March 19, 2021
De parte de Nodo50
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Man谩 para la maltrecha econom铆a continental. Un antes y un despu茅s en la pol铆tica europea. Un plan de recuperaci贸n frente a los principales impactos de la pandemia. Un programa incondicional en favor de un sistema global m谩s ecol贸gico, colaborativo y resiliente. Estos son algunos de los mantras que conforman el relato oficial sobre unos fondos europeos que, en la actualidad, acaparan la atenci贸n medi谩tica. M谩xime en este momento clave, cuando cada estado est谩 seleccionando sus proyectos estrat茅gicos.

Dichas iniciativas de especial inter茅s ser谩n centralizadas en planes nacionales de recuperaci贸n y resiliencia, herramienta clave del plan Next Generation EU (NGEU) cuya presentaci贸n trasladar谩n los estados antes del 30 de abril a la Comisi贸n y al Consejo europeo para su evaluaci贸n y eventual aprobaci贸n, respectivamente, el pr贸ximo mes de julio. Por lo tanto, el proceso es a煤n incipiente y su ejecuci贸n se alargar谩 hasta 2026, bajo un exigente sistema de seguimiento de las autoridades europeas.

No obstante, contamos ya con mimbres suficientes como para afirmar que el relato oficial est谩 plagado de falsedades y medias verdades. El marco de prioridades y el modelo de gesti贸n impulsados por la Uni贸n Europea y el Estado espa帽ol est谩n ya en vigor en sus par谩metros fundamentales. Tambi茅n est谩n disponibles las propuestas de proyectos priorizados por gobiernos (incluidos ambos ejecutivos de Hego Euskal Herria) y grandes empresas. Analizando todo ello, obtenemos una imagen de conjunto no solo mucho menos amable, sino incluso alarmante.

Para sostener esta aseveraci贸n, dedicamos el presente art铆culo a diseccionar los 6 mitos m谩s comunes en torno a los fondos europeos. Confiamos as铆 en ampliar un m谩s que necesario debate sobre la naturaleza e implicaciones de un fen贸meno de calado, en el que todos y todas nos jugamos mucho. Comenzamos:

1. Se trata de una inyecci贸n may煤scula de recursos

S铆 y no. Siendo cierto que es una inversi贸n sin precedentes en la historia de la UE, tambi茅n lo es la magnitud y escala de la crisis que trata de enfrentar. En este sentido, los 140.000 millones del programa NGEU que corresponden al Estado espa帽ol (uno de los pa铆ses m谩s beneficiados junto a Italia) supondr铆an grosso modo el equivalente al 3% de su PIB anual durante el per铆odo de vigencia del plan (2021-2016). En comparaci贸n, la ca铆da en el PIB solo en 2020 ha sido del 11%, descenso sin parang贸n desde 1936. En otra escala, el plan Euskadi Next 2021-26 aspira a obtener 5.702 millones para los pr贸ximos cinco a帽os. Si esta cifra al completo consiguiera insertarse en el plan Espa帽a puede (cosa harto improbable), ni siquiera lograr铆a compensar los 7.000 millones perdidos el a帽o pasado (-9,5% PIB) en la Comunidad Aut贸noma Vasca (CAV).

Adem谩s, hay que poner en tela de juicio la capacidad real de las instituciones espa帽olas para acceder al volumen de fondos asignado, dada su err谩tica trayectoria en la gesti贸n de fondos europeos. Por ejemplo, en el marco financiero plurianual anterior (2014-2020), el Estado espa帽ol 煤nicamente fue capaz de liberar a fecha de diciembre de 2019 el 35% del total disponible, debido al incumplimiento de plazos y requisitos. El volumen real de fondos ejecutados, de este modo, pudiera ser inferior.

Por 煤ltimo, la hipot茅tica recuperaci贸n que el plan europeo trata de apuntalar muestra una gran vulnerabilidad. Los estragos del covid-19 siguen siendo evidentes a煤n en pleno 2021 pero, sobre todo, no se vislumbran expectativas claras de superaci贸n de una crisis que anteced铆a a la pandemia, y que este fen贸meno ha acelerado exponencialmente. De esta manera, no hay ning煤n viso de una nueva onda larga sostenida en incrementos notables y generalizados en la productividad.

