September 16, 2021
De parte de Nodo50
289 puntos de vista


[Debate] Sobre “Acci贸n Directa Econ贸mica”, de Paul Mason

 

Imagen de portada ajena al art铆culo original.

SOBRE 鈥ACCI脫N DIRECTA ECON脫MICA鈥, DE PAUL MASON.

 

 

Hace cerca de un mes, el an贸nimo autor del libro 鈥淎cci贸n Directa Econ贸mica鈥, publicado por la editorial Descontrol, tuvo a bien responder p煤blicamente a una alusi贸n que hab铆a hecho a su obra en un art铆culo que criticaba el uso de las criptodivisas en los movimientos sociales por su relaci贸n con un mercado altamente especulativo.

Como considero que es necesario hacer p煤blicos y notorios los elementos de disensi贸n entre las posiciones de Paul Mason y las m铆as, ya que grandes pensadores del mundo libertario no dudaron en alabar su texto sin matizaciones o cr铆ticas esenciales, voy a responder a su menci贸n con un peque帽o an谩lisis del libro precitado. Un an谩lisis breve, pero pretendidamente claro. Los elementos de conflicto que veo en la obra de Mason van a ser expuestos abierta y, pretendo, respetuosamente, como es menester en un debate honesto entre militantes sociales.

En primer lugar, tengo que aclarar una cosa: no pienso debatir sobre las etiquetas espurias, aburridas y reiterativas que abundan en este tipo de intercambios de ideas en las redes. Desentra帽ar si yo soy 鈥渦n poco socialdem贸crata鈥, o si el an谩lisis de Mason es realmente 鈥渁narquista鈥 es algo que no tiene demasiado inter茅s. Ambos son vocablos producto de las luchas sociales de los siglos XIX y XX que han expresado los anhelos de millones de personas que no siempre pensaban o hac铆an lo mismo. Indudablemente, el vocablo 鈥渟ocialdem贸crata鈥 ha sido reclamado como propio por personajes tan dispares como Kautsky, Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero, Lenin (militante de la fracci贸n minoritaria o 鈥渂olchevique鈥 del Partido Obrero Socialdem贸crata Ruso), Rosa Luxemburgo o Albert Rivera. Las palabras 鈥渁narquista鈥 o 鈥渓ibertario鈥 han sido, tambi茅n, usadas para autodefinirse por personajes como Miguel Bakunin, 脕ngel Pesta帽a, Fernando S谩nchez Drag贸, Jos茅 Luis Rodr铆guez Zapatero o Steve Bannon. Poco podr铆amos aclarar si pretendemos debatir sobre la letra y no sobre la m煤sica y el esp铆ritu de esa canci贸n que solemos vincular con los proyectos de socializaci贸n y libertades.

En segundo lugar, pretendo ser honesto tambi茅n al reconocer que al empezar a leer el libro me gust贸. El an谩lisis de Mason sobre los usos sociales del Derecho Mercantil es interesante e innovador en el 谩mbito libertario. La visi贸n estrat茅gica de la posible aplicaci贸n desviada de las normas societarias representa un avance sobre las narrativas ortodoxas tradicionales. Aunque, quiz谩s, Mason se enamora demasiado de su argumento y no profundiza en las implicaciones de que dichas normas societarias son, tambi茅n, instrumentos 鈥渆statales鈥 para regular el intercambio mercantil en la sociedad capitalista, el simple hecho de que haga ver que existe un conflicto (un conflicto de clases) asociado a las formas de su uso efectivo en la realidad cotidiana, demuestra una voluntad de entender la realidad que va m谩s all谩 de la simple repetici贸n de consignas.

El primer error de Mason, en el resto del libro, es no aplicar esa misma mirada al la totalidad de las realidades sociales. Tan contradictorio, conflictivo y posible objeto de un uso desviado es el Derecho Mercantil como la escuela p煤blica o el sistema de seguridad social. Y, es m谩s, tan campo de batalla en su uso pr谩ctico resulta lo estatal como lo privado y descentralizado. El bitcoin como el euro.

El problema esencial de la obra de Mason, del que entiendo que se derivan el resto de sus errores, es su visi贸n del coraz贸n del conflicto social. Para Mason el meollo del enfrentamiento que se da en nuestra sociedad, la l铆nea de conflicto fundamental se ubica entre el Estado y las 鈥Asociaciones Libres鈥, definidas de la siguiente manera:

Las Asociaciones Libres renuncian a mandar y obedecer. No admiten autoridad por encima de ellas y se niegan a ejercerla.鈥 (p.36)

Sobre esta base anal铆tica el conflicto de clase, en el sentido que tradicionalmente le ha otorgado el pensamiento obrero a dicha expresi贸n, desaparece. La clase trabajadora no es un actor en la lucha social, que se desarrolla entre una minor铆a consciente de sus deseos de libertad y un aparato externo a lo social que no se sabe qu茅 intereses defiende, m谩s all谩 de un abstracto 鈥autoritarismo鈥. La lucha se desarrolla conforme al guion de una pel铆cula de cowboys, entre los 鈥渓ibres asociados鈥 y 鈥渓os agentes del sheriff鈥. El resto del mundo no tiene papel en la funci贸n, m谩s all谩 de adherirse a los postulados de unos u otros, que intercambian golpes y contragolpes, una actividad en la que Mason quiere introducir unas mayores dosis de sutileza.

Dejar el an谩lisis de clase fuera de la ecuaci贸n es lo que empuja a Mason a cometer sus mayores errores te贸ricos, pese a sus prometedores avances iniciales. Es sobre esta base que se puede entender que las acciones que las Asociaciones Libres desarrollan se justifican por sus efectos ben茅ficos para ellas, independientemente de sus efectos sociales para la clase obrera en su conjunto.

