July 27, 2021
De parte de La Haine
393 puntos de vista


Los 煤ltimos datos dejan en claro que, aun luego de la campa帽a de vacunaci贸n 鈥攎uy desigual, por cierto鈥, no podremos relajarnos y volver a la vieja normalidad.

No solo la pandemia no termin贸 鈥攅l n煤mero de infectados est谩 aumentando de nuevo y nos esperan nuevas cuarentenas鈥, sino que otras cat谩strofes se dibujan en el horizonte. A fines de junio de 2021, un domo de calor 鈥攆en贸meno clim谩tico donde una cresta de presi贸n alta atrapa y comprime aire caliente, haciendo que la temperatura aumente hasta abrasar la regi贸n鈥 en el noroeste de EEUU y el suroeste de Canad谩 hizo que las temperaturas alcanzaran l铆mites de 50掳C (122掳F). Por un momento, en Vancouver hizo m谩s calor que en el Medio Oriente. 

Esta patolog铆a clim谩tica representa solo el punto m谩s 谩lgido de un proceso general: durante los 煤ltimos a帽os, Escandinavia del norte y Siberia alcanzaron con frecuencia temperaturas de 30掳C (86掳F). El 20 de junio, una de las estaciones meteorol贸gicas de la Organizaci贸n Meteorol贸gica Mundial registr贸 38掳C (100.4F掳) en Verjoyansk, Siberia, al norte del c铆rculo polar 谩rtico. La ciudad rusa de Oimiak贸n, considerada como el lugar habitado m谩s fr铆o de la Tierra, registr贸 en junio 31.6掳C (88.9掳F), la temperatura m谩s alta de su historia. En s铆ntesis: 芦El cambio clim谩tico est谩 cocinando el hemisferio norte禄.

Es cierto que el domo de calor es un fen贸meno local, pero es el resultado de una perturbaci贸n que afecta a varios par谩metros a nivel mundial y depende claramente de las intervenciones humanas en los ciclos naturales. Las consecuencias catastr贸ficas que tiene esta ola de calor en la vida submarina son palpables: seg煤n los expertos, 芦el domo de calor mat贸 probablemente a 1000 millones de animales en la costa canadiense禄. 芦Los cient铆ficos de Columbia Brit谩nica dicen que b谩sicamente cocin贸 a los mejillones: 鈥淟a arena de la costa no suele crujir cuando uno camina sobre ella鈥澛.

El aumento de la temperatura afecta al clima en general, pero el proceso registra picos m谩s pronunciados en las localidades situadas en los extremos: tarde o temprano, estas se convertir谩n en puntos de inflexi贸n. Algo de esto se hizo sentir con las inundaciones catastr贸ficas de Alemania y B茅lgica, y no es f谩cil saber qu茅 nos espera. La cat谩strofe no es algo que empezar谩 en el futuro cercano, es algo que est谩 sucediendo ahora, y no en un pa铆s distante de 脕frica o de Asia, sino aqu铆 mismo, en el coraz贸n del Occidente desarrollado. Para decirlo sin rodeos, vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con muchas crisis que se desarrollan en simult谩neo a nuestro alrededor.

La ola de calor no solo est谩 condicionada, al menos en parte, por la desenfrenada explotaci贸n industrial de la naturaleza: sus efectos dependen tambi茅n de nuestros modos de organizaci贸n social. A comienzos de julio de 2021, al sur de Irak, las temperaturas aumentaron hasta superar los 50掳C (122掳F) y el servicio de electricidad colaps贸, es decir, no hab铆a aire acondicionado, heladera, ni luz. El lugar se convirti贸 en un infierno. A todas luces, el agravamiento de la cat谩strofe 芦natural禄 fue causado por la enorme corrupci贸n estatal, que hace desaparecer miles de millones de d贸lares provenientes del petr贸leo en unas cuantas billeteras privadas.

