December 3, 2020
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Josu Chueca Intxusta

[Versi贸n reducida del art铆culo que se publica en el n潞 173 de la revista impresa]

Si los condenas a muerte si los matas,

ellos ser谩n los seis clavos de tu caja,

los seis clavos de tu vida, los 煤ltimos, si los matas.

Rafael Alberti, La condena, Roma, diciembre 1970

En diciembre de 1970, el mundo democr谩tico tuvo su coraz贸n en Burgos y su cuerpo y voces en las calles de Euskadi, Barcelona, Madrid, Par铆s, Roma, Ginebra, Londres鈥 El juicio sumar铆simo contra 16 de sus militantes dio a ETA una proyecci贸n y solidaridad internacional que ayud贸 a socavar la larga dictadura franquista, anunciando su crisis y pronto final. Entonces, desde su exilio romano, Rafael Alberti ment贸 esos seis clavos solidarios con los condenados a muerte y acusatorios con el dictador causante de miles de an谩logas condenas. Los clavos de Alberti quer铆an cerrar el ata煤d de la dictadura, nuestras seis claves quieren contribuir a abrir la caja de la historia de esa singladura tejida por el compromiso y la militancia, por el sacrificio y la acci贸n de una generaci贸n, sin la cual hubiese sido impensable el fin de la dictadura y los avances hacia la democracia.

1. El Sumario 31/69

El conocido como Proceso o Consejo de Guerra de Burgos, era el 31 abierto a lo largo del reci茅n pasado 1969. Desde el a帽o anterior se hab铆a multiplicado ese tipo de procedimientos llevados a t茅rmino por los militares que, adem谩s de restringir en plazos y condiciones las posibilidades de defensa, se caracterizaban por la aplicaci贸n de los procedimientos, tipificaciones y penas del c贸digo militar.

En1968 se reformul贸 el Decreto Ley contra el Bandidaje y el Terrorismo haciendo que de nuevo fuesen tribunales militares los encargados de aherrojar con largas condenas de prisi贸n o penas de muerte a todo resistente a la dictadura.

Pero el proceso 31/69 supon铆a un salto cuantitativo y cualitativo en comparaci贸n con los llevados a cabo contra Andoni Arrizabalaga, I帽aki Sarasketa y otros encartados en sumarios en preparaci贸n. No solo por el n煤mero de encausados y encausadas: 16 personas, sino por atribuirles el car谩cter de dirigentes en la organizaci贸n ETA, haciendo del juicio un instrumento para aniquilar a dicha organizaci贸n y a todo lo que ella representaba, Euskadi y su askatasuna, libertad.

Las detenciones de gran parte de la direcci贸n de ETA en el invierno de 1968 y en marzo y abril de 1969, y el exilio de buena parte de sus cuadros y dirigentes pod铆an hacer pensar que una condena ejemplar ( el fiscal ped铆a seis penas de muerte y 750 a帽os de prisi贸n), ser铆a un punto final o cuando menos un escarmiento ejemplarizante para el nacionalismo vasco de nuevo cu帽o que actuaba de forma creciente desde mediados de los 60. El movimiento pol铆tico generado por y en torno a ETA era tan plural, rico y atractivo que superaba los propios frentes (obrero, pol铆tico, cultural, militar) en los que se hab铆a estructurado la organizaci贸n.

Desde los a帽os 1967-1968, ETA estaba en un proceso de discusi贸n y clarificaci贸n ideol贸gica, que desbordaba ampliamente el debate sobre las actividades y praxis armada de la organizaci贸n.

Prueba de ello fue la VI Asamblea (agosto de 1970, Itxassou-Tarbes), donde hab铆an quedado excluidos los planteamientos militaristas y donde se pretend铆a poner en marcha los cimientos de una organizaci贸n en la que la clase obrera fuese el eje y motor de la estrategia revolucionaria y liberadora del pueblo vasco.

En esa coyuntura se dio el juicio contra los 16 militantes que, habiendo participado en los debates de la V Asamblea (1967), hab铆an sido parte de la direcci贸n en el bienio siguiente y, seg煤n el sumario, eran los responsables, como ejecutores e inductores, de la ejecuci贸n del comisario jefe de la Brigada Pol铆tico Social de Gipuzkoa, Melit贸n Manzanas.

2. La dictadura juzgada

Desde su mismo inicio (3 de diciembre) y durante la semana escasa que dur贸, el Proceso de Burgos se convirti贸 en un juicio contra la dictadura.

Las largas intervenciones de las y los acusados del primer d铆a mostraron bien que su intenci贸n era la de utilizar el juicio para exponer sus ideas pol铆ticas y cuestionar radicalmente no solo el sistema judicial al que se enfrentaban, sino a la propia dictadura.

