March 2, 2021
De parte de CNT Aragon-rioja
354 puntos de vista


Los juicios, procesamientos, detenciones y condenas por opiniones volcadas en canciones, poemas, tuits o discursos son cada vez m谩s frecuentes. Cada nuevo juicio, cada nueva condena, ocupa menos espacio en los medios. Nos enfrentamos a una normalizaci贸n de la criminalizaci贸n de la palabra. Sea esta dicha, cantada o escrita.

Art铆culo publicado originalmente en el diario El Salto

Con la aplicaci贸n extensiva del delito de apolog铆a del terrorismo, se han multiplicado por cuatro las personas detenidas desde que ETA abandon贸 las armas hasta el d铆a de hoy, respecto a los siete a帽os anteriores al cese de la violencia. Parece como si ciertas instancias de los cuerpos de seguridad y de la judicatura, al haber percibido una reducci贸n de la calidad del terrorismo, hayan decidido compensarla con la cantidad de detenciones por supuestos enaltecimientos: en algunos casos marginales e inofensivos, en otros directamente inexistentes.

El catedr谩tico de Derecho Penal Jacobo Dopico se帽ala que uno de los inicios de esta situaci贸n se origina con las operaciones 鈥淎ra帽a鈥 ordenadas por la Guardia Civil, as铆 como con las persecuciones hacia los chistes sobre Carrero Blanco. Desde entonces, ha ido en aumento hasta volverse cada vez m谩s irrespirable, incrementando la frecuencia de persecuciones ligadas a las opiniones p煤blicas o incluso a expresiones humor铆sticas manifestadas desde la izquierda menos conformista.

Parece como si ciertas instancias de los cuerpos de seguridad y de la judicatura, al haber percibido una reducci贸n de la calidad del terrorismo, hayan decidido compensarla con la cantidad de detenciones por supuestos enaltecimientos.

No s贸lo tenemos una legislaci贸n que dice perseguir el enaltecimiento del terrorismo (aunque no se refiera nunca al terrorismo de Estado), sino que tambi茅n disponemos de leyes que otorgan una sobreprotecci贸n a instancias de poder tales como la Iglesia y la Corona, al castigarse lo que ha venido en llamarse 鈥渋njurias a la monarqu铆a鈥 u 鈥渙fensa a los sentimientos religiosos鈥. As铆, nos encontramos con que son perseguidas, enjuiciadas y condenadas aquellas personas que critican en su discurso instancias represivas y de poder, mientras que, con impunidad y benepl谩cito medi谩tico, crecen los discursos y las organizaciones que dirigen su discurso de odio contra los colectivos m谩s vulnerables. 

Las delegaciones de gobierno a trav茅s de la polic铆a condenan sin otra necesidad de pruebas que la palabra de los agentes de los cuerpos policiales. Se omiten las fases correspondientes a la acusaci贸n y al juicio.

El 鈥淒erecho penal del enemigo鈥 alude a un concepto que introdujo G眉nther Jakobs, seg煤n el cual dejar铆an de juzgarse ciertas conductas o hechos en s铆 mismos, para poner el foco en la 鈥減eligrosidad鈥 del individuo. Primero se amolda el ordenamiento legal para adecuar delitos de redacci贸n ambigua y, por tanto, de aplicaci贸n igual de ambigua. Despu茅s se introduce en el imaginario colectivo la idea de que cualquiera que sea acusado, no digamos condenado, por este tipo de delitos, es un enemigo de la sociedad. Tenemos el c贸ctel perfecto para hacer un 鈥渟tandby鈥 de nuestras libertades democr谩ticas cuando alguien se atreve a cuestionarlas demasiado. 驴Por qu茅 deber铆a beneficiarse del derecho a expresarse libremente alguien que ataca al Estado garante de esa misma libertad de expresi贸n? 

Encaje legal de las leyes mordaza o c贸mo reprimir constitucionalmente

Antes de pormenorizar el marco legislativo es necesario distinguir 谩mbito penal (delitos) y 谩mbito administrativo (infracciones). Mientras que los delitos pueden suponer penas privativas de libertad, las infracciones suelen comportar sanciones econ贸micas.

La ley org谩nica de protecci贸n de la seguridad ciudadana (LOSC en adelante) no forma parte del c贸digo penal sino del 谩mbito administrativo. De ah铆 que no haya sido la que ha llevado a Has茅l a la c谩rcel. Si bien esta ley traspas贸 algunos de los tipos delictivos leves al 谩mbito administrativo, no ha hecho sino reforzar la persecuci贸n de estas conductas. Esto se debe principalmente a que estas infracciones administrativas se adscriben al poder ejecutivo. Es decir, las delegaciones de gobierno a trav茅s de la polic铆a condenan sin otra necesidad de pruebas que la palabra de los agentes de los cuerpos policiales. Se omiten las fases correspondientes a la acusaci贸n y al juicio y se convierten en juez y parte. Aunque este tipo de infracciones pueden recurrirse ante un tribunal con un proceso contencioso-administrativo, las personas multadas suelen desistir de comenzar un proceso largo y farragoso con los costes procesales que acarrea.

