November 23, 2021
De parte de A Las Barricadas
190 puntos de vista


Imagen. Expulsi贸n de Thivier de la C谩mara. Aparece un Jules Guesde, de pie en el centro. Fuente Wikicommons

Traducido por Jorge Joya

El 19 de septiembre de 1900, en virtud de las leyes antianarquistas de 1894, el gobierno franc茅s prohibi贸 el congreso internacional antiparlamentario convocado en Par铆s. Sin saberlo, asest贸 el golpe definitivo a una estrategia de acercamiento entre el anarquismo y la izquierda del socialismo europeo, que hab铆a comenzado siete a帽os antes. Un preludio poco conocido del surgimiento del sindicalismo revolucionario.

En septiembre de 1900, Par铆s era a la vez la capital del mundo burgu茅s y del movimiento obrero internacional. La Exposici贸n Universal iba a atraer a 50 millones de visitantes y, aprovechando el acontecimiento, la CGT y la Federaci贸n de Bolsas de Trabajo anunciaron que organizar铆an cada una su congreso nacional y un congreso internacional en esa fecha en Par铆s. La Segunda Internacional tambi茅n eligi贸 1900 para celebrar su congreso en Par铆s y el panorama se completa con los anarquistas que, por primera vez desde 1889, celebrar谩n all铆 una reuni贸n internacional. La historia ha recordado principalmente que el gobierno franc茅s prohibi贸 el congreso y que los delegados que acudieron por docenas se dispersaron.

De hecho, hay que tener en cuenta que estas reuniones iban a ser la culminaci贸n de una estrategia de convergencia entre el anarquismo y la izquierda del socialismo iniciada siete a帽os antes, y que deb铆a dar lugar a una internacional socialista antiautoritaria opuesta a la Segunda Internacional. Sin embargo, el episodio no iba a quedarse sin futuro. En Francia, preludi贸 la aparici贸n del sindicalismo revolucionario.

Z煤rich 1893: la rebeli贸n del socialismo

La idea de una posible recomposici贸n entre el anarquismo y la izquierda del socialismo encuentra su punto de partida en el acercamiento observado en el congreso socialista internacional de Zurich en agosto de 1893. En aquel momento, la Segunda Internacional era todav铆a relativamente heterog茅nea y no estaba totalmente alineada con la poderosa socialdemocracia alemana. Las delegaciones inclu铆an todo el espectro del socialismo, desde el m谩s moderado hasta el m谩s radical, encarnado por los anarquistas.

En este congreso, la delegaci贸n alemana provoc贸 un esc谩ndalo al expulsar a los “independientes” de Gustav Landauer, una facci贸n alemana disidente que rechaza el parlamentarismo y el reformismo. Indignados por este acto de intolerancia, unos 50 de los 500 delegados se solidarizaron con los excluidos y abandonaron la sala. Entre ellos estaba el franc茅s Jean Allemane. Este antiguo comunero era el portavoz de la entonces principal organizaci贸n socialista francesa, el Parti ouvrier socialiste r茅volutionnaire (POSR), de fuerte tendencia antiparlamentaria, aunque particip贸 en las elecciones con fines propagand铆sticos. Los allemanistas, reacios a integrarse en las instituciones republicanas, pretend铆an poner la lucha anticapitalista en manos de los propios trabajadores. Por ello, hicieron del sindicalismo una herramienta primordial y abogaron por la huelga general. En esto se opon铆an a los ep铆gonos franceses de la socialdemocracia alemana: los “guesdistas”, militantes del Partido Obrero Franc茅s (POF) de Jules Guesde. La cuesti贸n de la huelga general no es anecd贸tica: en los a帽os 1890, era la manzana de la discordia en el socialismo, al menos en Francia. Condicion贸 dos visiones contrapuestas: una en la que la emancipaci贸n de los trabajadores se confiaba al Estado y a los pol铆ticos; la otra en la que se confiaba a la intervenci贸n directa de los propios trabajadores [1].

A partir del 11 de agosto, los disidentes del congreso de Z煤rich celebraron sesiones separadas en la sala Plattengarten. All铆 se reunieron anarquistas ingleses, italianos y franceses (Fernand Pelloutier), la mayor铆a de los socialistas holandeses (con Domela Nieuwenhuis y Christian Corn茅lissen), pero tambi茅n socialistas franceses de tendencia antiparlamentaria, como Jean Allemane. Fue en el Plattengarten donde Domela Nieuwenhuis afirm贸 por primera vez que “la fusi贸n de todos los elementos revolucionarios es posible” [2].

