January 23, 2021
De parte de ANRed
211 puntos de vista


Desde el Laboratorio de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB), Universidad Nacional del Litoral (UNL), elaboraron un informe para la Procuracion General de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe sobre la mortandad de peces en el Río Salado durante noviembre y diciembre de 2020. El mismo da cuenta de la presencia de glifosato, 2,4-D y clorpirifos, los herbicidas y plaguicidas más utilizados en los cultivos de soja y maíz transgénicos. Por ANRed.


Para la investigación se tomaron como pruebas agua del río, sedimento del lecho y peces moribundos. Entre los puntos más importante del informe, el Laboratorio de Ecotoxicología destaca que:

-en el total de muestras de sedimentos se obtuvieron valores detectables del herbicida glifosato. Dichos valores se encuentran en relación de magnitud con los registrados por diversos investigadores en otras cuencas agrícolas argentinas y tiene que ver con la historia de los suelos que, luego de las lluvias, drenan hacia cuerpos de agua cercanos (arroyos, ríos, tributarios, lagunas) o por escorrentía, movilizando materiales y este herbicida, el más utilizado en las prácticas agrícolas intensivas del modelo productivo de soja transgénica, la mayor fuente de origen o aplicación del agroquímico al ambiente.

-en cuanto a los analitos analizados en los tejidos de los peces recolectados, se detectaron residuos de plaguicidas. En branquias e hígado del sábalo se encontró el herbicida 2,4-D y el insecticida organo fosforado clorpirifoscon. El herbicida 2,4-D -junto con el glifosato y la atrazina- es uno de los agroquímicos más empleados en el país. Se utiliza principalmente en la fase previa a la siembra de soja y maíz transgénicos. Además el 2,4-D, por sus efectos tóxicos y genotóxicos en peces, se puede clasificar como una sustancia muy nociva para los organismos acuáticos.

-también se detectó en branquias e hígado la presencia de residuos de un potente y letal insecticida organfosforado (OP). El clorpirifoses es el insecticida OP neurotóxico de amplio espectro más utilizado en la Argentina -principalmente en cultivos de soja, maíz, trigo y girasol- para controlar plagas de insectos, donde actúa inhibiendo la acetilcolinesterasa y causando la muerte por colapso del sistema nervioso. Debido a sus grandes riesgos para la salud humana y animal (sus exposiciones crónicas pueden causar déficits cognitivos y conductuales), en enero de 2020 la Unión Europea prohibió el uso del clorpirifós. De las distintas especies de peces moribundos observados, los especialistas detectaron movimientos de natación erráticos (convulsivos, torsióneje-axial, aletargamiento y espasmos posteriores), respiración prolongada en la superficie sobre la margen del río, agrandamiento de la vesícula biliar, distensión intestinal sin alimento, hígado amarillento, pupila dilatada, hemorragia epidérmica y falta de mucus, entre otros aspectos. Cabe señalar que el informe sostiente que «los valores de residuos de clorpirifos registrados en los peces recolectados durante la mortandad 2020 en el Río Salado están en relación con los rangos hallados en peces de una de las cuencas más afectadas por la contaminación agropecuaria del país como lo es el Río Pergamino (zona núcleo de producción agroindustrial), en donde se detecta la presencia de plaguicidas en ocho de cada diez peces».

Frente a este panorama, desde el Laboratorio recomiendan «un monitoreo más exhaustivo y con continuidad espacio-temporal sobre la presencia de desechos agrícolas (agroquímicos y fertilizantes) tanto en agua, sedimento y tejidos de peces, principalmente en especies de interés comercial que sirven de alimento a las poblaciones locales».

Como primer medida de mitigación plantean «la urgente necesidad de aumentar la distancia de los cultivos transgénicos dependientes de plaguicidas a los ambientes acuáticos» y señalan que una forma de comenzar a remediar y restaurar la cuenca de la presencia de sustancias tóxicas es «fomentar modelos de producción sustentables no contaminantes como los agroecológicos y con participación social».





Fuente: Anred.org