December 28, 2020
De parte de La Peste
952 puntos de vista

Lo que los Disturbios en el sur de Europa nos Cuentan sobre la Pandemia y el Estado

En Estados Unidos, la oposici贸n liberal al intento de reelecci贸n de Donald Trump, se cristaliz贸 en torno a su respuesta a la pandemia de COVID-19, y millones de personas acusando a su gobierno de no haber hecho lo suficiente para contener la propagaci贸n del virus. Sin embargo, en Europa, donde los gobiernos han adoptado un enfoque m谩s pr谩ctico, sus esfuerzos tambi茅n han provocado protestas populares, ya que la gran mayor铆a de sus intervenciones se han centrado en acrecentar el poder policial, no en aumentar los recursos de quienes luchan por sobrevivir al virus y a la crisis econ贸mica. En v铆speras de una presidencia de Biden, deber铆amos volver a examinar la cuesti贸n de si podemos confiar en que alg煤n gobierno priorice la vida humana sobre el capitalismo y c贸mo podemos responder cuando el gobierno usa el pretexto de proteger nuestras vidas, para intensificar el control social.

El sur de Europa vio el pasado julio como se extend铆an las protestas en Serbia, en respuesta a las desiguales medidas preventivas y la imposici贸n de un nuevo toque de queda. Las revueltas estallaron en N谩poles el 23 de octubre en respuesta a una nueva ola de infecciones por COVID-19 y a los confinamientos ordenados por el gobierno. Estas se extendieron por toda Italia, inspirando disturbios similares en Espa帽a y tambi茅n en Eslovenia el 5 de noviembre.

Mientras que en Estados Unidos, las manifestaciones que piden la reapertura de la econom铆a han sido simplemente un veh铆culo para que la extrema derecha, lxs te贸ricxs de la conspiraci贸n y lxs negacionistas de la ciencia impulsen la agenda capitalista, la historia en Europa es m谩s complicada. Al igual que el movimiento de los Chalecos Amarillos en Francia, la mayor铆a de las protestas en el sur de Europa aglutinan una mezcla contradictoria de enojadas personas pobres apol铆ticas, fascistas, izquierdistas y anarquistas鈥攁lgunxs compitiendo para definir la forma de futuros movimientos de protesta, otrxs simplemente reaccionando a la violencia del virus, la econom铆a y la polic铆a, sin ninguna estrategia o aspiraciones a largo plazo.

En los Estados Unidos, donde m谩s de 250.000 personas han muerto como consecuencia de las macabras y c铆nicas pol铆ticas del gobierno, ha sido bastante simple enmarcar una dicotom铆a entre autoorganizaci贸n, protesta y vida por un lado y gobierno, capitalismo y muerte por el otro. En Europa, esto ha sido mucho m谩s complicado, ya que los gobiernos centristas buscan presentar una dicotom铆a diferente, yuxtaponiendo austeridad, obediencia y vida a rebeld铆a, protesta y muerte鈥攁sociando la libertad con la irresponsabilidad incluso cuando hacen la vida casi imposible para lxs pobres y sientan precedentes para legitimar nuevos tipos de control estatal agresivos y de gran alcance. Esto presenta preguntas espinosas que pronto puede confrontar tambi茅n la gente en Estados Unidos.

En la siguiente colecci贸n, lxs anarquistas ubicadxs alrededor del Mediterr谩neo鈥攅n Espa帽a, el sur y el norte de Italia, Eslovenia y Grecia鈥攊nforman sobre c贸mo las pol铆ticas gubernamentales que responden a la pandemia han impactado en sus comunidades y describen c贸mo ha respondido la gente (CrimethInc).

5 de noviembre, Ljubljana.


Espa帽a

Debido a la saturaci贸n de la econom铆a tur铆stica, Espa帽a fue uno de los primeros pa铆ses europeos en los que el COVID-19 se extendi贸 sin control. La respuesta del estado espa帽ol a la pandemia, que comenz贸 a mediados de marzo, se caracteriz贸 por medidas de control centralizado y una fuerte intervenci贸n estatal, incluido un confinamiento estricto que encerr贸 a las personas a sus casas. El bloqueo se hizo cumplir rigurosamente; la polic铆a impuso cientos de miles de cuantiosas multas y llev贸 a cabo miles de arrestos. El n煤mero de infecciones se redujo r谩pidamente-pero no antes de que murieran treinta mil personas, en gran parte debido al hacinamiento en las viviendas y la mala calidad del sistema de salud p煤blico espa帽ol, que ha sido destruido durante a帽os por las medidas de austeridad.

Espa帽a, como estado postfascista, presenta un marcado contraste con Estados Unidos. En los Estados Unidos, el gobierno federal fue en gran parte de no intervenci贸n. La respuesta estatal a la pandemia fue una especie de intervenci贸n necropol铆tica de negligencia estructural, que mat贸 a un gran n煤mero de personas pobres y racializadas. En Espa帽a, el gobierno aprovech贸 la pandemia como una oportunidad para aumentar el poder centralizado. Durante al menos un mes, Espa帽a fue un estado policial en la acepci贸n habitual del t茅rmino: ni siquiera se pod铆a salir al aire libre a menos que se tuvieran salvoconductos, se estuviera paseando a un perro cerca de casa o comprando comestibles.

