January 20, 2021
De parte de Nodo50
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Los “Idus de Marzo”, llegaron a principios de este a帽o, el 6 de Enero, al menos para el actual “C茅sar” de los Estados Unidos. Lo que pas贸, c贸mo pas贸, qui茅n fragu贸 los eventos del Capitolio, ser谩 largamente debatido. Sin embargo, las dagas hab铆an sido afiladas para C茅sar, mucho antes de la invasi贸n del Capitolio. En cierto sentido, el escenario ya estaba preparado: Trump entr贸 en el “Foro” de Washington DC, y termin贸 “apu帽alado hasta la muerte”, como le sucedi贸 a Julio. Ha sido verdaderamente shakespeariano.

Era bien sabido que Trump podr铆a rechazar los resultados de la elecci贸n, debido al fraude potencial de la votaci贸n por correo (ya que los votos por correo asumieron su desproporcionado predominio electoral en 2020). El Proyecto de Integridad de la Transici贸n (TIP) precisamente (驴a prop贸sito?) se hab铆a burlado de Trump el pasado mes de junio con su pron贸stico de una elecci贸n disputada en la que Trump perder铆a, despu茅s de que “todas las papeletas del voto por correo se hubieran contado”. El Proyecto TIP hab铆a recurrido entonces a las t谩cticas y tareas prospectivas para expulsar por la fuerza a un presidente en funciones de la Casa Blanca (los medios de comunicaci贸n y las “plataformas” hab铆an participado en este juego de guerra inicial sobre c贸mo tratar a un Trump, que impugn贸 el resultado de las elecciones y cuestion贸 la legalidad y la autenticidad de los votos por correo).

No ten铆a por qu茅 ser as铆, pero no hubo ning煤n intento de alcanzar un acuerdo sobre las reglas de votaci贸n por correo (m谩s bien, todo lo contrario). En cualquier caso, la invasi贸n del Capitolio se ha convertido en un gran acontecimiento ps铆quico (la “Insurrecci贸n”) que ha abrasado la conciencia estadounidense. Aparte de desconcertar a los legisladores, poco acostumbrados a experimentar una repentina p茅rdida de seguridad, la invasi贸n se ha convertido en el sacrilegio de un “espacio sagrado” (con todas las connotaciones adicionales de la excepcional y divina misi贸n de Estados Unidos). Las dagas se clavaron alegremente, a Trump de nuevo se le aplica un juicio pol铆tico; ser谩 juzgado en el Senado despu茅s de la toma de posesi贸n de Biden; y 茅l y su familia, pueden esperar el desmembramiento legal que seguir谩.

El “Estado Azul”, desde la primera elecci贸n de Trump, ha decidido aplastarlo. Eso est谩 en marcha. Y de alguna manera sincronizada, ahora tenemos la eliminaci贸n digital del 鈥淓stados Unidos Rojo鈥 de las plataformas sociales, con el discurso de una “purga” y “reeducaci贸n” cultural para sus partidarios (y sus hijos), tambi茅n. Biden ya est谩 hablando como un Presidente en Guerra (y el Capitolio ahora ha tomado el aire de un teatro de guerra, con tropas y armas esparcidas por sus pasillos): “Trump”, dijo Biden, “ha desatado un asalto total a nuestras instituciones democr谩ticas, desde el principio, y ayer no fue m谩s que la culminaci贸n de ese ataque implacable”.

Aqu铆 est谩 la primera implicaci贸n clave de ese “evento ps铆quico”, no s贸lo para los estadounidenses, sino para el mundo que est谩 viendo el desarrollo de los acontecimientos: Biden ha pedido medidas contra el “terrorismo dom茅stico”, y ha utilizado un lenguaje que normalmente se reserva para el combate con un Estado enemigo externo, lenguaje como el que acompa帽a a las grandes guerras. Este es material del “ciclo de la venganza”. En el caso de dos naciones, literalmente en guerra, lo hacen. Esto es parte de ello. Esperan resolver su conflicto a trav茅s de la humillaci贸n, la represi贸n y la sumisi贸n forzada del otro (es decir, Jap贸n despu茅s de la Segunda Guerra Mundial). Pero Estados Unidos es, al menos nominalmente, una naci贸n. 驴Qu茅 sucede cuando una sola naci贸n se divide, convirtiendo los elementos “sediciosos” en un “otro ajeno”?

No lo sabemos. Pero el odio es intenso, tanto hacia Trump como hacia los “deplorables”. Y ahora, estos sentimientos son correspondidos tras la humillaci贸n del Presidente, en un juicio pol铆tico sin contenido, alcanzado en pocas horas. Lo que parece seguro es que el curso de los acontecimientos probablemente llevar谩 a un ciclo de polarizaci贸n cada vez mayor.

El auge del trumpismo ha creado un nuevo manique铆smo radical entre la 茅lite liberal. La tecnolog铆a, con su algoritmo que alimenta a los que piensan igual, tiene mucho que ver con esta divisi贸n digital e ideol贸gica. Pero en resumidas cuentas, es que esta divisi贸n es (falsamente) proyectada como una lucha a muerte entre un liberalismo monol铆tico y un iliberalismo monol铆tico.

Esto conlleva un enorme mensaje para Rusia, Ir谩n y China (y otros): los Estados Unidos est谩n profundamente divididos, pero su “nueva misi贸n” ser谩 una guerra “moral de alto nivel” contra el iliberalismo, en casa, primero, y luego en el extranjero.

