May 21, 2022
De parte de ANRed
185 puntos de vista

Miguel sembr贸 muchas contradicciones, amores, odios, admiraciones, enconos y diez versiones distintas de s铆 mismo all铆 por donde pas贸. Mantuvo una disputa comercial e ideol贸gica con Cantinflas, fue 铆ntimo de Margarita Xirgu, despidi贸 con genuino dolor la muerte de Evita, vendi贸 propiedades para aportar dinero y medicinas a los soldados argentinos durante la guerra de Malvinas. Tambi茅n am贸 a muchos maricas que nunca salieron de un cl贸set que para 茅l nunca existi贸. Por Santiago Torrado / La tinta.


La guerra en Espa帽a hab铆a terminado tres a帽os atr谩s y, desde entonces, en las noches de Madrid solo sonaba el murmullo grillete de los cadeneros de la Falange. Donde supo florecer la poes铆a de Lorca y Alberti ahora se extend铆a una sombra alargada que lo ocupaba todo, una tropa temible de boinas carlistas y camisas azules bordadas de yugos y flechas. Quien no tuvo la suerte o la rapidez de partir al exilio pagaba la derrota con la vida o la dignidad.

Una noche de oto帽o de 1942, sobre la calle Embajadores N. 9, el elenco de actores y m煤sicos que interpreta la copla Ojos Verdes sali贸 al fr铆o de la noche. Fuera del Teatro Pav贸n, ca铆a una lluvia tenue que se posaba sutilmente sobre los abrigos sin llegar a mojar. El protagonista de la velada era Miguel de Molina, cantaor flamenco, marica p煤blico, modisto y bailar铆n. Miguel fue interceptado por tres falangistas que, sin acusarlo formalmente de nada, se lo llevaron 鈥渄e paseo. Cincuenta a帽os despu茅s, recordar谩 aquella noche frente a una c谩mara de televisi贸n:

-Pens茅 que me matar铆an, pero solo me golpearon por todos lados, me cortaron el pelo y me obligaron a beber aceite de ricino. Entonces comenc茅 a decir adi贸s a mi querida Espa帽a.

Entre sus verdugos de aquella noche, Miguel pudo reconocer a uno c茅lebre: Jos茅 Finat de la Blanca y Escriv谩 de Roman铆, Conde de Mayalde. De familia noble y grande de Espa帽a, era un reconocido filonazi de estrecha relaci贸n con la Gestapo, que llegar谩 a ser alcalde de Madrid entre 1951 y 1962. Bajo su gobierno, encontr贸 asilo en Espa帽a el criminal de guerra nazi de origen belga, Le贸n Degrelle, que vivi贸 pl谩cidamente en M谩laga hasta 1994. Ni el conde ni su protegido respondieron nunca por sus cr铆menes.

Aquel encuentro con el Conde y sus esbirros le dejaron varios dientes y costillas rotas. Se le impuso la prohibici贸n tajante de actuar, cantar o bailar, so pena de peores represalias. Un 23 de octubre, decide cruzar clandestino a Portugal y, como dice la canci贸n, se embarca 鈥渃aminito de ultramar鈥, en el vapor transatl谩ntico Monte Amboto. Inesperado, pero cierto, fue otro falangista de apodo 鈥淧ol铆n鈥 quien le habilitar铆a un pasaporte falso y un salvoconducto para salir del pa铆s. Una prueba, quiz谩s, de la admiraci贸n que su cante y baile despertaba entre ambos bandos de la Espa帽a de posguerra. Un reflejo de las pasiones que hab铆a en las dos orillas del Ebro por el arte flamenco de Molina.

Miguel lleg贸 el 7 de noviembre a Buenos Aires y, tras un breve paso por el Teatro Avenida, su obra fue clausurada. Otra vez, un alto cargo de la Falange con contactos en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Espa帽a sugiri贸 al gobierno de Farrel que expulsara al artista inmediatamente del pa铆s 鈥減or rojo y desviado鈥. A pesar de que Miguel de Molina no expres贸 nunca una filiaci贸n pol铆tica definida -m谩s all谩 de una simpat铆a general por el aire progresista que se respir贸 en la Espa帽a de la Rep煤blica-, nunca estuvo afiliado a nada y no se puede afirmar que fuera 鈥渞ojo鈥. Con todo, su homosexualidad s铆 era un problema para la moral de la 茅poca.