El enfoque del gobierno espa帽ol frente a la pandemia cambi贸 dr谩sticamente en mayo y junio, despu茅s de que el n煤mero de muertxs en los Estados Unidos superase las 100.000 muertes. Las pol铆ticas estadounidenses bajaron el list贸n para otros pa铆ses, insensibilizando a la poblaci贸n ante los recuentos masivos de muertes y redefiniendo lo que constitu铆a una respuesta aceptable de la sanidad publica. En Espa帽a, con la izquierda en el gobierno y la derecha concentrando su ira contra el confinamiento, hab铆a pocas posibilidades de que dominara el di谩logo sobre la priorizaci贸n de la atenci贸n m茅dica, ya que los socialistas hab铆an sido c贸mplices de las medidas de austeridad y la actual coalici贸n gobernante de socialistas m谩s Podemos no hab铆an hecho mucho hueco en su agenda para la salud.

En consecuencia, en mayo y junio, el gobierno comenz贸 a promover una 鈥渄esescalada鈥 r谩pida, prematura y casi total, siendo una de las 煤nicas medidas preventivas que se mantuvo el requisito de usar mascarilla. Una de las principales razones de esto fue el urgente deseo de reactivar la econom铆a a tiempo para los meses pico de la temporada tur铆stica anual de Espa帽a. El turismo constituye una mayor proporci贸n del PIB espa帽ol (12%) que la de casi cualquier otro pa铆s de la Uni贸n Europea鈥攃asi cinco veces m谩s que en Estados Unidos.

En agosto, despu茅s de que la tasa de mortalidad descendiera casi a cero, las infecciones comenzaron a aumentar nuevamente, agravadas posteriormente por la vuelta al colegio. Ahora estamos en medio de una segunda ola en toda regla con algunas de las tasas de transmisi贸n m谩s altas del mundo. Las muertes a煤n son bajas, pero en algunos lugares, las unidades de cuidados intensivos de los hospitales est谩n casi saturadas.

Madrid fue el epicentro de la segunda ola. Antes de que interviniera el gobierno central, el gobierno de derechas de la ciudad instaur贸 un confinamiento perimetral en los vecindarios m谩s pobres; como en el primer encierro, se envi贸 a lxs militares a las calles para ayudar con la aplicaci贸n de la ley. Esto sienta un nefasto precedente en favor de medidas de aplicaci贸n selectiva dirigidas a la poblaci贸n en funci贸n de la clase.

A finales de octubre, el gobierno central declar贸 un estado de emergencia prorrogable hasta mayo de 2021, con toques de queda nocturnos, estrictas limitaciones a las reuniones, cierres de bares y restaurantes y, en algunas regiones, la prohibici贸n de viajar entre municipios, ya sea los fines de semana o durante toda la semana.

Al mismo tiempo, las medidas de ayuda social han sido insuficientes. Los empresarios pueden utilizar la pandemia como una excusa para suspender temporalmente de empleo a lxs trabajadores, con el gobierno pagando la cuenta de las ayudas al desempleo, pero el gobierno no proporcion贸 los recursos para manejar el aumento en las solicitudes de desempleo; as铆 que muchas de las personas que han sido suspendidas de su empleo han tenido que esperar meses sin ver un c茅ntimo. Mientras tanto, los empresarios han utilizado este programa para despedir a personas involucradas en la organizaci贸n de los centros de trabajo.

La derecha se ha movilizado para culpar a lxs temporerxs migrantes de los brotes del virus y ha habido casos de incendios en sus campamentos. Los desalojos de viviendas han continuado, y cada mes se producen cientos en algunas de las principales ciudades.

El estado de emergencia y los desalojos han sido el detonante de algunos peque帽os disturbios a finales de octubre en Barcelona, 鈥嬧婱adrid, Burgos y algunas otras ciudades, con el saqueo de algunas tiendas importantes. La extrema derecha estuvo presente en algunas de estas protestas y pudo haber organizado algunas de ellas, lo que llev贸 al eterno debate sobre si debemos tomar las calles siempre que tengamos motivos para hacerlo y hacer todo lo posible para expulsar a la extrema derecha o debemos entregar la calles a la extrema derecha porque llegaron primero.

A pesar de todo, a煤n reina la paz social, pero hay mucha rabia contenida y desesperaci贸n justo bajo su superficie.

5 de noviembre, Ljubljana.


Italia: una Mirada desde el Sur

鈥淣o, no nos convertimos en 鈥榓gambenianos鈥 de la noche a la ma帽ana, seguimos creyendo, m谩s a煤n teniendo en cuenta lo sucedido, que esto no es una simple gripe, que la primera tarea que tenemos que afrontar es cuidarnos a nosotrxs mismxs y a lxs dem谩s para que la infecci贸n no se propague鈥 Es hora de reafirmar que la salud en s铆 misma, es un problema social y esa rebeli贸n es el s铆ntoma que muestra la necesidad de un cambio.

Infoaut, traducido para Enough 14.

A Nuestrxs Camaradas, una Introducci贸n Parcial

El 23 de octubre de 2020,estallaron manifestaciones en N谩poles en respuesta a la amenaza, a la luz del aumento de casos de COVID-19, de los esperados cierres econ贸micos y confinamientos parciales, as铆 como de un posible toque de queda.

Seg煤n Noi Non Abbiamo Patria las manifestaciones fueron la continuidad de acciones anteriores contra el confinamiento de un peque帽o barrio al norte de la ciudad. Desde entonces, el pa铆s ha instaurado toques de queda y cierres nacionales en una progresi贸n escalonada que tiene poco sentido; estos tienen un alcance m谩s amplio que los toques de queda de la pasada primavera.

El 23 de octubre, la composici贸n de la gente en las calles era heterog茅nea, por decir lo menos. Como en otras recientes erupciones de energ铆a antineoliberal, como la de los 鈥渃halecos amarillos鈥 en Francia, esto ha permitido a los medios corporativos y al gobierno difamar a quienes est谩n en las calles. Es revelador que en los pa铆ses en los que el euro-comunismo colaps贸鈥攐 m谩s bien capitul贸 ante el poder y la jerarqu铆a del estado鈥攗n gran n煤mero de sujetos pol铆ticos y trabajadorxs que no necesariamente est谩n en deuda con ninguna ideolog铆a de partido, son encasilladxs por las 茅lites y los medios de comunicaci贸n.

