July 31, 2022
De parte de ANRed
184 puntos de vista

En medio de la pandemia de covid-19 y la extraordinaria bajante del r铆o Paran谩, una cooperativa busca mejorar los ingresos de un grupo de mujeres que vive de la pesca artesanal, uno de los eslabones m谩s delicados de la emergencia h铆drica que afecta a siete provincias argentinas, entre ellas las del Litoral. Por  Carina Bazzoni /Fotos: Celina Mutti Lovera.


Es necesario llegar hasta ah铆 para saber lo que es un r铆o en esta parte del mundo鈥, Haroldo Conti, Sudeste.

鈥淓s lo que hay鈥, dice Mar铆a Barrios y se encoge de hombros. Las cuatro palabras suenan cada vez con m谩s frecuencia en el galp贸n de la Cooperativa de Trabajo 鈥滷isherton 鈥 Pueblo Esther鈥, estrat茅gicamente ubicado frente al Paran谩, en la bajada Balbi, a unos 30 minutos en auto de la ciudad de Rosario (la urbe m谩s poblada de la provincia de Santa Fe). 

Mientras habla, la pescadora y referente de esta cooperativa mira los cinco s谩balos plateados que sac贸 del r铆o ese mi茅rcoles, despu茅s de una larga jornada de recorrer las redes sin mucho 茅xito. De a uno, los acomoda sobre una tabla, los mide con las manos y hunde el cuchillo en la panza blanca y blanda. Con pericia, en unos minutos despina la poca pesca del d铆a.

En los primeros d铆as de otras primaveras, la mujer hubiera vuelto con su canoa repleta de pescados. Pero en los dos 煤ltimos a帽os las desgracias cayeron como plagas en este barrio de pescadores artesanales. A mediados del a帽o 2019, antes del inicio de la pandemia de Covid-19, el Paran谩 comenz贸 un proceso intenso de p茅rdida de caudal que lo llev贸 en 2021 a su peor bajante en m谩s de 70 a帽os.

La reducci贸n del nivel del r铆o, uno de los m谩s bravos de Am茅rica, no s贸lo es abrupta sino prolongada. Entre las causas determinantes para la hist贸rica bajante se encuentra el d茅ficit de precipitaciones en las cuencas brasile帽as del r铆o Paran谩, del Uruguay y del Iguaz煤, en un escenario de mayor variabilidad clim谩tica como consecuencia del calentamiento global y de cambios profundos en el uso de la tierra por la extensi贸n de la frontera agropecuaria a lo largo de toda la cuenca.

Despu茅s de analizar las mediciones de los caudales medios diarios del Paran谩 a lo largo de 117 a帽os, desde 1905 a 2021, investigadores de la Universidad Nacional de Rosario concluyeron que 鈥渓a disminuci贸n observada en los a帽os 2020 y 2021 puede relacionarse sustancialmente a lluvias medias anuales muy por debajo de las consideradas normales en el 煤ltimo per铆odo鈥. Esto destaca un trabajo presentado en las XV Jornadas de Ciencias, Tecnolog铆as e Innovaci贸n de la universidad p煤blica rosarina que lleva las firmas de Pedro Basile, Gerardo Riccardi y Marina Garc铆a.

La bajante de estos 煤ltimos dos a帽os transform贸 el paisaje de los humedales: las costas se ampliaron, dejando a la vista la arena y el limo que le dan al r铆o su color marr贸n y emergieron varias maravillas que hab铆an quedado sepultadas por el agua: fragmentos de un viejo puente en la ciudad de Santa Fe, antiguas anclas a la altura de Ramallo y, en la ciudad de Paran谩, una ermita de la Virgen de Guadalupe que se hab铆a hundido a principios de 1991 tras una creciente.

En la zona de islas, los cambios fueron m谩s sobrecogedores. Muchos de los riachos y lagunas que dependen del cauce principal del r铆o se secaron y los peces perdieron parte de su lugar para reproducirse. 

