May 5, 2021
De parte de Asociacion Germinal
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SEXO Y NATALIDAD EN LA ACTUAL SOCIEDAD HUMANA

Escrito por RAFAEL RODRIGO NAVARRO

Reflexiones a partir del libro del F茅lix Rodrigo Mora: Er贸tica creadora de vida. Propuestas ante la crisis demogr谩fica

Pregunt茅monos que est谩 ocurriendo en la sociedad actual con la sexualidad y la natalidad, funciones estrechamente relacionadas, pero no id茅nticas. Por desgracia, ni la una ni la otra tienen ya que ver con un normal desenlace de la conducta humana ya que, por desgracia, los importantes principios del amor y de la libertad individual y colectiva brillan por su ausencia. Efectivamente, como consecuencia de que el inter茅s econ贸mico y la acumulaci贸n de poder ocupan un lugar preeminente en su escala de valores, tanto la sexualidad masculina como la femenina hace tiempo que dejaron de ser libres. Otro tanto ocurre con la disposici贸n a tener hijos, es decir, con la libre opci贸n por la natalidad.

Si el amor y la libertad van juntos, basta que no haya uno para que tampoco exista la otra y viceversa. Esto hace dif铆cil entender que, sin estas dos realidades, la libertad y el amor, la sexualidad ejerce un condicionamiento esclavizador, lo que no favorece el deseo de ser padres ni, consecuentemente, que la natalidad devenga libre y amorosa. Es lo que est谩 ocurriendo en la jer谩rquica y desigual sociedad de la dominaci贸n en la que vivimos, ya que, sin relaciones libres y amorosas, incompatibles con las relaciones de poder, la natalidad entra en un callej贸n sin salida. El amor desaparece como por arte de magia cuando no ocupa el primer lugar en la escala de valores y en la convivencia de una sociedad de seres humanos.

En una sociedad que se precie de humana, lo individual ha de ser compatible con lo social y viceversa. En esto consiste la libertad.  No puede faltar ni lo uno, el individuo, ni lo otro, la relaci贸n social que, como hemos comentado, encuentra su cabal acoplamiento en lo que llamamos la relaci贸n amorosa.

Si destruimos la libertad acabamos formando sociedades sin individualidades que se precien, sino masificaciones, 鈥渞eba帽os鈥 que necesitan de 鈥減astores鈥 y viceversa. No deber铆a existir sociedad que se precie de humana, que vaya contra la libertad individual pues de lo contrario nunca alcanzar谩 a ser una relaci贸n social adecuada. Consecuentemente la utilizaci贸n de la palabra libertad por parte de l铆deres pol铆ticos que dan por v谩lida una sociedad injusta y fuertemente jerarquizada, responde 煤nicamente a una estrategia de poder, en la pr谩ctica un concepto vac铆o.

En sociedades mal estructuradas, como la actual y en general todas aquellas que han estado hist贸ricamente organizadas en torno al principio de la propiedad privada absoluta de la tierra, de la destrucci贸n de la gesti贸n del comunal, sin l铆mites en lo individual (capitalismo) o en lo colectivo (comunismo), es decir, en torno a la acumulaci贸n de dinero y poder, la libertad no existe ni es posible la relaci贸n amorosa y por tanto una natalidad adecuada.  Hablamos, por tanto, de la necesidad de acometer cambios profundos en la organizaci贸n de la sociedad. Lo contrario es enga帽o.

En el marco de lo natural, en una sociedad en equilibrio, autogestionada y respetuosa con la individualidad de cada uno de sus miembros, sociedad de una variabilidad casi inabarcable, la libertad sexual, as铆 como las decisiones respecto al n煤mero de v谩stagos, ni帽os y ni帽as, tanto a nivel personal como colectivo, han de ser flexibles. La norma debe ser que no haya normas absolutas. Si no se experimenta qu茅 es el amor en una relaci贸n, no se entiende lo dicho. En una sociedad estado-capitalista, como la actual, el problema de la natalidad, y consecuentemente la continuidad de la especie, se ha convertido en un asunto paranoico.  Efectivamente una minor铆a acaparadora de dinero y de poder, fuertemente armada, totalmente ajena a las relaciones amorosas entres seres humanos, trata de dictar en qu茅 circunstancias y de qu茅 manera debe darse la procreaci贸n.

