March 3, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Paco 脕lvarez

Periodista, escritor y traductor lliterariu d鈥檌talianu. Ye autor de les noveles “Lluvia d鈥檃gostu” (Hoja de Lata, 2016) y “Los xardinos de la lluna” (Trabe, 2020), coles que gan贸 en dos ocasiones el Premiu Xosefa Xovellanos.

La frase de bienvenida en su p谩gina web la define como una 芦parroquia abierta, solidaria y comprometida con el barrio del Carmen y con la ciudad de Gij贸n禄, y los hechos hist贸ricos dan veracidad a esa afirmaci贸n. Este a帽o se cumplir谩 medio siglo del encierro que protagonizaron all铆, en la iglesia de San Jos茅, tres centenares de pensionistas que al cabo de nueve d铆as fueron desalojados violentamente por la polic铆a franquista, que irrumpi贸 pistola en mano. Las trabajadoras de IKE hallaron all铆 un espacio seguro para almacenar material a principios de la d茅cada de los 90, y en esos mismos a帽os una docena de simpatizantes de la insumisi贸n se encerraron en el templo para apoyar a tres insumisos que horas despu茅s fueron detenidos a las puertas de la iglesia para ser trasladados a prisi贸n. En las dos 煤ltimas semanas la parroquia ha dado techo a otra lucha social, la de un par de hosteleros del colectivo Hosteler铆a con Conciencia.

La actual iglesia de San Jos茅 se alza muy cerca de donde estaba su predecesora, construida a finales del siglo XIX y destruida durante la guerra civil. El edificio, de estilo inspirado en el barroco colonial, fue concebido por el arquitecto nore帽ense Enrique Rodr铆guez Bustelo, autor tambi茅n del palacete del antiguo Banco Urquijo (que se asoma al puerto deportivo gijon茅s y a los Jardines de la Reina). La primera piedra de San Jos茅 fue colocada en 1946 y la inauguraci贸n tuvo lugar nueve a帽os m谩s tarde, tras ser rematadas unas obras que costaron alrededor de tres millones y medio de las pesetas de entonces y en las que trabajaron 81 obreros de la construcci贸n. Este 煤ltimo dato se recoge tambi茅n con precisi贸n en la web de la parroquia, y el reconocimiento expl铆cito a esa mano de obra (que parece evocar el poema en el que Bertolt Brecht se preguntaba por los an贸nimos alba帽iles y constructores de las pir谩mides o de la Gran Muralla China) es un indicio del compromiso sociopol铆tico que ha marcado la historia de esta iglesia, una de las m谩s grandes de Xix贸n, con un millar de metros cuadrados de superficie 煤til. A principios de los a帽os 60, al lado del templo creci贸 un gigantesco vecino que distorsion贸 est茅ticamente el entorno de San Jos茅: el edificio Bankuni贸n, de 22 plantas, era y sigue siendo el rascacielos m谩s alto de la ciudad.


Encierro de insumisos en la Iglesia de San Jos茅 en 1993.

En 1971 el franquismo afrontaba sus 煤ltimos a帽os de vida, pero el r茅gimen no cejaba en la represi贸n de los movimientos contestatarios, como pudo comprobar en sus propias carnes un nutrido grupo de pensionistas que inici贸 un encierro pac铆fico en San Jos茅. El colectivo hab铆a ido estructur谩ndose desde mediados de los 60 alrededor de la Comisi贸n Provincial de Pensionistas y Jubilados de Asturias y, m谩s tarde, de la Agrupaci贸n Regional de Pensionistas de Asturias.

En setiembre de aquel a帽o, un centenar de jubilados que exig铆an pensiones dignas comenzaron ese encierro, que pronto tuvo repercusi贸n dentro y fuera de Asturies. El peri贸dico comunista Mundo Obrero se帽alaba que 芦la noticia se difundi贸 inmediatamente y la reacci贸n solidaria alent贸 a los encerrados y aument贸 su n煤mero. La gente les llevaba mantas, comida, dinero, tabaco, camas de campa帽a, etc茅tera禄. Se fueron sumando otros pensionistas, hasta alcanzar la cifra de trescientos, mayoritariamente mineros, y esa movilizaci贸n se vio respaldada con nuevos encierros en la iglesia gijonesa de La Milagrosa, la de San Juan en Mieres y la de Santiago en Sama de Llangr茅u.