Tras esta intensa noche de disturbios y enfrentamientos con la polic铆a, las revueltas se extendieron a muchas ciudades de Italia. En la mayor铆a de los casos, como en Florencia la composici贸n de lxs manifestantes volvi贸 a ser heterog茅nea. En todo el pa铆s, lxs fascistas est谩n tratando de aprovechar este momento para aumentar su visibilidad. En Roma y Catania (dos hist贸ricos campos de batalla fascistas), lxs fascistas ocuparon violentamente piazzas, pero fueron expulsados 鈥嬧媝or una serie de diversxs antifascistas, incluidxs lxs izquierdistas radicales (en su mayor铆a del partido nacional Potere al Popolo), anarquistas, comunistas y miembrxs de la comunidad de las piazzas, como propietarixs de tiendas y caf茅s. Estas piazzas, t铆picamente centrales, se han convertido en este momento de revuelta contra el gobierno, en puntos clave del conflicto. Mientras lxs fascistas entran en la refriega para promover el 鈥渧andalismo鈥 o para hacerse m谩s visibles, la gran mayor铆a de lxs manifestantes en las calles, esa noche y desde entonces, est谩n protestando contra la austeridad, el neoliberalismo y la violencia de estado.

Dada la complicada naturaleza de los acontecimientos y los 茅xitos que lxs fascistas han experimentado acaparando la cobertura de los medios, buscamos emitir un comunicado sobre la situaci贸n para alertar a las personas en otras partes del mundo sobre lo que probablemente se desarrolle en otros lugares a medida que la pandemia de COVID-19 empeore y contin煤e la austeridad de la marca pand茅mica 鈥渆stado de excepci贸n鈥. En muchos casos, este ser谩 un territorio f茅rtil para que la derecha capitalice los sistemas liberales en ruinas. Como vimos en [Italia en el pasado]((https://crimethinc.com/2018/05/10/italy-we-partisans-resisting-the-wave-of-fascism-spring-2018#fnref:1) la violencia pol铆tica y la vigilancia, la austeridad y la 鈥渃olonizaci贸n鈥 intraeuropea crean un terreno propicio para que los fascistas ganen territorio y seguidores, como lo ilustra el surgimiento de Casa Pound y Forza Nuova.

Nuestra intenci贸n con este informe es doble. En primer lugar, nuestro objetivo es mostrar que las hist贸ricas condiciones materiales de austeridad desenfrenada y la violenta represi贸n de la actividad revolucionaria, son los catalizadores de las revueltas que han estallado en este momento. En segundo lugar, argumentamos que no debemos permitir que lxs fascistas contin煤en ganando legitimidad institucional y apoyo popular mientras se esfuerzan en utilizar las protestas contra el confinamiento en su beneficio. Sobre este 煤ltimo punto, destacamos que la mayor parte de lxs manifestantes en las calles son lxs llamadxs 鈥渜ualunquista鈥 (Proletarixs 鈥渋ndecisxs鈥 o m谩s bien a煤n no radicalizadxs). Este es el resultado de una hist贸rica p茅rdida del significado de t茅rminos como 鈥渃omunista鈥 y 鈥渟ocialista鈥, tras d茅cadas de capitulaci贸n de la izquierda institucional ante las estructuras de poder gobernantes. Esto tambi茅n sigue a casi dos d茅cadas de r谩pida 鈥減roletarizaci贸n鈥 de muchxs trabajadorxs, intensificada desde la crisis econ贸mica de 2008, especialmente en el sur de Italia, donde numerosxs subcomunes de mano de obra excedente, se enfurecen tras las cortinas de fachadas tur铆sticas.

COVID-19 en Italia

Despu茅s de agotadores meses durante los cuales los ata煤des llenaron las calles de varias ciudades en el norte la pasada primavera, el verano en Italia fue a primera vista menos violento鈥攅pidemiol贸gicamente, si no econ贸micamente. Los cierres casi se levantaron; los clubes estaban abiertos, los restaurantes tambi茅n. El n煤mero de casos fue bajo鈥攑ero hubo poco turismo extranjero, una realidad devastadora para algunas ciudades, que durante las 煤ltimas d茅cadas han sido convertidas por las administraciones neoliberales, en parques tem谩ticos al aire libre.

Durante el verano no se estableci贸 ninguna infraestructura social para proteger a las personas del virus y sus devastadoras consecuencias sociales y econ贸micas. El rastreo de contactos fue escaso e ineficaz; el sistema de salud no recibi贸 el apoyo econ贸mico y log铆stico que los pol铆ticos hab铆an prometido. Los colegios no estaban lo suficientemente preparados para reabrir, pero permanecieron parcialmente abiertos para clases presenciales.

La administraci贸n regional y nacional invirti贸 recursos s贸lo para mantener las econom铆as tur铆sticas: se ofreci贸 a la gente bonos de vacaciones para que viajara. Pero cuando lleg贸 septiembre, nadie estaba preparadx para enfrentar los riesgos de una anticipada segunda ola de COVID-19. A mediados de octubre, el n煤mero de casos hab铆a aumentado nuevamente. La crisis sanitaria desbord贸 el sistema y las autoridades anunciaron el cierre de las actividades econ贸micas. En menos de dos semanas, se orden贸 a las personas que volvieran a autoconfinarse. El espacio dom茅stico se transform贸 en un centro de atenci贸n / hospital con miembrxs de la familia obligadxs a cuidar a sus parientes enfermxs sin pautas de salud o protecci贸n. El espacio social se convirti贸 en un espacio de contagio. S贸lo el trabajo estaba autorizado.