El estado-capitalismo aboca a un colapso natalicio y por tanto civilizatorio por varios motivos. En primer lugar, porque se basa en una organizaci贸n social, en la actualidad de alcance mundial, de car谩cter desigual, violenta, destructora del individuo y por tanto incapaz de crear la armon铆a m铆nima que haga posible la natalidad. En segundo lugar, porque al no haber l铆mite a la acumulaci贸n de dinero y poder ha creado dirigentes psic贸patas que llegan a creer que las actuaciones que propician en el campo de la natalidad y por tanto en la organizaci贸n de la sociedad son las 煤nicas, cuando en realidad son las 煤nicas posibles para el mantenimiento del poder.

Estas minor铆as poderosas, que, por supuesto, se extralimitan en sus funciones, fen贸meno que afecta tanto a Europa como al resto del mundo, con su enfoque en torno a las relaciones sexuales de car谩cter interpersonal, imponen 鈥減lanes de natalidad鈥 sui g茅neris, muchos de ellos ocultos (por algo ser谩) que, a su vez, se ven en la necesidad de modificar constantemente dada la dificultad de su proceder, claramente antinatural. Como dice Felix Rodrigo Mora, se llega a la extravagante conclusi贸n, al pensar exclusivamente en t茅rminos de superpoblaci贸n, de que la estructura familiar es contraria al futuro de la Humanidad.

Las formas de sexualidad patrocinadas desde el poder y el desenfoque que proyectan en torno al fen贸meno de la natalidad son consecuencia directa de confundir a los seres humanos con m谩quinas al servicio de la producci贸n. Para ello, no se duda en buscar falsos culpables de la debacle en la que nos hemos instalado desde hace tiempo. En el siglo en que vivimos le ha tocado el 鈥渟ambenito鈥 al var贸n (en siglos pasados a la mujer), que recibe as铆 el pomposo calificativo de 鈥減atriarca鈥 (1), desviando la atenci贸n del verdadero problema de la dominaci贸n del ser humano por raz贸n de la falta de l铆mistes en la acumulaci贸n de poder y dinero, como venimos explicando.

Es evidente que la concepci贸n y el embarazo, la maternidad, resulta parte integrante, aunque no necesaria o exclusiva, de la sexualidad femenina (como ocurre igualmente con la paternidad y la sexualidad masculina). Cuando se produce un embarazo, cambia la manera de ser y de vivir de quienes asumen la responsabilidad de la maternidad y la paternidad, por el hecho de que ha venido al mundo un nuevo ser humano.

El problema surge cuando la sociedad, con su organizaci贸n orientada al llamado m谩ximo rendimiento econ贸mico en la producci贸n, impide aquellos cambios que, tras la concepci贸n, se dan de forma natural en el entorno de la persona gestante (algo semejante ocurre en los animales), orientados al mejor alumbramiento y posterior crianza de los neonatos. No digamos ya cuando esas necesarias atenciones a la maternidad se dejan de realizar por ser consideradas 鈥渄iscriminatorias鈥, 鈥渆sclavistas鈥 y 鈥渕achistas鈥 para con las mujeres, lo que hace patente la confusi贸n de la que hablamos y en la que estamos inmersos. El embarazo y la maternidad, tambi茅n la paternidad, dejan de sustentarse en una manera de entender las relaciones humanas que puede ser calificada de 贸ptima, amorosa, para acabar disociadas de la sexualidad. El resultado es lo que vemos a diario: personalidades enfrentadas que, en lugar de tener en la sexualidad, en la concepci贸n y en la crianza de los hijos, la oportunidad de encontrarse en el amor, enferman psicosom谩ticamente. En la pr谩ctica, el acto de reproducirse se ha convertido en una prohibici贸n. El deseo de convertirse en madres/padres est谩 siendo sutilmente reprimido. O bien, cuando conviene, proclamada la prohibici贸n expl铆cita desde el poder, lo que indica a las claras la carencia de libertad y el error.