Jes煤s Men茅ndez Pel谩ez, testigo de excepci贸n de aquellos hechos, tard贸 cuatro d茅cadas en narrar en primera persona lo que all铆 hab铆a vivido. Lo hizo en un texto para el libro M谩nfer de la Llera, de la rampla a la pluma (editado por la Conseyer铆a de Cultura y Turismu del Princip谩u con motivo de la Selmana de les Lletres Asturianes de 2011)y ese mismo texto lo public贸 tambi茅n tiempo despu茅s en La Nueva Espa帽a. Men茅ndez era en 1971 el cura coadjutor de San Jos茅 y le toc贸 afrontar aquella situaci贸n, porque el p谩rroco se hab铆a ido unos d铆as de vacaciones. Recordaba con nitidez que 芦el 16 de setiembre, a las seis de la tarde, mientras atend铆a las visitas que llegaban al despacho parroquial, dos polic铆as de la Brigada Pol铆tico-Social vinieron a verme para poner en mi conocimiento que un grupo muy numeroso de jubilados hab铆a invadido la iglesia. La visita de aquellos polic铆as secretas ven铆a a ser una admonici贸n para que los expulsara invocando el lugar sagrado del recinto eclesial. Mi respuesta fue que las iglesias, desde tiempo inmemorial, ten铆an el derecho de asilo y que, por tanto, como responsable de la iglesia de San Jos茅 en aquellos momentos no s贸lo no los expulsar铆a sino que los atender铆a humanamente en lo que pudiera禄.

El sacerdote a帽ad铆a que 芦la imagen de tres centenares de ancianos, algunos de ellos mutilados, durmiendo unos en los bancos, otros en el suelo, resultaba un espect谩culo estremecedor. Por la ma帽ana abr铆an las puertas de la iglesia, barr铆an el templo y lo ventilaban para que los fieles que acostumbraban a asistir a la misa de las ocho pudieran hacerlo sin mayor incomodidad禄. Revel贸 que 芦de esta manera se celebraron con normalidad funerales, aniversarios de difuntos y bodas禄 en los nueve d铆as que dur贸 esa movilizaci贸n. M谩nfer de la Llera, un minero jubilado langreano residente en el barrio incipiente de Pumar铆n y escritor en asturiano, se convirti贸 en uno de los dinamizadores del encierro. Seg煤n Pel谩ez, 芦era mi interlocutor habitual. 脡l se preocupaba de que todo estuviera a punto para que nadie pudiera echar en falta nada en el devenir diario de una iglesia. Asimismo, era el intendente encargado de que todos los jubilados padeciesen las menores incomodidades derivadas de aquellas circunstancias. Sin pretenderlo, era su l铆der禄.

El 25 de setiembre, cuando se preparaba para oficiar la misa de las ocho de la ma帽ana, irrumpieron en el templo las fuerzas de seguridad que, 芦con las pistolas desenfundadas, acordonaron a los jubilados. 鈥淟a iglesia no autoriza este desalojo por la fuerza鈥, le reproch茅 a la persona al mando de aquella unidad de asalto. 鈥淵o traigo orden de desalojarlos por las buenas o por la fuerza鈥, me replic贸禄. El mando policial pidi贸 a gritos tres veces que desalojaran la iglesia y ante la resistencia pasiva de los pensionistas, que se abrazaron entre s铆 o se aferraron a los bancos, orden贸 a los efectivos de la Polic铆a Armada, los llamados 鈥済rises鈥, que cargaran. Jes煤s Men茅ndez, quien unos instantes antes se hab铆a dirigido a los polic铆as y a los pensionistas con tono conciliador para tratar de mediar, presenci贸 con impotencia 芦aquel espect谩culo: ancianos por los suelos, otros saliendo a trompicones, otros con los rostros ensangrentados鈥β.