En definitiva, las apabullantes cifras absolutas del plan europeo pierden peso espec铆fico cuando se contextualizan y se analizan en t茅rminos relativos, m谩xime cuando vivimos el estallido econ贸mico global m谩s pronunciado de los 煤ltimos cien a帽os.

2. NGEU priorizar谩 la reparaci贸n de los da帽os econ贸micos y sociales causados por la pandemia.

No. Los planes y propuestas publicadas hasta el momento, desde la escala continental a la auton贸mica, no priorizan el fortalecimiento de los sistemas p煤blicos de salud y educaci贸n, la publificaci贸n de residencias y otros 谩mbitos de cuidados, la garant铆a de la vivienda como derecho, la mejora de las condiciones laborales, la lucha contra la pobreza energ茅tica, el apoyo al peque帽o comercio o el impulso de las econom铆as campesinas y los circuitos cortos, por poner solo algunos ejemplos. En este sentido, el enfoque oficial no extrae en absoluto aprendizajes sobre qui茅n y c贸mo se sostiene la vida, qui茅nes han sufrido principalmente el embate de la pandemia, o sobre c贸mo hacer una econom铆a m谩s resiliente y de cercan铆a frente a la extrema vulnerabilidad mostrada por los mercados globales, especialmente en los 煤ltimos tiempos.

Muy al contrario el proceso se dirige prioritariamente al desarrollo de nichos de negocio en sectores espec铆ficos y especializados de la nueva econom铆a digital y verde (hidr贸geno, gigafactor铆as, inteligencia artificial, servicios sociosanitarios, etc.), que funjan como proyectos tractores en el desarrollo de la cl谩sica agenda hegem贸nica: mercantilizaci贸n de nuevos servicios, megaproyectos, atracci贸n de inversiones e internacionalizaci贸n empresarial. En 煤ltima instancia se pretende multiplicar los espacios de reproducci贸n del capital mediante el escalado industrial de servicios y 谩mbitos de la nueva econom铆a, posibilitando as铆 una mejor inserci贸n a escala planetaria de ciertas empresas europeas.

Transformaci贸n econ贸mica, por tanto, no recuperaci贸n ni resiliencia, es lo que mejor define el prop贸sito real de un plan que no realiza cuestionamiento alguno del modelo de globalizaci贸n capitalista. Un (desesperado) intento del poder corporativo europeo por mejorar su posici贸n en las principales cadenas econ贸micas mundiales, en un contexto marcado por la gran dependencia energ茅tica y material del viejo continente, sus escasas expectativas de crecimiento, as铆 como su notable retraso en sectores punteros respecto a China y EEUU. Todo ello, adem谩s, en un marco de crisis sist茅mica y colapso ecol贸gico, en el que la competencia y los riesgos se extreman.

Esta ser铆a en definitiva la verdadera identidad del plan, el destino fundamental de los fondos, la premisa que dota de identidad al conjunto. Por supuesto, esta se inserta en un relato m谩s cool, que a煤na sin rigor alguno empleo, lucha contra el cambio clim谩tico, eficiencia energ茅tica, innovaci贸n, cohesi贸n social y territorial, cuidados, etc.

De este modo, y aunque el resultado final pudiera incluir proyectos de otra 铆ndole, los compromisos van por la senda ya se帽alada: al menos un 37% de los fondos para transici贸n ecol贸gica y un 20% para transici贸n digital, estirando estos conceptos como un chicle hasta incluir, por ejemplo, el tren de alta velocidad y el Canal de Navarra (Nafarroa), o el megaproyecto de acuicultura en la antigua central nuclear de Lemoiz (CAV). Esto es, lo de siempre, pero aderezado con proyectos de avanzada que permitan acceder a mercados de mayor capitalizaci贸n.

Como muestra un bot贸n. De los ocho componentes priorizados en el plan presentado por el ejecutivo de Urkullu, los relacionados con industria, transporte, construcci贸n, innovaci贸n, digitalizaci贸n y energ铆as acumulan m谩s del 65% de los fondos. Mientras, salud y cuidados (13%), educaci贸n (2,4%) o econom铆a circular (9%) contar铆an con un volumen muy inferior. Pero adem谩s, no por ser estos 煤ltimos sectores sociales son ni mucho menos ajenos al gran mantra de especializarse en servicios para los mercados globales. As铆, los tres principales proyectos del componente de salud y cuidados (GANTT, Osasunberri y Econom铆a de los cuidados), plantean respectivamente el desarrollo de terapias avanzadas, servicios de detecci贸n del covid y proyectos piloto en residencias digitalizadas, pero no desde el fortalecimiento de lo p煤blico, sino como 芦est铆mulo a la actividad econ贸mica vinculada al envejecimiento禄 o el 芦escalado industrial de bienes y equipos禄.