Los cinco s谩balos que limpia Mar铆a en el galp贸n de la cooperativa de pescadores, son otra cara de la crisis ambiental: 鈥淟as lagunas donde 铆bamos a buscar el pescado est谩n secas. En la isla ahora hay campos sembrados, hay m谩quinas, hay vaquitas. Est谩 todo arrasado鈥, se帽ala la mujer y pronostica: 鈥渟i esto sigue as铆, en dos a帽os nos quedamos sin pescados鈥.

Resistir juntas

La cooperativa de pescadores Fisherton de la localidad de Pueblo Esther naci贸 hace diez a帽os. Est谩 integrada por 19 personas, donde las mujeres son siete, la mayor铆a dedicada a la elaboraci贸n de alimentos en base a pescado. 

Mar铆a est谩 al frente del proyecto, que busca sumar valor agregado al trabajo de las y los pescadores. En el grupo est谩n quienes pescan, quienes limpian y despinan y quienes cocinan las empanadas, alb贸ndigas, milanesas o canelones que, congelados, venden en ferias y mercados.

鈥淟a vida del pescador y de su familia es dur铆sima鈥, afirma Marcela B谩ez, cu帽ada de Mar铆a y jefa de cocina. El adjetivo no alcanza para resumir las muchas horas de trabajo a la intemperie, de noche, de madrugada, con fr铆o, con lluvia, con sol, con mosquitos, con el cuerpo cansado y la humedad que cala los huesos; sin sueldo fijo ni beneficios sociales. 

La cooperativa naci贸 como un intento de enmendar esta cadena de miserias, de mejorar los ingresos de las y los pescadores y, al mismo tiempo, cuidar el recurso de la voracidad de los frigor铆ficos que pagan poco por el pescado: a煤n en 茅pocas de escasez de oferta, como la actual, la retribuci贸n por el kilo de s谩balo puede llegar a 100 pesos, hasta cinco veces menos de lo que se vende en algunos supermercados del centro de la ciudad de Rosario, que apenas alcanzan para comprar medio kilo de pan.

El proyecto comunitario se volvi贸 imprescindible a medida que el Paran谩 redujo su caudal. En el invierno de 2021, el r铆o bello y bravo, el segundo m谩s largo de Sudam茅rica despu茅s del Amazonas, atrajo la atenci贸n de la prensa argentina y de medios internacionales, como el diario New York Times o la cadena Al Jazeera. 

鈥淓l Paran谩 se marchita鈥 o 鈥淓l nivel del r铆o se desploma鈥 alertaron en t铆tulos que intentaban resumir la tragedia ambiental que tensiona el pulso de este torrente por el cual, en el 2020, circularon el 70% de los granos, el 96% de los aceites vegetales y el 96% de las harinas que explican el 37% de las exportaciones agrarias de Argentina, seg煤n un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. 

Pero esos n煤meros no bastan para medir las consecuencias del descenso de las aguas. Para Mar铆a, Marcela y sus compa帽eras y compa帽eros de la cooperativa, el retiro del r铆o no solo lastima su flaca econom铆a sino tambi茅n su historia, y siembra preocupaci贸n sobre el futuro.

Con ritmo de cumbia

Para llegar a la 鈥渂ajada Balbi鈥 hay que cruzar la zona de quintas de Pueblo Esther y prestar atenci贸n a los carteles pintados con cal, sin mucho esfuerzo tipogr谩fico, que anuncian 鈥渉ay pescado鈥. Los d铆as de semana, por esas calles de tierra no circula un alma. Los s谩bados y domingos, la gente se acerca a la playa y suena cumbia. 

En los mapas de Google, la zona figura como bajada Barbi, pero no es el nombre correcto. La barriada lleva el apellido de 鈥淒on Balbi鈥, uno de los primeros acopiadores de pescado del pueblo, que arm贸 su rancho sobre el v茅rtice que forma el Paran谩 con la desembocadura del arroyo Fr铆as, un sitio arqueol贸gico al que en 1907 llegaron los hermanos Carlos y Florentino Ameghino con su idea de demostrar el origen pampeano de la humanidad. Con el tiempo, el lugar se fue poblando de familias de pescadores, cuyas casas miran de frente al delta del r铆o. Actualmente son unas 50, aunque ya no todas viven de la pesca.

