July 20, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
319 puntos de vista


Antes de opinar sobre Cuba, de la situaci贸n que se vive en la isla, conviene advertir del desconocimiento personal respecto a muchas de las cosas que all铆 suceden. Pero m谩s que a equivocarse, que dicen es de humanos, a lo que hay que tener miedo es a levantar las iras de quienes no tienen ninguna duda de que el gobierno de La Habana act煤a siempre en beneficio de su pueblo y si en algo falla es por culpa del acoso capitalista.

Es tal la rotundidad de esta cruzada contra cualquier voz cr铆tica que no estar谩 de m谩s jurar o prometer que no se trabaja para la CIA, que se condena sin paliativos a todos los estados represores del mundo y que apreciamos las incipientes medidas que adoptan los gobiernos populares de Am茅rica Latina para redistribuir la riqueza en sus pa铆ses.

Dejado esto claro y sabiendo que las cosas no son exclusivamente blancas o negras, se supone que ya podemos opinar sobre las protestas habidas en Cuba. Porque, masivas o minoritarias, se han producido en esa isla (aunque haya circulado alguna foto de Egipto o de Catalu帽a) y hasta el presidente D铆az-Canel as铆 lo ha reconocido. Incluso ha llegado a considerar que algunas de las reclamaciones de los manifestantes son justas.

Estamos ya en tiempo de pr贸rroga de lo que durante muchos a帽os fue la verdad oficial e incuestionable de la izquierda. Pobre del intelectual o artista que osara discrepar de las err谩ticas pol铆ticas de la todopoderosa URSS o de sus estados sat茅lites, porque autom谩ticamente entraba en la categor铆a de traidor a la revoluci贸n proletaria y lacayo del imperialismo occidental. Poco importaba que la personalidad ca铆da en desgracia tuviera una dilatada trayectoria de compromiso social y que sus opiniones estuvieran contrastadas por la cruda realidad que se viv铆a en los para铆sos de la clase obrera: su nombre ser铆a tachado de la lista de intelectuales del pueblo y sus obras descalificadas sin piedad.

Estas t谩cticas estalinistas las sufrieron George Orwell (odiado por su famosa Rebeli贸n en la granja), Mijail Bulg谩kov (autor de El maestro y Margarita) y Jorge Edwards (defenestrado tras publicar Persona non grata), por poner solo unos ejemplos, aunque hubo muchas m谩s v铆ctimas. En cuanto Mosc煤 daba la orden toda la intelectualidad af铆n a la III Internacional se pon铆a a calumniar la figura y la obra del autor ca铆do en desgracia por discrepar de esa inventada verdad oficial, donde el Partido siempre ten铆a raz贸n y cualquier atrocidad se justificaba en nombre de la dictadura del proletariado鈥 aunque no eran precisamente proletarios los que dictaban esas condenas al ostracismo.

Hoy el PCUS ya no puede ejercer ese control sobre las vanguardias culturales y art铆sticas, aunque no hay que menospreciar la influencia que autores marxistas siguen teniendo en el mundo universitario, en las ciencias sociales y en la interpretaci贸n de los hechos fundamentales de la historia reciente. Sin ir m谩s lejos, y siendo el PCE una fuerza minoritaria en la II Rep煤blica Espa帽ola, es su versi贸n partidista de la revoluci贸n social de 1936 la que se sigue tomando todav铆a como referencia en las aulas.

Muy recientemente hemos tenido algunos ejemplos m谩s de esa forma tendenciosa de informar u opinar sobre aspectos de la actualidad. Voces muy activas en medios y en las redes sociales, que no se callan una cuando conocidos personajes de la derecha emiten alguna de sus burradas habituales, enmudecen cuando el gobierno te贸ricamente de izquierdas y los supuestos sindicatos de clase firman acuerdos para empeorar las pensiones o para deshacerse de miles de trabajadores interinos de las diferentes administraciones p煤blicas.

No negar茅 que hay un tipo de medios comerciales que, volviendo al caso de Cuba, exageran y manipulan cualquier informaci贸n que les sirva para atacar al gobierno de La Habana y que nunca han contado ni contar谩n los avances logrados tras la revoluci贸n. Tampoco creo que nadie vaya a negar a estas alturas la ausencia de libertad de prensa en los pa铆ses del desmoronado bloque socialista.

Y puesto que hay tantos intereses enfrentados y tanta manipulaci贸n informativa, sugiero que diversifiquemos las fuentes, que busquemos informaci贸n directa e independiente y que nunca demos toda la credibilidad a una de las partes; en el caso de Cuba y en cualquier otro conflicto.

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Fuente: Cgt-lkn.org