El mando policial pidi贸 a gritos tres veces que desalojaran la iglesia

Pensionistas que acabaron en la Casa de Socorro con heridas de diversa consideraci贸n, numerosas multas e incluso un consejo de guerra contra uno de los encerrados acusado de resistencia a la autoridad fueron las consecuencias del desalojo. Pero no tardaron en llegar las muestras de solidaridad hacia ellos: varios miles de obreros de empresas gijonesas del sector del metal iniciaron una huelga y al menos una decena de sacerdotes del Grupo de El Bibio (as铆 llamado porque se reun铆an para cenar una vez por semana en la Casa de Ejercicios Espirituales de El Bibio, en la zona este de Xix贸n) acordaron suspender los cultos en sus respectivas parroquias al d铆a siguiente, domingo, para concelebrar todos ellos una misa en aquella iglesia de San Jos茅 que hab铆a sido profanada por la polic铆a franquista.

Un par de meses despu茅s de que el testimonio de Men茅ndez apareciera en el citado peri贸dico asturiano, el mismo rotativo public贸 una emotiva carta firmada por Cristina Men茅ndez V谩zquez, hija de uno de aquellos pensionistas que hab铆an sido desalojados a golpes cuatro d茅cadas atr谩s. Su padre, Emilio Men茅ndez, era uno de los m谩s j贸venes de aquel encierro (ten铆a 39 a帽os, se hab铆a retirado de la mina por enfermedad). Ella, una cr铆a de diez a帽os en 1971, lo vio llegar a casa tras aquello 芦con el cuerpo marcado por los toletazos de la polic铆a. De hecho, hab铆a tenido que quedarse una semana en Gij贸n, recuper谩ndose en casa de una t铆a de mi madre, porque estaba tan mal que no pudo desplazarse a Mieres, y mi madre iba y ven铆a de Gij贸n todos los d铆as, porque ten铆a que atender a sus hijos y vender pescado por los pueblos para ayudar a la econom铆a familiar禄. Dos meses despu茅s del encierro, contaba Cristina Men茅ndez, 芦a mi padre le detectaron un c谩ncer de es贸fago. Lo operaron en Madrid en 1972 y en 1973, un d铆a antes de cumplir los 41 a帽os, muri贸. Tendr铆a que ser as铆, pero creo que aquellos hechos aceleraron el proceso, y el dolor en el hombro izquierdo, que fue donde recibi贸 uno de tantos golpes, le acompa帽贸 hasta la muerte禄. Acababa su escrito, dirigido al cura Jes煤s Men茅ndez, diciendo que 芦aunque mi padre era ateo, o al menos anticlerical, estaba muy agradecido por el buen trato que recibi贸 por parte de los responsables de la iglesia de San Jos茅, y ahora que s茅 que estaba usted all铆 como cabeza visible le doy las gracias en nombre de mi padre por el trato recibido y por intentar protegerlos a toda costa de aquellos 鈥渧谩ndalos鈥 que actuaron bajo las 贸rdenes de un gobernador civil sin escr煤pulos禄.

M谩nfer de la Llera escribi贸 sobre aquel encierro en su libro Coses viv铆es (Albor谩, 1998) y el ilustrador mierense Alberto V谩zquez tambi茅n plasm贸 aquellos hechos en varias p谩ginas de su c贸mic en asturiano Los llazos coloraos (Trabe, 2019), con el que gan贸 el Premiu Alfonso Iglesias.

De las trabajadoras de IKE a los insumisos

Otro religioso que dej贸 huella en la iglesia de San Jos茅 fue Jos茅 Luis Mart铆nez, al que conoc铆an cari帽osamente en algunos 谩mbitos sociopol铆ticos como El cura buenu (quiz谩s como reflejo de aquel apelativo de El papa bueno que le adjudicaron al progresista Juan XXIII) y que en 1970 fue uno de los fundadores del citado Grupo de El Bibio. Hab铆a nacido en La Pola Llaviana y lleg贸 a San Jos茅 tras ejercer en parroquias de Grao y Candamu, y en Xix贸n como capell谩n de la hist贸rica F谩brica de Moreda y como p谩rroco en el poblado de Santa B谩rbara y en Nuestra Se帽ora de F谩tima, en La Calzada. A esta 煤ltima se incorpor贸 en 1963 y en aquellos tiempos, recordaba en una entrevista publicada poco antes de su muerte, 芦a todos nos toc贸 correr delante de los guardias禄.

