June 28, 2022
De parte de Nodo50
163 puntos de vista
Fuente:APDH Marruecos

Juan Rivera
Colectivo Prometeo

    Llama la atenci贸n como las im谩genes del Horror en la frontera de Melilla – difundidas gracias al riesgo asumido por la secci贸n de Nador de la Asociaci贸n de Derechos Humanos Marroqu铆– que por su crudeza deber铆an haber despertado conciencias, removido est贸magos, provocado indignaci贸n colectiva…salvo honrosas excepciones han sido relegadas a un segundo plano donde lo anecd贸tico se ha impuesto a cualquier intento de denuncia.
     Por la forma de tratar la masacre estamos ante un clara muestra de silencio informativo consciente (poner sordina, contar lo m铆nimo imprescindible y siempre de forma acr铆tica, como si el desenlace final no tuviera otras alternativas, hasta equipararlo con una cat谩strofe natural e irremediable y no una decisi贸n pol铆tica de consecuencias tr谩gicas)y ya se sabe que hay silencios que matan.
     Si adem谩s comparamos la forma de enfocar la noticia en los medios de difusi贸n y la equiparamos a como estos mismos medios han presentado otra tragedia reciente, la guerra en Ucrania, los r铆os de tinta , horas de emisi贸n o tertulias dedicadas al conflicto y a el apoyo un谩nime a la apertura de fronteras para recibir refugiados, podemos constatar que nada es gratuito.
   Una y otra vez se empecinan en pensar por nosotros y en se帽alar a nuestro pensamiento lo que debe ser el camino correcto.
   La insensibilidad ante los muertos de piel negra, el mirar a otro lado y lavarse las manos esconde una buena dosis latente de racismo y  desprecio al pobre.
     Llueve sobre mojado y por desgracia en terreno abonado para que el odio “al diferente” d茅 frutos y sea rentable electoralmente.
    En el primer debate en Canal Sur para las pasadas elecciones andaluzas me llam贸 la atenci贸n que nadie respondiese a la candidata franquista de Vox cuando con un desparpajo supino ( y a sabiendas de que ment铆a) present贸 un panorama id铆lico de la emigraci贸n espa帽ola a Europa en los a帽os sesenta del siglo pasado.
    Vendi贸 un ejemplo de movimiento ordenado y con papeles , olvidando conscientemente -como recoge en sus trabajos el profesor de 麓la Universidad Complutense Carlos Sanz D铆az– que “El estigma social contra el inmigrante espa帽ol exist铆a igual que el de ahora…[seg煤n la visi贸n del pueblo alem谩n] eran potencialmente m谩s conflictivos y que acosaban a las mujeres alemanas, porque se ten铆an muchos prejuicios en bases a ideas preconcebidas y t贸picos como el de la ‘sangre latina’. Se esgrim铆a, adem谩s, que su presencia aumentaba la delincuencia y la inseguridad”.
     Nada nuevo bajo el sol. Aunque algunos r铆an la gracia del “prohibido la entrada a perros e inmigrantes” pensando en que es de ahora.  Y no, ya la conoc铆an el siglo pasado en las zonas industriales de la Europa desarrollada. Que se lo pregunten a quienes tuvieron que emigrar a Suiza. Basta con leer alg煤n art铆culo sobre el tema de un peri贸dico tan revolucionario como el ABC (“De cuando en los bares suizos colgaba un “prohibido perros e inmigrantes”)
Y  para su otra mentira – mito,  la de una  “emigraci贸n controlada a trav茅s del Instituto Nacional de Emigraci贸n” nada mejor que los datos. 
Y la inmigraci贸n clandestina -en la que por supuesto hay mafias que trafican con personas y se enriquecen a su costa- es la cara visible de la explotaci贸n a todo un continente como 脕frica ( con la connivencia de sus dirigentes) al que se le cierran las puertas y el futuro a las personas mientras se esquilman sus recursos, nos pone sobre la mesa unas cifras de muertes que no queremos ver.
