November 26, 2020
De parte de CGT Valencia
371 puntos de vista

La frase aquella de 鈥渃ontra Franco luch谩bamos mejor鈥, que resum铆a perfectamente el cambio que se hab铆a producido en buena parte de la militancia de izquierdas, que se equivoc贸 un mont贸n al considerar que con el PSOE en el Gobierno ya no ten铆a mucho sentido seguir luchando en la calle por los derechos que los socialistas nos conceder铆an desde el BOE, servir铆a ahora mismo para reflejar la situaci贸n en la que nos encontramos; bastar铆a con cambiar las alusiones al dictador por el PP, y coincidir en que 鈥渃ontra Rajoy luch谩bamos mejor鈥濃 o, al menos, critic谩bamos mejor, porque luchar, lo que es luchar, nos hemos relajado bastante en la 煤ltimas d茅cadas.

Cuarenta a帽os despu茅s de que Felipe Gonz谩lez y sus compa帽eros con chaqueta de pana tomaran el palacio de la Moncloa en nombre de los descamisados, para traernos una Espa帽a tan cambiada que no la iba a reconocer ni la madre que la pari贸 (Alfonso Guerra dixit) otra promoci贸n de prometedores l铆deres de masas nos ha situado en la tesitura de confiarlo todo en quienes nuevamente concitan grandes esperanzas de cambios, aunque sin ning煤n programa serio que los fundamente, la verdad sea dicha.

No negaremos que con un gobierno de derechas las cosas podr铆an ir todav铆a peor, ni se nos escapa que el actual ejecutivo PSOE-UP ha tomado algunas medidas positivas en materias como la memoria hist贸rica, el ingreso m铆nimo o la igualdad salarial. Pero reconocer que se producen peque帽os avances no equivale a dar por sentado que est茅n cumpliendo sus promesas o que se est茅 gobernando a favor de los de abajo. Tampoco la coincidencia con la pandemia de la covib-19 puede justificar que no se haya hecho m谩s en asuntos donde la clase trabajadora esperaba una verdadera transformaci贸n.

Antes de la llegada de este gobierno progresista parec铆a existir un consenso entre las gentes de izquierdas (para entendernos) sobre leyes a anular y reformas a introducir. Entre otras cosas se entend铆a que la derogaci贸n de la ley Mordaza, las reformas laborales, los recortes de las pensiones, los desahucios o la privatizaci贸n de los servicios p煤blicos eran objetivos prioritarios para un gobierno que llegaba para aplicar las promesas que ni Gonz谩lez ni Zapatero hab铆an cumplido.

Hoy todos esos objetivos se han quedado tan pendientes como antes y las parciales mejoras introducidas son presentadas por los partidos gobernantes como aut茅nticas victorias. Sin embargo, la rutina informativa cotidiana nos recuerda poco despu茅s que los desahucios se siguen produciendo, que el IMV apenas llega al 10% de las familias que lo necesitan, que la ley Mordaza se sigue aplicando a quienes ejercen su derecho a manifestar sus quejas, que los contratos-basura y la precariedad siguen creciendo, que las empresas privadas aumentan su participaci贸n en sectores esenciales como la sanidad, la educaci贸n, los servicios sociales, la asistencia a mayores, etc.

Que los partidos gobernantes se excusen en la crisis o en las normas europeas para no cumplir lo que nos hab铆an prometido puede ser la constataci贸n de que el juego parlamentario tiene mucho de farsa teatral, pero que colectivos sociales y militantes con muchos quinquenios de compromiso guarden un preocupante silencio ante esta en茅sima traici贸n al pueblo al que las clases dirigentes dicen servir y representar es mucho m谩s preocupante.

Y tanto o m谩s grave que el silencio c贸mplice es la actitud grotesca de gran parte de ese sector politizado que practica una adhesi贸n incondicional a la l铆nea oficial de los partidos afines, sin admitir cr铆tica alguna cuando sus l铆deres meten la pata hasta el corvej贸n y exagerando el alcance de las escasas medidas populares que desde el gobierno amigo se adoptan. Esa postura les lleva a censurar (con raz贸n, por supuesto) los casos de corrupci贸n de los contrarios y a callar o restar importancia frente a los de los de partidos de la cuerda; que tambi茅n los hay, y gordos.

En otros asuntos, bastante impopulares, como las reformas laborales o los recortes de las pensiones, con agresiones tanto de gobiernos de derechas como de izquierdas (suponiendo que el PSOE sea de izquierdas) la posici贸n es todav铆a m谩s insostenible: siguen exigiendo (al menos en las redes sociales) que se deroguen (ahora ya s贸lo parcialmente) las reformas aplicadas por el PP sin hacer lo propio respecto a las de los supuestos socialistas, que han sido incluso m谩s lesivas que las de la derecha y que, para mayor escarnio militante, han contado en muchos casos con la firma de UGT y CC.OO., la cara B del izquierdismo biempensante.




Fuente: Cgtvalencia.org