La idea de una fusi贸n con los anarquistas

Este encuentro de Plattengarten, que a veces ser谩 considerado como el “primer congreso anarquista internacional” [3], estimular谩 la imaginaci贸n de algunos militantes entre los que se encuentra Bernard Lazare. Pocos d铆as despu茅s de Z煤rich, este militante franc茅s llamaba, en La Revue anarchiste [4], a la constituci贸n de un “gran partido revolucionario internacional antiparlamentario y antiestatista” en el que los socialistas antiparlamentarios alemanes, holandeses, franceses e ingleses que hab铆an surgido en Z煤rich se mezclaran con los anarquistas franceses, espa帽oles, americanos, italianos y jud铆os de Inglaterra. La idea atra铆a a los independentistas alemanes y a los holandeses. Lazare lleg贸 a redactar, junto con el anarquista italiano Malatesta, un llamamiento a la constituci贸n de este “gran partido internacional” [5] , pero el proyecto fracas贸 debido a la ola de represi贸n de la “ravacholita”, que oblig贸 a los militantes a huir al extranjero [6].

Director del semanario anarquista Le P猫re Peinard y uno de los principales animadores de la CGT desde 1900, fue uno de los art铆fices, con Fernand Pelloutier, Bernard Lazare y Augustin Hamon, de la estrategia de acercamiento a la izquierda del socialismo europeo.

En Francia, esta convergencia entre allemanistas y anarquistas iba a avanzar por una v铆a tortuosa, pasando del terreno pol铆tico al sindical.

En Nantes, en septiembre de 1894, debe celebrarse un congreso unitario que re煤na a las bolsas de trabajo y a las federaciones de sindicatos. En la F茅d茅ration des bourses, Fernand Pelloutier pens贸 que pod铆a utilizar el antiguesdismo en auge en los c铆rculos sindicales para eliminar a los pol铆ticos, no del socialismo -el objetivo habr铆a estado fuera de su alcance- sino del sindicalismo. El congreso de Nantes concluy贸 con su completa derrota: se proclam贸 el objetivo de una huelga general y los guesdistas, desconcertados, abandonaron la sala en bloque. Inmediatamente, el congreso program贸 para el a帽o siguiente la fundaci贸n de una nueva organizaci贸n obrera, independiente de cualquier partido pol铆tico: ser铆a la Confederaci贸n General del Trabajo (CGT).

Unos meses m谩s tarde, Fernand Pelloutier revel贸 su visi贸n estrat茅gica en el semanario anarquista Les Temps nouveaux. Para 茅l, el socialismo estaba en v铆speras de una recomposici贸n general que llevar铆a a la aparici贸n de dos campos: por un lado, el socialismo antiautoritario (anarquistas, allemanistas, sindicalistas), y por otro, el socialismo autoritario (guesdistas, reformistas, blanquistas, “independientes” del tipo Jaur猫s, Millerand, Viviani…). [7]. Mientras tanto, fue posible impulsar la ventaja obtenida en el congreso de Nantes y llevar el divorcio entre el socialismo parlamentario y el sindicalismo al plano internacional.

Londres 1896: la socialdemocracia se hace a un lado

Esta nueva batalla se librar铆a en el congreso socialista internacional de Londres en agosto de 1896. La lecci贸n de Z煤rich estaba aprendida: esta vez los anarquistas, los allemanistas y sus corresponsales internacionales iban a montar una verdadera operaci贸n pol铆tica.

Fue el principal portavoz del Partido Socialista Obrero Revolucionario, que era antiparlamentario y que entre 1893 y 1898 form贸 una alianza estrat茅gica con el anarquismo.

En los meses que precedieron al congreso de Londres, comenz贸 una verdadera “carrera por los mandatos” entre los anarquistas y los allemanistas, por un lado, y los guesdistas y los blanquistas, por otro. Para cada bando, se trata de reunir el mayor n煤mero posible para tener la mayor铆a dentro de la delegaci贸n francesa en Londres. Pero como los anarquistas estaban proscritos de la Segunda Internacional desde Z煤rich, la veintena de militantes libertarios que iban a subir a Londres estar铆an cubiertos por mandatos de sindicatos generalistas de huelga o incluso de secciones del POSR. Este juego de manos con los mandatos puede parecer mezquino. Es irrisorio en comparaci贸n con las maniobras de los guesdistas y socialdem贸cratas alemanes e ingleses.