La geograf铆a de esa zona del r铆o empez贸 a cambiar hace 20 a帽os, cuando Argentina se posicion贸 como el principal proveedor de harina y aceite de soja a nivel mundial. 

En las barrancas empinadas de ese tramo del Paran谩 crecieron los puertos de las multinacionales Cargill, Louis Dreyfus o Toepfer, industrias de reparaci贸n de barcazas como Ultrapetrol, que fueron limando los bordes de agua, y tambi茅n barrios cerrados con nombres buc贸licos como Campos de Esther, Tierra de Sue帽os o Azahares del Paran谩. 

Cada nuevo emprendimiento fue celebrado como una se帽al de progreso. Pero la ilusi贸n, afirman en la bajada Balbi, se desvaneci贸 r谩pidamente. 鈥淎lgunos de nuestros pibes consiguieron entrar a trabajar con las barcazas, pero en tres meses los echaron -dicen algunos de los pescadores-. A nosotros nos perjudic贸 much铆simo. Nos achic贸 nuestra cancha de pesca, nos oblig贸 a abandonarla y a corrernos鈥.

La 鈥渃ancha de pesca鈥 es algo as铆 como el lugar sagrado de los pescadores. Es el 谩rea del r铆o donde pueden trabajar tranquilos y tirar sus redes, sin temor a engancharlas, romperlas o perder herramientas. El tama帽o de esas zonas se mide por el tiempo que lleva recorrerlas con la canoa. 

Tradicionalmente, los pescadores de la bajada Balbi arrojaban la l铆nea sobre la desembocadura del arroyo Fr铆as despu茅s de navegar una hora. Pero el crecimiento de las industrias los oblig贸 a correrse m谩s hacia el sur y a achicar el sector, acerc谩ndose peligrosamente al borde del canal de navegaci贸n, la parte m谩s profunda y con m谩s correntada del r铆o. 鈥淎ctualmente, nos queda poco m谩s de media hora de cancha鈥, rezonga Barrios.

Las mujeres de la bajada

Mar铆a Barrios tiene la piel morena, los ojos negros y el pelo largo, pero lo esconde bajo una cofia blanca mientras despina pescados en el galp贸n de la cooperativa, una construcci贸n de ladrillos y techo de chapa, levantada por la misma comunidad, que esa tarde huele a lavandina. La mujer lleg贸 a la bajada Balbi cuando era una ni帽a. M谩s de una vez, en 茅pocas de crecida, el r铆o se acerc贸 a pocos metros del edificio levantado sin mucho plano sobre la barranca. 

Ahora, por la bajante, para llegar al Paran谩 no basta con desandar esa cuesta, sino que hay que avanzar aproximadamente otros 70 metros, hundiendo las botas en el barro, entre ca帽as altas, sauces fr谩giles, arbustos arom谩ticos y yuyos que ocuparon el espacio cuando el agua empez贸 a retirarse, lentamente primero, con violencia este 煤ltimo invierno.

Todos los martes, mi茅rcoles y jueves, los d铆as exentos de la prohibici贸n de pesca comercial ampliada por el gobierno provincial a ra铆z de la bajante, la mujer recorre ese camino para ganarse la vida. S贸lo en la provincia de Santa Fe hay 4.020 familias que dependen de la pesca y unas 1.628 son de pescadores artesanales, seg煤n el 煤ltimo relevamiento del Ministerio de Ambiente y Cambio Clim谩tico santafesino.

Las mujeres son minor铆a en ese universo de trabajo rudo. Seg煤n esa misma n贸mina, s贸lo 85 pescadoras tienen permisos de pesca comercial y otras 80, de subsistencia -es decir, s贸lo para consumo propio o familiar-. Tradicionalmente la actividad se ense帽a y se aprende de padres a hijos. Y en ese mundo caprichosamente masculino, las mujeres tienen otras tareas: son las que limpian, faenan o cocinan el pescado. No las que lo sacan del r铆o. 