Ahora la gente se enfrenta a elegir entre trabajar-consumir-y-morir-silenciosamente en casa o morir fuera-de-represi贸n-COVID-19-y-hambre. Los 铆ndices de pobreza se est谩n disparando. Algunos de los grupos sociales m谩s vulnerables afectados por la crisis econ贸mica provocada por la pandemia, incluyen a lxs trabajadorxs indocumentadxs, las personas con discapacidades, lxs migrantes, las madres solteras (ya que la poblaci贸n masculina encarcelada se ha disparado durante la 煤ltima d茅cada) y las familias que han perdido sus ingresos. Estas son las personas que ahora se unen a las protestas en toda Italia exigiendo la redistribuci贸n de la riqueza.

Hoy, mientras editamos este comunicado, Italia registra un mayor n煤mero de infecciones que en la primavera. El 5 de noviembre, Italia report贸 445 nuevas muertes, la m谩s alta desde el 23 de abril, mientras la gente se prepara para una nueva ola de protestas a pesar de los cierres regionales y el toque de queda en todo el pa铆s.

La Respuesta de los Medios Corporativos y el Establishment Pol铆tico

Despu茅s de las manifestaciones, los medios corporativos y el establishment pol铆tico se movieron r谩pidamente para deslegitimar ante los ojos de la poblaci贸n, a lxs que estaban en las calles, etiquet谩ndolxs como fascistas, criminales o incluso, en el caso de N谩poles, miembrxs de la mafia de la Camorra.

Esto es similar a c贸mo lxs pol铆ticxs y los medios liberales difundieron en los llamados Estados Unidos mitos sobre los 鈥渁gitadores externos鈥 durante la rebeli贸n que sigui贸 al asesinato de George Floyd a manos de la polic铆a, utilizando esto para intensificar la violencia contra lxs manifestantes. Esto ahora contin煤a ahora tras las elecciones, mientras los expertos difunden tonter铆as, la polic铆a organiza disturbios policiales y arrestos masivos en varias ciudades, y la prensa propaga el miedo a los 鈥淎ntifa鈥. Todo esto est谩 calculado para sembrar divisiones y desconfianza.

En lugar de reducir a los manifestantes en Italia a afiliaciones partidistas o ideol贸gicas, una entrevista en Dinamo Press describe su principal preocupaci贸n sobre el 23 de octubre en N谩poles as铆:

鈥淢uchos de lxs que salieron a las calles anoche culparon del estado de las cosas a la administraci贸n nacional y local. En lugar de decir 鈥渆l virus no existe鈥, muchxs dijeron: 鈥溌縌u茅 diablos hicisteis este verano?鈥 鈥 Muchxs nunca vieron el dinero que les hab铆an prometido. N谩poles tiene su memoria epidemiol贸gica: la pasada primavera, hasta lxs estafadorxs desaparecieron de las calles. Pero ahora la gente est谩 agotada, la pandemia en N谩poles golpe贸 en un contexto ya de por si fr谩gil, tanto en t茅rminos econ贸micos como sociales. Adem谩s, se anunci贸 la segunda ola, pero no prepararon nuestro sistema de salud, no pusieron en marcha medidas de ayuda social, y ahora parece habernos tomado a todxs por sorpresa.鈥

Mientras lxs funcionarixs locales y nacionales contin煤an participando en debates sobre salud social versus salud econ贸mica, enmarcando las dos como opuestas la una a la otra, hablando sobre la necesidad de 鈥渟acrificio鈥 en nombre de lxs trabajadorxs que no tienen nada m谩s que dar, es obvio que la econom铆a y la seguridad sanitaria deben estar comprometidas de manera conjunta. Para citar a los que escriben en Infoaut una vez m谩s:

[Sabemos] muy bien que somos nosotrxs lxs que estamos abajo, lxs que m谩s pagamos en esta crisis, que es provocada por la econom铆a globalizada, las privatizaciones, la destrucci贸n del medio ambiente y la transformaci贸n de la salud en una mercanc铆a. Pero cuidar de nosotrxs mismxs y de lxs dem谩s significa no ignorar en un gesto ego铆sta, a quienes han perdido su trabajo en esta crisis y a quienes corren peligro de perder sus hogares y seres queridos. Significa luchar junto a ellxs, porque mientras la gesti贸n de la crisis est茅 煤nicamente en manos de lxs pol铆ticxs, siempre y cuando las 煤nicas que hagan o铆r su voz sean las corporaciones, seremos nosotrxs lxs que contaremos en nuestras filas a lxs muertxs y a lxs enfermxs, ya sea COVID o hambre.

Ocupaciones Fascistas de Piazzas y Resistencia Antifascista

En Roma, en tres ocasiones diferentes durante la semana del 26 de octubre, lxs fascistas se congregaron en dos piazzas diferentes, Piazza del Popolo y en Campo de Fiori. Eran pocxs en n煤mero pero extremadamente violentxs. La polic铆a lxs enfrent贸 y arrest贸 a algunxs. En Catania (Sicilia) y m谩s visiblemente en Florencia, lxs fascistas intentaron infiltrarse en la piazza, pero es dif铆cil decir qu茅 parte de la multitud formaban. En N谩poles, no hubo duda: lxs fascistas no eran la fuerza dominante, ni siquiera una presencia visible.

