April 20, 2022
De parte de SAS Madrid
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Donde usted ve una crisis sanitaria y un pa铆s con el coraz贸n encogido, un comisionista ve ceros en su cuenta corriente y un yate de lujo a costa de colarnos material sanitario defectuoso.

Terminada la Semana Santa, los gur煤s neoliberales deber铆an corregir una injusticia hist贸rica y otorgarle a Judas, de una vez por todas, el merecido reconocimiento por ser el primer comisionista de nuestro tiempo. La operaci贸n comercial no era sencilla en el Jerusal茅n de la 茅poca convertido en hervidero donde se persegu铆a al empresariado y el libre mercado sufr铆a la pol铆tica de la cancelaci贸n a las puertas del templo. A pesar de las dificultades, el ap贸stol anarco-capitalista supo tirar de sangre fr铆a y, dejando a un lado el qu茅 dir谩n, supo sentar las bases del actual arte del cobro de comisiones. La par谩bola de las treinta monedas de plata es n铆tida para quien quiera verla: un solo emprendedor generar谩 m谩s riqueza que once ap贸stoles esclavos de doctrinas populistas. No hay traici贸n mala si el pellizco es bueno.

Dos milenios y pico despu茅s y con una econom铆a tan compleja que es necesario un m谩ster en escuela de negocios privada del Opus para que Antena3 y Telecinco te rotulen como experto, el ancestral oficio del comisionista vuelve a cotizar al alza. El m茅todo, tan sencillo como poner la mano aprovechando tu posici贸n privilegiada 鈥搚a dej贸 dicho Steve Jobs que la sencillez es la m谩xima sofisticaci贸n鈥 se extiende all谩 donde surge la ocasi贸n. Una regla no escrita dice que, a mayor facilidad para ganar dinero, mayor reconocimiento social, as铆 que entre los comisionistas abundan nobles y monarcas, pero escasean alba帽iles o barrenderos. Expertos del dinero f谩cil por mucho que en sus charlas hablen de cultura del esfuerzo y meritocracia, los buenos comisionistas siempre andan al acecho de la posibilidad de hacer negocio sin doblar el espinazo ni jugarse un euro. Como el comisionismo no es ciencia exacta, los beneficios depender谩n de una compleja ecuaci贸n en la que juegan variables tan diversas como la jeta que se le eche, la agenda telef贸nica, la amistad con el pol铆tico dispuesto a convertir dinero p煤blico en yate privado o la sensaci贸n de impunidad de quienes comparten modus operandi con los denostados aparcacoches o limpiabotas: poner la mano. Eso s铆, mano millonaria que deriva en tratamiento de usted.

Cuando los gur煤s del libre pelotazo se animen a empezar a rezarle a Judas, estar铆a bien que establecieran una serie de mandamientos que, como pasa en todas las religiones, podr铆an acabar resumi茅ndose en uno o dos. En el caso de los comisionistas, ganar谩s pasta sin trabajar y no importar谩 a costa de qu茅. Donde usted ve una crisis sanitaria y un pa铆s con el coraz贸n encogido, un comisionista ve ceros en su cuenta corriente y un yate de lujo a costa de colarnos material sanitario defectuoso. Donde usted ve deporte, el comisionista ve oportunidad de negocio, unos cuantos 鈥減alos鈥 ganados a costa de blanquear una dictadura sangrienta porque hemos venido a forrarnos, el resultado nos da igual. Donde usted ve una joven democracia y una responsabilidad de Estado, el comisionista mayor del reino ve protecci贸n sinigual para ejercer durante d茅cadas su derecho a convertirse en multimillonario sin dar un palo al agua. Judas estar铆a orgulloso de todos ellos.

El comisionismo, adem谩s de generar grandes beneficios con escasos dolores cervicales, genera un estado de malestar general entre quienes no tienen m谩s remedio que recurrir al madrug贸n y al trabajo para conseguir, en toda una vida, las monedas de plata que el comisionista saca con una llamada. Ese malestar no se ve reflejado sin embargo en unos grandes medios de comunicaci贸n que se dicen de servicio p煤blico y que, muy a menudo, son tolerantes cuando no cooperadores necesarios en el arte del pelotazo a costa del contribuyente. Tal vez porque sean ellos, los grandes medios, quienes protagonizan el tipo de comisionismo m谩s da帽ino para una sociedad. Ese que consiste en se帽alar o tapar esc谩ndalos en funci贸n de la comisi贸n que se recibe en forma de ingresos v铆a publicidad institucional. Quiz谩 el mundo sea as铆 y no haya nada que hacer, pero, al menos, la pr贸xima Semana Santa, recordemos rezarle al tipo adecuado.

AUTOR: Gerardo Tec茅

Enlace relacionado Ctxt.es 20/04/2022.




Fuente: Sasmadrid.org