     La cifra m谩s alta desde que hab铆a registros. Ese n煤mero qued贸 empeque帽ecido por la del informe de 2022 con 2126 muertes, un 24% m谩s. Pero es evidente que como sociedad generamos concha de gal谩pago, lo que nos permite adormecer la conciencia y darnos la vuelta en la cama sin desvelarnos.
    La interpretaci贸n grouchiana del marxismo, esa de  tener unos principios pero sin importar cambiarlos por otros cuando no gustan, no encaja en nuestra visi贸n. 
   Habr谩 que preguntarse algo nimio: 驴 ha servido a  los intereses de Espa帽a traicionar a nuestros  hermanos  saharauis o debemos empezar a acostumbrarnos  a partir de ahora a tragar regalos envenenados como el de la matanza en la frontera?.
  驴 Hay una pol铆tica exterior definida o un parcheo a la rueda de las actuaciones de nuestro vecino del norte de 脕frica?.
驴 Los flujos migratorios son un “s谩lvese quien pueda” para el pa铆s afectado se las averig眉e o habr谩 alguna vez una pol铆tica com煤n de la Uni贸n europea, esa que pone l铆mites a las personas pero nunca al capital?.
   Porque se olvida muy pronto que a lo largo de la Historia el ser humano – con esa absurda pretensi贸n que tiene de intentar comer todos los d铆as y aspirar a una vida mejor-  si no encuentra la soluci贸n en su lugar de nacimiento, siempre va  a ” buscarse las habichuelas ” all谩 donde intuye que hay posibilidades.
   Siendo no creyente como he dejado claro en tantos escritos no me duelen prendas en reconocer que ojal谩 hubiera escuchado de dirigentes pol铆ticos a los que considero pr贸ximos una denuncia tan contundente como la realizada por Santiago Agrelo Mart铆nez, arzobispo em茅rito de T谩nger “No preguntes cuantos son los que murieron…”
    Pero claro, tampoco podemos olvidar el pa铆s que habitamos. Y asumir ( no es lo mismo que comprender) el ” por qu茅 ” de los silencios, ese correr la cortina y mirar en otra direcci贸n. Un ejemplo:  los resultados de las 煤ltimas auton贸micas en El Ejido,  dieron un 47.56% de los votos  al PP y un 29.76% a Vox. Sumemos y luego releamos en sus programas las propuestas sobre inmigraci贸n. Y despu茅s podemos plantear como se ver铆an afectados sus negocios sin la mano de obra barata que aportan los inmigrantes. Los quieren sudando bajo los pl谩sticos del invernadero pero fuera de las calles los fines de semana.
Pues no olvidemos las miles de denuncias sobre las condiciones reales de trabajo de esos “sin papeles” que llegan en avalancha y el grado de desesperaci贸n y la situaci贸n que deben tener en su pa铆s de origen para que este lado les parezca un para铆so a pesar de las mismas.
Pero si nos deshumanizamos hasta llegar a la insensibilidad absoluta cada vez tendremos m谩s encima la losa de una sociedad insolidaria, ego铆sta, incapaz de ver m谩s all谩 de su ombligo y por lo tanto a punto de caramelo para experiencias totalitarias.
Porque aunque nos parezca imposible, todo puede llegar a ser posible en un pa铆s que en su Historia ha sido  capaz una vez y otra de sustituir a las mulas que tiraban del carruaje en el que iban sus explotadores y entre v铆tores  pelearse por ser ellos quienes hicieran el papel de bestia de carga ( no hace falta irse muy lejos de nuestra ciudad, tal como recoge el libro dirigido por Garc铆a Parody ” Visitas reales a C贸rdoba” el 25 de octubre de 1823, treinta y dos ” Voluntarios Realistas” hicieron gozosos de mulos  para pasear al infame Fernando VII).
Por eso tenemos que luchar una y otra vez contra el olvido y el silencio. A煤n a costa de ser conscientes de predicar en un desierto con muchos compatriotas d谩ndose golpes de pecho y rasg谩ndose las vestiduras si consideran que no se est谩 suficientemente firme ante una bandera pero  sin o铆dos para los gritos  de un semejante pero de otra raza, color e idioma que pide ayuda mientras es masacrado.
Los silencios matan. Es cuesti贸n de no empu帽ar ese arma.



Fuente: Colectivoprometeo.blogspot.com