November 17, 2022
De parte de Asociacion Germinal
163 puntos de vista

La ontología del presente en la que está empeñado el coreano-germano Byung-Chul Han continúa tras más de una treintena de obras traducidas al castellano, desde su Sociedad del cansancio hasta esta última presentada: «Capitalismo y pulsión de muerte», editada por Herder. En esta ocasión el volumen contiene como reza el subtítulo: Artículos y conversaciones; catorce de los primeros y dos de las segundas.

Diré en primer lugar que para alguien que no conozca el quehacer de Han, el libro que ahora comento no es el peor modo de acercamiento a las cuestiones esenciales de su pensar. Añadiré, completando lo anterior, que hay una serie de aspectos de sus análisis que se repiten y que suenan para los lectores asiduos del filósofo, es el caso del que escribe*, como dejà vu, dejà lu…lo cual, dicho sea al pasar, es algo realmente natural, y no por aquello que ha dicho más de uno de que los grandes escritores siempre escriben de lo mismo -aplíquese el cuento a los filósofos-, que también, sino porque el eje de su diagnóstico de nuestro hoy reside en unas ideas-fuerza que vertebran sus análisis. Así, la sociedad actual como sociedad del cansancio, la constatación de que cada cual se convierte en empresario de sí mismo, lo que provoca agotamiento en el esfuerzo por alcanzar mayores éxitos y logros, lo que lleva emparejadas ciertas enfermedades (depresión, angustia, culpabilización, burnout…), todo ello desemboca en el cambio desde la sociedad disciplinaria a una sociedad en la que los ciudadanos son quienes se controlan a sí mismos en la competición colectiva y la establecida consigo mismos, con la ilusión vana de que gozan del máximo de libertad…el paso del panóptico disciplinario ideado por Jeremy Bentham al panóptico digital con todos los dispositivos que van del smartphone a los aparatos de control de pulsaciones, ritmos cardíacos y demás yerbas. Toda la panoplia de los algoritmos y los big data como mecanismos dominantes en la dominación del capital, vía redes.

El interior se ve invadido por el exterior, convirtiendo a cada cual en vigilante de sí en una competición sin cuartel y permanente consigo mismo y con los otros. Los aspectos nombrados hacen que las posibilidades de salida del impasse sean realmente sino imposibles, sí harto complicadas. Este aspecto es mostrado en la discusión que Han presenta sobre un debate mantenido con Antonio Negri acerca de la posibilidad de la revolución. El italiano tachaba a Han de profesor escéptico, mientras que éste calificaba al otro de iluso, y de ignorar las condiciones que se dan en las sociedades actuales, y las formas del ejercicio del poder cuya época represiva ha cedido el paso a los efectos de seducción, idea ya presente por cierto en los vericuetos de la microfísica del poder analizada por Michel Foucault, al subrayar los aspectos positivos del poder en contra de las teorías que se fijan exclusivamente en los aspectos represivos. No quiere decir lo anterior que Han alabe el estado actual de cosas sino que éste hace que las cosas devengan más complejas, debido a la capacidad del capitalismo de penetrar en las mentes de los ciudadanos hasta el punto de que estos se conviertan en defensores, en nombre de su libertad en servidores voluntarios del poder, lo que muestra la pertinencia de la denuncia vertida ya por Etienne de la Boétie hace siglos; añadiré en este orden de cosas, las afirmaciones vertidas hace años, creo recordar que en un libro de entrevistas publicado en Gedisa, por Noam Chomsky cuando venía a decir que si hubiese un dictador fascista racional (él mismo alertaba del flagrante oxímoron) optaría por el modelo de su país, el yanki, es decir, que cada ciudadano tuviese un policía en su cabeza, con lo que el pensamiento dominante quedaría segurado;… así las cosas, la situación de los humanos es la propia de monos araña dando saltos, que advertía Nietzsche

La estructura del libro formada por diferentes capítulos no supone la acumulación de piezas sueltas, diseminadas, sino que son como las piezas de un puzzle que se van complementando las unas con las otras, penetrando en una presentación de diferentes caras de la actualidad que van desde los fenómenos generalizados, y ya nombrados, de auto-explotación, la trasparencia de los datos ofrecidos por cada cual como si tales fuesen una mera expresión de su libertad, sin caer en la cuenta que ello trae consigo el control de gustos, de fobias, traducidas a los ámbitos de la política, del consumo, etc. lo que obviamente es utilizado por las empresas dedicadas a las tareas de recogida de datos, para guiar las tendencias de los ciudadanos convertidos en meros consumidores, y convertidos en absortos narcisos, el selfie como síntoma; aterriza también Han en asuntos que claman en el cielo en el Viejo Continente, que es en el área en el que se centra, como la falta de hospitalidad con respecto a los migrantes y refugiados para lo que recurre a Hannah Arendt y a su propia experiencia como refugiado feliz. Presta atención al creciente fenómeno de los jóvenes que se autolesionan, lo que traduce el modo de sentirse a sí mismo con el fin de escapar al muermo imperante.