Entonces comenz贸 el largo derrotero del exiliado. Sin trabajo, y sin dinero, es un paria entre los parias: muy puto para los comunistas, muy rojo para el gobierno argentino. Miguel de Molina termin贸 en la c谩rcel.

-Me encerraron en Villa Devoto con un profesor acusado de marxista lamentar谩 a帽os despu茅s.

鈥淓l Mal Pagao鈥

Al salir de la c谩rcel, vendi贸 algunas pertenencias de valor y cruz贸 el R铆o de la Plata. Tras permanecer largos meses en Montevideo, Miguel decidi贸 enviar una carta desesperada que le devolver谩 el prestigio y le abrir谩 las puertas de los teatros de Argentina y de toda Latinoam茅rica. Eva Per贸n recibi贸 la correspondencia de manos de su modisto y confidente, Paco Jamandreu. 鈥淟a Paquito鈥 se confes贸 seguidor de Molina no solo por su m煤sica, sino por la enorme pericia con que este confeccionaba sus trajes y los de su elenco. Finalmente, Evita y Miguel de Molina se conocieron en la Casa Rosada una tarde de 1948. 

Quiz谩s fuera su pasado como actriz lo que la impuls贸 a acoger a Miguel, algo parecido a la solidaridad con la sinuosa vida de artista que Evita conoc铆a tan bien. O tal vez fuera un mensaje desafiante para las autoridades franquistas y, a la vez, un refugio para quienes llegaban a Latinoam茅rica hambrientos y perseguidos, trayendo consigo los sue帽os rotos de la libertad, prosperidad y justicia que la Guerra dej贸 truncos. Quiz谩s -por qu茅 no-, en ese auxilio hab铆a algo de la presunta 鈥渢olerancia鈥 de Eva para con 鈥渓os putos鈥, que inspir贸 a帽os despu茅s el cuento 鈥淓vita vive鈥 de N茅stor Perlongher.

Con su nuevo madrinazgo, la carrera de Miguel volvi贸 a su m谩ximo esplendor. Tras una gira por los mejores teatros de Buenos Aires, C贸rdoba y Rosario, rod贸 por M茅xico, Nueva York, Chile, Per煤, Colombia y Uruguay. Entonces recibi贸 un pedido de la Fundaci贸n Eva Per贸n -favor con favor se paga- para que asistiera a una velada de entrega de juguetes y mobiliario para familias pobres en el Teatro San Mart铆n. Miguel no dud贸 un segundo y anim贸 la noche cantando su c茅lebre Ojos Verdes y La bien pag谩. De fondo, el general Per贸n sonre铆a aprobatorio y, tras bambalinas, la oligarqu铆a porte帽a se cocinaba a fuego lento viendo su teatro lleno de descamisados felices aplaudiendo a un maric贸n.

De M谩laga a Chacarita 

Tras consolidar una larga trayectoria de artista, Miguel de Molina se instal贸 en un caser贸n de Belgrano cerca de la calle Washington. Aunque se alej贸 de los escenarios, nunca abandon贸 el mundo del cante y el baile, m谩s all谩 de las turbulencias hist贸ricas y de los vaivenes del mundo del espect谩culo. Muri贸 en 1993 con 82 a帽os y descansa en el Mausoleo de la Asociaci贸n Argentina de Actores y Actrices, ubicado en el cementerio de Chacarita, cerca de Gilda y de Gardel. Un merecido lugar entre nuestros m谩s ilustres 铆conos populares.

Miguel sembr贸 muchas contradicciones, amores, odios, admiraciones, enconos y diez versiones distintas de s铆 mismo all铆 por donde pas贸. Mantuvo una disputa comercial e ideol贸gica con Cantinflas, fue 铆ntimo de Margarita Xirgu, despidi贸 con genuino dolor la muerte de Evita, vendi贸 propiedades para aportar dinero y medicinas a los soldados argentinos durante la guerra de Malvinas. Tambi茅n am贸 a muchos maricas que nunca salieron de un cl贸set que para 茅l nunca existi贸, se rode贸 siempre de lo m谩s granado del mundo de las artes esc茅nicas, la cultura y la pol铆tica. Supo perder todo su patrimonio varias veces y varias veces volvi贸 a amasar fortunas a fuerza de cantar y taconear con sus atuendos floreados. Nunca dej贸 de extra帽ar su M谩laga natal, como nunca dej贸 de recordar por qu茅 se fue.

Fuente: La Tinta





Fuente: Anred.org