m谩s destacados, ocasionando su ilegalizaci贸n, persecuci贸n y desarticulaci贸n, aunque no exista ninguna complicidad con los hechos. En algunas ocasiones son las mismas fuerzas de seguridad del Estado quienes con la colaboraci贸n de elementos del hampa realizan atentados para atribuirlos a los anarquistas y desatar la represi贸n.

Los conflictos laborales y los intentos de organizarse por parte de los trabajadores fueron tratados por los diferentes gobiernos como problemas de orden p煤blico, utilizando para solucionarlos, fuerzas policiales e, incluso, el ej茅rcito. Esta ausencia de reconocimiento del sindicalismo genera el deterioro de los conflictos y permite que la violencia pase a primer plano.

El sabotaje, los apedreamientos de edificios y f谩bricas, las amenazas, las agresiones individuales y la violencia contra los esquiroles formaban parte de los conflictos laborales y eran respondidos por los patronos con las listas negras de trabajadores rebeldes, la contrataci贸n de esquiroles y vigilantes armados, as铆 como el recurso a las fuerzas de orden p煤blico. Esta violencia, que podemos denominar como de baja intensidad, est谩 propiciada, principalmente, por la falta de unos cauces legales y como consecuencia de un empresariado reaccionario.

Cuando la violencia es Terrorismo de Estado

El cambio de paradigma en la violencia se produce a partir de 1916 con los atentados provocados por los pistoleros de la patronal dirigidos por Bravo Portillo. Hasta 1917 la violencia tiene su lugar en el contexto del conflicto, siendo despu茅s cuando se iniciar铆a una espiral de violencia continuada que trasciende el 谩mbito del conflicto laboral. Grupos de afinidad, independientes del sindicato, tratan de responder a la violencia patronal con la violencia obrera.

Manuel Bravo Portillo (1876-1919).
Polic铆a responsable del asesinato de sindicalistas

La aparici贸n de los pistoleros del llamado 鈥淪indicato Libre鈥, fundado en diciembre de 1919, financiado por la patronal y apoyado por las fuerzas de seguridad supone un grado m谩s en dicha espiral.  La actuaci贸n de las diversas fuerzas de seguridad y jueces con sus detenciones masivas, malos tratos, torturas y ajusticiamientos indiscriminados generaban una desconfianza absoluta y odio hacia las autoridades. La falta de credibilidad en el Estado era total ya que siempre apoyaban y justificaban a una de las partes en litigio, los patronos. Las bandas de pistoleros de la Patronal campan a sus anchas dirigidas, primero por el expolic铆a Bravo Portillo y tras su asesinato, por el llamado bar贸n K枚ening.

Hay que a帽adir el Somat茅n, cuerpo armado de ciudadanos, en su mayor铆a burgueses y peque帽os burgueses, que en enero de 1919 se reorganiz贸 y pas贸 r谩pidamente de 8.000 voluntarios armados, a las 贸rdenes del capit谩n general Milans del Bosch, hasta agrupar a 60.000 hombres. Su labor se centraba en mantener el orden en las calles impidiendo el cierre de locales y la inmovilizaci贸n del transporte p煤blico durante las huelgas. Adem谩s, realizaban detenciones arbitrarias, dando palizas y amenazando a transe煤ntes que bajo sus criterios pudieran ser sospechosos.

Para el control y eliminaci贸n de destacados militantes cenetistas se cre贸 el conocido como archivo Lasarte en la primavera de 1919. Depend铆a del gobernador militar, general Severiano Mart铆nez Anido y del Jefe Superior de Polic铆a general Miguel Arlegui y supon铆a el control policial sobre la militancia cenetista e izquierdista de la provincia de Barcelona.  La alianza de clase en defensa de los intereses de los empresarios industriales,  no encontr贸 ning煤n obst谩culo, ni supuso ninguna contradicci贸n entre el catalanismo nacionalista de los burgueses y el centralismo espa帽olista, representado por Milans del Bosch. La unidad de intereses une a las diferentes facciones capitalistas ante la prioridad de defensa del orden burgu茅s. Las instituciones y las clases dominantes colaboran para justificar la suspensi贸n de garant铆as constitucionales o la represi贸n indiscriminada.

Las detenciones eran habituales y tanto la polic铆a como la Guardia Civil restablecieron la pr谩ctica de la llamada 芦cuerda de presos禄: los sindicalistas detenidos eran conducidos a pie a centros de detenci贸n en distantes ciudades. Muchos mor铆an por el camino a consecuencia del agotamiento, por falta de alimentos, las palizas, o la aplicaci贸n de la 鈥淟ey de fugas鈥 en un lugar determinado o al salir de c谩rceles y comisar铆as. Como consecuencia, dentro de la organizaci贸n sindical tend铆an a imponerse los hombres de acci贸n sobre los sindicalistas con m谩s experiencia que, en algunos casos, eran detenidos y desterrados durante meses. La p茅rdida de prestigiosos militantes en atentados patronales influir铆a a medio plazo en la marcha del sindicato.

