June 10, 2021
De parte de Nodo50
124 puntos de vista


Desde el golpe de estado, el periodismo est谩 proscrito en todo menos en el nombre, y periodistas y redactores huyen del pa铆s o llevan una doble vida para sobrevivir.

Mientras
un cicl贸n se cern铆a sobre el Golfo de Bengala el 24 de mayo, el
periodista estadounidense Danny Fenster, de 37 a帽os, contemplaba
melanc贸lico el cielo, cerca de un ventanal de la terminal del
aeropuerto internacional de Rang煤n.

Durante
un tiempo, hubo una amenaza real de que miembros del ej茅rcito de
Myanmar detuvieran a personas extranjeras en el aeropuerto, pero
despu茅s de ver c贸mo periodistas internacionales sal铆an del pa铆s
sin problemas en abril, el nativo de Michigan estaba m谩s preocupado
por las turbulencias clim谩ticas.

Hab铆a
llegado a Myanmar dos a帽os antes, cuando el pa铆s rebosaba esperanza
debido a su incipiente democracia, y ahora se marchaba en un momento
de violencia y temor inducido por un golpe militar. Fenstern, quien
hab铆a mantenido un perfil bajo editando historias para Frontier
Myanmar
, estaba entusiasmado con la idea de llegar a Chicago y
sorprender a sus padres, al tiempo que continuaba con su papel de
editor jefe del c茅lebre medio de comunicaci贸n.

El
personal del aeropuerto le entreg贸 el equipo de protecci贸n
Covid-19, con bata y redecilla para el pelo, y Fenstern envi贸 un
mensaje a su mujer, Juliana Silva, de 37 a帽os, a las 9.16 de la
ma帽ana, prometiendo hacerse alguna selfie. Seis minutos m谩s
tarde, un mensaje apresurado: las fuerzas de seguridad se lo
llevaban.

芦No
es una broma禄, escribi贸. 芦Pronto se llevar谩n el
tel茅fono禄.

Despu茅s
de otros tres mensajes inacabados, su bando enmudeci贸. Desde
entonces, Silva no ha podido ponerse en contacto con 茅l. 芦Nunca
pudimos imaginar que le pasar铆a esto禄, comenta Silva. 芦Estos
once d铆as sin noticias han sido una pesadilla禄.

Muchas
personas de la profesi贸n period铆stica en Myanmar est谩n escondidas
o han conseguido huir del pa铆s, aunque la mayor铆a sigue cubriendo
las noticias sobre los cr铆menes de la junta militar, que incluyen el
asesinato de al menos 842 civiles, seg煤n el grupo activista
Asociaci贸n de Asistencia a los Presos Pol铆ticos. Desde que
Min Aung Hlaing tom贸 el poder, Periodistas sin Fronteras ha
registrado la detenci贸n de 86 profesionales. A 26 de mayo, 49 de
estas personas siguen detenidas.

Aung
Kyaw, del medio local Democratic Voice of Burma o DVB y Zaw
Zaw, periodista independiente de Mizzima, han sido los 煤ltimos
profesionales condenados. El mi茅rcoles, un tribunal de una c谩rcel
del sur de Myanmar los conden贸 a dos a帽os de prisi贸n por
incitaci贸n y difusi贸n de noticias falsas. Seg煤n Mizzima,
Zaw Zaw es una de las seis personas de su plantilla arrestadas desde
el golpe de estado.

Fenster
est谩 recluido en la prisi贸n Insein de Rang煤n, un complejo
infame por sus torturas, y lugar que se ha llenado de disidentes
desde que los militares arrebataron el poder del gobierno electo el 1
de febrero. Fenster no ha podido ver a un abogado ni recibir visitas,
ni tan siquiera las visitas de representantes del consulado.

Cuando
Bryan Fenster, de 39 a帽os, se enter贸 de la detenci贸n de su
hermano, 芦la peor parte fue tener que llamar a mi madre y a mi
padre禄, dijo. 芦Me lo guard茅 intencionadamente durante 10
minutos. Me los imaginaba levant谩ndose de la cama, tomando el
caf茅鈥 eran 10 minutos menos sin saber las noticias 芦.

Fenster
estaba intentando salir de un pa铆s en el que el periodismo es ahora
ilegal en todo menos en el nombre. Las personas profesionales del
periodismo han sido encarceladas por hacer su trabajo bajo la
administraci贸n destituida de Aung San Suu Kyi, pero el r茅gimen del
dictador Min Aung Hlaing ha asfixiado tanto a la prensa libre que las
personas que trabajan el medio fingen realizar otros empleos para
ocultar su verdadera ocupaci贸n.

