March 3, 2022
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
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Es conocido que las tendencias en el anarquismo no llevan el nombre de los pensadores que las elaboraron sino que se nombran seg煤n la naturaleza de sus propios principios, anarcofeminismo, anarcosindicalismo, ecoanarquismo, insurreccionalismo, situacionismo, nihilismo… La taxonom铆a es extensa; infinita. Pero en lo que todas concuerdan es que hay dos caracter铆sticas principales e intr铆nsecas a todos los grupos que determinan su actividad y su actitud con otras organizaciones: su vocaci贸n a la lucha social y su tendencia a la construcci贸n de alternativas. Estas divisiones informales o Corrientes de las tendencias son com煤nmente denominadas como Ortodoxia y Heterodoxia. 

En la ortodoxia la ideolog铆a, los principios, medios y fines anarquistas son piedras angulares que se intentan mantener 铆ntegros a pesar de las circunstancias. La meta es el camino. Se suelen preferir actividades y acciones concretas de lucha, aportando una fuerte cr铆tica, autocr铆tica, denuncia y reivindicaci贸n. Este modo de actuar conlleva la formaci贸n de grupos peque帽os, generalmente de afinidad, dispersos, poco inclusivos y muy politizados, tendiendo a la homogeneidad. Una grave situaci贸n que se da en estos grupos as铆 formados es que cuando cambian las circunstancias de los individuos, cambian sus intereses, disminuye la homogeneidad y el proyecto entero se resiente si no se reorienta.

En la heterodoxia los principios anarquistas son herramientas para un fin mayor, la emancipaci贸n social. Las personas se orientan hacia la formaci贸n de organizaciones utilitarias, pragm谩ticas, cuyo objetivo es el proselitismo y la resoluci贸n de conflictos. Esta forma de sentir repercute en el tipo de grupo formado, uniones extensas, heterog茅neas e inclusivas. Para mantener la cohesi贸n se rebaja la carga ideol贸gica adoptando posturas pragm谩ticas. A dem谩s, estos tama帽os producen complicaciones de gesti贸n, con una tendencia inherente al normativismo que se digiere mal por parte de muchos anarquistas. Todo ello puede hacer que el proyecto derive y sea modificado tanto que no se reconozca el proyecto original o que sea indistinguible del resto de proyectos propuestos por el sistema establecido.

Dentro de la heterodoxia hay que mencionar las derivas pseudoanarquistas de derechas que pretenden entroncarse con el libertarismo, tales como el anarconacionalismo, anarcoacapitalismo, minarquismo, sinarquismo etc.. Pretende que un punto de conexi贸n de sus principios, bien sea el antiestatismo, anticapitalismo, acci贸n directa, o apoyo m煤tuo, sean condici贸n suficiente de pertenencia ideol贸gica al grupo. Basta con contemplar el resto de fundamentos ideol贸gicos para darse cuenta de que son m煤tuamente excluyentes, por ejemplo cuando se defiende explotaci贸n, la propiedad privada, la inexistencia de clases o la alianza de clases entre otras. Todo el mundo entiende porqu茅 Socialdemocracia y Nacionalsocialismo son distintos si no opuestos.

El origen de la desavenencia entre corrientes ortodoxas y heterodoxas es tanto el estilo de vida como la forma de operar. Por eso se necesita un punto intermedio que nos una a todos y nos ponga de acuerdo.