Ser铆a imposible exagerar cu谩n central es la piazza para la vida c铆vica (y por lo tanto pol铆tica) italiana. Cada piazza en cada barrio act煤a como amortiguador entre la vida p煤blica y la privada; en ciudades como N谩poles, la piazza todav铆a sirve para limar hasta cierto punto la diferencia entre ambas. Como Walter Benjamin ya recogi贸 hace mucho tiempo, en N谩poles, 鈥渁s铆 como la sala de estar reaparece en la calle, con sillas, estufa y altar, as铆, solo que mucho m谩s intensamente, la calle migra hacia la sala de estar鈥. En las 煤ltimas semanas, a medida que las restricciones afectaron a las peque帽as empresas, que en la mayor铆a de las ciudades del sur est谩n atendidas principalmente por trabajadorxs indocumentadxs o trabajadorxs no asalariadxs pagadxs 鈥渂ajo manga鈥, entraron en juego dos elementos clave de la piazza: su composici贸n (incluidos lxs trabajadorxs, lxs residentes y aquellxs que pasan su tiempo all铆), y sus historias espec铆ficas. Trabajadorxs indocumentadxs, trabajadorxs 鈥渇lexibles鈥, dependientxs, tabernerxs, peque帽xs comerciantes, propietarixs de peque帽as empresas, migrantes, sindicatos, militantes de izquierda y derecha salieron a la calle a luchar por la protecci贸n social.

En N谩poles, las manifestaciones han seguido involucrando a diversxs participantes: j贸venes precarixs (algunxs marchando con pancartas de Extinction Rebellion), trabajadorxs indocumentadxs, organizadorxs de Potere al Popolo, mujeres (que marcharon contra la discriminaci贸n de g茅nero en el lugar de trabajo), familias, migrantes y minoristas. La presi贸n sobre la administraci贸n local es alta.

En Roma, el s谩bado 31 de octubre, apareci贸 en las calles un movimiento de varias fuerzas de izquierda: militantes aut贸nomxs, migrantes, migrantes kurdxs, j贸venes. La presencia policial fue muy alta, pero lxs manifestantes no aumentaron la violencia-en lo que parece un intento de contrarrestar lo que muchxs esperaban que conllevar铆a una mayor deslegitimaci贸n en los medios. A pesar de la sofocante provocaci贸n de la polic铆a militarizada y la propaganda medi谩tica, la acci贸n en Roma mostr贸 la capacidad de permanecer flexible: utilizar la energ铆a insurgente en unos momentos y la contenci贸n en otros. No escribimos esto para condenar la 鈥減rotesta pac铆fica鈥, ni para convocarla, sino para insistir en que, qu茅 t谩cticas emplear es siempre una cuesti贸n contextual que debe ser decidida en el momento por los manifestantes involucrados.

Para bien o para mal, la cobertura medi谩tica de la manifestaci贸n del 31 de octubre fue m铆nima, en el mejor de los casos a la ma帽ana siguiente.

Las Batallas por Venir

Se planean m谩s protestas, reuniones y acciones para las pr贸ximas semanas a medida que los bloqueos se extienden por la pen铆nsula. Es dif铆cil predecir lo que suceder谩, pero una cosa est谩 clara: dada la velocidad de los eventos, lo que suceda no ser谩 determinado (s贸lo) por instituciones pol铆ticas organizadas, ni por estrictas l铆neas ideol贸gicas. Seguir谩 siendo heterog茅neo y aut贸nomo, con todas las ventajas y desventajas que esto conlleva.

La necesidad de contener la propagaci贸n del virus 鈥攓ue, como todas las crisis capitalistas, continuar谩 afectando y brutalizando desproporcionadamente a lxs ya vulnerables subcomunes鈥 debe reconciliarse y comprometerse simult谩neamente con la lucha de clases. Lxs que est谩n en el poder continuar谩n demonizando a quienes toman las calles y al mismo tiempo les niegan una atenci贸n m茅dica adecuada o formas de supervivencia. Esta situaci贸n en N谩poles鈥攃omo en Italia y en el resto del mund鈥攅s complicada y din谩mica. Las luchas continuar谩n y se intensificar谩n a medida que se acerque el invierno; ser谩 vital seguir pensando en estas manifestaciones a trav茅s del prisma de la lucha anticapitalista, aunque no todxs lxs participantes sean expl铆citamente anticapitalistas o antiestatales. Por eso hemos publicado esta breve nota, para proporcionar un contexto que disipe el mito de que aquellxs que est谩n en las calles en lugar de ser aquellxs que luchan por su vida y sus medios de vida, son meramente 鈥渘egacionistas鈥 (t茅rmino utilizado en Italia para los esc茅pticos del COVID-19).

N谩poles.


Italia: una Mirada desde el Norte

N谩poles, 23 de octubre. Un grito, una revuelta, un punto de inflexi贸n: una noche de enfrentamientos violando el toque de queda, proclamando que se acab贸 la aceptaci贸n incondicional de los cierres anti-COVID. Esto se ha hecho eco en todas las dem谩s ciudades italianas importantes durante las 煤ltimas semanas, a veces pareciendo un episodio aislado, a veces m谩s como una se帽al de lo que vendr谩.

Las principales medidas anti-COVID que el estado implement贸 en primavera fueron coercitivas: el confinamiento, limitaciones de movimiento, acusaciones, multas, aumento del poder policial para detener a personas, y cosas por el estilo. La poblaci贸n acept贸 todo esto como un esfuerzo colectivo en beneficio de todxs, por m谩s duro que fuera. La 煤nica excepci贸n fue una semana de violentas revueltas que sacudieron las c谩rceles de todo el pa铆s en marzo, durante la cual 14 detenidos murieron en circunstancias poco claras. Despu茅s del primer intento de expropiaci贸n propiamente dicho en Sicilia, de hecho, el gobierno ofreci贸 bonos para apoyar a los trabajadores y a las actividades cerradas debido al confinamiento, y la gente simplemente esper贸 a que todo terminara. Pero este enfoque de emergencia solo podr铆a ser paliativo.