La homogeneidad pol铆tica de los procesados era tan evidente como la pluralidad de posiciones pol铆ticas por parte de sus letrados defensores. Tan solo Jos茅 Antonio Etxebarrieta (hermano de Txabi Etxebarrieta) era militante de ETA, si bien posteriormente, Paco Letamend铆a, Juan Mari Bandr茅s o Miguel Castells fueron bien militantes de la organizaci贸n, como Letamend铆a, o significativos l铆deres o representantes de las expresiones pol铆ticas derivadas de ETA pol铆tico-militar y ETA militar posfranquistas: Euskadiko Ezkerra y Herri Batasuna, respectivamente. La adscripci贸n del resto de los abogados reflejaba a todas las opciones antifranquistas del momento e incluso del pasado republicano. Mientras Pedro Ibarra ven铆a de los 谩mbitos cristianos de izquierdas, Artemio Zarco estaba pr贸ximo a las corrientes anarquistas. Jos茅 Luis Castro entroncaba con el republicanismo hist贸rico e Ibon de Navascu茅s y Ram贸n Cami帽a eran hombres del PNV, no organizados, al igual que el luego socialista Gregorio Peces Barba. Quien s铆 era militante, en activo, era el comunista catal谩n Josep Sol茅 Barber谩.

No obstante, todos y todas plantearon el juicio como denuncia del mismo proceso y de la negaci贸n de derechos y libertades en todo el Estado y, en particular, en Euskal Herria.

Cuando la estrategia de juicio-denuncia fue limitada y coartada por la interrupci贸n continua y censura por parte del tribunal, se fue a la ruptura. La declaraci贸n de Mario Onaindia, afirmando que quer铆a 芦aprovechar esta ocasi贸n para dar a conocer la lucha del pueblo vasco y la opresi贸n que sufre禄 concluy贸 con un 芦Gora Euskadi askatuta!鈥 y con todos los procesados en pie cantando el Eusko Gudariak. El tribunal, despavorido y con los sables desenvainados, fue testigo de ese estent贸reo cierre de las declaraciones de los enjuiciados.

3. La sentencia en la calle

Desde el mismo d铆a del inicio del juicio se dio una extraordinaria movilizaci贸n de masas en el Pa铆s Vasco, con una amplia solidaridad en Catalunya, Madrid, en universidades como las de Valencia, Granada, Sevilla, y en las numerosas y grandes manifestaciones que recorrieron Europa (Par铆s, Roma, Londres, Estocolmo, Ginebra, Bruselas, Copenhague鈥) reclamando la libertad de los procesados, la amnist铆a y el fin de la dictadura.

En la capital del Estado y en Barcelona, las movilizaciones empezaron en la jornada pro Amnist铆a del 3 de noviembre con manifestaciones de 8.000 y 3.000 personas respectivamente. La respuesta m谩s importante, no obstante, se dio en las universidades con la huelga secundada por 15.000 estudiantes y que se prolongar铆a hasta el fin del juicio. El 3 de diciembre, pararon o realizaron asambleas grandes empresas como Seat, Harry Walker, Maquinista, Pegaso, extendi茅ndose las movilizaciones a las f谩bricas del Bajo Llobregat y, sobre todo, a una significativa serie de manifestaciones y saltos en las Ramblas, Sans, Puerta del 脕ngel y en poblaciones como Cornell谩.

En esa misma fecha, en el Pa铆s Vasco, Gipuzkoa se vio paralizada por una huelga general y la ocupaci贸n de las calles mediante manifestaciones masivas y levantamiento de barricadas, que llev贸 al gobernador civil de esta provincia a afirmar que 鈥渄esde la guerra de liberaci贸n (sic) no se hab铆a creado una situaci贸n tan dif铆cil y preocupante鈥.

En Bizkaia, donde el estudiantado estaba movilizado desde el d铆a 30, el jueves 3, las grandes empresas de la margen izquierda 鈥揃abcock Wilcox, General El茅ctrica, los astilleros de Euskalduna y la Naval鈥 renovaban la din谩mica de los paros y huelga del a帽o 1947, con ejes estrictamente pol铆ticos, y engrosaban las masivas manifestaciones vespertinas en pleno centro de la capital vizca铆na, repitiendo pueblo a pueblo la ocupaci贸n de las calles y plazas y la protesta de forma tan general como un谩nime.