Mar铆a cuenta que aprendi贸 a pescar de la mano de su padre. Aunque su progenitor nunca la alent贸, ella empez贸 a pescar para alimentar a sus hijos. Si las historias de las personas pudieran resumirse en una serie de momentos significativos, la de Mar铆a dir铆a m谩s o menos as铆: A los 9 a帽os trabajaba junto a su mam谩 en una quinta de frutillas. A los 13 a帽os con sus hermanos ya eran 鈥渕edieros鈥, es decir cultivaban una quinta y repart铆an ganancias con los due帽os de la tierra. Despu茅s trabaj贸 en una f谩brica, apenas unos meses porque nunca consigui贸 que le pagaran y a los 20 le dijo a su pap谩 que iba a empezar a pescar. Le alquil贸 la canoa y sali贸 al r铆o. 

Aprendi贸 a tejer y armar redes, a calarlas, a tirar l铆neas, tarritos y anzuelos. Aprendi贸 los ciclos y las arribadas de los distintos peces; a buscarlos en el r铆o, en las lagunas de la isla y, sobre todo -dice- aprendi贸 a defender el precio del pescado. Entonces, se puso al frente de la cooperativa.

Mar铆a conoce de memoria las idas y venidas del r铆o. Sin embargo, nunca vio una bajante como la actual. 

El caudal del Paran谩 baila al ritmo de las lluvias registradas en su cuenca alta, sobre todo en el sur de Brasil, Paraguay y el norte de Argentina. Quienes se encargan de estudiar estos vaivenes han medido bajantes y crecidas dentro de un mismo a帽o, descensos en oto帽o e invierno y subidas en la primavera y el verano, y tambi茅n en per铆odos m谩s largos, con a帽os secos y a帽os h煤medos. A su favor, esas investigaciones tienen una larga historia de registros que datan desde la construcci贸n del puerto de Rosario, en los 煤ltimos a帽os del siglo XIX.

Durante el verano de 2020, mientras las noticias hablaban exclusivamente del crecimiento de los casos de covid-19, en el Centro Universitario Rosario de Investigaciones Hidroambientales (CURIHAM) se empezaba a advertir que la bajante se corr铆a de los m谩rgenes habituales. En el invierno siguiente, cuando la altura del Paran谩 se ubic贸 durante casi un mes por debajo del cero de la escala que se usa para medir el r铆o en la zona del puerto de Rosario -mientras que la altura promedio para esa 茅poca del a帽o, seg煤n el Instituto Nacional del Agua, es de tres metros- ya no cab铆a duda de que se trataba de una situaci贸n extraordinaria.

Seg煤n explican los investigadores del CURIHAM Gerardo Riccardi y Pedro Basile, en la historia de casi 140 a帽os de mediciones de los niveles del Paran谩 se incluyen numerosos eventos severos. Pero desde el comienzo de la d茅cada de 1970, el r茅gimen hidrol贸gico del r铆o muestra un cambio, con valores m谩ximos y m铆nimos m谩s extremos. 

La bajante actual resulta comparable con la de los a帽os 1944-45, cuando se registraron dos niveles m铆nimos anuales l铆mite: a la altura de Rosario se midieron -1.39 y -0.81 metros respectivamente.

Para los especialistas, la variaci贸n en el r茅gimen hidrol贸gico del r铆o desde 1972 se explica por diversos factores observados en la cuenca a partir de la d茅cada del 60, como los aumentos de lluvias a escala regional, la deforestaci贸n y los cambios del uso del suelo, que contribuyeron a un mayor escurrimiento en la cuenca. 

Algo queda claro: el r铆o de la bajante del 44 ya no es el mismo que el actual. Entre otros factores, porque en siete d茅cadas creci贸 la poblaci贸n de las ciudades situadas a su alrededor, se multiplicaron las urbanizaciones y tambi茅n las industrias afincadas en su costa, las hect谩reas cultivadas en toda la cuenca y el tr谩nsito de barcos que transportan la cosecha. Todo cambi贸.

El r铆o en emergencia

Una semana antes de que termine julio de 2021, el gobierno nacional declar贸 la emergencia h铆drica para los territorios ubicados en las m谩rgenes de los r铆os Paran谩, Paraguay e Iguaz煤. 