Durante el tiempo que estuvo al frente de San Jos茅, la parroquia se caracteriz贸 por el apoyo y la solidaridad activa con personas desempleadas, inmigrantes y colectivos reivindicativos. Ana Carpintero, militante de la Corriente Sindical d鈥橧zquierda, fue trabajadora de Confecciones Gij贸n, una empresa m谩s conocida como IKE, por la marca de las populares camisas que se fabricaban en su factor铆a de El Coto. Recuerda que 芦manten铆amos una relaci贸n muy estrecha con el p谩rroco Jos茅 Luis y yo creo que incluso estuvimos all铆 alguna vez encerradas, poco tiempo禄. En dependencias de la iglesia 芦guard谩bamos material de IKE. Por ejemplo, cuando tem铆amos que nos intervinieran la f谩brica llev谩bamos all铆 camisas y cosas de valor que las trabajadoras entend铆amos que pod铆amos ir vendiendo para sostener nuestra lucha. Y en algunas movilizaciones sal铆amos desde la iglesia禄.

Confecciones Gij贸n, que fue una de las mayores y m谩s importantes firmas del sector textil asturiano, lleg贸 a tener una plantilla de casi 700 personas, de las que m谩s de medio millar eran mujeres. Con el inicio de los procesos de reconversi贸n industrial, su plantilla protagoniz贸 entre mediados de los 80 y mediados de los 90 una enconada movilizaci贸n en las calles para defender sus puestos de trabajo. Sus trabajadoras mantuvieron un largo encierro de cuatro a帽os en la f谩brica para reclamar un proyecto de futuro que salvase la empresa, lo cual no se logr贸 finalmente.

Ana Carpintero tambi茅n recuerda 芦haber estado encerrada en San Jos茅 cuando el conflicto de Censa禄. Ese encierro y otras movilizaciones llevadas a cabo por trabajadores y trabajadoras de Xix贸n y de Llangr茅u en 1980 tuvieron como primera y 煤nica motivaci贸n la solidaridad con la plantilla de una empresa viguesa de construcci贸n de bienes de equipo amenazada de cierre. Censa hab铆a sido adquirida por la Sociedad Metal煤rgica Duro Felguera, de matriz asturiana, que sin embargo se negaba a incorporarla a su grupo empresarial.

Movilizaci贸n por la insumisi贸n, en 1993

Jos茅 Luis Mart铆nez segu铆a siendo el p谩rroco de San Jos茅 en 1993, cuando una docena de personas del movimiento de apoyo a los insumisos se encerr贸 en el templo gijon茅s. Carlos Fueyo, Ferm铆n Bravo y Juan Jos茅 Garc铆a Yiyi hab铆an sido condenados a prisi贸n por su negativa a realizar el servicio militar obligatorio y la prestaci贸n social sustitutoria; ellos y anteriormente Jos茅 Manuel Chico Pin fueron los primeros insumisos asturianos encarcelados. Al d铆a siguiente del inicio del encierro, los tres antimilitaristas se presentaron ante los medios de comunicaci贸n en una rueda de prensa convocada en el interior del templo. Pesaba sobre ellos una orden de busca y captura por quebrantamiento de condena, porque tras serles concedido el tercer grado penitenciario o r茅gimen de semilibertad se hab铆an negado a volver a la c谩rcel. Era parte de la estrategia de desobediencia civil auspiciada por la Coordinadora Asturiana pola Insumisi贸n (CAI) y por colectivos antimilitaristas de otros territorios, como Mili KK, Kakitza o el Movimiento de Objeci贸n de Conciencia.