A la penalizaci贸n en lo laboral por el embarazo, aunque se afirme lo contrario, se a帽ade el carecer de una filosof铆a y un entorno adecuado a este fin, en que la ayuda a los progenitores surja de manera natural y complementaria, como ha ocurrido tradicionalmente.  As铆 pues, la carencia de este planteamiento, que deber铆a constituir la base de la econom铆a familiar entre progenitores con hijos en edad de crianza, por un lado, y la falta de complementariedad entre sociedad y madres gestantes, por otro, reduce de manera dr谩stica las posibilidades de reproducirse en la actualidad.  A esto se a帽ade la patente contradicci贸n entre el reconocimiento expl铆cito, en lo que se llaman normas laborales, del derecho de ambos sexos a estar con los reci茅n nacidos y la observable p茅rdida de puestos de trabajo tanto en el caso de aquellas mujeres que han llegado a ser madres, como de los varones que tienen nueva descendencia.

Por otro lado, se establece como liberaci贸n de la mujer que 茅sta salga a trabajar, lo que parece l贸gico pues se convierte en sujeto activo que obtiene y aporta recursos econ贸micos a la familia, pero en la pr谩ctica no lo es, ya que el tipo trabajo, asalariado, propio del capitalismo, constituye una nueva forma de esclavitud. 驴D贸nde est谩 por tanto la cacareada liberaci贸n de la mujer o la, ni siquiera tenida en consideraci贸n, libertad del var贸n?

En la sociedad europea actual parece existir ventaja reproductiva en aquellas familias en que la mujer no sale a trabajar, a pesar de contar con menos ingresos. Opci贸n seguida todav铆a por culturas varias, mayoritariamente de inmigrantes. La funci贸n reproductiva debe apoyarse en la libertad de la persona humana, de la mujer y del hombre, por tanto, debe darse al margen de cualquier consideraci贸n pol铆tica que busque el mayor rendimiento econ贸mico posible de personas en edad de producir, dejando al margen otras consideraciones humanas.

Se produce de esta manera un dilema de dif铆cil soluci贸n.  O bien desaparece la actual organizaci贸n capitalista como consecuencia de que se est谩 llevando la reproducci贸n humana, la natalidad, a un callej贸n sin salida; o bien este capitalismo, en su intento de sobrevivir, acaba destruyendo lo que queda de las relaciones propiamente humanas, y con ello el equilibrio en la Naturaleza. Cabe una tercera opci贸n, que parece es la que se est谩 imponiendo, consistente en alargar, mediante un alarde tecnol贸gico, la agon铆a del actual sistema capitalista.

El hecho de que sean precisamente los inmigrantes, miembros de culturas for谩neas, los que aportan mayor descendencia al territorio al que acuden, como es el caso de Europa, conlleva escenarios sociopol铆ticos indeseables y conflictivos, con las consiguientes repercusiones sobre la lengua, la cultura y las relaciones sociales en general. No se trata de una afirmaci贸n que pueda ser tildada de xen贸foba, simplemente muestra la contradicci贸n que significa procrear al margen de un planteamiento verdaderamente humano, libre y amoroso. Por el contrario, en el marco de un capitalismo donde la procreaci贸n y la natalidad son entendidas como mano de obra barata en el marco de la esclavitud salarial, no s贸lo est谩 presente la xenofobia sino la total manipulaci贸n y destrucci贸n de los seres humanos en su totalidad.  Sin el libre juego del amor no puede haber la necesaria natalidad, a no ser que, como expresan algunos analistas cuando hablan del futuro de la humanidad, el ser humano acabe procreando de manera artificial, en un marco casi exclusivamente tecnol贸gico, sin amor, al margen de lo natural. La sociedad a la que dar铆a forma, no podr铆a ser calificadas de humana, donde el amor y la libertad son componentes b谩sicos.

En Europa, los cargos directivos en empresas y organismos oficiales, incompatibles con la reproducci贸n humana y la crianza de los hijos, son ocupados mayoritariamente por mujeres y hombres europeos, gente aut贸ctona que tiene asumido que no tendr谩 descendencia. Sabemos que se llega a valorar de manera 鈥減ositiva鈥, en las entrevistas laborales, intervenciones quir煤rgicas varias de las y los aspirantes que muestren la imposibilidad de poder llegar a formar una familia, con descendencia propia.  Este tipo de actuaciones forman parte de pol铆ticas a las que no importan la desaparici贸n de culturas aut贸ctonas de alto valor convivencial. Una gran p茅rdida, ya que estas culturas se construyeron en Europa sobre la base del respeto a la individualidad frente al gregarismo social, aprecio de la organizaci贸n asamblearia de base que hizo posible la democracia directa y desarrollo de econom铆as de car谩cter mixto entre la iniciativa individual y la colectiva, con presencia del comunal (lo comunal) de larga tradici贸n en territorios de la pen铆nsula ib茅rica, desde el siglo V, como explica Felix Rodrigo Mora (FRM).