No se ha implementado ninguna intervenci贸n estructural para abordar la pandemia; cada bonificaci贸n se ha financiado mediante deuda. Tanto el Fondo de Recuperaci贸n de la Uni贸n Europea como el gran gasto deficitario son soluciones temporales que ser谩n insostenibles en el largo plazo dentro del sistema capitalista. El objetivo, como en otros lugares, es claramente salvar al organismo socioecon贸mico en lugar de salvar vidas. Un paradigma de sacrificio.

A medida que la segunda ola de COVID-19 golpea con fuerza en Italia, queda claro que no ser谩 posible salvar ambas, las vidas y la econom铆a. Una crisis masiva est谩 llamando a la puerta: lo 煤nico que puede hacer el gobierno es retrasar sus efectos con una mezcla de medidas de apoyo de emergencia y falsos confinamientos 鈥渟uaves鈥, ya que no tienen una soluci贸n real. El resultado es una estrategia pol铆tica de soplar para alejar una nube de tormenta: ingenuo o desesperado.

Esto explica por qu茅 las personas han perdido la fe en las medidas del Estado, obligadas a elegir entre salvar su salud y satisfacer sus necesidades b谩sicas materiales. Cada vez est谩 m谩s claro que no es posible proteger a ambos en estas condiciones.

Iniciados en N谩poles por peque帽xs comerciantes, los estallidos espont谩neos de ira contra el toque de queda han tomado una forma diferente en cada ciudad, con notables similitudes en el norte. En Mil谩n y Tur铆n el 26 de octubre y en Florencia el 30 de octubre, hubo ambiguos llamamientos para romper el toque de queda, una fuerte presencia no ideol贸gica en las calles y manifestaciones de composici贸n mixta. En Tur铆n, unxs j贸venes saquearon un par de tiendas de lujo; la ventana rota de Gucci se volvi贸 ic贸nica. En Mil谩n, la mayor铆a de lxs detenidxs eran menores. En Florencia, un muro exig铆a 鈥渄adnos un futuro鈥 en may煤sculas. En todas estas ciudades, los disturbios generaron horas de enfrentamientos con la polic铆a, a quienes instintivamente se les entiende como el principal objetivo.

Mucho se ha dicho sobre la juventud de los suburbios, actores clave sin precedentes en esas noches de rabia. Estas pandillas j贸venes han sido lxs opositorxs m谩s en茅rgicxs y descaradxs de la polic铆a, pero hab铆a muchxs camaradas, grupos de ultras [es decir, hooligans] y probablemente tambi茅n fascistas, aunque no ten铆an un papel activo como grupo y estaban impl铆citamente marginadxs por la genuina composici贸n multi茅tnica de las nuevas generaciones en las calles. Cuando la derecha celebr贸 sus reuniones, estas pandillas de j贸venes simplemente lxs evitaron, aisl谩ndolxs. Aqu铆 en el norte, lxs propietarixs de tiendas y las partes interesadas de los sectores econ贸micos que se ven afectados por el toque de queda, no han tenido tanta influencia.

En las ciudades del norte, parece que hemos experimentado un anticipo de la crisis que se avecina, pero estos estallidos han seguido siendo episodios sin continuidad. Esto podr铆a deberse a la desideologizaci贸n generalizada del pueblo, o a la desorganizaci贸n y la falta de relaciones profundas y continuas entre los movimientos sociales y la periferia, o a la masivas medidas preventivas de represi贸n policial de cara a las siguientes convocatorias a manifestarse.

Sin embargo, estas convocatorias a煤n proliferan, y no sabemos de d贸nde vienen, no podemos prever c贸mo van a terminar todas y cada una de ellas. Es ilustrativo que los cl谩sicos llamamientos militantes a reunirse en las calles no tengan un gran atractivo en este momento; a veces son meramente autorreferenciales y autoconservadores.

Algunas personas creen que el contexto actual ofrece una oportunidad para que lxs fascistas ganen impulso, centr谩ndose en exceso en el riesgo de esta amenaza. Mirando desde otro prisma, considerando la situaci贸n desde la perspectiva de la posibilidad, tambi茅n podr铆amos argumentar que el escenario actual ofrece un terreno f茅rtil: las personas est谩n reaccionando contra los debates econ贸micos, valoran m谩s las relaciones humanas despu茅s de meses de abstinencia, muestran un vivo inter茅s en el uso del espacio p煤blico como escenario pol铆tico. Los movimientos sociales deber铆an salir de su zona de confort para enfrentar los extra帽os desaf铆os de estos tiempos, ofreciendo experiencia en lugar de soluciones inamovibles.

La famosa ventana rota de Gucci en Tur铆n.


Eslovenia

El gobierno esloveno reconoci贸 oficialmente la pandemia el 12 de marzo de 2020, estableciendo la base legal para la primera fase de confinamiento. Un d铆a despu茅s, prest贸 juramento el nuevo gobierno de extrema derecha. Una de sus primeras acciones fue introducir medidas autoritarias destinadas a controlar a la poblaci贸n, disfrazadas de esfuerzos por controlar el COVID-19. Estos incluyeron restricciones al movimiento entre municipios, la prohibici贸n de protestar, la prohibici贸n de reuniones fuera de las unidades familiares inmediatas y la ampliaci贸n de los poderes de la polic铆a.