Especular con criptoactivos es prometedor. Yo, o mi Asociaci贸n Libre, podemos obtener ganancias con ello, dice Mason. Y como mi Asociaci贸n es la genuina representante de la libertad contra el mal, todo est谩 bien. Sin embargo, el efecto social sobre la clase trabajadora en su conjunto de los flujos desregulados de capitales (imposici贸n de pol铆ticas de austeridad, recortes sociales, desmantelamiento de los servicios p煤blicos, compra de vivienda p煤blica por los fondos buitre, etc.) desaparece para la mirada incompleta de Mason.

Eso le lleva a una cr铆tica despiadada de los servicios p煤blicos, que no tiene en cuenta la realidad efectiva del conjunto de la clase trabajadora, para la que constituyen el 煤ltimo salvavidas frente a la barbarie ultraliberal. Desmintiendo sus primeras intuiciones (que lo estatal es tambi茅n un 谩mbito posible para el conflicto de clases, como la propia normativa mercantil) Mason llega a afirmar en su respuesta a mi art铆culo que:

El cuento de que no pagar impuestos es insolidario s贸lo enga帽a a los que no conocen (ni siquiera conciben) la posibilidad de la autogesti贸n de hospitales, carreteras o escuelas鈥.

Indudablemente la situaci贸n real de clase trabajadora de nuestro pa铆s es, en estos momentos la siguiente: 驴Hospitales autogestionados? Ninguno. 驴Carreteras autogestionadas? Ninguna. 驴Escuelas autogestionadas? Algunas, muy meritorias, pero en las que hay que pagar una matr铆cula que mucha gente no se puede permitir. 驴Cu谩l es el efecto social, entonces, de una pol铆tica destinada a diseminar la idea de que no pagar impuestos es bueno? Expandir la miseria, hacerse eco de las necesidades y opiniones de los grandes especuladores capitalistas y alejarse definitivamente de las grandes masas de poblaci贸n trabajadora que entienden, con bastante raz贸n, que los servicios p煤blicos son una forma imperfecta de salario indirecto que tienen que defender.

La posibilidad de una reconducci贸n colectivista de los servicios p煤blicos, para convertirlos en servicios del com煤n, por la v铆a de los avances en la autogesti贸n de sus estructuras y la participaci贸n amplia de las comunidades y los usuarios, queda fuera de foco para Mason, preocupado, en este caso, 煤nicamente en deslindar los campos entre la minor铆a activista y el enemigo, dejando fuera de la ecuaci贸n, o a煤n peor en el campo enemigo, a la casi totalidad de la poblaci贸n trabajadora.

Esta comprensi贸n reduccionista del conflicto social se filtra tambi茅n en los l铆mites que Mason muestra a la hora de entender la brutal crisis ecol贸gica que encaramos. De nuevo, las criptos pueden ser buenas para mi Asociaci贸n Libre, pero sus efectos nocivos ecol贸gicos desaparecen del foco, porque la colectividad, la clase obrera y sus necesidades, est谩 fuera de la pantalla donde se desarrolla el conflicto. Esa es la esencia ultraliberal de muchos de los textos que, sin duda, ha le铆do Mason para fundamentar su libro: 鈥渓a sociedad no existe鈥, como dec铆a Margaret Thatcher, 鈥s贸lo veo individuos鈥. O, en su caso, grupos de individuos asociados para la autogesti贸n sin ligaz贸n con lo que les rodea.

Y eso contamina, tambi茅n, la propuesta pr谩ctica, declaradamente 鈥ilegalista鈥, del libro. Mason propone 鈥渓a programaci贸n de la ruina (la insolvencia)鈥, 鈥渆l desv铆o de subvenciones鈥, 鈥el absentismo funcionarial鈥, y toda una panoplia de supuestas soluciones semejantes. No se explican, por supuesto, a los lectores y lectoras, los problemas pr谩cticos que comporta la llamada 鈥muerte civil鈥 (pasar a las bases de datos de morosos, continuar con deudas por d茅cadas, ver embargados los sueldos y las viviendas, etc.). Tampoco se les explica que la insolvencia es vista generalmente como un problema personal, en este caso fruto de una decisi贸n personal, y que nada obliga a la solidaridad con el insolvente seg煤n van transcurriendo los a帽os y los grupos informales se descomponen, y se pasa de una 鈥interesante bohemia juvenil鈥 a una marginalidad brutal.

Porque se propone una l铆nea de acci贸n orgullosamente ultraminoritaria, sin reparar en sus consecuencias para quienes la implementen, en lugar de la participaci贸n en las luchas de masas de la clase trabajadora, que implica muchas veces la posibilidad de acoger a las v铆ctimas de la represi贸n en el colch贸n social generado por la simpat铆a colectiva con sus acciones. Hay muchos 鈥渋legalismos鈥 posibles, pero s贸lo son vivibles y socialmente justos los que se articulan directamente con las luchas, las necesidades, los anhelos y los deseos de las grandes multitudes obreras. Como me dijo hace muchos a帽os un gran militante: 鈥渟i tienes que explicar a la gente por qu茅 has hecho una determinada acci贸n, lo m谩s probable es que no deber铆as haberla hecho鈥.

Dejemos aqu铆 la cr铆tica del texto de Paul Mason. Acabemos con una verdad que siempre ha de ser resaltada: pese a todo lo escrito, hemos de agradecer al autor an贸nimo de 鈥淎cci贸n Directa Econ贸mica鈥 que se haya preocupado lo suficiente del estado del mundo para dar su opini贸n p煤blicamente. En gran medida, no compartimos dicha opini贸n. Pero no olvidemos que un debate es una muestra de respeto.

 

 

Jos茅 Luis Carretero Miramar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Fuente: Briega.org