October 9, 2021
De parte de Arrezafe
299 puntos de vista


Fragmento extraído del
libro
Por qué Marx tenía razón, de Terry Eagleton
(descargar en pdf
aquí).

El final definitivo del
marxismo sería una noticia que resonaría como música celestial en
oídos de los marxistas de todo el mundo. Estos podrían por fin
dejar de manifestarse y de organizar piquetes, regresar al calor de
sus sufridas familias y disfrutar de una velada hogareña en vez de
asistir a otra tediosa reunión de comité. Los marxistas no quieren
más que dejar de ser marxistas. En este sentido, ser marxista no se
parece en nada a ser budista o ser multimillonario. Es más bien como
ser médico. Los médicos son unas perversas criaturas con tendencia
a la autoanulación, pues eliminan la fuente misma de su trabajo y su
sustento curando a pacientes que, una vez sanos, ya no los necesitan.
La tarea de los radicales políticos es similar, pues consiste en
llegar a ese punto en el que dejarían al fin de ser necesarios
porque se habrían cumplido sus objetivos. Llegado ese momento,
serían libres de retirarse, quemar sus pósteres del Che Guevara,
retomar aquel violonchelo que llevaban tanto tiempo sin tocar y
conversar sobre temas más fascinantes que el modo asiático de
producción. Si dentro de veinte años quedan aún marxistas o
feministas, será una verdadera pena. En la esencia misma del
marxismo está el que sea una empresa estrictamente provisional; de
ahí que quien invierta en ella toda su identidad esté cometiendo un
claro error de concepto. Que siga habiendo vida después del marxismo
es precisamente lo que justifica la existencia del marxismo.

Esta (por lo demás)
seductora imagen presenta únicamente un problema. El marxismo es una
crítica del capitalismo: concretamente, la más perspicaz, rigurosa
y exhaustiva crítica de su clase jamás formulada y emprendida. Es
también la única crítica de ese estilo que ha transformado grandes
zonas del planeta. De ello se desprende, pues, que mientras el
capitalismo continúe activo, el marxismo también deberá seguir en
pie. Solo jubilando a su oponente podrá pedir su propia jubilación.
Y la última vez que lo vi, el capitalismo parecía estar tan
batallador como siempre.

La mayoría de quienes
critican actualmente el marxismo no discuten ese punto. Lo que
afirman, más bien, es que el sistema se ha transformado hasta
extremos casi irreconocibles desde los tiempos de Marx y que, por eso
mismo, las ideas de este han dejado de ser relevantes. Antes de que
examinemos esta afirmación más a fondo, vale la pena señalar que
el propio Marx era perfectamente consciente de la naturaleza siempre
cambiante del sistema que él se dedicó a cuestionar. Es
precisamente al marxismo al que debemos el concepto de las diferentes
formas históricas del capital: mercantil, agrario, industrial,
monopólico, financiero, imperial, etc. Así pues, ¿por qué un
hecho como el de que el capitalismo haya cambiado de forma en décadas
recientes iba a desacreditar una teoría que concibe el cambio como
esencia misma de ese sistema? Además, el propio Marx predijo el
declive numérico de la clase obrera y el aumento pronunciado del
trabajo intelectual. Esto es algo que examinaremos un poco más
adelante. También previó lo que hoy llamamos globalización, cosa
extraña para un hombre cuyas ideas son supuestamente arcaicas.
Aunque tal vez el carácter «arcaico» de Marx es lo que hace que
siga siendo relevante hoy en día. Quienes lo acusan de obsoleto son
los adalides de un capitalismo que está retrocediendo rápidamente
hacia niveles victorianos de desigualdad.


★




Fuente: Arrezafe.blogspot.com