El movimiento anarquista y antiautoritario respondi贸 r谩pidamente. Las acciones de grupos de afinidad estallaron por toda la ciudad de Ljubljana. Este fen贸meno culmin贸 el 24 de abril, cuando tuvieron lugar las primeras manifestaciones. En ese momento, la mayor parte del hemisferio norte estaba profundamente bloqueado; Ljubljana fue uno de los primeros lugares en ver manifestaciones masivas durante la era COVID-19. Siguieron seis meses turbulentos de protestas y acciones semanales鈥攍a movilizaci贸n antiautoritaria continua m谩s larga en la historia de Eslovenia.

Desde el 24 de abril, se han producido protestas todas las semanas, junto con varias acciones semanales que abordan una variedad de temas diferentes, incluidas las luchas ambientales, el trabajo cultural precario y el movimiento pro elecci贸n. Al principio, estas manifestaciones tomaron la forma de paseos masivos en bicicleta; a medida que la polic铆a se prepar贸 para responder a ellos, las manifestaciones asumieron otras formas. Como en muchas otras partes del mundo, despu茅s de una severa represi贸n, la lucha contra la polic铆a se convirti贸 durante un tiempo en el tema central de las protestas.

Lxs anarquistas hab铆an tomado la iniciativa de dar forma a la narrativa en torno a estas protestas, coloc谩ndolas en las coordenadas del anticapitalismo, antifascismo, antiestatalismo, ayuda mutua y solidaridad, dejando poco espacio para que lxs te贸ricxs de la conspiraci贸n y lxs provocadorxs de extrema derecha lideraran las acciones en las calles. Al mismo tiempo, la ola de protestas de primavera tambi茅n detuvo con 茅xito el impulso autoritario inicial del nuevo gobierno, rechazando la claustrofobia social que hab铆a creado. Uno de los logros m谩s valiosos de las protestas fue rechazar el individualismo impuesto y el aislamiento de la cuarentena. A trav茅s de estas protestas, se volvieron a hacer posibles nuevas formas de colectividad.

Despu茅s de un per铆odo de relativa tranquilidad durante los meses de verano, la situaci贸n epidemiol贸gica comenz贸 a empeorar nuevamente durante los meses de septiembre y octubre. Despu茅s de d茅cadas de privatizaci贸n neoliberal, el sistema p煤blico de salud no estaba preparado para los desaf铆os de la nueva ola de COVID-19.

El 20 de octubre, el gobierno esloveno declar贸 un toque de queda general entre las 21.00 y las 6.00 horas. Este fue el primer toque de queda policial desde que lxs fascistas anunciaron un toque de queda en los territorios ocupados de Eslovenia (entonces Yugoslavia) durante la Segunda Guerra Mundial.

Eslovenia no es una excepci贸n: se han impuesto toques de queda en casi todos los territorios de la Uni贸n Europea. No es sorprendente que los veamos principalmente en lugares donde las medidas estatales autoritarias tradicionalmente provocan una resistencia feroz: Francia, Espa帽a, Italia y B茅lgica. A medida que los pa铆ses europeos experimentan la segunda ola de epidemia junto con el deterioro, la privatizaci贸n y el colapso del sistema p煤blico de salud, tambi茅n se enfrentan a los primeros signos evidentes de crisis econ贸mica y social. La gente est谩 empezando a perder sus trabajos, hogares y dignidad a gran escala. En respuesta, los gobiernos est谩n implementando cada vez m谩s medidas para ejercer un control total sobre la poblaci贸n, como si ya estuvieran anticipando las revueltas que a煤n est谩n por llegar.

El toque de queda en Eslovenia estuvo acompa帽ado de varias medidas restrictivas m谩s. Estas inclu铆an la prohibici贸n de viajar de un municipio, regi贸n o pa铆s a otro; un intento de dotar al ej茅rcito de m谩s autoridad; restricciones a las reuniones p煤blicas y fuertes sanciones para cualquier tipo de actividad de protesta; y la introducci贸n del rastreo telef贸nico de los infectados. El estado no solo est谩 ejerciendo su propio control sobre la gente, sino que tambi茅n, como en cualquier otro r茅gimen totalitario, nos anima a vigilar a nuestrxs amigxs y vecinxs mientras estigmatiza a lxs que no est谩n sanxs. Muchas de estas medidas no tienen nada que ver con la lucha contra el virus; est谩n destinados a combatir el virus de la resistencia y mantener la econom铆a en marcha.

Desde la imposici贸n del toque de queda, las ciudades han vuelto a cobrar vida por la noche con todo lo imaginable, desde la quema de contenedores de basura y grafittis hasta fuegos artificiales, c谩nticos y reuniones y protestas m谩s peque帽as. La lucha que vivimos desde hace m谩s de seis meses dio otro giro con el nuevo conjunto de medidas autoritarias.

Los disturbios del 5 de noviembre en Ljubljana.

El 5 de noviembre estallaron revueltas en Ljubljana. En un principio, el grupo online Anonymous hab铆a convocado una especie de manifestaci贸n para esta fecha; los medios de comunicaci贸n de derechas se dedicaron a generar miedo, lo que provoc贸 que todas las organizaciones formales se distanciaran del evento, pero aparentemente generaron curiosidad entre lxs inquietxs y descontentxs. La composici贸n de las multitudes que se reunieron fue diversa, pero en su mayor parte, estaba compuesta por personas que probablemente no hab铆an estado involucradas en las protestas anteriores. Esta vez salieron trabajadorxs y j贸venes enojadxs, y el ambiente general de la noche fue de odio contra la polic铆a. La lucha dur贸 varias horas. Debido a que los disturbios no ocurren a menudo en Eslovenia鈥 antes de esto, la 煤ltima vez que la polic铆a hab铆a usado su ca帽贸n de agua fue en 2012, durante un levantamiento que oblig贸 al gobierno a renunciar鈥攕贸lo lxs anarquistas han alzado la voz para hablar positivamente de estos disturbios como una expresi贸n genuina de la ira del pueblo. Otros grupos que apoyaron las protestas anteriores ahora est谩n distanci谩ndose de la violencia en las calles.