Una
de las primeras medidas de la junta fue la prohibici贸n de dos
canales de noticias independientes, a lo que sigui贸 una advertencia
a los medios de comunicaci贸n locales para que no utilizaran
芦t茅rminos incorrectos禄, como 鈥済olpe de estado鈥, ni
identificaran al ej茅rcito como 芦junta禄 o 芦r茅gimen禄.
Poco despu茅s, la junta revoc贸 las licencias de publicaci贸n de
cinco medios de comunicaci贸n con sede en Rang煤n y algunos m谩s en
el resto del pa铆s. Los soldados asaltaron las redacciones, incluida
la de Kamayut Media, cuyo cofundador Nathan Maung, el otro
ciudadano estadounidense en la prisi贸n Insein, fue detenido
en una redada el 9 de marzo. Al parecer, ha sido torturado.

Maung
fund贸 un semanario para personas inmigrantes birmanas en Tailandia.
M谩s tarde se traslad贸 a los Estados Unidos, donde estudi贸 en la
Universidad Estatal de Carolina del Norte y pas贸 a fundar, con dos
amigos, Kamayut Media en 2012.

Los
Estados Unidos reiteraron el jueves su preocupaci贸n por las
detenciones de Fenster y Maung, y volvi贸 a pedir su liberaci贸n. Un
portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, inform贸 que
representantes del consulado hab铆an llevado a cabo una visita
virtual con Maung el 24 de mayo, y hab铆an tratado de visitar a
Fenster, pero que la junta no hab铆a concedido el acceso.

No
hay garant铆a de seguridad ni tan siquiera para las personas
profesionales del periodismo que consiguen huir. Tres periodistas de
DVB, quienes cruzaron ilegalmente a Tailandia, se enfrentan ahora a
la deportaci贸n, despu茅s de que un tribunal los condenara a un
periodo de prueba de un a帽o y les impusiera una multa de 4.000 baht
(128 d贸lares) por persona, seg煤n ha declarado Nadthasiri Bergman,
abogada de la Fundaci贸n para el Desarrollo de los Derechos
Humanos
.

La
vida del tr铆o podr铆a correr peligro si se les env铆a de vuelta,
dijo la abogada, una posibilidad que entienden bien periodistas
experimentados como Moe Myint, de 32 a帽os, que dej贸 de dormir en su
casa el primer d铆a del golpe. Ya en el punto de mira de la junta
militar por una entrevista realizada a un rebelde de las minor铆as
茅tnicas en 2020, comenta que su peor pesadilla es ser secuestrado
por los soldados de noche, torturado hasta la muerte, y que luego
llamen a su esposa para que recoja el cad谩ver.

芦El
ej茅rcito, o cualquier partido pol铆tico en el poder en Myanmar,
considera a la profesi贸n period铆stica como su enemiga, y no como un
cuarto pilar de la democracia禄, ha declarado Moe Myint, que huy贸
de Rang煤n despu茅s de que la oficina de Mizzima, uno de sus
empleadores, fuera asaltada el 9 de marzo.

Mientras
su mujer y su hijo de dos a帽os se refugiaban en otro lugar de
Myanmar, Moe Myint se uni贸 a otro profesional del periodismo en un
tenso viaje al territorio de la Uni贸n Nacional Karen o KNU, grupo
armado de las minor铆as 茅tnicas que lucha por una mayor autonom铆a
en la frontera con Tailandia.

Se
afeit贸 la cabeza y comenz贸 a usar gafas, pasando los controles
militares hasta llegar, a finales de marzo, a la regi贸n. Un mes
despu茅s se traslad贸 a un lugar no revelado, apenas unos d铆as antes
de que el ej茅rcito, conocido como el Tatmadaw, desplegara
ataques a茅reos letales en el mismo lugar donde se hab铆a alojado, en
aparente respuesta a un ataque terrestre de la KNU. De vuelta en
Rang煤n, su apartamento fue asaltado el 1 de mayo.

芦Mi
madre estaba sola en casa禄, explic贸. 芦Los soldados armados
destrozaron la puerta principal y registraron entre algunos
documentos, pero no pudieron encontrar nada porque ya hab铆amos
trasladado todo禄.

Para
contrarrestar la propaganda militar al estilo de Corea del Norte, Moe
Myint afirma que los medios de comunicaci贸n locales han pasado a
depender en gran medida de la ciudadan铆a periodista y de
profesionales freelance, y que 茅stos deber铆an cobrar de
acuerdo con su trabajo. El r茅gimen ha llevado al pa铆s de vuelta al
aislamiento ya conocido durante las d茅cadas de dictadura militar de
1962 a 2011, reintroduciendo una junta de censura y un consejo de
prensa de afiliados a la junta, informa. 芦Se avecina m谩s
represi贸n y d铆as muy oscuros para los medios de comunicaci贸n de
Myanmar禄, a帽adi贸.