De haberse conservado en Europa estas organizaciones propias de la cultura popular, estar铆amos lejos de la actual decadencia humana del tard铆o estado-capitalismo.  El sistema pol铆tico, militar y econ贸mico de Europa y el mundo en general, puede alargarse en el tiempo, o caer r谩pida y estrepitosamente, pero inevitablemente est谩 abocado a un final.

Parece ser que el pensamiento en las clases dominantes, que han hecho suyo, es que existe un exceso de poblaci贸n en el planeta y que hay que corregir esta situaci贸n sea como sea, pues est谩 acabando con los recursos naturales. Estas afirmaciones deben ser matizadas puesto que no es el exceso de poblaci贸n en s铆, sino la manera como est谩 organizada la humanidad, su situaci贸n pol铆tica y econ贸mica, con sus correspondientes Estados y megaciudades, y en consecuencia c贸mo hacemos uso de esos recursos naturales, lo que nos est谩 abocando a un final catastr贸fico.

La estructura estado-capitalista ha acabado por imponerse en casi todo el mundo, tras un largo periodo de destrucci贸n de organizaciones pol铆tico-sociales de car谩cter popular de todo tipo, algunas de las cuales todav铆a existen, eso s铆, sin apenas voz, en los m谩s diversos lugares de nuestro planeta, las cuales, entre otras cosas, regulan tanto la natalidad en su interior, como la correcta utilizaci贸n de los recursos naturales en el exterior. Es la necesidad de sobrevivir del propio estado-capitalista la que lleva al actual planteamiento sin salida de la natalidad. Por el contrario, las naciones sin Estado, que han sido y son capaces de compartir territorios y colaborar entre ellas, han regulado su natalidad y la han adaptado a los recursos de los que han podido disponer en sus territorios.  La ra铆z indoeuropea (gn), presente en el concepto y la palabra naci贸n, cuyos primeros significados tuvieron que ver con los de parir, dar a luz, procrear o hacer crecer una semilla, se asoci贸 posteriormente, como en el caso del lat铆n, al significado de nacimiento, origen, comunidad humana o pueblo. Nada que ver con los conceptos de Imperio, m谩s recientemente Estado, asociados al vocablo.  En la actualidad, siguiendo una vez m谩s estrategias de manipulaci贸n ling眉铆stica (neo-lengua), se identifica Estado y Naci贸n; pero ambos conceptos han sido hist贸ricamente diferentes e incluso excluyentes.

Por ello es deseable y necesario la transformaci贸n del Estado, mediante una revoluci贸n integral, en naciones, sociedades libres, capaces de colaborar de nuevo entre ellas y posibilitar relaciones fraternales entre los pueblos que las forman. Si una naci贸n se estataliza y establece como exclusivo un territorio, a la larga firma su sentencia de muerte, a pesar de que haya conquistado, extralimit谩ndose, territorios ajenos, y entre en un anquilosamiento que pueda durar tiempo.   Los Imperios y los Estados, por la raz贸n expuesta de convertir su territorio en exclusivo, manu militari, han dificultado desde siempre las relaciones convivenciales entre los pueblos y los seres humanos en general; tambi茅n el comercio y otras actividades de car谩cter social importantes para la supervivencia de los humanos. Es por ello que su historia es la de la guerra permanente, entre otras razones porque son incapaces de gestionar el reparto de aquellos bienes esenciales e indispensables para ellos, pero tambi茅n para el resto de seres humanos.