El extraordinario y a partir de entonces repetido despliegue represivo, con una combinaci贸n de Polic铆a Nacional y Guardia Civil en todas y cada una de las zonas y poblaciones super贸 todas las situaciones que se hab铆an padecido durante el franquismo: las huelgas de 1947 y 1951 o la de Laminaci贸n de Bandas (1967), las protestas contra los juicios a Sarasketa, Arrizabalaga (1968-1969), o los Aberri Eguna o Primeros de Mayo de los a帽os 60.

4. El clavo de Eibar: Roberto P茅rez J谩uregui

Eibar, ciudad partera de la II Rep煤blica en 1931, con una implantaci贸n notable de comunistas y, en menor medida, de socialistas, as铆 como uno de los lugares de mayor arraigo y actividad de ETA (tres de los encausados en Burgos, Enrique Gesalaga, Mario Onaindia y Jon Etxabe, estaban vinculados a esta localidad), junto la memoria de la masacre vivida durante la Guerra Civil, hizo que se dieran movilizaciones masivas y la acostumbrada represi贸n por parte de la sempiterna Guardia Civil, reforzada con una compa帽铆a proveniente de Madrid.

El paro masivo de los d铆as 3, 4 y 5 de diciembre y las manifestaciones de los d铆as 3 (1.200 manifestantes) y del d铆a 4 (2.000 manifestantes) fueron respondidas por la intervenci贸n combinada de Guardia Civil y Polic铆a Armada, con especial protagonismo de los primeros. Fueron ellos quienes en la noche del d铆a 4, hirieron de bala a Juan Manuel Gil Iriarte y a Roberto P茅rez J谩uregui. Roberto, de 21 a帽os, morir铆a cuatro d铆as m谩s tarde, en la madrugada del d铆a 8. Sin terminar el juicio, se convert铆a as铆 en uno de los clavos que anunciaba Rafael Alberti para el ata煤d de Franco en su poema a los seis condenados a muerte.

5. El eco de la solidaridad internacional

Pero no solo fueron las calles y tajos de Euskadi los que se llenaron de luchadores. En la v铆spera del juicio, Le Monde titul贸 鈥渕anifestaciones de rara amplitud en Barcelona, Madrid y Asturias鈥. Y es que, desde las universidades y calles del Estado, una ola de solidaridad y de movilizaciones llev贸 al cierre de las mismas e hizo emerger una nueva generaci贸n de luchadores que desde mediados de los 60 dinamizaba la insurgencia antifranquista.

Por otro lado, mientras desde el mundo de la abogac铆a y de la intelectualidad se cuestionaba el Proceso 31/69, irrumpieron otras formas de protesta como los encierros y manifiestos en ese franquismo crepuscular. En Catalunya, 300 personas vinculadas a 谩mbitos acad茅micos y a la cultura 鈥揗anuel Sacrist谩n, Francisco Fern谩ndez Buey, Jordi Carbonell, Xavier Folch, Guillermina Motta, Oriol Bohigas, Joan Manuel Serrat鈥︹ se encerraron desde el d铆a 12 en el monasterio de Montserrat aprobando un manifiesto en contra del proceso y a favor de la libertad de todos los presos pol铆ticos, que obtuvo un amplio eco en la prensa europea.

Mientras, algunos exfranquistas como Pedro La铆n Entralgo o Joaqu铆n Ruiz Gim茅nez clamaban por el No m谩s sangre, para cuestionar, adem谩s del propio proceso, toda la legislaci贸n franquista. Por su parte, el PCE, por primera vez en su historia, llam贸 junto con ETA a una jornada por la amnist铆a en v铆speras del juicio, que finalmente se concret贸 en las movilizaciones del 3 de diciembre.

El apoyo a los encausados desde el 谩mbito internacional fue extraordinario. En Francia, no solo los partidos hist贸ricos de masas como el PCF, sino las nuevas fuerzas a su izquierda como el PSU y, sobre todo, la din谩mica desarrollada en torno al renovado Secours Rouge, hicieron de Par铆s, Toulouse, Burdeos, Lyon, Bayona鈥, el escaparate de la solidaridad de miles de personas que ve铆an en los 16 militantes de ETA a la vanguardia consecuente de la lucha contra esa dictadura.

En Par铆s, miles de personas desfilaron apoyando el llamamiento de Secours Rouge, al que se sumaron sindicatos como la CFDT y la CGT. Junto a la emergente y din谩mica izquierda radical, encabezada por Alain Krivine y Michel Rocard, confluyeron los viejos dirigentes comunistas como Jacques Duclos, Georges Marchais, Santiago Carrillo o neosocialistas como Robert Bandinter, Pierre Joxe鈥, y los eternos luchadores por la defensa de los derechos humanos, en todo r茅gimen y condici贸n, como Daniel Meyer o David Rousset o el expreso espa帽ol Marcos Ana. Con ellos, 20.000 personas el d铆a 3 y 50.000 en la manifestaci贸n del 10 clamaban para que ni con Izko ni sus compa帽eros se diera un nuevo Grimau.

