April 25, 2022
De parte de Asociacion Germinal
212 puntos de vista

SERVIDUMBRES VOLUNTARIAS. UNA VISI脫N INTERNA DEL ESPECT脕CULO MEDI脕TICO

Los siguientes apuntes se asientan en la experiencia de diez a帽os de vida laboral en una cadena radiotelevisiva p煤blica alemana, de tama帽o medio y buena aceptaci贸n internacional. Aunque casi siempre lo m谩s dif铆cil es percibir lo evidente, en un intervalo as铆 resulta imposible no observar la siguiente paradoja; considerando la informaci贸n como 鈥渃uarto poder鈥, considerando que la construcci贸n y difusi贸n de significados mentales-por otro nombre, la manipulaci贸n informativa- es uno de los pilares que apuntalan las injusticias y absurdos del mundo, considerando que el adocenamiento y la infantilizaci贸n medi谩ticos del p煤blico llevan decenios sepultando el sentido cr铆tico innato de la gran mayor铆a de las personas, todo  intereses empresariales y de dominaci贸n geopol铆tica, considerando en fin que buena parte del periodismo hace ya mucho se transform贸 en un inmenso aparato propagand铆stico de clase y clanes鈥β縞贸mo es posible que todo eso logre funcionar con un ej茅rcito de trabajadores 9inestables y precarizados?

Porque inestabilidad y precariedad laboral son dos compa帽eras sempiternas del trabajo en los medios alemanes, probablemente tambi茅n a escala europea o mundial. La coordinadora de trabajadores libres de las cadenas p煤blicas del pa铆s germano estima que en sus labores de programaci贸n trabaja una cifra dos veces superior de independientes que de fijos. Es decir, dos de cada tres empleados en los medios p煤blicos alemanes no tienen seguridad laboral y pueden ser despedidos expeditivamente sin mayores ceremonias. Y algunos son expulsados de hecho, por no cumplir lo que se espera de ellos, por enfrentarse al consenso vigente o por contrariar a sus superiores.

Y, sin embargo, todo funciona. Esos 鈥渓ibres鈥 altamente cualificados, que pasan d茅cadas y m谩s d茅cadas sin la menor perspectiva de un trabajo fijo, ponen cada d铆a en marcha el espect谩culo del propio sistema que los margina laboralmente y sirven al p煤blico sin grandes variaciones la misma sopa de mensajes, im谩genes e ideas mainstream-por otro nombre, dominantes-. Somos los esmerados obreros del relato, la servidumbre voluntaria de una narrativa del mundo que logra que unos maltratados鈥 hablen con la voz del amo. Veamos como se consigue eso.

Autocensura como simple mecanismo existencial

El 鈥渆s lo que nos piden鈥 y 茅l 鈥渆s lo que hay鈥 forman parte de las frases m谩s o铆das en ambientes medi谩ticos a la hora de comentar las miserias de una programaci贸n o unas noticias estupidizantes, partidistas o banalizadoras. Tambi茅n son frecuentes las gestualidades mudas: encogimiento de hombros, suspiros, miradas expresivas hacia las alturas celestiales para indicar que no queda otro remedio. El problema es que s铆 suele haber remedios claros a la narrativa interesada del poder, pero 茅stos son inviables: pocos se atreven a  contrariar el relato imperante de las guerras y 鈥渆l mercado鈥, a escapar de la trama que marcan agencias de noticias e informaci贸n precocinada, a pensar por s铆 mismos, investigar e informar de verdad, dando voz al sentido com煤n o pasando la palabra a los arrollados por el progreso moderno. 驴Por qu茅? Por puro c谩lculo. Debes pagar tu alquiler, debes tambi茅n comer algo, quiz谩s incluso quieras ir un d铆a al cine o hacer un viaje鈥 cosas dif铆ciles si est谩s en el paro.

En el fondo, no hay censura en los medios, cada cual incorpora simplemente a su conciencia la necesidad de no molestar a ning煤n superior o a los intereses establecidos, porque las consecuencias pueden resultar desagradables. Y en muy poquito tiempo se aprende as铆 a domesticar el cerebro a cambio de un plato de habas y de una precaria seguridad. Se aprende tambi茅n a trabajar en los formatos y ritmos que exige la f谩brica medi谩tica; la experiencia en montaje, traducci贸n, redacci贸n, grabaci贸n o t茅cnicas audiovisuales apenas sirve para mejorar un producto en el que prima la rapidez en la producci贸n de infotainment-por otro nombre, infoentretenimiento- en lugar de la calidad informativa, de la frase, de la imagen o del sonido acaban fabricando basura en serie. Pero al menos pagan su alquiler.

Y as铆, por un pu帽ado de euros, gentes de mentes sin duda sagaces, cuyo oficio deber铆a consistir no solo  en hallar el acontecimiento de importancia sino en explicar su raz贸n de ser, se dedican m谩s bien a describir con frases manidas  la reciente cat谩strofe, cubrir la en茅sima cumbre, resumir la 煤ltima intriga palaciega, parlamentaria o partidista,, relatar el nuevo drama de refugiados, lanzar la m谩s actual demonizaci贸n de los malos o preparar la postrera propaganda b茅lica sin plantear casi nunca sus causas, como si todo fuera el ruido y la furia normales que acompa帽an al mundo. Los ladridos del 鈥減erro guardi谩n de la democracia鈥, de ese periodismo y esos medios de comunicaci贸n que debieran advertirnos que nuestra cas  o nuestro mundo arden se transforman en un gru帽ido de obediencia a los incendiarios.