Uno de aquellos tres j贸venes, Carlos Fueyo, cuenta en su libro Diario de un insumiso (Cambalache, 2015) que 芦cuando sal铆amos de la sala donde hab铆a tenido lugar el encuentro con los periodistas entraron en la iglesia tres 鈥渟ecretas鈥澛. Los tres insumisos que buscaba la polic铆a se ocultaron en la sacrist铆a, con el consentimiento del p谩rroco, mientras miembros de la CAI negociaban la hora y las condiciones de su entrega voluntaria. 芦Tuvimos tiempo para comer, para avisar a familiares, amigos y medios de comunicaci贸n, poco m谩s. Entrevistas, despedidas, nervios鈥β. Hacia las cuatro y cuarto de la tarde llegaron varios agentes del Cuerpo Nacional de Polic铆a. Carlos Fueyo lo relata as铆: 芦Nosotros tres ya est谩bamos sentados en las escaleras exteriores de la iglesia. Tras intercambiar unas palabras y al darse cuenta de nuestras 鈥減asivas intenciones鈥, con aparente espontaneidad se dispusieron a llevarnos a rastras hacia los dos coches policiales aparcados en las inmediaciones禄. Hubo momentos de tensi贸n, familiares y simpatizantes se arremolinaron alrededor, gritando consignas como 芦隆Nun hai prisi贸n que pare la insumisi贸n!禄 o 芦隆Abaxo les muries de los cuarteles!禄. Al fot贸grafo que cubr铆a la informaci贸n para El Comercio lo alcanz贸 en el est贸mago un toletazo perdido.

Cerca de diez mil j贸venes se declararon insumisos en todo el Estado en los a帽os 80 y 90, hasta la supresi贸n definitiva del servicio militar, en 2001. En Asturies, m谩s de medio centenar fueron juzgados por v铆a penal y casi una veintena acabaron en la c谩rcel. En la mayor铆a de los casos les impusieron condenas de dos a帽os, cuatro meses y un d铆a de prisi贸n, y se gener贸 una amplia ola de apoyo social a sus reivindicaciones en la que, a trav茅s del Conceyu Ciudadanu pola Llibert谩 de los Insumisos Presos, se implicaron organizaciones y colectivos sindicales, pol铆ticos, vecinales, feministas, ecologistas, culturales, cristianos de base鈥

Jos茅 Luis Mart铆nez, El cura buenu, conmemor贸 como p谩rroco de San Jos茅 su medio siglo de sacerdocio y a la celebraci贸n de sus bodas de oro sacerdotales asistieron significativos representantes y militantes de organizaciones pol铆ticas y sindicales de las izquierdas gijonesas. Cuando el Ayuntamiento le concedi贸 la Medalla de Plata de Xix贸n en 2005, en su discurso de agradecimiento mencion贸, entre otros, a los te贸logos de la Liberaci贸n, sus referentes. Mart铆nez muri贸 hace ahora diez a帽os.

Por todas esas vivencias de solidaridad que jalonan la historia de la iglesia de San Jos茅, a nadie sorprendi贸 que el pasado d铆a 12 el actual p谩rroco, Fernando Llen铆n, recibiera a las puertas del templo y se sumara al aplauso que la gente all铆 concentrada dedic贸 a los hosteleros Tono Permuy y David Tejerina, del colectivo Hosteler铆a con Conciencia, en el inicio del encierro de semanas que mantuvieron en ese templo para denunciar la asfixia econ贸mica que est谩n sufriendo las personas asalariadas y aut贸nomas del sector y para reclamar ayudas efectivas ante las restricciones de la actividad hostelera derivadas del coronavirus. Se da la circunstancia de que David Tejerina fue uno de aquellos insumisos condenado y encarcelado en los a帽os 90 por su negativa a realizar la mili. 芦No estamos aqu铆 para pedir limosna, estamos aqu铆 para luchar禄, dejaron claro los hosteleros, propietarios del caf茅-librer铆a Toma 3 y de la sidrer铆a Canteli, respectivamente, durante un encierro del que Nortes ha dado cumplida informaci贸n y que finaliz贸 este viernes.

As铆 pues, la iglesia de San Jos茅 recobra su funci贸n exclusivamente religiosa y las labores sociales que la parroquia desarrolla habitualmente. Qui茅n sabe cu谩l ser谩 la pr贸xima causa que acoger谩n sus muros. Esos muros que levantaron 81 obreros y que en tiempos sombr铆os defendieron un pu帽ado de curas obreristas, los muros en los que a煤n retumban los ecos de todas esas luchas populares, de sus derrotas y de sus conquistas.

Fuente: https://www.nortes.me/2021/02/26/sa…




Fuente: Grupotortuga.com