El documento, firmado por el presidente Alberto Fern谩ndez, se帽ala que el d茅ficit de precipitaciones en las cuencas altas 鈥渆s uno de los factores determinantes para la bajante hist贸rica actual, considerada la m谩s importante en nuestro pa铆s en los 煤ltimos SETENTA Y SIETE (77) a帽os鈥. La may煤scula es del original.

La p茅rdida de niveles en estos cauces, sigue el decreto, puede perjudicar 鈥渆l abastecimiento del agua potable, la navegaci贸n y las operaciones de puerto, la generaci贸n de energ铆a hidroel茅ctrica y las actividades econ贸micas vinculadas a la explotaci贸n de la Cuenca鈥

El 谩rea afectada por la bajante no s贸lo es extensa sino sumamente diversa. El retiro de las aguas imprime sus consecuencias en siete provincias: Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Santa Fe, Entre R铆os y Buenos Aires que suman 809 mil kil贸metros cuadrados de extensi贸n, un tercio de la superficie continental del pa铆s, y 24 millones de personas o m谩s de la mitad de la poblaci贸n argentina. 

Para algunas organizaciones ambientalistas agrupadas en la Multisectorial de Humedales, la emergencia en el r铆o se declar贸 demasiado tarde y estuvo apalancada sobre todo por la necesidad de obras para adecuar los sistemas de provisi贸n de agua potable y las p茅rdidas generadas en el transporte de granos. Seg煤n datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, s贸lo entre enero y mediados de septiembre de 2021, la disminuci贸n de altura del r铆o signific贸 una p茅rdida de 620 millones de pesos en exportaciones de harina y aceite de soja. La econom铆a, advierten desde esa organizaci贸n, se impuso por sobre la necesidad de protecci贸n del ambiente.

Tras declarar la emergencia, el gobierno nacional anunci贸 que hab铆a empezado a gestionar ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la posibilidad de sumar 100 millones de d贸lares a los 300 millones que ya ten铆a comprometidos este a帽o con el organismo para atender eventos como inundaciones y terremotos. 

En septiembre, el entonces jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, inform贸 que se autorizaban obras a trav茅s del Fondo de Emergencia H铆drica, que administra el Ente Nacional de Obras H铆dricas de Saneamiento (ENOHSA) e implica inversiones por 1.000 millones de pesos para la asistencia a las provincias y localidades afectadas.

Santa Fe adhiri贸 a la emergencia h铆drica en agosto, un mes despu茅s del decreto nacional. Pero, seg煤n indicaron desde el Ministerio de Ambiente local, las cuentas provinciales a煤n no hab铆an recibido a fines de octubre de 2021, un solo peso del fondo de emergencia. 鈥淵a remitimos toda la documentaci贸n, con los requerimientos correspondientes, a la Jefatura de Gabinete de Naci贸n. Ahora nos encontramos a la espera de la asignaci贸n de recursos鈥, explicaron. 

Una tormenta de verano

Micaela Tosco tiene 24 a帽os y los ojos muy parecidos a los de Mar铆a, su mam谩. No vive en la bajada Balbi, sino en una casa humilde de la zona sur de Rosario. Todas las ma帽anas, viaja una hora en colectivo para ir a trabajar a la cooperativa. 

Era muy peque帽a cuando Mar铆a empez贸 a pescar y ya no se acuerda de la primera vez que la acompa帽贸 en la canoa, pero s铆 de la 煤ltima. Fue despu茅s de que una tormenta de verano, de esas que se forman r谩pido y llegan a la tierra con violencia, las encontr贸 en medio del r铆o. Las olas eran enormes, recuerda la joven. Su mam谩 apenas atin贸 a lanzar a ella y a sus hermanos de panza sobre el piso de la canoa y pedirles que se taparan los ojos. Mientras la mujer le daba pelea al r铆o, pens贸 que no sal铆an, pero logr贸 domarlo y lleg贸 a la orilla. Desde entonces, ninguno de los siete hijos de Mar铆a volvi贸 a pescar con ella.

El recuerdo llega como un p谩jaro a la mesa donde las mujeres convierten unos diez kilos de picada de pescado en empanadas, tartas, alb贸ndigas, arrollados o chorizos, todos caseros. 