Con la dr谩stica ca铆da de la natalidad en los 煤ltimos lustros en Europa la carencia de recursos humanos aut贸ctonos en cada uno de los pa铆ses que la forman para mantener el actual estado de cosas capitalista, es ya evidente y todav铆a se har谩 m谩s patente en un futuro no muy lejano. Todo el mundo sabe que, si no ha ocurrido ya, es debido a la inmigraci贸n. Pero 茅sta tiene fecha de caducidad, pues la ca铆da dr谩stica de la natalidad est谩 extendi茅ndose con cierta rapidez a todo el planeta, siendo posiblemente 脕frica el 煤ltimo recurso.  La organizaci贸n europea en Estados impide una reacci贸n apropiada para evitar la desaparici贸n de Europa como entidad pol铆tica y cultural propia y diferenciada. Una vez m谩s, aparece la libertad como el instrumento necesario para la supervivencia, no s贸lo de individuos sino tambi茅n de pueblos y naciones.

En el caso de Europa, que no es diferente del que se plantea en otras partes del mundo, su actual construcci贸n a partir de Estados aboca a la formaci贸n de un Estado 脷nico, es decir, una dictadura de car谩cter militar que abarque todo su territorio.

Lo mismo ocurre con la actual Sociedad de Naciones, la ONU, que no es viable precisamente por estar constituida por Estados, lo que constituye un premeditado enga帽o, el utilizar como sin贸nimos los conceptos de Naci贸n y Estado. En cualquier caso, tambi茅n est谩 orientada, a pesar de sus proclamas, a una concentraci贸n de poder dictatorial con el establecimiento y desarrollo de diferentes organizaciones supraestatales que todos conocemos.

Sirva como ejemplo de toda esta confusi贸n el caso catal谩n. Pero aquellos que piensan en t茅rminos de creaci贸n de un nuevo Estado dentro de la Uni贸n Europea (UE) se equivocan rotundamente, pues, como hemos comentado, la actual UE, formada por Estados, s贸lo es posible mantenerla con mayores cotas de dominaci贸n y p茅rdida de libertades. Sin embargo, 茅sta parece ser la opci贸n, por falta de otras miras, a la que aspira la mayor parte de los actuales dirigentes pol铆ticos independentistas de la sociedad catalana.

Una segunda opci贸n, hoy por hoy minoritaria, dirige sus esfuerzos a crear una Europa de los Pueblos (EdP) en la que tendr铆an lugar los pueblos/naciones europeas todav铆a existentes, pero eso deber铆a ocurrir sin los Estados.  De hecho, ya fue planteada, y por supuesto abortada, cuando se abord贸 la creaci贸n de la actual Uni贸n Europea. Se trata de algo ajeno al actual sistema estado-capitalista que, como ya hemos comentado, intenta crear un Estado 煤nico, paneuropeo.

La tercera opci贸n, aunque muy minoritariamente considerada, de la independencia de Catalu帽a tanto del Estado espa帽ol como de la Uni贸n Europea, tampoco parece probable, m谩s aun teniendo en cuenta su natalidad, una de las m谩s bajas del mundo, y que el recurso a la inmigraci贸n tiene los d铆as contados. En realidad, cualquier intento de diferenciar lo catal谩n, mantener su identidad como pueblo/naci贸n, sin hacer desaparecer el actual marco del estado-capitalismo resulta un imposible, como ha ocurrido y ocurre con otras naciones existentes en Europa y otras partes del mundo.

Lo cierto es que esta ca铆da de la natalidad en general, precipitada a su vez con manipulaciones tales como las que se est谩n dando en el presente con todo lo referente a la 鈥減andemia del coronavirus鈥, presagia uno de los finales civilizatorios m谩s indeseables, el de una larga confrontaci贸n, entre los Estados por los recursos humanos desde el exterior, ya que en general los pa铆ses ricos, cada vez m谩s, carecen de los mismos.

S贸lo una revoluci贸n de car谩cter integral que ponga fin a la existencia de los Estados, puede dar paso a la libertad de pueblos o naciones, pero tambi茅n a la supervivencia de la especie humana en general. Como afirma FRM, debido a la ca铆da dr谩stica de la natalidad, el porvenir de la Humanidad tiene varias opciones. La primera de ellas, la creaci贸n de sociedades inhumanas)descritas por diferentes autores (2), En segundo lugar, una posible nueva guerra mundial en la constante  dominaci贸n de unos Estados sobre otros en busca de recursos escasos, entre ellos la mano de obra humana. Y como tercera opci贸n, una verdadera Transformaci贸n Integral del ser humano, una revoluci贸n que ponga fin al actual estado de cosas que, como ocurri贸 con el colapso final del Imperio Romano, d茅 paso a nuevas realidades de car谩cter pol铆tico y social, en este caso nuevas organizaciones de pueblos libres que se rijan por democracia directa, asamblearia, y gestionen y compartan adecuadamente sus territorios evitando as铆 la continuidad del militarismo.