Este eco de la solidaridad internacional fue facilitado por un peque帽o pero singular elenco de periodistas y observadores extranjeros que pudieron acceder al proceso. Entre ellas, destaca la abogada tunecina Gis猫le Halimi fue sin duda quien mejor reflej贸 谩 chaud el proceso de Burgos, en su libro pionero (1971).

Su experiencia como abogada en los procesos con peticiones de penas de muerte de Moknine (T煤nez, 1953), El Halia (Argelia, 1959) contra militantes tunecinos y argelinos y su papel de defensa y denuncia en el proceso contra la activista argelina Djamila Boupacha hizo de ella una observadora tan cualificada como especial.

Si bien Gis猫le dudaba acerca de si la participaci贸n en las tramas judiciales de los gobiernos franceses o de la dictadura franquista no contribu铆a a legitimar esos juicios farsa. En este sentido, es elocuente el testimonio de Julen Kaltzada (2017) cuando relat贸 como Gis猫le Halimi se le acercaba en los recesos del juicio plante谩ndole su extra帽eza por la continuidad del mismo y su alegr铆a c贸mplice cuando termin贸 por romperse.

Gis猫le, que fue expulsada de Espa帽a el 17 de diciembre de 1970, forma parte del relato integral de lo que fue informar y actuar en solidaridad consecuentemente con las mujeres y hombres entonces encausados.

6. El principio del fin de la dictadura

El desenlace del juicio de Burgos es conocido. Tras 18 d铆as de espera, la sentencia fue notificada a los defensores el D铆a de los Inocentes (28 diciembre), aumentando tanto la petici贸n fiscal tanto en a帽os de c谩rcel como en el n煤mero de penas de muerte, que pasaron de seis (Xabier Izko, Xabier Larena, Jos茅 Mari Dorronsoro, Mario Onaindia, Eduardo Uriarte, Jokin Gorostidi) a nueve, duplicando el castigo m谩ximo en el caso de Gorostidi, Izko y Uriarte. No obstante, el impacto de las acaecidas durante la realizaci贸n del juicio, el rebrote de las movilizaciones los d铆as 29 y 30, tanto en Euskadi como en Europa, as铆 como la reactivaci贸n de las presiones diplom谩ticas internacionales obligaron al dictador, 鈥渢ras consulta con el Consejo de Ministros y el Consejo del Reino鈥, a recular y a no dar su ordinario enterado para las consiguientes ejecuciones.

Toda la sociedad democr谩tica interpret贸 la postrera clemencia franquista y el propio desarrollo del juicio como una derrota de la dictadura que patentizaba su propio crep煤sculo. Con distintas terminolog铆as y formulaciones, todos los espacios antifranquistas hicieron un balance similar.

Desde el propio penal de Burgos, los 16 en una carta abierta en euskara, manifestaron su satisfacci贸n por c贸mo hab铆an desarrollado el juicio:

鈥淥rain dela egun batzuk guretzat nahia besterik ez zena, egi bihurtu ahal izan dugu zuekin hertsiki elkarturik, eta batez ere, akusatuen eta defentsen nahi berdina egon dalako; guk gehiago esango genuke, defentsa eta akusatu hutsak izatetik, garrantzi haundiagoko zeregina eskuratu genuela, Euskal Herriaren izenean juzgatu ta kondenatu genuen sistema zapaltzailea ta burokratiko-militar guztia鈥.

[鈥淟o que hasta hace poco para nosotros era un deseo, lo hemos convertido en realidad unidos estrechamente a vosotros; sobre todo porque abogados y defendidos hemos tenido el mismo objetivo. Dir铆amos m谩s: de ser meros defensores y acusados, logramos algo mucho m谩s importante: juzgar y condenar en nombre de Euskal Herria al sistema opresor y a toda la instituci贸n burocr谩tico militar鈥漖.

Tambi茅n el procesado Jon Etxabe (2011) desde una perspectiva temporal de 40 a帽os se帽ala:

鈥淔ranco eta frankismoa epaitzea bai lortu genuen. Nolanahi, herria izan zen epaiketa irauli zuena, salatzaile bihurtu zen epaitegi bilakatuz kalea. Euskal Herri osoa altxatu zen, mundo ia osoa ere bai, gizarte osoa. Herria izan zen diktadura kondenatu zuen egilea鈥

[鈥淐onseguimos juzgar a Franco y al franquismo. El pueblo dio la vuelta al juicio, se convirti贸 en acusador, convirti贸 la calle en la sala de juzgado. Toda Euskal Herria se moviliz贸, casi todo el mundo, toda la sociedad. El pueblo fue quien conden贸 a la dictadura鈥漖.