Por supuesto, nunca queda tiempo para pasar de la labor pasiva 鈥揻ormatear y transmitir la masa de datos sesgados que hoy llamamos informaci贸n- a una aut茅ntica investigaci贸n. Y el simple sentido cr铆tico humano est谩 inhibido por la situaci贸n laboral de dependencia y el miedo que se han descrito. A guisa de conclusi贸n: es tan probable hallar un comentario cr铆tico en los medios de hoy como encontrar un art铆culo ateo en una hoja parroquial.

El poder de los resortes

La reflexi贸n que intentan estas l铆neas no es nueva: la cr铆tica al periodismo domesticado, vocero de los siniestros intereses que dominan el mundo, la denuncia del sutil 鈥搊 grosero- entrelazamiento de informaci贸n y propaganda, se ha expuesto y denunciado ya con escabrosos detalles concretos en diversas fuentes. Pero el presente art铆culo quiere aportar una modesta soluci贸n: estas l铆neas no ver铆an la luz sino fuera para ofrecer una posibilidad comprobada de  plantar cara a este estado de cosas. Dec铆a Brecht:

General, tu tanque es m谩s fuerte que un coche. Arrasa a un bosque y aplasta cien hombres. Pero tiene un defecto: necesita un conductor.

General, tu bombardero es poderoso. Vuela m谩s r谩pido que la tormenta y carga m谩s que un elefante. Pero tiene un defecto: necesita un mec谩nico.

General, el hombre es muy 煤til. Puede volar y puede matar. Pero tiene un defecto: puede pensar.

Algo que a mi juicio sigue siendo v谩lido. Basta con reactivar algo el esp铆ritu de resistencia que nos queda para entorpecer un poco el mecanismo del empobrecimiento medi谩tico. Como pudo demostrar nuestra experiencia organizativa durante varios a帽os, una posible soluci贸n consiste en practicar sencillamente la actividad sindical de base. Si se fomenta el intercambio entre compa帽eros, si se inician mecanismos solidarios b谩sicos y-en el mejor de los casos- si se logra instaurar una pr谩ctica asamblearia regular, en espacios sindicales libres donde puedan tomar libremente la palabra sin temor a consecuencias los que normalmente solo gestionan diariamente 贸rdenes, urgencias e informaciones sesgadas, las relaciones de poder en una empresa medi谩tica cambian perceptiblemente. Porque, para un mando t茅cnico o un superior, no es lo mismo corregir a un trabajador individual aislado que hacerlo con alguien que se sabe apoyado por una parte de la plantilla. Es algo simple pero muy eficaz: combatir el aislamiento y atomizaci贸n individual del trabajador a trav茅s de reuniones abiertas de base que debatan cuestiones sindicales y tambi茅n la l铆nea informativa seguida por el medio, para implantar en el puesto de trabajo un respeto a la dignidad laboral, que incluye el derecho a la opini贸n cr铆tica. Y ese derecho, si se logra cambiar realmente las relaciones de poder en el canal concreto, acaba reflej谩ndose en la oferta de informaci贸n.

Por supuesto, es necesario ignorar el organigrama, las categor铆as y divisiones salariales creadas por la empresa entre redactores, presentadores , reporteros, traductores, t茅cnicos de imagen y sonido, secretarios, becarios, etc. Es m谩s inteligente, solidario y eficaz abrir las asambleas y el proceso organizativo a todos los que trabajen en una cadena, ya sean 鈥渆strellas鈥, sat茅lites o meteoritos de todo tipo.

Los resultados son en ocasiones realmente sorprendentes: las directivas captan enseguida el nuevo esp铆ritu de uni贸n y la complicidad que existe entre una parte de su personal, las perspectivas que ha abierto la solidaridad para el trabajador medi谩tico, y a menudo cambian claramente de actitud y comienzan a respetar sus intereses鈥 y tambi茅n sus opiniones. Son condiciones muy distintas a la batalla individual cotidiana por evitar el abuso laboral o la manipulaci贸n. El asamble铆smo permite que el bagaje de conocimientos e inteligencia que lleva en s铆 cualquier trabajador, ese 鈥渃apital personal鈥 del obrero, se exprese y contribuya a configurar su entorno y sus condiciones de trabajo鈥 y en el sector de la comunicaci贸n ayuda incluso a combatir la informaci贸n basura.

Y entonces los 鈥渞ecursos humanos鈥, esos precarizados resortes del poder medi谩tico, pueden comenzar a convertir su trabajo en una labor de seres libres y racionales. Y convertir 鈥渃anales鈥 y 鈥渃adenas鈥 en arroyos o r铆os de libre informaci贸n que nos hagan avanzar hacia la igualdad humana y la reconciliaci贸n con el planeta.

F贸n(Art铆culo publicado en la revista 鈥淭ierra y Libertad鈥 n潞 386 de marzo 2022)

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Fuente: Asociaciongerminal.org