En conclusi贸n, hablamos de un plan de transformaci贸n econ贸mica, no de un plan de recuperaci贸n para enfrentar los estragos de la pandemia.

3. Sus protagonistas ser谩n los agentes y sectores m谩s castigados por la crisis.

En absoluto. En coherencia con el objetivo prioritario del plan, sus protagonistas ser谩n aquellos capaces de tomar posiciones en los mercados globales, esto es, empresas trasnacionales y start-ups tecnol贸gicas. Estas no solo ser谩n presumiblemente las principales receptoras de los fondos a煤n no comprometidos, sino que han estado vinculadas al proceso desde su g茅nesis, tanto a escala continental como estatal y auton贸mica, d谩ndole forma y contenido. As铆, han traspasado incluso los l铆mites de la turbia figura del lobby para participar directamente en la toma de decisiones, co-elaborando documentos institucionales donde se definen prioridades y herramientas (el caso de la consultora PwC y el gobierno vasco es meridianamente claro en este sentido), convirti茅ndose en sujeto, filtro y destino prioritario de la concesi贸n de ayudas p煤blicas.

En este sentido se ha constatado que las multinacionales ya han sido las principales beneficiarias de la billonaria inyecci贸n de liquidez del Banco Central Europeo durante la primera fase del plan a lo largo de 2020; que la Comisi贸n ha realizado una apuesta expl铆cita por las alianzas p煤blico-privadas como herramienta de implementaci贸n de proyectos, pese al informe del Tribunal Europeo de Cuentas que documenta sus perniciosos impactos; y que a escala estatal y vasca se ha reforzado esta apuesta a trav茅s de un sistema de gesti贸n aprobado ya en sus t茅rminos b谩sicos, que entroniza a multinacionales, consultoras y grandes despachos de abogados en todas las fases del proceso.

Dicho sistema est谩 regulado por un real decreto ley co-elaborado por el gobierno central y la CEOE, y que para su aprobaci贸n han contado con el apoyo de PNV, EH Bildu y Vox, entre otros. En el mismo se categoriza una primera divisi贸n de grandes proyectos estrat茅gicos (PERTE) en la que 煤nicamente tendr铆an cabida las grandes empresas en l贸gica de alianza p煤blico-privada (al menos 51% de capital p煤blico en base a sociedades de econom铆a mixta). Complementariamente, se concreta una segunda divisi贸n en base a m煤ltiples convocatorias y manifestaciones de inter茅s, en el que las multinacionales tambi茅n participan junto a un abanico m谩s amplio de agentes. Se convierten en estas en juez y parte a trav茅s de las principales consultoras (Deloitte, Ernst&Young, KPMG y PwC) y los grandes bufetes de abogados ligados al poder corporativo, que realizan labores de asesor铆a institucional y empresarial, baremaci贸n delegada de propuestas y construcci贸n de marco jur铆dico espec铆fico.

En definitiva, un traje hecho a medida, cuya 煤ltima puntada consiste en la presentaci贸n masiva de propuestas de PERTE y otros proyectos por un valor muy superior al total de fondos disponibles. De este modo, si en la actualidad se est谩 jugando el destino de 72.000 millones en subvenciones (los 68.000 restantes en forma de cr茅ditos se negociar谩n a partir de 2023), el IBEX-35 en su conjunto ha presentado proyectos por un valor muy superior a los 100.000 millones. Solo Iberdrola, por ejemplo, pretende impulsar iniciativas cuantificadas en 21.000 millones. De igual manera, los diecis茅is PERTE presentados en el plan de la CAV, fundamentalmente vehiculizados a trav茅s de multinacionales y start-ups, ya suman un 30% del total de los 5.702 millones solicitados.

驴Significa esto que el sector p煤blico, la econom铆a solidaria o las y los baserritarras no podr谩n acceder a dichos fondos? No, pero su rol ser谩 perif茅rico y tangencial, en el mejor de los casos. No es por tanto un rescate popular. Es un rescate corporativo para sostener empresas estrat茅gicas y ayudarlas en su b煤squeda de negocio.