Una
banda de ladrones y asesinos鈥

Esta
opini贸n la comparte Cherry Htike, de 39 a帽os, editora ejecutiva de
la agencia de noticias Tachileik, un medio de comunicaci贸n,
prohibido por la junta militar, con sede en el estado Shan. Su equipo
informa a diario sobre las medidas represivas, los atentados y otras
informaciones locales cruciales, pero paga un precio muy alto por
ello. Los soldados les acechan con la esperanza de detener a alguna
persona desprevenida. Lo consiguieron el 13 de mayo, cuando
detuvieron a un fotoperiodista que volv铆a de un piso franco a su
propia casa.

芦Me
preocupa mi seguridad y la de mi equipo cada segundo禄, dijo.
芦Ahora la incertidumbre forma parte de nuestras vidas禄.

Los
anunciantes desaparecieron tras el golpe, lo que la editora en jefe
atribuye al miedo a las represalias militares por asociarse con el
medio. 芦Estamos utilizando nuestro fondo de emergencia y algunas
ayudas, pero no estoy segura cu谩nto tiempo podremos sobrevivir禄,
explic贸.

Ahora
que est谩 huyendo, Cherry Htike recibe palabras de apoyo de su
hermana, residente en los Estados Unidos, y periodista que huy贸 del
antiguo r茅gimen en 2008. Tambi茅n se muestra cautelosa ante el
sentimiento de la poblaci贸n, la cual, aunque mayoritariamente
opuesta al ej茅rcito desde el golpe de estado, se ha vuelto con
anterioridad contra periodistas independientes. Dos personas del
medio trabajando para Reuters, por ejemplo, fueron tachadas de
traidoras por la mayor铆a de la gente y en l铆nea con la narrativa
militar, adem谩s de encarceladas en diciembre de 2017 por investigar
el asesinato, a manos de las fuerzas de seguridad y de civiles
budistas, de 10 hombres y ni帽os musulmanes de la etnia Rohingya en
el estado Rakhine.

Para
las personas profesionales del periodismo que han decidido seguir
trabajando desde el interior del pa铆s, la vida es un campo minado de
peligros y sospechas. Un periodista, cuya identidad ocultamos por su
seguridad, esperaba que el golpe fuera malo, 芦pero la situaci贸n
ha pasado a ser la peor que se pod铆a esperar 芦, dijo.

Vio
c贸mo las protestas masivas de febrero en Rang煤n se transformaban en
ba帽os de sangre y c贸mo sus colegas se quitaban los cascos de prensa
para evitar ser blanco de las fuerzas de seguridad.

Ha
trasladado a su esposa y a su hija peque帽a a un nuevo barrio, donde
finge ser t茅cnico inform谩tico. Ha cambiado los vaqueros y las
zapatillas de deporte por un longyi tradicional para evitar
llamar la atenci贸n, y cuando intenta pasar los puntos de seguridad
en las zonas de resistencia, las piezas de su c谩mara se esconden en
su fiambrera.

Su
esposa dej贸 su trabajo en un estudio de radiodifusi贸n despu茅s de
que el lugar fuera ocupado por el Tatmadaw y ahora 茅l es el
煤nico sost茅n de la familia, dice. Su hija parece que va a perder
otro a帽o de escuela despu茅s de la pandemia, debido a la violencia y
al boicot del sistema educativo bajo la junta.

芦Todo
se ha estropeado por ese golpe militar loco, est煤pido y atrevido禄,
afirma. 芦Nuestras vidas no son seguras; tenemos que preocuparnos
por los dem谩s mucho m谩s que nunca. La junta militar ya no es un
ej茅rcito, es s贸lo una banda de ladrones y asesinos dirigida por un
g谩nster, Min Aung Hlaing禄.

Sin
embargo, el periodista est谩 decidido a quedarse en Myanmar y seguir
informando. Otras personas civiles se alzan en armas con la
convicci贸n de que primero es necesario una guerra civil
generalizada, que de paso a un camino m谩s luminoso: terminar con el
poder militar, de una vez por todas.

Ya
sea encarcelada, escondida o con una doble vida, la prensa de Myanmar
no se hace ilusiones. El periodista afirma que 芦si los militares
siguen gobernando, los medios de comunicaci贸n morir谩n aqu铆 芦.

Fuente original en ingl茅s: https://www.theguardian.com/global-development/2021/jun/07/the-darkest-days-are-coming-myanmars-journalists-suffer-at-hands-of-junta




Fuente: Rebelion.org