Un tipo delictivo relacionado con la religi贸n no puede sino resultar algo m铆stico, cuando no evocador de tiempos pasados, en los que la blasfemia era perseguida. Y s铆, ahora seg煤n el c贸digo penal, ofender a Espa帽a es posible. As铆, en abstracto.

Adem谩s, esta conversi贸n de faltas penales leves que no impliquen penas de prisi贸n en infracciones administrativas ha permitido realizar una legislaci贸n m谩s extensiva en unos casos (con la excusa de la 鈥減erturbaci贸n de la seguridad ciudadana鈥) y m谩s dura en otros. Las principales libertades que se limitan con la LOSC son el derecho de manifestaci贸n con hasta 600.000鈧, el intento de detener los desahucios con hasta 30.000鈧 y la grabaci贸n o fotografiado de la polic铆a en el ejercicio de sus funciones. Algunas personas extremadamente suspicaces podr铆an pensar que esta ley busca evitar la denuncia ante posibles abusos policiales o contrarrestar atestados policiales enmarcados en la literatura de ficci贸n.

Por 煤ltimo, sacar estos delitos leves del 谩mbito penal ha intensificado las sanciones econ贸micas. Lo que en la pr谩ctica supone una represi贸n silenciosa, la monetaria.

Las modificaciones del c贸digo penal o c贸mo buscar nuevos enemigos

En 2015, junto con la LOSC, se hicieron unas reformas en el c贸digo penal que supusieron un duro golpe para la libertad de expresi贸n. El pol茅mico e indeterminado delito de enaltecimiento de terrorismo se agrava para que comporte penas de c谩rcel aun sin antecedentes penales. Este es el delito, junto con el de injurias a la corona, que ha llevado a Pablo Has茅l a la c谩rcel.

Por otro lado, se protege, bajo pena de c谩rcel, a las v铆ctimas y familiares de posibles 鈥渄escr茅ditos鈥. El dolor de las v铆ctimas del terrorismo (de uno, siempre el mismo) es instrumentalizado por el Estado en su b煤squeda de nuevos enemigos. Tambi茅n se ampl铆a el concepto de delito inform谩tico que puede ser tipificado como delito de terrorismo.

Ahora que no hay terroristas, solo nos quedan los enaltecedores y los temibles hackers. Ahora que no hay nuevas v铆ctimas, se recurre a la indignaci贸n de las antiguas.

Existen, adem谩s, varios tipos delictivos m谩s del todo vergonzantes, como el de ofensa de sentimientos religiosos, la injuria a las figuras del estado o la ofensa a Espa帽a. Un tipo delictivo relacionado con la religi贸n no puede sino resultar algo m铆stico, cuando no evocador de tiempos pasados, en los que la blasfemia era perseguida. Y s铆, ahora seg煤n el c贸digo penal, ofender a Espa帽a es posible. As铆, en abstracto.

 
No solo es un rapero, es la libertad de expresi贸n

La c谩rcel es el peor lugar al que se puede enviar a una persona cuando delinque y el s贸lo hecho de que la palabra p煤blica pueda vincularse con ese castigo es algo que nos retrotrae a tiempos y modos propios de un r茅gimen plenamente autoritario. 驴Es ah铆 donde queremos volver?

Ni siquiera los casos de amenazas, calumnias o incitaci贸n al odio son por s铆 mismos constitutivos de prisi贸n en sus formas leves. Las rimas de Has茅l son dif铆cilmente encajables en esas categor铆as. As铆 que no es casualidad que en este caso se empleen otros art铆culos penales. Aquellos que creados como encaje de bolillos para amordazar aquellas ideas que cuestionen instituciones y pilares del orden con may煤scula.

Ante esta injusta distribuci贸n del castigo que persigue a quien se帽ala hacia arriba pero mira para otro lado cuando se dispara a los de abajo, no debemos quedarnos callados. No es por Has茅l, o no solo. Tristemente, 茅l es uno m谩s de tantos que ya han sido condenados. La diferencia es que Has茅l ha luchado para visibilizar este ordenamiento jur铆dico. Aprovech茅moslo. Es una buena oportunidad para enfrentar la persecuci贸n de las opiniones pol铆ticas. Es una buena oportunidad para la libertad de expresi贸n. Aprovechemos para obligar a los partidos a posicionarse si quieren seguir vendi茅ndose como dem贸cratas. Aprovechemos para aflojar la mordaza. Es una buena oportunidad.

Luis Dorado Garc茅s
Guillermo D. G.

Redactores del Grupo de Comunicaci贸n de CNT Logro帽o

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Fuente: Aragon-rioja.cnt.es