Al considerar estos datos 鈥攜 muchos otros鈥 con seriedad, se impone la conclusi贸n. Para toda entidad viviente, colectiva o individual, la 煤ltima salida es la muerte (Derek Humphry tuvo raz贸n al titular Final Exit su libro de 1922 que promov铆a el suicidio asistido). A fin de cuentas, las crisis ecol贸gicas contempor谩neas plantean una perspectiva realista de este tipo (suicidio colectivo) para toda la humanidad. 驴Hay una salida al camino que nos lleva directo a la perdici贸n o es demasiado tarde y lo 煤nico que podemos hacer es conformarnos con una muerte sin dolor?

Nuestro lugar en el mundo

Entonces, 驴qu茅 hacemos frente a este dilema? Sobre todo tenemos que evitar el discurso seg煤n el cual la ense帽anza que nos dejan las crisis ecol贸gicas es que somos solo una parte de la naturaleza, no su centro, y por lo tanto tenemos que cambiar nuestra forma de vida, limitar nuestro individualismo, desarrollar nuevas formas de solidaridad y aceptar nuestro modesto lugar entre los seres vivos que habitan nuestro planeta. O, como dice Judith Butler, 芦Un mundo habitable para los humanos depende de una tierra pr贸spera que no tiene a los seres humanos en el centro. Nos oponemos a las toxinas medioambientales no solo para que nosotros, seres humanos, seamos capaces de vivir y respirar sin miedo de envenenarnos, sino tambi茅n porque el agua y el aire deben albergar vidas que no giran alrededor de la nuestra禄. 

Pero el calentamiento global y otras amenazas ecol贸gicas, 驴no requieren que intervengamos colectivamente en nuestro medioambiente de forma eficaz, es decir, que intervengamos directamente en el fr谩gil equilibrio de la vida? Cuando decimos que el aumento promedio de la temperatura deber铆a mantenerse por debajo de los 2掳C (35.6掳F), nos comportamos como los encargados de la vida en la Tierra, no como una modesta especie. Es obvio que la regeneraci贸n de la tierra no depende de que asumamos un rol m谩s 芦limitado y consciente禄: depende de que asumamos una tarea inmensa, que se presenta como la verdad detr谩s de todo el palabrer铆o sobre la finitud y la mortalidad. 

Si tenemos que ocuparnos de la vida en el agua y en el aire, es precisamente porque somos lo que Marx denominaba 芦seres gen茅ricos禄, es decir, seres capaces de posicionarnos fuera de nosotros mismos, sobre nuestros propios hombros, y percibirnos como un momento menor de la totalidad natural. Evadirnos con la c贸moda modestia de nuestra finitud y nuestra mortalidad no es una opci贸n; es una falsa salida que conduce a la cat谩strofe. Como seres gen茅ricos, deber铆amos aceptar nuestro medioambiente en toda su complejidad, y esto incluye tanto aquello que solemos percibir como basura o contaminaci贸n, como aquello que no percibimos directamente por ser demasiado grande o min煤sculo (los 芦hiperobjetos禄 de Timothy Morton). 

Seg煤n Morton, ser ecologista 芦no se trata de pasar tiempo en una reserva natural pr铆stina, sino de valorar la maleza que se abre paso a trav茅s de una grieta en el asfalto, y luego el asfalto mismo. Eso tambi茅n es parte del mundo, y es parte de nosotros禄. 芦La realidad禄, escribe, 芦est谩 poblada de 鈥渆xtra帽os extra帽os鈥, cosas que son 鈥渃onocibles pero asombrosas鈥澛.

Esta extra帽a extra帽eza, nos dice Morton, es una parte irreductible de cada roca, 谩rbol, terrario, estatua de la libertad de pl谩stico, qu谩sar, agujero negro o mono tit铆 con los que nos topamos; al reconocerlo, dejamos de intentar dominar a los objetos y aprendemos a respetarlos en su complejidad. Mientras que los poetas rom谩nticos se entusiasmaban con la belleza y la sublimidad de la naturaleza, Morton reacciona frente a su rareza omnipresente; incluye en la categor铆a de lo natural a todo lo horrible, lo feo, lo artificial, lo da帽ino y lo perturbador.