De fondo, la radio habla de la cumbre del clima en Glasgow. M谩s de 10 mil kil贸metros -y muchas otras cosas- separan a Pueblo Esther de esa ciudad escocesa, pero las preocupaciones son las mismas. 鈥淭odos los que somos pescadores somos conscientes de lo que est谩 pasando con el clima鈥, comenta Mar铆a y a帽ade que ya no es tan f谩cil anticipar las arribadas de especies como el s谩balo, la boga o el pac煤; y que el tiempo entre que las tormentas se arman en el cielo y se precipitan cada vez es m谩s breve. 

Y algo de eso hay. Los peces del Paran谩 reproducen el dicho popular: el grande se come al chico. En el comienzo de esa cadena est谩 el s谩balo, cuyos huevos y larvas alimentan a otras especies como la boga, el surub铆 o el dorado. Pero el s谩balo requiere para su reproducci贸n de las oscilaciones naturales del nivel del r铆o y de las lagunas del delta donde se desarrollan sus cr铆as.

El proyecto de Evaluaci贸n biol贸gica y pesquera de especies de inter茅s deportivo y comercial (Ebipes), del que participan el Ministerio de Agricultura Ganader铆a y Pesca de la Naci贸n y las provincias de la zona media y baja del Paran谩, se gest贸 en el 2005 para mejorar el conocimiento sobre los recursos pesqueros de esa zona del r铆o. Para determinar el estado de situaci贸n, en forma peri贸dica se realizan estudios sobre variedad, cantidad y tama帽o de las especies.

Las evaluaciones del 2021 indicaron que, a causa de la bajante, ya se suman dos a帽os en que la reproducci贸n del s谩balo no fue supernumeraria. Gaspar Borra, abogado ambientalista y asesor del Ministerio de Ambiente de Santa Fe, advierte que la situaci贸n echa incertidumbre sobre el futuro del recurso. Despu茅s de dos a帽os de reproducciones muy escasas, 鈥渉ay que ver qu茅 pasa este verano porque, si bien el r铆o est谩 subiendo, las proyecciones no son muy alentadoras y, de mantenerse los caudales bajos, esta tampoco ser铆a una buena temporada de reproducci贸n鈥

Por eso, afirma Borra, se dispusieron medidas para reducir la presi贸n de pesca, vedando la captura algunos d铆as y limitando el cupo de exportaci贸n de pescado. En 2019, el Litoral argentino export贸 18 mil toneladas de s谩balo. Ese a帽o, todas las provincias litorale帽as (Entre R铆os, Santa Fe, Corrientes y Chaco) se pusieron de acuerdo para bajar un tercio la cuota de exportaci贸n. 鈥淧ara que haya pescado ma帽ana, tiene que haber peces hoy鈥, apunta Borra, pero de todas formas destaca que la variable ambiental no puede disociarse de lo social o lo econ贸mico. 鈥淗ay comunidades que por una cuesti贸n cultural subsisten del r铆o. Tenemos que buscar el equilibro鈥, agrega.

Biodiversidad 

En el Paran谩 viven unas 200 especies de peces con una din谩mica 鈥煤nica鈥 en el mundo, por su capacidad de adaptarse a los irregulares flujos de sequ铆a e inundaci贸n del r铆o. Si se pone el ojo en toda esa riqueza, no s贸lo en los peces de inter茅s comercial, 鈥渟e puede decir que se conoce muy poco de lo que pasa en el r铆o鈥, se帽ala Andr茅s Sciara, decano de la Facultad de Ciencias Bioqu铆micas y Farmac茅uticas de la Universidad Nacional de Rosario y especialista en Biotecnolog铆a aplicada a la acuicultura de especies nativas.

En ese desconcierto, ya hay especies que pr谩cticamente han desaparecido de estas costas. El pac煤 es un claro ejemplo: muchos pescadores de la zona ni siquiera lo identifican, lo confunden con palometas o pira帽as. Lo mismo ocurre con el manguruy煤, uno de los mayores peces existentes en la cuenca. Al menos un estudio cient铆fico muestra tambi茅n la vulnerabilidad de algunas rayas, sobre todo la raya gigante del r铆o, afectada por la sobrepesca accidental y por la p茅rdida de h谩bitat. 