La “reconciliaci贸n” entre ambas posturas es ineludible, y parte de lo que en otros tiempos se llam贸 la s铆ntesis anarquista. 驴C贸mo conseguirla? Acudiendo a las ra铆ces. El anarquismo es un sistema alternativo al Capitalismo y al Socialismo de Estado, un nuevo modelo y filosof铆a, por lo que el punto de uni贸n de ambos enfoques de la lucha es sin duda alguna su meta, una Nueva Sociedad. Ha esta Nueva Sociedad sola 煤nica y exclusivamente se puede llegar por medio de un cambio en la sociedad de modo que entienda que se trata de un cambio a mejor, la necesite y la desee. El proceso de cambio de la sociedad se denomina Revoluci贸n Social, a la cual ninguna facci贸n anarquista ha renunciado.
Federatio: tarea ineludible
Hay varias condiciones fundamentales de comunicaci贸n que gu铆an la pr谩ctica de interacci贸n social y las din谩micas de grupos que permiten la transferencia de ideas y conocimientos. El di谩logo supone tiempo, comprensi贸n de las posturas de los otros y la superaci贸n de prejuicios. La negociaci贸n supone una cesi贸n en posturas que no siempre son aceptadas y que muchas veces cambian los proyectos originales. Dando argumentos, convenciendo con hechos y dando seguridades que aumenten su confianza. No hay otro camino.
Los ortodoxos deben entender que el estilo de vida, la actitud, no se impone, se adopta. Y solo se puede adoptar si se visibiliza un modelo y 茅ste es factible e interiorizable por gente que antes ni se lo hab铆a planteado. Cuando el choque es demasiado fuerte es rechazado. 驴Se est谩n planteando modelos, referencias, actividades para todas las edades, g茅neros, regiones y culturas, asumibles?
Los heterodoxos deben entender que si se desvirt煤a el medio por conseguir objetivos el proyecto, la lucha en s铆 pierde el sentido, pierde la fuerza y a la postre puntos de uni贸n con las bases ideol贸gicas, transform谩ndose en una pieza m谩s del sistema que pretende transformar. Es una t贸nica constante en partidos pol铆ticos de izquierdas. 驴Se est谩n cediendo espacios a pr谩cticas contraproducentes si no nocivas para el futuro revolucionario? 
La confianza es el principio de la Federaci贸n.  La base de la confianza es el di谩logo y los resultados. Si una persona u organizaci贸n no est谩 dispuesta a dialogar, ni negociar, o no puede garantizar resultados se rompe el principio de Apoyo Mutuo. 
En el siglo XIX se crearon las Federaciones Anarquistas y Mutualidades Obreras. La AIT logr贸 aglutinar por un tiempo las tendencias socialistas Autoritarias y Antiautoritarias. Posteriormente en el SXX se desarroll贸 el anarcosindicalismo como aglutinante anarquista. La alianza para los anarquistas ha sido una constante.
Revoluci贸n Social: un proceso
Si todos tenemos claros que queremos un nuevo sistema, que solo se puede alcanzar convenciendo a las grandes mayor铆as de una necesidad de cambio hacia una forma de organizarse distinta, estamos hablando de vivimos en un momento determinado de la Revoluci贸n Social, pero 驴en cu谩l?
La Revoluci贸n Social, como cualquier cambio, transformaci贸n o proceso social, est谩 marcadas por fases, estad铆os, seg煤n la correlaci贸n de fuerzas con las organizaciones del entorno. En cada una de las fases son necesarias una serie de tareas b谩sicas, sin las cuales no se puede llegar a la siguiente fase.
Las fases dependen del sentimiento social, que es el que mueve la voluntad. Este se caracteriza por 4 fases: Normalidad>Inestabilidad>crisis> nueva normalidad.
El proceso es el siguiente: 
un sistema que funciona plenamente es cuestionado hasta que sus puntos d茅biles comienzan a interferir con su funcionamiento, desestabiliz谩ndose. Es en estos espacios desocupados donde pueden  crecer los contrapoderes que sustituyen el sistema. Si los gestores no logran poner freno al descontento las disfunciones se vuelven trastornos, y poco a poco el sistema pierde capacidades, que son sustituidas por los sistemas alternativos, hasta que pierden sus funciones totalmente. Es entonces cuando se entiende que el sistema a cambiado de gestores. Estos establecen nuevas condiciones de funcionamiento. Se puede apreciar que no es necesaria una sustituci贸n popular, ni socialista y que redes criminales, militares, extranjeras o corporaciones pueden sustituir las propias capacidades de los estados como ha sucedido m谩s de una vez.
Lo que ambos tienen que entender es que cada fase del proceso revolucionario conlleva unas tareas espec铆ficas sin las cuales no se puede dar el siguiente paso. Y que si no se completa una fase no se puede pasr a la siguiente. Pondremos ejemplos claros. Un ortodoxo insurreccionalista puede realizar los sabotajes que quiera en la fase de Normalidad, el sistema continuar谩 y solo conseguir谩 que lo detengan. Un heterodoxo puede abrir las cooperativas que quiera en la fase de Normalidad, tendr谩 que competir con las empresas del sistema  y solo conseguir谩 autosustentarse.
Los medios deben adecuarse a los momentos. La desmoralizaci贸n y subversi贸n se emplea en los momentos de normalidad, la organizaci贸n y sustituci贸n en momentos de inestabilidad, el sabotaje se necesita en momentos de crisis. Son elementos en un tablero que deben de ser colocadas correctamente. Esta colocaci贸n solo puede ser llevada a cabo a trav茅s del an谩lisis y el di谩logo.
Tareas Revolucionarias y los m铆nimos
Atendiendo a las fases revolucionarias tenemos las tareas revolucionarias, que es parte de la Gimnasia Revolucionaria que se vertebra a trav茅s de los tres principios b谩sicos: Autogesti贸n, Apoyo Mutuo y Acci贸n directa.
Las Tareas Revolucionarias est谩n dirigidas a hacer que el sistema establecido cambie y llegue a una nueva normalidad deseada.
Los ortodoxos deben entender que la creaci贸n de mayor铆as supone una construcci贸n progresiva de una sociedad nueva que debe indefectiblemente empezar por establecer unos m铆nimos acuerdos, sin los cuales el proyecto es inabarcable. El respeto de los m铆nimos supone la adopci贸n de unas pr谩cticas que a menudo son interpretadas como insuficientes, malos resultados. Tenemos que ceder. Se requiere de verdaderos planes para seguir profundizando en los cambios.
Los heterodoxos deben entender que el mantenimiento de en el tiempo de unos acuerdos m铆nimos suelen ser insuficientes para generar un cambio social. Tenemos que avanzar. Se requiere de verdaderos planes para seguir profundizando en los cambios.
Para conseguir una sustituci贸n satisfactoria se emplea plantea una estrategia general que gu铆a la acci贸n y una serie de t茅cnicas que son com煤nmente llamadas Tareas Revolucionarias, y est谩n destinadas a hacer que el sistema transite lo m谩s r谩pido posible a nuestra nueva normalidad. Nuestra visi贸n es la de un mundo sin estados, sin corporaciones y en la que sean los productores quienes dirijan el destino de las empresas socializadas. Es un cambio profundo y radical, trabajo de una generaci贸n. 



Fuente: Tarcoteca.blogspot.com