Se trata no s贸lo de acabar con los Estados, sino de evitar su aparici贸n de nuevo, como desgraciadamente ocurri贸 al final de la Alta Edad Media, cuando con su crecimiento dieron al traste con la existencia de sociedades libres formadas en el interior y los l铆mites del decadente Imperio Romano.

El intento de mantener la actual organizaci贸n de la Humanidad en Estados es algo incompatible con la posibilidad de tener un n煤mero apropiado de habitantes sobre el planeta Tierra. Han sido los pueblos autogestionados, independientes, comunidades humanas aut贸nomas due帽as de su propia natalidad quienes han hecho esto posible en los territorios donde se han ubicado a lo largo de la Historia. Se trata del modelo a seguir en una nueva organizaci贸n de lo pol铆tico y lo social, aunque no copiando de forma r铆gida modelos anteriores, puesto que la distancia que nos separa de ellos en el tiempo es importante y las circunstancias diferentes, pero siguiendo aquellas orientaciones que hemos comentado, para la creaci贸n de una democracia de base, popular, asamblearia y directa.

El actual estado-capitalismo, definitivamente, ha puesto las bases para el grave colapso natalicio que se avecina, lo que a su vez augura su final.  Un sistema que ha llegado a ser profundamente inhumano, gobernado a nivel mundial por organizaciones tales como la ONU, el FMI, la OMS, el BM, etc., as铆 como por demenciales alianzas militares. El ser humano actual est谩 organizado seg煤n leyes ajenas a la propia Naturaleza. En consecuencia, dado que se trata de la 煤nica soluci贸n que se atisba en el horizonte, debemos todos, mujeres y hombres, trabajar en una transformaci贸n revolucionaria global de la actual realidad pol铆tica y social, dejando al margen reformas parciales que no conducen a nada.  El problema que se nos plantea en la actual sociedad desigual y esquizofr茅nica, gira en torno a nuestra capacidad e inteligencia para hacer este cambio revolucionario sin que se provoque un cataclismo de consecuencias irreparables. No es dif铆cil observar, a pesar de los numerosos intentos por esconderlo, en el momento presente, una escalada militarista aberrante, irracional, absurda, abocada a un final sin fin, valga el juego de palabras, as铆 como a la acumulaci贸n de poder todav铆a m谩s estremecedora e inhumana. Un caos.

Hay que tener en cuenta, adem谩s, que resulta muy dif铆cil de interpretar el verdadero valor para el ser humano, en lo particular y en lo social, de todas y cada una de las tecnolog铆as creadas en el actual marco de la sociedad de la dominaci贸n. La creencia de que el desarrollo de la ciencia y la tecnolog铆a nos salvar谩, resulta falsa. De hecho, la ciencia y la tecnolog铆a se pueden sustentar y desarrollar sobre cualquier escala de valores.  Pero nosotros buscamos una escala de valores que fundamente una sociedad en la que sus miembros, para sobrevivir, no tengan que renunciar a ese sentimiento tan b谩sico como es el AMOR.

RAFAEL RODRIGO NAVARRO

Fuente: http://globalismeirevoluciointegral.blogspot.com/2021/05/sexo-y-natalidad-en-la-actualsociedad.html

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(1) No es algo nuevo lo que ocurre con la palabra 鈥淧atriarcado鈥. Resulta a todas luces infantil utilizar conceptos del pasado, cambiando su significado, algo propio de cualquier 鈥渘eolengua鈥 que se precie, con miras al mantenimiento del poder. Se obvia y desv铆a la atenci贸n sobre el verdadero problema consistente en que una minor铆a, de ambos sexos y cualquier raza, nos manipule a trav茅s de los medios de comunicaci贸n de  su  exclusiva propiedad. Como seres humanos dotados de inteligencia tenemos la obligaci贸n de no colaborar con quienes, con este tipo de  enga帽os, tratan de perpetuar la sociedad de la dominaci贸n.