Por una vez en Londres, el hecho de que la delegaci贸n francesa fuera -隆por dos mandatos! – estaba compuesto principalmente por allemanistas y anarquistas iba a provocar un verdadero psicodrama que iba a casi paralizar el congreso… Para expulsar a los anarquistas, los socialdem贸cratas iban a verse obligados a expulsar, en el mismo movimiento, a los sindicatos, dando plena satisfacci贸n a Fernand Pelloutier y sus amigos. Exasperados por este sectarismo, algunos de los delegados socialistas iban a unirse tambi茅n a los libertarios en reuniones y conferencias antiparlamentarias celebradas en paralelo al congreso. La Internacional Socialista se dividi贸, el polo antiautoritario tom贸 forma. Los anarquistas aprovecharon as铆 su situaci贸n minoritaria: paralizaron la socialdemocracia, enredada en su sectarismo; acentuaron la separaci贸n entre el socialismo parlamentario y el sindicalismo; formaron un frente com煤n con la izquierda del socialismo europeo.

Agotamiento de una estrategia

La siguiente etapa iba a ser decisiva. Despu茅s de Z煤rich, Nantes y Londres, que hab铆an sido congresos de delimitaci贸n, ahora se trataba de fundar una internacional antiparlamentaria que reuniera a anarquistas y socialistas de izquierdas. Por ello, en oto帽o de 1898, el holand茅s Domela Nieuwenhuis, 脡mile Pouget y Fernand Pelloutier firmaron conjuntamente un llamamiento para celebrar un congreso en septiembre de 1900 [8] . 8] Y en marzo de 1899, 脡mile Pouget, en Le Journal du peuple -un diario libertario de Dreyfusard- promovi贸 p煤blicamente este congreso, que iba a socavar la pretensi贸n de los “socialistas parlamentarios de erigirse, en 1900, en portavoces del movimiento socialista mundial” [9].

Sin embargo, en los cuatro a帽os que median entre Londres y Par铆s, la estrategia de acercamiento entre anarquistas y socialistas antiparlamentarios, que tanto 茅xito hab铆a tenido entre 1893 y 1896, iba a agotarse. Al final, la prohibici贸n del congreso de 1900 iba a ser el golpe final. 驴Cu谩les fueron las razones?

Razones doctrinales en primer lugar: las corrientes anarco-comunistas y socialistas revolucionarias no lograron ponerse de acuerdo en el plano te贸rico, a pesar de los intentos de redactar un proyecto com煤n por parte de Bernard Lazare, Malaesta, Merlino y Corn茅lissen [10]. Los anarquistas y los socialistas antiparlamentarios fueron, por tanto, incapaces de lograr una s铆ntesis program谩tica m谩s all谩 de su rechazo a la socialdemocracia. Primera dificultad.

Segunda dificultad: el peque帽o grupo de militantes unidos que hab铆a orquestado esta estrategia desde 1893 se estaba desintegrando: Merlino se pas贸 al electoralismo, seguido pronto por Bernard Lazare; Hamon fue atacado por Jean Grave por ser antisemita; Fernand Pelloutier estaba cada vez m谩s enfermo y no pod铆a ayudar eficazmente a Pouget en la organizaci贸n del congreso.

La tercera dificultad -y la principal- resid铆a en la absorci贸n de las corrientes socialistas antiparlamentarias europeas. En los Pa铆ses Bajos y en Alemania, se desintegran y s贸lo quedan fracciones claramente pasadas al anarquismo. En Gran Breta帽a, fue la evoluci贸n revolucionaria y antiparlamentaria de una parte del socialismo y de los trade-unions la que no tuvo lugar. En Francia, el POSR inici贸, tras el congreso de Londres, un verdadero declive, desgarrado entre una estrategia de huelga generalista que llev贸 a los allemanistas a desempe帽ar un papel destacado en el sindicalismo, y una pr谩ctica electoral que s贸lo le caus贸 reveses. Balcanizado, el POSR celebr贸 su 煤ltimo congreso en septiembre de 1897. En septiembre de 1900, Allemane, obligado a salvar lo que quedaba de su partido, se orienta hacia la unidad socialista y no hacia el anarquismo. El POSR se adhiri贸 de boquilla al congreso internacional antiparlamentario, pero s贸lo particip贸 desde la distancia.