Los disturbios se produjeron en una situaci贸n en la que la movilizaci贸n pr谩cticamente hab铆a desaparecido. Parece que, en lugar de tratar resucitarlos con la esperanza de crear alg煤n tipo de camino 煤nico para las revueltas sociales, tiene m谩s sentido descubrir c贸mo conectar la ira que vimos en los disturbios, con las luchas de esas otras personas que vimos en las calles durante los 煤ltimos meses, para crear un terreno de lucha com煤n.

Puede leer un an谩lisis anarquista de los disturbios de Ljubljana aqu铆.

5 de noviembre, Ljubljana.


Grecia: Noviembre en Confinamiento

Un comunicado de Radio Fragmata.

Grecia se encuentra actualmente en un confinamiento total. Esto incluye la libertad de movimiento. Solo hay seis razones leg铆timas para salir de casa. Tienes que enviar un mensaje de texto al estado para recibir permiso para salir y mostrar la confirmaci贸n por SMS a la polic铆a cuando te detengan. Sin embargo, las escuelas permanecen abiertas, lo que contradice la supuesta justificaci贸n del cierre.

Durante el primer cierre en marzo y abril, hab铆a un promedio de entre 150 y 200 casos por d铆a; ahora los n煤meros fluct煤an entre 2000 y 2500 por d铆a, y las camas de la UCI se llenan r谩pidamente. La culpa de las tasas de infecci贸n se puede atribuir a una 茅lite empresarial que exigi贸 abrir fronteras para el turismo en agosto, a pesar de que obviamente esto no atraer铆a a muchxs turistas durante una pandemia mundial. Hubo una ca铆da del 90% en el turismo, pero lxs pocxs turistas adineradxs que se presentaron propagaron el virus a煤n m谩s por todo el continente y las islas de Grecia.

El r茅gimen de Nueva Democracia ha seguido recortando los presupuestos de los hospitales y el personal m茅dico, redirigiendo los fondos a proyectos decorativos de renovaci贸n urbana, personal policial y penitenciario, y un mayor presupuesto militar a la luz de las tensiones con Turqu铆a. Si bien usan fuentes y jardineras para decorar vecindarios donde la mendicidad y el uso de drogas es generalizado, el transporte p煤blico no se ha ajustado para hacer posible el distanciamiento social; el metro y los autobuses siguen llenos de gente, probablemente propagando el virus. Esto afecta principalmente a quienes no pueden permitirse viajar al trabajo en autom贸vil. Si bien las prioridades del gobierno son obvias, insisten en que la responsabilidad de la pandemia recae en las personas que se transmiten el virus entre s铆鈥攓ue somos lxs 煤nicxs culpables de las alarmantes tasas de infecci贸n.

Muchxs presxs han iniciado huelgas de hambre e incluso de sed exigiendo mejores pol铆ticas de higiene y protecci贸n contra el COVID-19. Si bien los fondos se han destinado a las prisiones, casi todo esto se ha destinado a aumentar el n煤mero de funcionarios y a mejorar su salario.

Las personas sin hogar contin煤an afrontando multas, arrestos y desalojos. El estado est谩 usando el virus para prohibir asambleas de cualquier tipo; la polic铆a atac贸 recientemente a personas dentro de un centro social en Patras por recoger alimentos para distribuir a las personas que luchan durante este tiempo. El bloqueo actual se extiende hasta el 17 de noviembre鈥攗n aniversario de la resistencia a la junta militar鈥攜 probablemente se extender谩 m谩s all谩 del 6 de diciembre, que se ha considerado como un d铆a de resistencia desde el asesinato de Alexandros Grigoropoulos en 2008. El gobierno sostiene que su prioridad es abrir antes de Navidad, para que la gente pueda comprar libremente鈥攍a 煤nica libertad que aprueban.

Como en muchos lugares del mundo, lxs cient铆ficxs proponen bloqueos sin considerar la dif铆cil situaci贸n de quienes viven precariamente bajo el capitalismo. Con todo cerrado, lxs trabajadorxs sin permiso luchan por sobrevivir. Y aquellos que se consideran esenciales, como lxs trabajadorxs de reparto, lxs maestrxs y lxs trabajadorxs de las tiendas de comestibles, est谩n trabajando sin aumento de salario, obligadxs a comprar su propio equipo de protecci贸n, deseando haber trabajado en una industria considerada 鈥渘o esencial鈥 para poder recibir un peque帽o salario sin tener arriesgar todo el d铆a su salud por una miseria.

Estamos esperando que la sociedad explote. Estamos esperando que la gente llegue a su limite. Reconocemos los peligros de COVID-19, pero nos negamos a aceptar las pol铆ticas oportunistas de 鈥渓ey y orden鈥 del estado actual que realmente no apuntan a abordar el virus.

Es dif铆cil no decir que existe un sentimiento de depresi贸n. Los d铆as son m谩s cortos, el clima m谩s fr铆o y el futuro es sombr铆o. Pero si algo va a salir de este virus y este bloqueo, es que la gente comenzar谩 a ver la mortalidad de este sistema y se dar谩 cuenta de que el estado no puede protegernos; en todo caso, nos est谩 conduciendo hacia nuestra desaparici贸n.


5 de Noviembre, Ljubljana.

El estado no puede protegerte, pero puede hacer que te maten.

Fuente: https://es.crimethinc.com


Notas




Fuente: Lapeste.org