4. Lo p煤blico como defensa del inter茅s general recupera peso pol铆tico y econ贸mico

No. NGEU no reproduce el viejo axioma neoliberal que abunda en las bondades de lo privado frente a unas instituciones incapaces, corruptas y disfuncionales. En este sentido, los gobiernos como agentes activos en el impulso a la inversi贸n es un elemento incuestionable en NGEU, as铆 como el de unas instituciones continentales centradas en inyectar liquidez.

No obstante, esto no supone un giro de estrategia sino una adaptaci贸n necesaria a una crisis de escala tan profunda que provoca que lo p煤blico se convierta en la actualidad en un sujeto clave para la reproducci贸n del capital. Tanto por la v铆a de la inversi贸n (innovaci贸n, infraestructuras, internacionalizaci贸n, etc.), como por la del precarizado consumo (de ah铆 el apoyo de la CEOE al ingreso m铆nimo vital, o a las crecientes apuestas de organismos como el FMI por f贸rmulas diversas de renta b谩sica). Esta es, en consecuencia, la verdadera raz贸n y enfoque de los supuestos presupuestos expansivos de 2021, que se venden como un punto de ruptura con las pol铆ticas de austeridad pero que abundan en este nuevo rol.

La cuesti贸n es que esta mayor implicaci贸n p煤blica no se vincula a una mayor defensa del inter茅s general sobre el privado, sino que ahonda en f贸rmulas m谩s avanzadas de captura institucional por parte del poder corporativo. No se concreta por tanto en una ampliaci贸n del control y propiedad colectiva de ciertos sectores estrat茅gicos, ni se incrementa la capacidad de regulaci贸n de las instituciones. Muy al contrario el rol de estas se limita, en esta nueva mutaci贸n capitalista, a endeudarse (recordemos que el 48% de NGEU ser谩n pr茅stamos); invertir en alianzas p煤blico-privadas donde las p茅rdidas y riesgos se socializan (hidr贸geno, gigafactor铆as, parques e贸licos, etc.); entregar a las corporaciones big tech la nueva econom铆a y los datos como su principal materia prima (como se pone de manifiesto por ejemplo en propuestas vascas como Etxetik o la digitalizaci贸n de Osakidetza); y, finalmente, lanzar una nueva ofensiva desreguladora, bajo la excusa de la urgencia por iniciar la recuperaci贸n.

Este proceso de desregulaci贸n queda patente en la normativa aprobada para la gesti贸n de los fondos. Es especialmente parad贸jico que un plan que se jacta de verde y transparente haga saltar por los aires la legislaci贸n europea en ayudas a empresas (para facilitar el acceso de multinacionales) y los tibios avances en garant铆as y requisitos de solvencia, autorizaci贸n, e impacto ambiental de la contrataci贸n p煤blica para el desarrollo de los proyectos priorizados, tal y como afirma el Consejo de Estado.

Lo p煤blico, en definitiva, m谩s activo pero entregado definitivamente a lo corporativo y a la reproducci贸n del capital, no al bienestar de las mayor铆as populares.

5. El acceso a fondos ser谩 incondicional

Ni por asomo. Adem谩s del estrecho marco definido por la meta de acceder a nichos de negocio en el capitalismo verde y digital, el plan europeo est谩 sujeto a una triple condicionalidad.

En primer lugar, la vinculada a un ingente volumen de deuda p煤blica (continental, estatal y auton贸mica) y privada que, tarde o temprano, alguien deber谩 pagar. Y ya sabemos c贸mo suelen acabar estos procesos. De este modo NGEU, junto a los pr谩cticamente dos billones inyectados previamente en forma de deuda en la primera fase del plan, no hacen sino echar gasolina al incendio de una pol铆tica de expansi贸n cuantitativa que ha terminado por ultrafinanciarizar la econom铆a global, hasta tal punto que en 2019 (ahora el problema es mayor) la deuda supon铆a el 322% del PIB mundial. La burbuja crece y crece, haciendo que cada vez sean m谩s probables estallidos similares a los de 2008.

En segundo t茅rmino, los fondos est谩n condicionados al cumplimiento de las 芦recomendaciones禄 de la Comisi贸n y el Consejo incluidas en el semestre europeo de 2019 y 2020. Para el caso del Estado espa帽ol, estas recogen su negativa a desmantelar la reforma laboral de 2012, la aprobaci贸n de mejoras en las condiciones laborales y en el salario m铆nimo, as铆 como la necesidad de reformar el 芦insostenible sistema de pensiones禄. Estos ser谩n elementos que s铆 o s铆 aparecer谩n en la negociaci贸n definitiva de los planes nacionales.