Par铆s 1900: el fracaso y la posteridad

A pesar de todo, el congreso antiparlamentario se beneficia de un innegable entusiasmo: 58 contribuciones (212 p谩ginas) proceden de 10 pa铆ses. Desde los primeros meses de preparaci贸n, Christian Corn茅lissen present贸 un texto que propon铆a formar “un acuerdo duradero entre los grupos anarquistas y comunistas revolucionarios”. En la v铆spera de la inauguraci贸n, hab铆a delegados de 12 nacionalidades en Par铆s, algo nunca visto en el movimiento libertario internacional. Pero, en el 煤ltimo momento, el Estado franc茅s prohibi贸 el congreso. Los organizadores intentaron in extremis encontrar salas abiertas, pero todas estaban bloqueadas por la polic铆a. S贸lo un peque帽o grupo de delegados consigui贸 reunirse para discutir la creaci贸n de un “acuerdo internacional” [11]… que qued贸 en papel mojado. Y todos tuvieron que volver a casa con las manos vac铆as.

En septiembre de 1900, el intento de crear una internacional antiautoritaria como alternativa a la Segunda Internacional hab铆a terminado. El viento hab铆a cambiado. La estrategia tuvo que evolucionar, el tema tuvo que moverse. Hasta aqu铆 el polo socialista antiautoritario. Tanto peor para el moribundo POSR. Lo que hizo el valor de los allemanistas -su fe en la acci贸n obrera y sindical, su generalismo huelgu铆stico- les sobrevivir谩 en la CGT. Los anarquistas tomar谩n el relevo como fuerza motriz del sindicalismo. Por tanto, este episodio de acercamiento no habr谩 sido improductivo para el movimiento obrero.

El gran “partido” antiparlamentario internacional no ver谩 la luz. Pero en Francia, los militantes anarquistas intentaron que la CGT asumiera ese papel. El sindicalismo revolucionario -o, por utilizar la expresi贸n de Hubert Lagardelle, el “socialismo obrero”- se convertir铆a entonces en la alternativa al socialismo de Estado.

Guillaume Davranche (AL 93)

[1] Sobre este tema, l茅ase Miguel Chueca, Despojar a los poseedores. La gr猫ve g茅n茅rale aux ” temps h茅ro茂ques ” du syndicalisme r茅volutionnaire (1895-1906), Agone, 2008.

[2] Le Temps, 12 de agosto de 1893.

[3] Arianne Mi茅ville, Maurizio Antonioli, Anarchisme & Syndicalisme. Le congr猫s international d’Amsterdam (1907), Nautilus/Le Monde libertaire, 1997.

[4] Bernard Lazare, “L’entente possible et l’entente impossible”, La Revue anarchiste n掳1, 15-31 de agosto de 1893.

[5] Una experiencia semejante hab铆a tenido lugar dos a帽os antes en Italia cuando, en el congreso de Capolago, Malatesta, Merlino y Molinari hab铆an cofundado un Partido Socialista Anarquista Revolucionario (PSAR), que mezclaba anarquistas y socialistas antiparlamentarios. El PSAR fue desmantelado por la represi贸n al cabo de seis meses.

[6] Philippe Oriol, Bernard Lazare, Stock, 2003.

[7] Fernand Pelloutier, “La situation actuelle du socialisme”, Les Temps nouveaux, 6 de julio de 1895.

[8] Le P猫re Peinard, 16-30 de abril de 1899.

[9] 脡mile Pouget, “Les congr猫s de 1900”, Le Journal du peuple, 8 de marzo de 1899.

[10] Anthony Lorry, “Une lettre in茅dite de Fernand Pelloutier 脿 propos du Congr猫s de Londres (1896)”, Les Temps maudits n掳 11, octubre de 2001.

[11] Circular del comit茅 organizador del “Congreso Obrero Revolucionario Internacional” (Museo Social, Par铆s 7e)




Fuente: Alasbarricadas.org