October 10, 2021
De parte de Avispa Midia
331 puntos de vista


Llegado el mes de octubre, a dos a帽os de la hist贸rica revuelta social en Chile y del inicio institucional del proceso constituyente, la discusi贸n de fondo que se tendr谩 a trav茅s de la Convenci贸n Constitucional sobre los contenidos que tendr谩 la nueva carta magna que se escribir谩 en el pa铆s, comenzar谩 por fin a desarrollarse.

Una de esas grandes discusiones que se tendr谩, ser谩 llevada a cabo por la comisi贸n sobre Sistema Pol铆tico, Gobierno, Poder Legislativo y Sistema Electoral, la cual tendr谩 la responsabilidad de definir qu茅 tipo de r茅gimen pol铆tico tendr谩 Chile en los pr贸ximos a帽os o quiz谩s d茅cadas.

Frente a esto, existe un consenso bastante amplio, tanto de parte de los partidos pol铆ticos como por las y los constituyentes, de que se debieran quitar atribuciones a la presidencia (presidencialismo atenuado) o pasar derechamente a un r茅gimen semipresidencial, en donde se genere la figura de primer/a ministro (elegido por el parlamento), como pasa en muchos otros pa铆ses del mundo, sobre todo en Europa.

Si bien las razones de modificar el sistema presidencial se acentuaron con el desgobierno de Sebasti谩n Pi帽era, frente a la crisis institucional del 2019, hay una larga tradici贸n hist贸rica en Chile, al igual que el resto de Latinoam茅rica, en donde la figura presidencial, desde la formaci贸n de las Rep煤blicas en adelante, ha concentrado en ciertos momentos ampliamente el poder, lo que ha generado pr谩cticas autoritarias, clientelares y caudillistas, que se mantienen hasta el d铆a de hoy en algunos pa铆ses.

En el caso de Chile, ese presidencialismo autoritario ha ido acompa帽ado de un centralismo exacerbado desde sus inicios como Estado Unitario, y de una concentraci贸n brutal del poder econ贸mico, desde la dictadura de Pinochet en adelante, la  cual us贸 el sistema presidencial para destruir la democracia existente en el pa铆s y construir as铆 un sistema pol铆tico completamente subordinado al mercado y a los grandes grupos empresariales.

De ah铆 que la discusi贸n sobre si se debiera mantener el sistema presidencial, cambiar a uno semipresidencial o pasar incluso a uno parlamentario, se vuelve m谩s que nada un debate in煤til por si solo, ya que el fondo del problema en Chile est谩 en la captura de las 茅lites de la democracia del pa铆s y no en meros cambios de marcos institucionales desde arriba.

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Es decir, el problema de fondo est谩 en lo deslegitimadas que est谩n todas las grandes instituciones del pa铆s (poder ejecutivo, poder legislativo, poder judicial, partidos pol铆ticos, municipios, iglesias, fuerzas armadas, carabineros, medios de informaci贸n, empresas, sindicatos), en donde el dinero ha colonizado todos los espacios.

Los casos de colusi贸n de grandes empresas, el financiamiento il铆cito de los partidos pol铆ticos tradicionales, la compra de parlamentarios para aprobar ciertas leyes (como en el caso de la ley de pesca), el desfalco del ej茅rcito, el robo en municipalidades y hasta v铆nculo con el narcotr谩fico de parte de un alcalde, como los innumerables conflictos de inter茅s  y evasi贸n de impuestos del actual presidente Sebasti谩n Pi帽era, son solo la punta del iceberg de un problema estructural de la democracia chilena, el cual no se va a solucionar con la aprobaci贸n de una c谩mara unicameral, un vicepresidente o un primer ministro.   

Es cierto que el presidente en Chile tiene atribuciones que debieran quitarse, como lo son su capacidad de veto, su facultad de poner en urgencia proyectos de ley en el parlamento y recurrir al tribunal constitucional por leyes aprobadas, pero tambi茅n es cierto que el poder del presidente no es tanto como en otros pa铆ses latinoamericanos, ya que existen organismos aut贸nomos a 茅l, como lo son la Contralor铆a y el mismo Banco Central.

Por lo mismo, no se trata de darle m谩s poder al parlamento solamente, ya que las estructuras de los partidos pol铆ticos tambi茅n reproducen l贸gicas centralistas, patriarcales, racistas, desarrollistas y autoritarias, sino de desconcentrar y ciudadanizar el poder en Chile a trav茅s de mecanismos de democracia participativa y directa, que vayan mucho m谩s all谩 de la democracia representativa existente, la cual pareciera ser m谩s una plutocracia.

En consecuencia, m谩s que el cambio de un sistema institucional por otro, se necesitan instaurar puentes democr谩ticos e instancias deliberativas, que vinculen al Estado con la ciudadan铆a, como lo pueden ser la iniciativa popular de ley, elecciones ciudadanas entre elecciones, cabildos vinculantes, refer茅ndums revocatorios para todos los altos cargos p煤blicos, y as铆 instaurar constitucionalmente el mandar obedeciendo como praxis pol铆tica, en donde m谩s que autoridades, sean voceros transitorios quienes resulten elegidas y elegidos.

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En esa direcci贸n, la reciente aprobaci贸n de parte de la Convenci贸n Constitucional, en su reglamento de participaci贸n, sobre plebiscitos dirimentes (cuando no se alcancen los 2/3 pero si los 3/5 de los qu贸rum de votaciones), la iniciativa popular de norma constitucional, la plataforma digital de participaci贸n, la cuenta popular constituyente, las jornadas nacionales de deliberaci贸n, foros deliberativos y los cabildos comunales, dan muestra que se va por buen camino.

En s铆ntesis, la discusi贸n sobre el r茅gimen pol铆tico se volver谩 intrascendente, en la medida que no se ponga en el centro una desconcentraci贸n y ciudadanizaci贸n del poder desde las comunidades y territorios, y no desde las elites imperantes. En palabras simples, ni caudillismo presidencial ni partidocracia parlamentaria, sino m谩s democracia, nunca menos.




Fuente: Avispa.org