Vanina Villanova es doctora en Ciencias Biol贸gicas, investigadora del Conicet y del Laboratorio Mixto de Biotecnolog铆a Acu谩tica que funciona en el Acuario del R铆o Paran谩 en Rosario, y cada tanto los pescadores le acercan capturas que les resultan extra帽as. La 煤ltima fue, justamente, una cr铆a de manguruy煤, que su captor consideraba una especie ex贸tica.

La cient铆fica explica que la fauna ict铆cola es un recurso a cuidar tensionado por la pesca, ya sea la de gran escala para exportaci贸n, la incidental o la deportiva. Las modificaciones que se producen en su ambiente, como el dragado del r铆o y la modificaci贸n de los cursos de agua en las islas, conspiran contra la buena salud de las especies. 

鈥淪i bien la din谩mica de esos peces les permite sortear las bajantes del r铆o, ahora tenemos tambi茅n una mayor actividad humana de todo tipo: contaminaci贸n, pesca, transporte, cambio de usos del suelo en los humedales y endicamientos que repercuten en toda la cadena鈥, se帽ala la experta.

Especialistas consideran que una buena pr谩ctica para preservar estas especies es la conservaci贸n de 谩reas naturales -sobre todo en las zonas donde se reproducen los peces- y tambi茅n el control de los cupos de exportaci贸n. Algunos sugieren eliminar la venta internacional de pescado de agua dulce como otra herramienta para la preservaci贸n. 鈥淪on medidas que tienen un costo pol铆tico y son un poco dr谩sticas, pero habr铆a que pensarlas鈥, apunta Villanova.

鈥淣o cambiar铆a mi vida por nada鈥

En febrero de 2005 se celebr贸 la primera reuni贸n del Consejo Provincial Pesquero un organismo del que participan 20 personas, representantes de las c谩maras legislativas, funcionarios provinciales, municipales y comunales, acopiadores, frigor铆ficos, empresarios tur铆sticos, clubes de pesca deportiva, ONGs, universidades y comit茅s pesqueros regionales. Tambi茅n los pescadores se sientan a esa mesa, que se re煤ne unas seis veces al a帽o para analizar la realidad del sector.

La bajante del Paran谩 y sus consecuencias en la pesca fue el 鈥済ran鈥 tema de los 煤ltimos encuentros donde, se帽ala Mar铆a, pueden discutir de igual a igual con bi贸logos y pol铆ticos. 鈥Para estar ah铆 tuvimos que aprender, mucho que prepararnos, y de a poco nos vamos haciendo escuchar鈥, dice, y asegura que las voces de los trabajadores del r铆o enriquecen el debate.

Tradicionalmente, afirma, 鈥渓os pescadores hemos sido perseguidos por todo lo que pasa en el Paran谩鈥. Sin embargo, destaca que la presi贸n inmobiliaria sobre los terrenos costeros, el dragado del r铆o, el intenso tr谩nsito de los buques o el uso de pesticidas es lo que da帽a al r铆o. 鈥滾os pescadores siempre aparecemos como los 煤nicos culpables de todo鈥, se queja Mar铆a. Micaela y Marcela comparten la bronca.

鈥淚gual yo no cambiar铆a mi vida por nada鈥, se帽ala Mar铆a y muestra un tatuaje que lleva orgullosa con la imagen de un hermoso pez dorado que salta sobre el agua. Se lo estamp贸 en una nalga hace algunos a帽os, cuando cumpli贸 los 40 y el reuma y el asma la empujaban a dejar de pescar. 

Pero, dice que el r铆o la sigue llamando, que el agua la calma. Y que despu茅s lleg贸 la bajante, que muchos pescadores dejaron el r铆o para hacer otras changas y que empez贸 a faltar pescado para la cooperativa. Todav铆a no pudo dejar de pescar.

Esta historia forma parte de 鈥淭erritorios y Resistencias鈥 la investigaci贸n federal y colaborativa de Chicas Poderosas Argentina, que fue realizada entre octubre y diciembre del a帽o 2021.





Fuente: Anred.org