November 13, 2020
De parte de La Haine
258 puntos de vista


Un Estado que se somete a tribunales, cortes o juntas arbitrales extranjeras en asuntos de orden p煤blico interno pierde su soberan铆a

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Ha sido creada una Escuela para candidatos a diputados en la Asamblea Nacional Legislativa, inaugurada por el Presidente Nicol谩s Maduro y por Jorge Rodr铆guez. Teniendo como educandos a futuros legisladores, y siendo as铆 que las leyes son desarrollo de la Constituci贸n, el pensum deber铆a incluir nociones jur铆dicas fundamentales sobre el tan frecuentemente ignorado concepto de Soberan铆a.

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Soberan铆a es el perpetuo y supremo poder de un cuerpo pol铆tico para darse sus propias leyes, aplicarlas con sus propios 贸rganos y decidir las controversias sobre dicha aplicaci贸n con sus propios tribunales. La palabra 鈥淪oberano鈥 deriva del lat铆n Super Anus, por encima de cualquier otro. Tras la ca铆da del Imperio Romano, prolifer贸 en Europa una multiplicaci贸n de peque帽os poderes: los de los se帽ores feudales, los de las ciudades, los de las Iglesias, los de los gremios. Estos poderes se pretend铆an independientes, pugnaba cada uno con los otros y superpon铆an sus competencias. El resultado era una perpetua guerra, que s贸lo se aplac贸 con la instauraci贸n de los soberanos Estados Modernos Nacionales, en los cuales un solo poder, una sola instancia decid铆a las controversias.

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Uno de los fundadores de la teor铆a de la Soberan铆a, Jean Bodin (1529颅-1596), la define como 鈥渆l poder absoluto y perpetuo de una Rep煤blica鈥. Poder Absoluto, porque no admite ning煤n otro por encima de 茅l. Perpetuo, porque se lo funda con intenci贸n de que perdure: no tiene lapso de caducidad ni vencimiento. La Soberan铆a se manifiesta mediante atributos, y el principal de ellos es el de legislar. Seg煤n Bodin: 鈥淓l primer atributo del pr铆ncipe soberano es el poder de dar leyes a todos en general y a cada uno en particular鈥. F谩cil es comprender que de 茅l se derivan los dem谩s atributos, pues de nada servir铆a al soberano sancionar leyes si aplicarlas o no aplicarlas depende de un poder ajeno. Y tampoco valdr铆a de nada legislar si tribunales de otros pa铆ses interpretaran como les pareciera las leyes o pudieran declararlas ileg铆timas. Son los mismos atributos que posteriormente Montesquieu designar铆a como poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial. La p茅rdida de cualquiera de ellos equivale a la de la soberan铆a, ya que, como puntualiza tambi茅n Bodin, 鈥渄el mismo modo que una corona pierde su nombre si es abierta o se le arrancan sus florones, tambi茅n la soberan铆a pierde su grandeza si en ella se practica una abertura para usurpar alguna de sus propiedades鈥.

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As铆, un Estado que se somete a tribunales, cortes o juntas arbitrales extranjeras en asuntos de orden p煤blico interno pierde su soberan铆a. Estos cuerpos for谩neos podr铆an sentenciar la ilegitimidad de los actos de los poderes p煤blicos: anular elecciones, deponer o designar mandatarios, declarar ileg铆timas sus leyes, arruinar al pa铆s asignando sus recursos a entes extranjeros o sentenci谩ndolo a pagar deudas inexistentes. Con ello desaparece tambi茅n la democracia: las decisiones fundamentales ser铆an adoptadas por 贸rganos del exterior, no elegidos por los nacionales ni responsables ante ellos.

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Resumimos: entregar a un poder for谩neo la potestad de legislar, aplicar las leyes o interpretar la correcta aplicaci贸n de ellas en materias de orden p煤blico interno es renunciar a la soberan铆a. No existe soberan铆a 鈥渓imitada鈥 ni 鈥渞elativa鈥: de la misma manera que una mujer no puede estar medio pre帽ada. Un cuerpo pol铆tico es soberano o no es. Es cuesti贸n que a partir de 1810 decidimos con la p茅rdida de m谩s de la tercera parte de nuestra poblaci贸n en una Guerra de Independencia que dur贸 catorce a帽os y destruy贸 tambi茅n nuestra econom铆a.

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Pero cada vez que los representantes de Venezuela han incurrido en abdicaciones de soberan铆a, el castigo ha sido tremendo. A una Junta cuyos miembros fueron designados por EEUU le confiaron el Laudo Arbitral sobre la Guayana Esequiba, y la perdimos 铆ntegramente. Inglaterra, Alemania e Italia se confirieron el derecho de reclamar a ca帽onazos supuestas acreencias de sus compa帽铆as contra nuestro pa铆s, y el resultado fue un sangriento y ruinoso bloqueo entre 1902 y 1903. A la Corte Interamericana de los Derechos Humanos de la OEA obsequi贸 nuestro pa铆s el derecho de vigilar y juzgar sobre las violaciones de 茅stos en Venezuela, y dicho organismo cuadruplic贸 las causas y sentencias en contra nuestra desde que se instaur贸 el gobierno bolivariano. Al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre las Inversiones (CIADI) le cedi贸 el poder de decidir las reclamaciones de las transnacionales contra nuestro Estado, y las perdimos pr谩cticamente todas. Carlos Andr茅s P茅rez entreg贸 en bandeja de plata al Fondo Monetario Internacional el soberano control de la econom铆a venezolana, y apenas le cost贸 la p茅rdida del poder para siempre tanto a 茅l como a su partido Acci贸n Democr谩tica. Caldera suscribi贸 el Primero de los Infames Tratados contra la Doble Tributaci贸n, que exoneran de pagar impuestos en Venezuela a empresas e individuos extranjeros, y tanto 茅l como su partido viajaron hacia el Monte del Olvido. La entrega de soberan铆a no perdona.

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Dicho lo anterior, me pregunto cu谩ndo vot茅 para que representantes elegidos con mi sufragio sancionaran una Constituci贸n que impide proteger nuestra econom铆a al estatuir que la inversi贸n extranjera tendr谩 las mismas condiciones que la nacional. Tampoco recuerdo haber autorizado a nadie para redactar una Ley Org谩nica de la Hacienda P煤blica Estadal que privatizaba r铆os, lagos y lagunas y permit铆a inmunizarse por contrato contra las alzas de impuestos; una Ley de Promoci贸n y Protecci贸n de la Inversi贸n Extranjera que confiere a 茅sta mayores privilegios que a la Nacional, y en general normas que convierten a las sentencias de nuestros tribunales en borradores a ser corregidos, enmendados o desechados a placer por jueces extranjeros. Estamos en la Soberana Rep煤blica Bolivariana de Venezuela, muchachos, no en el Estado Libre Asociado de Mu帽oz Mar铆n. Si as铆 lo entendeis, que la Patria y los votantes os lo premien; y si no, que os lo demanden.

La Haine




Fuente: Lahaine.org