Por su parte, el ejecutivo del PCE proclam贸 en Mundo Obrero: 鈥淓l proceso de Burgos ha sido incontestablemente la batalla y la victoria pol铆tica m谩s importante hasta hoy contra el r茅gimen franquista鈥.

El continuum reivindicativo y movilizador que se gener贸 a ra铆z del Proceso de Burgos fue un vector important铆simo en la oposici贸n a la continuidad de la dictadura y en el cuestionamiento de los escasos y recortados planteamientos reformistas de la transici贸n posfranquista. Las luchas contra el Proceso de Burgos no solo pusieron en la agenda pol铆tica la lucha por la libertad de los procesados, por la amnist铆a y a favor de los m谩s b谩sicos derechos humanos, sino de forma especial la cuesti贸n de las nacionalidades sojuzgadas en el Estado espa帽ol.

A partir de diciembre de 1970, no solo las nuevas izquierdas se declaraban favorables al derecho de autodeterminaci贸n de los pueblos; tambi茅n los partidos antifranquistas hist贸ricos (PSOE, PCE, PNV鈥) debieron replantearse y actualizar sus alternativas a las nacionalidades del Estado.

En el 谩mbito internacional, incluso en pa铆ses de fuerte tradici贸n jacobino-centralista, ETA contribuy贸 a reforzar y dinamizar el debate sobre la problem谩tica de las nacionalidades y pueblos sin derechos y su articulaci贸n en el marco de la lucha de clases. Les Temps Modernes public贸 el conocido art铆culo de Jean Paul Sartre (que luego fue el pr贸logo del libro de Gis猫le Halimi y reproducido como Zutik monogr谩fico por parte de ETA V), y Partisans dedic贸 dos n煤meros monogr谩ficos, 鈥淟e Domaine National鈥, donde Maxime Rodinson, Ernest Mandel, Michael L枚wy, C. Scalabrino, entre otros, combinaron la relectura de Marx, Engels y Rosa Luxemburg sobre la cuesti贸n nacional con los an谩lisis de las vivas problem谩ticas de Euskadi, Irlanda, Cabilia, Bangla Desh. En el segundo de dichos vol煤menes, el comit茅 ejecutivo de ETA, salido de la VI Asamblea, public贸, bajo el seud贸nimo de Entiki, las posiciones expresadas en el Zutik, 53: 鈥淓l proletariado ante la opresi贸n nacional de Euskadi鈥.

A otro nivel, las luchas en torno al Proceso de Burgos supusieron el marco y catalizador del nacimiento de una nueva generaci贸n joven y generosa en su compromiso que cristaliz贸 en las organizaciones y din谩micas de luchas contra el final de la dictadura. El aldabonazo de Burgos hizo dar el salto a la militancia, y a la inserci贸n en los procesos de lucha, a centenares de personas que en todas y cada una de las emergentes organizaciones de izquierda radical se desarrollaron teniendo como modelo referencial las movilizaciones que hab铆an salvado de la muerte a los miembros de ETA.

El Relato dominante sobre el fin de la dictadura y la transici贸n ha hecho desaparecer todas esas din谩micas de movilizaci贸n, de resistencia y de ambiciosos programas de cambio social y pol铆tico, as铆 como a sus protagonistas, lo que nos obliga a recuperarlas, pues ellas fueron no los seis, ni los 16, sino los miles de clavos que cerraron el ata煤d del franquismo.

Josu Chueca Intxusta es profesor titular de Historia Contempor谩nea de la UPV-EHU y fue militante de ETA VI Asamblea

Referencias

Etxabe, Jon (2011) Zamorako apaiz kartzela. Tafalla: Txalaparta. Halimi, Gis猫le (1971) Le proc茅s de Burgos. Par铆s: Gallimard (reproducido

en castellano por Monte Avila, Caracas, 1972). (2020) Une farouche libert茅. Par铆s: Grasset.

Kaltzada, Julen (2017) Umezurtzen Aberria. Tafalla: Txalaparta.

Caussa, Mart铆 (2014) 鈥淟os or铆genes de la LCR (1970-1973)鈥, en R. Mart铆nez

y M. Caussa (eds.), Historia de la Liga Comunista Revolucionaria (1970-

1991). Madrid: La Oveja Roja y viento sur.

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Fuente: Vientosur.info