El concepto 鈥減atriarcal鈥 se presta a desviar la atenci贸n sobre quienes realmente en la actualidad son responsables del abuso de poder: una clase dominante de hombres y mujeres en torno a la estructura del Estado. Un problema desenfocado se convierte en irresoluble. Hablar en t茅rminos absolutos de mujeres u hombres, de negros o blancos, calificar a las personas por el sexo o la raza, se convierte en una falacia de nefastas consecuencias. Definitivamente, estamos ante una estrategia de confusi贸n a trav茅s de lenguaje. Un claro ejemplo, la Ley Integral sobre la Violencia de G茅nero que se aplica en Espa帽a es de car谩cter totalitario, injusta, discriminatoria y anti茅tica, causante de un mal social inmenso, entre ellos el incremento en muerte de mujeres. Legislaci贸n que han evitado otros pa铆ses de nuestro entorno europeo, lo que no quiere decir que en esos pa铆ses no se est茅n utilizando estratagemas varias para manipular el concepto de lo individual y social, en este y otros temas.

Al estar los medios de comunicaci贸n casi en su totalidad en manos de minor铆as poderhabientes, una 鈥渘eolengua鈥 con sus cambios de significantes y significados adquiere dimensiones espeluznantes.

(2)  ES probable que a finales de 茅ste siglo o a inicios del pr贸ximo siglo XXII se produzca, si no lo evita una revoluci贸n integral transformadora de la sociedad humana, una natalidad tecnologizada y separada de la estructura familiar. Algo que atisb贸 A. Huxley en su libro: Un mundo Feliz, o George Orwell  en 1984鈥, pero  tambi茅n,   como expone hoy d铆a con claridad y directamente F茅lix Rodrigo Mora en su obra 鈥淓l poder y triunfo del Estado鈥 y el libro que comentamos.  Lo que se muestra aqu铆 es el desvar铆o del ser humano, cuando pretende sustituir a la Naturaleza. Un aviso m谩s de los muchos que se est谩n dando en la actualidad por parte de otros muchos pensadores.

 CITAS DEL LIBRO 鈥淓R脫TICA CREADORA DE VIDA. PROPUESTAS ANTE LA CRISIS DEMOGR脕FICA.鈥 F脡LIX RODRIGO MORA

Nos situamos cada vez m谩s lejos de los 2.1 hijos que se necesita para el mantenimiento de la poblaci贸n y , conforme a las genocidas pol铆ticas gubernamentales implementadas por la izquierda y la derecha, nos dirigimos hacia los cero nacimientos en s贸lo 10 a帽os, exactamente a los 0,1/00 hijos por mujer, lo que es un exterminio total, algo espantoso. (ECV.PACD p谩g. 15)

La ocultaci贸n de los datos y de realidades categ贸ricas es un procedimiento habitual (EVC.PACD p谩g. 18)

La soberan铆a demogr谩fica es hoy una parte decisiva de la soberan铆a popular de cada pueblo y cada pa铆s.  Los pa铆ses del Norte han de autoabastecerse de mano de obra, sin sustraerla al Sur. (EVC.PACD p谩g. 27)

S贸lo en un segundo momento, cuando ya no queden en todo el planeta personas suficientes a las que rapi帽ar, pasar铆an a promover la natalidad interior con granjas de crianza de seres 驴humanos? en las que cientos de mujeres esclavas ser谩n inseminadas cada a帽o para parir criaturas aparentemente humanas, pero en realidad monstruos dignos de compasi贸n (EVC-PACD p谩g. 28) EV

Hay experiencias hist贸ricas probatorias de que por s铆 mismos los pueblos se autorregulan demogr谩ficamente sin incurrir en excesos ni en d茅ficits. (EVC-PACD p谩g. 29)

La recuperaci贸n de una fertilidad social pujante, que impida el fallecimiento prematuro (el exterminio de facto) en condiciones aterradoras de cientos e incluso de miles de millones de personas (probablemente de unos 7000 millones) durante lo que queda de siglo en todo el planeta, tiene que ser un movimiento popular, no particular y no partidista, un actuar revolucionario y no un implorar, est茅ril e in煤til a las autoridades (EVC-PA

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Fuente: Asociaciongerminal.org