El destino de las ratas en Manhattan durante la pandemia, 驴no es un ejemplo perfecto de esto? Manhattan es un ecosistema de humanos, cucarachas鈥 y millones de ratas. Cuando, en el punto m谩s 谩lgido de la pandemia, la cuarentena oblig贸 a cerrar los restaurantes, las ratas, que viven de su basura, perdieron su fuente de alimentaci贸n. La consecuencia fue una enorme hambruna: se observ贸 a muchas ratas que se com铆an a sus cr铆as. El cierre de los restaurantes, que cambi贸 los h谩bitos alimenticios de los humanos sin plantear ninguna amenaza seria contra su vida, fue una cat谩strofe para las ratas, esas ratas que son nuestras compa帽eras. 

Otro evento similar de la historia reciente podr铆a titularse 芦El compa帽ero gorri贸n禄. En 1958, cuando comenz贸 el gran salto adelante, el gobierno chino declar贸 que 芦las aves son animales del capitalismo禄 y puso en marcha una amplia campa帽a para eliminar a los gorriones, sospechados de consumir cada a帽o aproximadamente dos kilos de grano por cabeza. Entonces, destruyeron los nidos de los gorriones, rompieron sus huevos y mataron a sus pichones; millones de personas se organizaron y percutieron ollas y recipientes ruidosos para evitar que los gorriones descansaran en sus nidos y cayeran del cielo muertos de cansancio.

Los ataques mermaron la poblaci贸n de gorriones hasta un punto cercano a la extinci贸n. Sin embargo, en abril de 1960, las autoridades chinas se vieron obligadas a reconocer que los gorriones tambi茅n se com铆an un gran n煤mero de insectos del campo, motivo por el que luego de la campa帽a, en lugar de crecer, las cosechas de arroz se redujeron considerablemente: la exterminaci贸n de los gorriones perturb贸 el equilibrio ecol贸gico y los insectos, sin el control de los depredadores naturales, empezaron a destruir los granos.

Con todo, era demasiado tarde: sin gorriones, la poblaci贸n de langostas creci贸 descontroladamente y se convirti贸 en una plaga en todo el pa铆s, agravando otros problemas ecol贸gicos ocasionados por el gran salto adelante, como la deforestaci贸n y el abuso de venenos y pesticidas. Se supone que el desequilibrio ecol贸gico exacerb贸 la gran hambruna china, durante la que murieron millones de personas. El gobierno chino finalmente recurri贸 a la importaci贸n de un mill贸n de gorriones de Argentina para reponer su poblaci贸n.

De nuevo, 驴qu茅 deber铆amos hacer frente a esta situaci贸n insoportable, en la que debemos aceptar que somos una especie entre otras, pero al mismo tiempo asumir la pesada responsabilidad de actuar como encargados gen茅ricos de la vida en la Tierra? Dado que fracasamos al tomar otras salidas, tal vez m谩s f谩ciles 鈥攍a temperatura aumenta cada vez m谩s, los oc茅anos est谩n cada vez m谩s contaminados鈥, es probable que la 煤nica salida antes de llegar al final del camino sea una versi贸n de eso que alguna vez se llam贸 芦comunismo de guerra禄.

Hacer todo lo que est茅 a nuestro alcance

No tengo en mente aqu铆 una especie de continuidad o rehabilitaci贸n del 芦socialismo realmente existente禄 del siglo veinte, ni mucho menos la adopci贸n del modelo chino a nivel mundial. Pero pienso que la situaci贸n nos impone una serie de medidas. Cuando la supervivencia de todo el mundo 鈥攜 no solo de un pa铆s espec铆fico鈥 se vea amenazada, entraremos en un estado de emergencia belicoso que durar谩 al menos varias d茅cadas. Si queremos garantizar m铆nimamente las condiciones de nuestra existencia, ser谩 inevitable enfrentar desaf铆os inauditos, como el desplazamiento de cientos de millones de personas a causa del calentamiento global. 