Los datos nos muestran que, en el enfrentamiento de sindicalistas frente a los pistoleros de la patronal, el resultado fue desigual y claramente negativo para los trabajadores.  Seg煤n las estad铆sticas de Albert Balcells, de 1913 a 1923 el total de v铆ctimas fue de 1.116, produci茅ndose un incremento en 1918 y siendo los a帽os 1920 y 1921 cuando se alcanza el mayor n煤mero de v铆ctimas: 292 sindicalistas y 311 pistoleros. Mart铆nez Anido y Arlegui, gobernador civil y jefe superior de polic铆a, son los personajes m谩s sanguinarios desde finales de 1920 hasta el 25 de Octubre de 1922, cuando son destituidos.

El hecho de la colaboraci贸n de los patronos en los atentados contra los sindicalistas era conocido y as铆 es relatado con todo detalle por 脕ngel Pesta帽a, 鈥la clase patronal, tuvo sus hombres a sueldo, pag贸 salarios elevados, cotiz贸 alto la importancia y categor铆a de la pieza cobrada. As铆 sabemos hoy que por el atentado que cost贸 la vida a Salvador Segu铆 y a su amigo Francisco Comas (a) 芦Paronas禄, se pagaron muchos miles de pesetas y se hizo subir a veinticinco mil la cantidad, afirm谩ndose que fue uno de los hermanos Muntadas, de la 芦Espa帽a Industrial禄, ya muerto, el que las pag贸鈥.

Si nos remitimos a los documentos de la 茅poca, la respuesta desde el campo sindical, no existi贸, aunque la autodefensa estaba totalmente presente para tratar de repeler los posibles atentados. Pesta帽a y Segu铆, entre otros sindicalistas de la 茅poca, se opusieron con firmeza a la violencia por considerar que la opci贸n del atentado era contraria al sindicalismo y sus consecuencias a medio plazo ser铆an muy negativas para la organizaci贸n.

Milicia de ultraderecha conocida como Somat茅n, en El Toboso, Toledo, durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

Posici贸n de los gobiernos ante el enfrentamiento

La actuaci贸n de los pistoleros de la patronal con el apoyo de las fuerzas de seguridad, denunciada por Salvador Segu铆, supone: 鈥el ataque furioso de las fuerzas del Estado a una clase de ciudadanos a quienes declaraba fuera de la ley con las medidas que contra ellos tomaba, no ten铆a m谩s remedio que ser contestado de una forma violenta y extralegal. Es decir, que la decisi贸n pol铆tica que torpemente se tomaba para hacer prevalecer lo que se ha dado en llamar principio de autoridad, al ser exageradamente abusiva, no pod铆a producir sino resultados opuestos a los que persegu铆a鈥.

Los gobiernos de turno en ning煤n momento intentaron frenar una deriva de catastr贸ficas consecuencias para la estabilidad del Estado, dejando manos libres a la burgues铆a catalana en connivencia con el ej茅rcito. La excepci贸n se produce en el intento de frenar la huelga de La Canadiense en marzo de 1919, pero en abril el equipo negociador regresa a Madrid sin lograr su objetivo.

Los gobiernos dejaban que el capit谩n general y la patronal gobernaran Catalu帽a sin respetar m铆nimamente la legislaci贸n. A petici贸n de los patronos, se impuso la presencia de gobernadores sanguinarios como el conde de Salvatierra (diciembre-1919 a octubre-1920) y el equipo formado por Mart铆nez Anido y Arlegui (noviembre de 1920 a octubre de 1922). Catalu帽a vive una situaci贸n an贸mala, sin control y, mientras, se est谩 produciendo una eliminaci贸n sistem谩tica de sindicalistas.

Otra violencia: la institucional

La llamada violencia institucional es aquella que se ejerce a trav茅s de los diferentes aparatos del Estado y que bajo diversos mecanismos someten a la poblaci贸n sin utilizar la violencia propiamente dicha. El orden se asume y no se cuestiona, como si el sistema capitalista, sus leyes y normas fuesen algo natural e imposible de cuestionar. Esta violencia se ha inculcado en la poblaci贸n y est谩 muy asumida. Basta con observar las leves condenas a pol铆ticos, empresarios o artistas y la dureza que suponen los desahucios, bajos salarios, accidentes laborales, despidos, etc. 

Masacre de migrantes en Melilla. Junio de 2022

Sin embargo, en aquellos a帽os, el movimiento obrero ten铆a claro que la violencia institucional estaba personificada en el Estado y sus estructuras. As铆, es posible entender su cr铆tica y su desconfianza absoluta en el Estado y la pol铆tica.

La posici贸n de Salvador Segu铆.