Por 煤ltimo, el sistema de aprobaci贸n de dichos planes en base a vetos cruzados entre todos los pa铆ses de la UE (cada estado pueden cuestionar y/o incluso denegar las propuestas de otro pa铆s) condiciona la posibilidad de avance generalizado en t茅rminos de transformaci贸n, reduciendo a tal efecto las asimetr铆as actuales entre norte, sur y este del continente. Recordemos que ni la identidad corporativa del proyecto europeo ni el peso de los halcones ha desaparecido. Su apuesta mercantilizadora y colonial (fuera y dentro de Europa) sigue vigente, y el terreno de juego de la negociaci贸n abona tanto el cumplimiento del semestre europeo como el mantenimiento del sur y este en modelos m谩s precarios dentro de la divisi贸n continental del trabajo. En este sentido es m谩s que probable que el veto cruzado favorezca que los proyectos de mayor recorrido y expectativa se instauren o consoliden en el norte, mientras que la tan manida transformaci贸n de la matriz econ贸mica se quede en el resto de territorios, en t茅rminos generales, en una reforma 4.0 de un turismo, una construcci贸n, un endeble sector industrial y unos servicios precarios m谩s verdes y digitales.

De esta manera los fondos europeos est谩n triplemente condicionados por una l贸gica colonial y de austeridad no solo no dejada atr谩s, sino en pleno proceso de engorde.

6. El plan europeo apuntala un modelo m谩s ecol贸gico, justo y resiliente.

No. No hay prueba alguna de que el capitalismo verde y digital genere aumentos de productividad significativos y generalizados, ni de que Europa logre ganar posiciones respecto a EEUU y China, m谩s all谩 de insertarse en nichos puntuales de las principales cadenas globales de valor. Estas afirmaciones requieren de toneladas de fe y devoci贸n en el dios mercado, ya que no se sustentan en dato riguroso alguno.

Pero adem谩s, se sit煤a muy lejos del halo verde, colaborativo y m谩s justo con el que se cubre al plan europeo: la nueva econom铆a reducir谩 el empleo neto, uberizar谩 parte significativa del trabajo mercantil y reforzar谩 la mirada familista, reaccionaria y mercantil del abordaje de los cuidados; no ser谩 m谩s colaborativa sino, al contrario, m谩s concentrada que nunca, en base a la articulaci贸n de megaempresas digitales, energ茅ticas y financieras, acumulando un poder muy superior al de unas instituciones p煤blicas desmanteladas en su perspectiva de defensa del inter茅s general; no desmaterializar谩 la econom铆a ni se conseguir谩n los objetivos de cambio clim谩tico sin alterar radicalmente el volumen y sentido de la producci贸n y el consumo; mostrar谩 las contradicciones entre lo verde y lo digital, como pone de manifiesto el gasto en energ铆a y materiales de los nuevos megaproyectos en esa clave; y fortalecer谩 un capitalismo de vigilancia, dada la entrega gratuita de datos a corporaciones y entidades securitario-militares.

En consecuencia, NGEU queda en la pr谩ctica muy lejos del relato oficial. Su identidad real ser铆a m谩s bien la de un plan de relativo alcance; centrado en la b煤squeda de nichos de negocio en los mercados globales por parte de empresas transnacionales y start-ups europeas; condicionado a pol铆ticas de austeridad basadas en recortes endeudamiento, socializaci贸n de riesgos corporativos, as铆 como reformas laborales y del sistema de pensiones; y cuyo horizonte es inviable, insostenible y precario.

El rumbo debe ser radicalmente otro. Debemos abogar por un giro profundo de modelo basado en la l贸gica p煤blico-comunitaria y en el arraigo territorial y democr谩tico de la econom铆a, tal y como ha propuesto para Euskal Herria la plataforma Euskal Herriak Kapitalari Planto隆. Romper con unos cantos de sirena capitalistas que, tras la rama de olivo, esconden un afilado pu帽al.


Gonzalo Fern谩ndez Ortiz de Z谩rate, investigador del Observatorio de Multinacionales en Am茅rica Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.




Fuente: Omal.info