February 16, 2022
De parte de La Haine
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El pasado 7 de febrero, el Defensor del Pueblo, 脕ngel Gabilondo afirmaba en una entrevista en la cadena SER que 茅l no tuvo conocimiento de ning煤n caso de abusos sexuales mientras impart铆a clases como hermano corazonista en el colegio que esta congregaci贸n ten铆a en la calle Alfonso XIII de Madrid.

La alegaci贸n de 脕ngel Gabilondo puede ser estrictamente cierta y, al mismo tiempo, suponer un ejercicio limitado e 鈥渋nocente鈥 de memoria. Seguramente, el Defensor del Pueblo no miente en estas declaraciones, pero omite un contexto m谩s esclarecedor para entender lo que ocurr铆a en este centro: la violencia corporal y la humillaci贸n como piedras angulares de una pedagog铆a del terror, practicada de forma sistem谩tica por la inmensa mayor铆a del los hermanos corazonistas que impart铆an clase.

Como antiguo alumno de este centro, quiero volver a tratar este tema, esta vez, de una manera m谩s anal铆tica y menos descarnada(*). Como en muchas otras congregaciones religiosas, los Corazonistas se jactaban de fomentar la disciplina, eufemismo que ocultaba lo que en realidad eran malos tratos f铆sicos y verbales.

En las aulas se activaba una dualidad perversa: una vez que el ni帽o, mediante el golpe o la humillaci贸n, hab铆a sido traumatizado, el mismo docente en otro momento posterior, y en un clima de sosiego, ofrec铆a refugio y comprensi贸n; el alumno, a elecci贸n del hermano corazonista al frente del grupo, era llamado a su mesa mientras el resto del grupo, por orden del profesor, 鈥渞epasaba鈥 una lecci贸n.

El hermano corazonista tomaba al alumno por la cintura y comenzaba el magreo entre lascivo y cari帽oso; la mesa estaba ladeada y ubicada en una tarima, localizaci贸n que permit铆a cierta 鈥減rivacidad鈥 ante un aula llena de ni帽os. Esta era una pr谩ctica que observ茅 y padec铆, como tantos y tantos compa帽eros de aula, desde p谩rvulos a tercero de EGB. Cuando el ni帽o era llamado a esos trances, y puedo hablar en primera persona, uno se sent铆a protegido y aliviado en aquel entorno violento y desquiciado.

Por lo tanto, no es que no hubiese abuso sexual, sino que el abuso estaba tan normalizado que se ejerc铆a a plena luz y de forma cotidiana con una naturalidad funcionarial, una l贸gica con mucha similitud con la banalidad del mal conceptualizada por Hannah Arendt.

Antes he mencionado el concepto de trauma y no lo he hecho de una forma trivial. El trauma, como bien ha investigado la neurociencia, es un impacto objetivable en las personas y produce heridas psicol贸gicas profundas. El neuropsiquiatra Bessel Van Der Kolk, posiblemente el mayor especialista en el TEPT (trastorno de estr茅s postraum谩tico), ha demostrado que los traumas remodelan el cerebro y el cuerpo de los mam铆feros. Un trauma puede ser ocasionado por un hecho puntual: un accidente, una violaci贸n, una guerra鈥 sin embargo, como desarrolla en una de sus obras este especialista(**) , la exposici贸n cr贸nica al miedo y al maltrato produce efectos devastadores:

los malos tratos cr贸nicos en la infancia interfieren en la correcta programaci贸n de los sistemas de integraci贸n sensorial. En algunos casos, ello genera un trastorno de aprendizaje, que incluye malas conexiones entre los sistemas auditivos y de procesamiento de las palabras. Tras 30 a帽os de investigaci贸n, este especialista ha comprobado que el Sistema Nervioso Simp谩tico de una persona traumatizada (aquel que regula la frecuencia cardiaca, el ritmo de la respiraci贸n, o la presi贸n arterial ,entre otras funciones), no funciona igual que el de una persona no traumatizada. Un cerebro traumatizado siempre estar谩 en alerta: la energ铆a del superviviente del trauma, se centra en eliminar el caos interno, en detrimento de vivir espont谩neamente su vida鈥os intentos por controlar unas reacciones fisiol贸gicas insoportables pueden dar como resultado toda una serie de s铆ntomas f铆sicos como la fibromialgia, la fatiga cr贸nica, la ansiedad, ataques de p谩nico鈥

