December 3, 2022
De parte de Todo Por Hacer
129 puntos de vista

Los movimientos sociales se reencontraron en las calles sacando pulso por la sanidad p煤blica, m谩s all谩 del gesto simb贸lico y, honestamente, poco 煤til e hip贸crita de aplaudir desde los balcones, y es que necesitamos reactivarnos nuevamente en los espacios que nunca debimos abandonar.

Tras el shock de una pandemia, y en mitad de una vor谩gine de discursos reaccionarios desde hace ya tiempo, debemos comprender que la salud como patrimonio comunitario no se defiende sola. Sin embargo, tambi茅n debemos ver las luchas con perspectiva, y tenemos que seguir encontr谩ndonos en esta l铆nea, apoyar la huelga de m茅dicos de la sanidad, o mantener la presi贸n en los barrios defendiendo los centros de salud. Porque como anarquistas, el 煤nico sistema que queremos fuerte es el inmunitario.

Existen much铆simos motivos para organizar socialmente el camino que lleve hacia una huelga general, porque desde la 煤ltima (salvando las huelgas generales feministas del 8M) ha pasado ya una d茅cada y solo hemos visto incrementados los motivos y las agresiones directas a nuestras vidas en este sistema inhumano. La lucha por la sanidad podr铆a ser el resorte que impulsara un movimiento social hacia una huelga que paralizase todo, porque de eso se va tratando, de frenar en seco las l贸gicas capitalistas, y poner por delante las cuestiones sociales para una vida aut贸noma y equitativa para toda la sociedad.

Ilustraci贸n de Ana Resya

Frente al colapso sanitario, movilizaci贸n sostenida y continuada

No queremos que este art铆culo sea una cr贸nica m谩s de la gran manifestaci贸n del pasado 13 de noviembre en las calles de Madrid, y que desbord贸 cualquier previsi贸n de asistencia. La sanidad es uno de los servicios b谩sicos que cualquier sociedad debe organizar, consolidar y proyectar en el futuro como una columna fundamental de la buena salud integral, para todas las personas, nativas o extranjeras. Si bien el valor social de la movilizaci贸n es indiscutible, adem谩s, por el hecho de implicar a familias completas, no siendo una mera movilizaci贸n de activistas sociales. Las luchas que tenemos por delante, como por ejemplo, la sanitaria, son tan relevantes que, es necesario incluir el activismo pol铆tico organizado en nuestras vidas, no como un extra en nuestro tiempo libre exclusivamente. Las reivindicaciones deben dirigirse a solucionar de ra铆z las problem谩ticas pol铆ticas y sociales, y cuando se juntan muchos factores para salir a la calle como en el caso de la sanidad, esto debe ser catalizador de una coordinaci贸n m谩s amplia, y no cerrar las luchas saliendo a la calle a gritar tan solo un d铆a.

Hace mucho que tocamos fondo, que encontramos el pozo negro de la sanidad, particularmente en Madrid con d茅cadas de acoso y derribo, una pol铆tica planificada contra el sistema sanitario p煤blico. Medidas sangrantes que han atacado a la sanidad p煤blica, en favor de las pol铆ticas privatizadoras, instalando a la larga la salud como un privilegio. El pasado mes miles de personas caminaron en diversas columnas hasta confluir en la Plaza de Cibeles en Madrid, recordaba a las grandes manifestaciones de las mareas o el Movimiento 15M, desbordando las previsiones de asistencia. Pero una lucha efectiva con una estrategia de largo plazo para la defensa de la sanidad, no se valora en una 煤nica manifestaci贸n, porque eso ser铆a caer en el error de pensar que una movilizaci贸n es un fin, y no 煤nicamente un medio para lograr un objetivo.

Desde hace bastantes meses, y procedente de las movilizaciones en los barrios de Madrid que hubo desde que finalizase la cuarentena que se impuso en la pandemia del Covid-19, se ha mantenido el pulso de las concentraciones ante centros de salud y subsedes de la Consejer铆a de Sanidad. Algunos barrios, principalmente del sur de Madrid, llegaron a constituir concentraciones semanales, como en Villaverde, Usera, Carabanchel o Vallekas; y que han mantenido una consolidada movilizaci贸n por la sanidad.

El colapso sanitario es el colapso de una sociedad, y su fracaso completo, porque la sanidad es un bien com煤n a mantener vivo y fuerte. Ya vemos lo que sucede en pa铆ses con sistemas sanitarios deficientes y a merced de intereses privados; la brecha de privilegios y las desigualdades aumentan de manera exponencial. Sin una salud cuidada socialmente no podemos luchar por nada, ni individual ni colectivo. Una pandemia global ya nos deber铆a haber ense帽ado la importancia de la sanidad, y sin embargo, pareciera que nos haya dejado en una posici贸n mucho m谩s d贸cil y conformista socialmente. Hemos normalizado de manera alarmante la muerte de cientos de miles de personas solo en el Estado espa帽ol, sin relacionar los v铆nculos entre ese hecho, la sanidad asfixiada y un sistema criminal y autoritario.