Si como ya he señalado, muchas de las ideas habituales de Byung-Chul Han, están presentes en los artículos del libro, me atrevo a señalar un par de cuestiones que resultan, en cierta medida, novedosas: por una parte, el tema que da título al libro, el ensayo más largo, por cierto, de los presentados: Capitalismo y pulsión de muerte; por otra, las confesiones acerca de su trayectoria existencia, en lo que hace al trabajo, a los estudios y al cambio de país y de intereses; curioso en este orden de cosas resulta su nota acerca del significado del término Chul «en chino el signo, tal y como se pronuncia, significa tanto hierro como luz. En coreano “filosofía” significa la ciencia de la luz» …lo que se traduce en que se da una coincidencia con respecto a su devenir: en su país trabajó en la rama del metal, a Alemania llegó con el fin de profundizar en los estudios de metalurgia r, dando un giro a su trayectoria curricular al acabar dedicándose al estudio de la filosofía y a su enseñanza, como profesor y como escritor. En el artículo al que me refiero como novedoso, Han destaca el intento de huir de la muerte por parte del capitalismo para lo que usa la acumulación y el constante crecimiento como herramientas de supervivencia. Recurriendo a Sigmund Freud que fue quien teorizó el término de pulsión/instinto de muerte, contra la pulsión/instinto de placer o vida, Thanatos versus Eros, e igualmente a Arthur Schnitzler, Bernard Maris y G. Dostaler, Jean Baudrillard, Erich Fromm, Georges Bataille, Theodor W. Adorno, y otros; con ellos se dedica a desvelar cómo el capitalismo aparenta una vitalidad que no hace sino ocultar «el crecimiento como una forma de proliferación carcinomatosa y carente de un objetivo fijo», señalando que la pulsión de muerte de los humanos, a pesar de emparentarlos con los animales, revista formas de agresividad y vandalismo no presentes en los otros animales. Continua indicando que la acumulación tiene el mismo efecto que el maná, y el intento de subir el nivel de ganancias hace que autoafirmación y autodestrucción acaben identificándose, del mismo modo que la autoexplotación lleva en línea directa al colapso, al convertir a los ciudadanos en «zombis del rendimiento, del fitness o del bótox, fenómenos de la vida no-muerta [..]. La histeria de la salud es la manifestación biopolítica del propio capital», transformado este último las cosas vivas en inertes, lo que hace que Han subraye que, con el recurso a robots y similares, el capital transforma «la vida en muerte. La vida de los no-muertos, en una vida cosificada y maquinal. Por tanto, la inmortalidad solo se podrá alcanzar al precio de la vida». Busca parentescos entre al capitalismo y el terrorismo, que hace que sus autores con sus autosuicidios asuman «la forma de una autoproducción…imaginado como un selfie definitivo», para concluir tras varias derivas y puntualizaciones, sentenciando que: « afirmar la vida significa afirmar también la muerte. La vida que niega la muerte se niega a sí misma[…]estamos demasiado vivos para morir y demasiado muertos para vivir».

Las dos conversaciones finales dan cabida a reflexiones sobre el teatro, en la última de ellas, y se esparcen por diferentes temas como el amor, la importancia del otro, …sin faltar un tirón de orejas a la filosofía académica que, debido a su cobardía, no hace sino repetir, considerando él por su parte que la filosofía ha de pringarse y pensar los problemas del hoy; leo: «la filosofía es para mí el intento de proyectar una forma de vida totalmente distinta, de probar otros proyectos, vitales, aunque sea mentalmente [ hoy la filosofía] ha pasado a formar parte del infierno de lo igual. »

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( * ) Aquí van algunos enlaces que conducen a algunos de los artículos escritos sobre el pensador y sus obras:

El tribunal de Byung-Chul Han – Kaos en la red 31 de julio de 2016

Byung-Chul Han: preguntas sobre el poder – Kaos en la red 15 de diciembre de 2016

Han, lo mismo sin lo otro – Kaos en la red 18 de mayo de 2017

En el jardín de Byung-Chul Han – Kaos en la red 25 de marzo de 2019

Byung-Chul Han, tres en uno • 3 de enero de 2022

BYUNG-CHUL HAN | LA ESCUELA DE GUAJARA ( 14 de enero de 2022 / 8 de julio de 2021/ 29 de junio de 2020/26 de marzo de 2019/ 8 de junio de 2018 / 20 de mayo de 2017/15 de diciembre de 2016 )

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared
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Fuente: Asociaciongerminal.org