Sin embargo, lo m谩s importante, y de mayor alcance, es que se ha eliminado la “mentira blanca”, la m谩scara que ocultaba el c铆nico acuerdo de la “democracia” estadounidense. La importancia crucial fue subrayada por el ministro de relaciones exteriores de Alemania, Heiko Maas, cuando dijo: “Sin democracia en los Estados Unidos, no hay democracia en Europa”.

驴Qu茅 podr铆a haber querido decir Maas? Posiblemente, se refer铆a a los 75 millones de estadounidenses de la Norteam茅rica Roja que han comprendido la magnitud del fraude que se les ha hecho. Por fraude no se refiere a las demandas particulares sobre el 3 de noviembre, sino al fraude mucho m谩s grande de un sistema manipulado en favor de los intereses de la 茅lite pol铆tica. Este ha sido uno de los pilares b谩sicos del consentimiento artificial en el que se han basado durante d茅cadas el orden p煤blico y la estabilidad social en Estados Unidos y Europa: la ingenua creencia en la esencia democr谩tica del sistema.

Este pilar est谩 siendo anulado por el “Estado Azul” precisamente para saborear una dulce venganza contra Trump por haberle quitado la m谩scara a la casta pol铆tica norteamericana. Trump puso al descubierto lo corrupto que se hab铆a vuelto el “pantano” y expres贸 las m谩s profundas preocupaciones y frustraciones de la Norteam茅rica Roja acerca de los empleos en el extranjero, la precariedad econ贸mica y las “guerras eternas”. Ellos, a su vez, hab铆an proyectado su exasperaci贸n, amargura e ilusiones de vuelta a 茅l, convirti茅ndolo, por defecto, en su abanderado.

Sin embargo, sorprendentemente, este derribo del pilar de la “mentira blanca” dise帽ada, lo est谩n haciendo precisamente aquellos (el Establishment) que uno podr铆a haber pensado que ten铆an m谩s inter茅s en mantenerlo intacto. Pero no pueden resistirlo. No pueden perdonar la intrusi贸n del “forastero” Trump en sus ilusiones cuidadosamente construidas: destrozando su elaborada “construcci贸n” de la realidad, simplemente haciendo magia con nuevos “hechos” para impugnar su “ciencia”.

驴No es esto lo que es tan aterrador para Merkel y Maas? La UE tiene su propia, y m谩s fr谩gil, “mentira blanca”. Es 茅sta: los Estados, al renunciar a una parte de su soberan铆a, podr铆an esperar participar en una “mayor soberan铆a” (es decir, el Proyecto Europeo), y seguir creyendo que es “democr谩tico”.

Este c铆nico acuerdo europeo solo se mantiene si Merkel y Macron pueden sostener que la “democracia” estadounidense es el principio rector del Proyecto Europeo (por muy enga帽oso que sea). Pero ahora, con las “luces apagadas” en la “Ciudad en la Colina”, y con solo un ideal de democracia quebrantado bajo el cual se pueden refugiar los l铆deres de la UE, 驴c贸mo sobrevivir谩 la l煤gubre f贸rmula de una soberan铆a diluida, sin democracia real; sin ra铆ces bajo el suelo; con la UE movi茅ndose hacia una oligarqu铆a cada vez m谩s cercana, y dirigida por un “politbur贸” irresponsable y secreto?

El punto es que la “democracia” europea tambi茅n est谩 ama帽ada hacia Alemania y las 茅lites. Y los europeos de a pie lo han notado (especialmente cuando solo una parte de la comunidad soporta una carga desproporcionada del dolor econ贸mico del Covid). Las 茅lites temen a Trump: puede dejarlo todo al descubierto, para que todos lo vean.

Algunos dirigentes de la Uni贸n Europea pueden esperar que el trumpismo quede tan completamente aplastado, y su voz silenciada, que se pueda contener la fractura del consentimiento p煤blico de la propia Europa. Sin embargo, deben saber, en sus corazones, que el recurso a la identidad y a la ideolog铆a de g茅nero (como pretexto para un mayor estatismo), solo servir谩 para blindar las burbujas y las divisiones porque impide que la gente se escuche. Es la pol铆tica de polarizaci贸n posterior a la persuasi贸n y a los argumentos.

Sin duda, el resto del mundo est谩 tomando nota. No aceptar谩n lecciones morales de Europa en el futuro (aunque, sin duda, las seguir谩n recibiendo), y los Estados tratar谩n de construir el “consentimiento p煤blico” en torno a “polos” muy diferentes: acuerdos poco definidos entre los Estados, la cultura tradicional y las narraciones hist贸ricas de sus comunidades.


Alastair Crooke es un ex diplom谩tico brit谩nico y escritor y analista de renombre y trayectoria en el Sudoeste Asi谩tico. Fundador y director de Conflicts Forum (con sede en Beirut, L铆bano), organizaci贸n que aboga por el entendimiento entre el Islam pol铆tico y Occidente. Es autor de Resistencia: la esencia de la Revoluci贸n Isl谩mica.

Este art铆culo se public贸 originalmente en ingl茅s en Strategic Culture Foundation el 17 de enero de 2021, la traducci贸n para Misi贸n Verdad fue realizada por Jos茅 Aponte.




Fuente: Misionverdad.com