La respuesta al domo de calor en EEUU y Canad谩 no pasa solo por asistir a las 谩reas afectadas, sino por atacar sus causas a nivel mundial. Y, como deja en claro la cat谩strofe en curso al sur de Irak, necesitaremos un aparato de Estado capaz de mantener un m铆nimo de bienestar para prevenir las explosiones sociales.

Con suerte, ser谩 posible hacerlo por medio de alg煤n tipo de cooperaci贸n internacional obligatoria y muy desarrollada, el control social y la regulaci贸n de la agricultura y de la industria, ciertos cambios en nuestros h谩bitos alimentarios (menos carne), un servicio de salud garantizado, etc. Si se analiza el asunto con m谩s detenimiento, est谩 claro que la democracia pol铆tica representativa no ser谩 suficiente. Ser谩 necesario combinar un poder ejecutivo mucho m谩s poderoso, capaz de reforzar los acuerdos a largo plazo, con la autorganizaci贸n popular a nivel local y con alguna instituci贸n internacional capaz de imponerse sobre los pa铆ses disidentes.

No estoy hablando de un nuevo gobierno mundial, pues una entidad de este tipo conllevar铆a una inmensa corrupci贸n. Y no estoy hablando de comunismo en el sentido de abolir los mercados: la competencia de mercado jugar谩 un rol importante, aunque estar谩 regulada y controlada por el Estado y la sociedad. Entonces, 驴por qu茅 utilizar el nombre 芦comunismo禄? Porque la tarea que se nos impone remite a cuatro de los aspectos t铆picos de un r茅gimen realmente radical. 

En primer lugar, est谩 el voluntarismo: los cambios que necesitamos no se fundan en ninguna necesidad hist贸rica; deber谩n realizarse en contra de la tendencia espont谩nea de la historia. Como dijo Walter Benjamin, tenemos que tirar del freno de emergencia para detener el tren de la historia. Luego, est谩 el igualitarismo: la solidaridad global, la atenci贸n sanitaria y un m铆nimo de dignidad para todo el mundo. Tambi茅n est谩n aquellos elementos que a ojos de los liberales tradicionales se presentan como el 芦terror禄. Algunas medidas tomadas durante la pandemia nos brindan buenos ejemplos: la limitaci贸n de muchas libertades personales y nuevos modos de control y regulaci贸n social. Por 煤ltimo, est谩 la confianza en la gente: todo estar谩 perdido sin la participaci贸n activa de la gente com煤n.

驴C贸mo seguir?

Todo lo que dije no surge de una visi贸n m贸rbida y dist贸pica: es la consecuencia de una valoraci贸n sencilla y realista de los dilemas que enfrentamos. Si no adoptamos esta v铆a, terminaremos en una situaci贸n totalmente delirante, como la que atraviesan ahora los EEUU y Rusia: con la excusa de que el gobierno debe funcionar en cualquier circunstancia, las 茅lites est谩n prepar谩ndose para sobrevivir en bunkers subterr谩neos gigantescos, capaces de albergar a miles de personas durante meses. En s铆ntesis, piensan que el gobierno deber铆a seguir funcionando aun cuando no queden personas vivas en el mundo sobre las cuales ejercer la autoridad. 

Que nuestras 茅lites pol铆ticas y empresarias est茅n prepar谩ndose para este escenario significa que la alarma est谩 sonando. Aunque la perspectiva de que los multimillonarios se muden a otro rinc贸n del universo no es realista, no podemos negar que los vuelos espaciales privados organizados por ciertos individuos 鈥擬usk, Bezos, Branson鈥 expresan la fantas铆a de escapar a la cat谩strofe que amenaza nuestra supervivencia en la Tierra. 驴Qu茅 nos espera a los que no tenemos ad贸nde ir?

CALPU




Fuente: Lahaine.org