Vuelven a mi memoria con estas declaraciones de 脕ngel Gabilondo, aquellos d铆as de los primeros a帽os setenta, en aquel Colegio de los Corazonistas de Alfonso XIII, en el que siempre, siempre, siempre鈥 era de noche. Recuerdo que mi t铆a Elena sol铆a venir a buscarme a menudo, ya que mi madre andaba con frecuencia de m茅dicos; me tra铆a una chocolatina y un bollo, y luego, en la humilde casa-s贸tano que como porteros habitaban mis t铆os, pude ver, durante una temporada, la serie dela RAI, Pinocho, en la que una sensual y bell铆sima hada madrina interpretada por Gina Lollobrigida, orientaba al ni帽o de madera, encarn谩ndolo y ayud谩ndolo a salir adelante de todos los atolladeros.

La serie, seguramente, me proporcionaba un efecto terap茅utico y apaciguador de las tensiones, pero, a d铆a de hoy, y con la perspectiva de los a帽os y lo acontecido en mi vida, tambi茅n podr铆a ser le铆da como una met谩fora: hab铆a que superar la rigidez del miedo inducido, sustituy茅ndolo por la flexibilidad encarnada. Para ello, hab铆a que sembrar sosiego, racionalidad, respeto y reconocimiento, es decir, pedagog铆a; as铆 y s贸lo as铆, vendr铆an cosechas de seguridad personal para poder resta帽ar tantas heridas.

Nunca termin茅 la EGB en aquel colegio; sin saberlo, con 13 a帽os algo en mi interior se quebr贸. 驴Cu谩ntos casos hubo similares en aquel centro? 驴Cu谩ntos antiguos alumnos del Colegio de los Corazonistas de Alfonso XIII han pasado por patolog铆as y sufrimientos a lo largo de su vida como consecuencia de aquellas vejaciones y de aquella violencia? No, se帽or Gabilondo, los abusos, sexuales y no sexuales, eran norma y no excepci贸n, una forma de proceder con patente de corso.

No quiero concluir sin hacer vindicaci贸n de la Educaci贸n P煤blica, esa Gina Lollobrigida que me permiti贸 zafarme de aquel centro infame, y tener, al menos, una adolescencia digna en la que pude empezar a respirar.

Muchos de aquellos docentes de la Ense帽anza P煤blica con los que tuve la suerte de estar, fomentaban el culto al conocimiento, al texto, al libro como objeto preciado, al an谩lisis reflexivo de cuanto nos rodeaba. Como el hada madrina de Pinocho, ense帽aban a no mentir鈥 a no mentirnos buscando quimeras de 茅xito y competitividad, pisando la dignidad del pr贸jimo, si fuese necesario. 隆Cu谩nto respeto y equilibrio! 隆qu茅 contraste con aquel colegio del Sagrado Coraz贸n!

Mi exprofesora de Historia, y amiga desde hace cuarenta a帽os, Concha Cervera, sab铆a que la educaci贸n ten铆a que ver con la vida y la honestidad. De ella aprend铆, mucho antes de escuchar el Escaramujo, que si saber no es un derecho, seguro ser谩 un izquierdo.

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Notas:

(*) https://rebelion.org/mis-tripas-mi-perro-y-algo-mas-que-una-casualidad/

(**) El cuerpo lleva la cuenta; Bessel Van Der kolk; Ed. Eleftheria




Fuente: Lahaine.org