Huelga de la atenci贸n primaria madrile帽a, el anarcosindicalismo debe estar presente

Las urgencias hospitalarias viven en un eterno desborde, ya que los centros de atenci贸n primaria y servicios de urgencia de los barrios fueron aceleradamente desmantelados a ra铆z de la emergencia sanitaria de la pandemia. Los antiguos SUAP, Servicio de Urgencias de Atenci贸n Primaria, ahora reconvertidos en PAC, Puntos de Atenci贸n Continuada, han reabierto casi tres a帽os despu茅s desde su cierre en el a帽o 2020, y de manera parcial exclusivamente, con la plantilla incompleta en muchos casos. Se han registrado centros donde solo hab铆a una enfermera y un celador, sin m茅dico si quiera, a costa del previo desmantelamiento tambi茅n de los Servicios de Atenci贸n Rural en la Comunidad de Madrid. Estas medidas no implican 煤nicamente descoordinaci贸n o falta presupuestaria, como en algunos casos se quiere justificar solo. Es una estrategia pensada y desarrollada para cargarse la sanidad p煤blica, practicada en su conjunto por las instituciones estatales y auton贸micas; la imposici贸n de una situaci贸n dram谩tica de la salud com煤n con un punto de no retorno para adaptarla a las necesidades privatizadoras del capitalismo.

Las m茅dicas de urgencias denunciaban presiones contra la huelga indefinida convocada en Madrid, el SERMAS (Servicio Madrile帽o de Salud) estaba informando a facultativos y facultativas de los Puntos de Atenci贸n Continuada que no tendr铆an disponible una planilla para planificar sus d铆as de trabajo hasta que no acabe la huelga y les ha desplazado, a golpe de burofax, a cubrir servicios m铆nimos en otros centros. Recordamos que esta huelga se ha planteado como la 煤ltima gota que ha colmado un vaso ya rebosado hace much铆simo tiempo, y es la consecuencia directa de la noticia de la Comunidad de Madrid a finales de septiembre, cuando anunci贸 que no pretend铆a abrir todos los antiguos SUAP en dotaciones anteriores a la pandemia.

Esto llev贸 a profesionales de atenci贸n primaria del sistema sanitario madrile帽o, unas 5 mil m茅dicas y m茅dicos (incluidos pediatras infantiles) a convocar una huelga indefinida, pero evidentemente estamos hablando de una medida de presi贸n laboral que dif铆cilmente puede realizarse de manera efectiva, porque eso implica dejar desprovistas de sanidad a miles de personas. Esa es la cuesti贸n principal por la que debemos repensar las estrategias a la hora de luchar por la sanidad, las profesionales de la salud necesitan de un apoyo social masivo, no solamente un d铆a de manifestaci贸n, sino de manera continuada y sostenida. Las huelgas sanitarias no son eficientes si no son huelgas sociales, que atraviesen a todos los colectivos, sindicatos de clase y movimientos populares. Manifestaciones como la del pasado mes deben potenciar la creaci贸n de una cultura sindical sanitaria, vinculando el deterioro de las condiciones laborales en sanidad con el deterioro de la salud como bien comunitario.

Frente a d茅cadas de pol铆tica sanitaria en Madrid atacando su salud p煤blica, y ante el respaldo econ贸mico e ideol贸gico que el conservadurismo tiene en el territorio, presionar en el sentido de negociar un nuevo plan de choque para abordar la problem谩tica en los centros de salud como quieren los profesionales, requiere de una movilizaci贸n masiva y constante. Adem谩s, conformarse con una manifestaci贸n como la que hubo el mes pasado en Madrid, gritar en las calles: 隆Ayuso dimisi贸n!, y regresarse a casa, demuestra poca profundidad pol铆tica en los problemas reales. Colectivos o sindicatos anarquistas debemos estar presentes en estas luchas, y nuestras propuestas deben ser de organizaci贸n social m谩s resistente, se帽alar tambi茅n a partidos como PSOE y UP (que conforman el gobierno m谩s progresista de la galaxia) como responsables directos de este deterioro sanitario.

En el 煤ltimo fin de semana de noviembre se reactivaba tambi茅n la Marea Blanca en las ciudades andaluzas, con varias concentraciones y una manifestaci贸n multitudinaria en las calles de Sevilla. Mientras que, por otro lado, tambi茅n se anunciaba que todos los centros sanitarios de Catalunya ir谩n a la huelga en enero del 2023, por una situaci贸n que califican de insostenible, entre precariedad laboral y sobrecarga asistencial.

Reorganizar la sanidad desde abajo, medicina social y aut贸noma

Una de las entidades m谩s complejas de autoorganizar desde la perspectiva anarquista, pero no imposible, es un sistema sanitario aut贸nomo. Tenemos el ejemplo del camino marcado por algunas sociedades como la zapatista, organizando un sistema sanitario propio basado en la ciencia. La medicina social implica concebir la salud como una idea integral y, por supuesto, rema contra los intereses del mundo capitalista. La salud f铆sica y mental son variables que importan muy poco bajo el sistema de dominaci贸n que vivimos. Principalmente cuando comprobamos que toda ciencia se aplica a la rentabilidad, incluido el bienestar de nuestros cuerpos, ya sea para el consumo o para la producci贸n ilimitada.

Viendo que el desmantelamiento neoliberal del sistema de salud se perpet煤a gobierne quien gobierne, y que no se revierte ese proceso de privatizaci贸n y deterioro sanitario, debemos mirar m谩s all谩 del partidismo en clave electoralista. Si bien no hay que dejar el terreno de la presi贸n a las instituciones completamente vac铆o, porque eso significa que otros lo llenar谩n posiblemente con intereses contrarios a las clases populares; el pulso verdaderamente est谩 en nuestras calles, en nuestros barrios. Tal y como creamos grupos de apoyo mutuo en plena pandemia, quiz谩 sea el momento de sentar las bases junto a trabajadoras de la salud de proyectos aut贸nomos basados en una medicina comunitaria. Los mejores anticuerpos sociales son aquellos que activamos desde lo colectivo, en el encuentro y la construcci贸n com煤n, hasta que conseguir que esta vida merezca la pena ser vivida para todo el mundo.

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Fuente: Todoporhacer.org