Segu铆, diferencia con claridad la lucha sindical que forzosamente es colectiva, de la acci贸n violenta individual: 鈥渆l sindicalismo es una concepci贸n doctrinal de una escuela econ贸mica, de un partido [organizaci贸n] en lucha, lo otro es la acci贸n individual, provocada por el ambiente y desligada en absoluto de la organizaci贸n sindicalista鈥.

Su voluntad es mediar ante las actitudes violentas, pero entiende que cuando esta violencia est谩 avalada por los aparatos del Estado, en ese caso su papel conciliador no es posible: 鈥el esfuerzo m谩ximo, el m谩s grande esfuerzo de toda nuestra actuaci贸n p煤blica ha ido encaminado a contener las exaltaciones, a serenar las ind贸mitas rebeld铆as individuales que ve铆amos estallar tr谩gicamente. Ya no podemos continuar sosteniendo esa actitud. La adoptamos para que fuese una garant铆a de paz, no para que sirviera a nuestros enemigos de escudo que contuviese las iras que en el pueblo levantaran las injusticias que iban a seguir cometiendo鈥.

La actitud de los diferentes gobiernos de ilegalizar el sindicato en repetidas ocasiones, reprimir a sus miembros y responder violentamente a los conflictos, s贸lo pod铆a generar violencia: 鈥si treinta a帽os de lucha continua, si treinta a帽os de represi贸n no hab铆an ense帽ado a los Gobiernos que lo m谩s pr谩ctico y lo m谩s noble era respetar las leyes 驴Qu茅 deb铆an hacer los obreros para defenderse? Lo decimos sin vacilaci贸n alguna: 隆matar!鈥. S贸lo el potente tejido social y el prestigio de la CNT permitieron a la organizaci贸n sobrevivir y mantener ciertas estructuras en el transcurso de los tiempos.

En el intento de frenar la violencia, Segu铆 busca desesperadamente alianzas coyunturales con otras organizaciones. En septiembre de 1920 lo intenta con UGT pero el acuerdo no tiene 茅xito. Tambi茅n realiza contactos con los partidos republicanos catalanistas para tratar de involucrarlos en la defensa del sindicalismo, con escaso resultado. Y adem谩s, se帽ala el peligro que supone el pistolerismo 鈥渁f铆n鈥 a la organizaci贸n, pero ten铆a claro que se trataba de la respuesta a una violencia patronal e institucional que buscaba el exterminio de los m谩s prestigiosos sindicalistas y el hundimiento de la organizaci贸n.

Manifestaci贸n de CNT en Gij贸n contra las penas de prisi贸n a las sindicalistas de La Suiza. 12 de julio de 2021

Una conclusi贸n: La autodefensa como necesidad ante la barbarie y el exterminio

El atentado individual no acabar铆a con la burgues铆a, tampoco con la polic铆a ni con los esquiroles, no supondr铆a ning煤n avance para acabar con el sistema capitalista, no ser铆a el camino para llegar a una nueva sociedad. Pero aquella violencia en forma de autodefensa fue necesaria ante un exterminio planificado para acabar con la CNT. Segu铆, aunque condenaba la violencia, la entend铆a inevitable en determinadas circunstancias, como las expuestas arriba y como reacci贸n espont谩nea, producto de la desesperaci贸n.

Hoy volvemos la vista atr谩s y aunque las circunstancias son diferentes, la violencia sigue estando presente en los conflictos laborales cuando adquieren cierta importancia (C谩diz, 2021), con las compa帽eras de CNT (Gij贸n, 2022) o con los inmigrantes que tratan de llegar a Europa (Melilla, 2021). La aceptaci贸n de las instituciones del Estado como instrumentos neutrales y justos impide plantear una alternativa al sistema.

Las posiciones de Segu铆 siguen teniendo vigencia ya que muestran la estrategia y el camino para defender el desarrollo de la organizaci贸n obrera y descubren con claridad el papel de los diferentes estamentos del Estado en su guerra contra los que cuestionan el sistema.

*El presente art铆culo se ha elaborado con las aportaciones de los participantes en la mesa preparatoria del debate sobre violencia para las Jornadas del centenario del asesinato de Salvador Segu铆.  Fundaci贸n Salvador Segu铆-Madrid

BIBLIOGRAF脥A

Albert Balcells. El Pistolerisme: Barcelona (1917-1923). P貌rtic, Barcelona, 2009.

Antonio Elorza. Art铆culos madrile帽os de Salvador Segu铆. Cuadernos para el di谩logo, Madrid, 1976.

脕ngel Pesta帽a. Lo que aprend铆 de la vida. Edici贸n digital.

Salvador Segu铆, 芦Por qu茅 estamos presos禄, Vida Nueva, n煤m. 20 (23-XII-1921).

[Este art铆culo se public贸 en el Libre Pensamiento n潞 113, Primavera 2023]




Fuente: Librepensamiento.org