November 16, 2020
De parte de La Haine
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鈥溌縔 qu茅 contemplar谩n los hombres futuros cuando miren los ojos de los poetas muertos?鈥 Carlos Gonz谩lez

Esta pregunta, dentro de un mural, era la que ve铆amos todos los d铆as de clase cuando nos acerc谩bamos a la Facultad de Econ贸micas de la Complutense, en el campus de Somosaguas. Estaba a la altura del primer piso, en el edificio Prefabricado, encima del sobre techado que recorr铆a las entradas. Estaba en la primera parada de los autobuses que ven铆an desde Madrid.

Carlos Gonz谩lez era estudiante de la vecina Facultad de Psicolog铆a, la otra facultad expatriada en Somosaguas, cerca del pueblo de Humera, donde descansaba y vigilaba, perm铆taseme la licencia, la bofia.

Era el a帽o 1976. Sin democracia, en el periodo que se prolongaba tras el fallecimiento en la cama del dictador con todos los aparatos franquistas vivos y coleando. Exist铆a una confraternizaci贸n de polic铆a, guerrilleros de cristo rey, brigada pol铆tico y social y jueces que se mantendr铆a durante muchos a帽os, muchos,鈥

En la Facultad de Econ贸micas estaba perenne el problema de los Profesores No Numerarios, los PNNs que reclamaban una estabilidad laboral, con lo que la inexistencia de clases se compensaba con lecturas y autodidactismo. Hab铆a un grupo numeroso de estudiantes movidos por la causa de la libertad y hasta de aprender e, incluso, de cambiar las cosas para el com煤n.

En esas circunstancias, el curso te贸ricamente empezar铆a en octubre. Un grupo de esos estudiantes, de forma concertada, ya ten铆amos un plan para compaginar las ganas de divertirnos, dar un cante a la carpetovet贸nica autoridad universitaria y crear mensajes alternativos, fueran libertarios o rojos.

Foto: archivodelatransicion.es

En el curso pasado, se hab铆a montado por el voluntarismo del Partido del Trabajo/Joven Guardia Roja y arrastrando al PCE 鈥損or lo menos esa es mi visi贸n-, el Festival de los Pueblos Ib茅ricos en la Universidad Aut贸noma de Madrid. Fue un festival donde todos los cantautores -o todos los que se pudieron arrejuntar-, uno por lo menos de cada actual m谩s o menos autonom铆a, pudieron cantar. Un hito de libertad. Fue una fiesta, rodeada de polic铆as. El caso es que la pantalla formal que lo organizaba eran las diferentes asociaciones culturales universitarias, 驴la FACUM?. Se pagaba entrada y el servicio de orden (la primera vez que o铆a esa expresi贸n y funci贸n) estaba compuesto por los miembros de las diferentes asociaciones universitarias y mucho rojerio. La recaudaci贸n y pagos correspondi贸, por lo que s茅, a la asociaci贸n de econ贸micas de la complu., una concesi贸n porque hay la creencia de que los economistas entendemos algo de n煤meros y contabilidad y, en particular, a un amigo que acababa el quinto curso, ligado al PCE 鈥搉o s茅 si lo era- segunda concesi贸n para que ese festival fuera adelante. Pepe, se llama ese compa帽ero, me dio los trastos de los dineros al acabar el curso, sin mayor formalidad. 隆Qu茅 tiempos! Entonces, se convoc贸 una reuni贸n de las asociaciones culturales y, frente a una posici贸n minoritaria de mantener la bolsa para otro festival, se decidi贸 repartir las peras y as铆 se hizo a partes iguales, 25.000 pesetas de aquellos tiempos.

El curso iba a empezar

El 27 de septiembre de 1976, era el aniversario de los 煤ltimos fusilamientos de Franco, su gobierno y el pr铆ncipe Juan Carlos. La gente que se mov铆a en la 贸rbita sobre todo del PCE marxista leninista (PCE m-l) convoc贸 una manifestaci贸n de protesta y memoria por un lado y para reivindicar la amnist铆a por otro. Carlos Gonz谩lez, seg煤n un amigo com煤n 鈥搚o no conoc铆 a Carlos-, era uno de los que estaba en la movida, comprometido con la lucha por la libertad. En esas 茅pocas, lo 煤nico que estaba 鈥榦rganizado鈥 era pr谩cticamente el primer salto, asaltar la calzada, parar el tr谩fico y, en su caso, atravesar coches, gritar consignas, esperar a que viniera la poli y despu茅s, cada cual buscarse la vida e intentar no ser detenido.

Lo que ocurri贸 ya es parcialmente conocido. Del salto inicial, la calle Alcal谩-Cibeles a la altura de los metros del Banco de Espa帽a, se pas贸 a Barquillo y otras calles. En el grupo de Carlos Gonz谩lez, unas 150 personas, dos o tres individuos, al grito de cristo rey, sacaron sus pistolas, dispararon 4 o 6 tiros; se encontraron varios casquillos. Uno de los disparos, por la espalda, a menos de un metro de distancia, le destroz贸 un ri帽贸n y perfor贸 los intestinos, provocando una hemorragia interna. El v铆a crucis de Carlos, tras la herida, con una acompa帽ante, empez贸 cogiendo un taxi que se neg贸 a llevarle a un sitio diferente a la Puerta del Sol, donde estaba la Direcci贸n General de Seguridad, la DGS. De ah铆, cogieron otro taxi hasta el final de la calle Fuencarral, donde viv铆a su novia y una amiga. No quer铆an ir a un hospital por miedo a ser detenido. El padre de la amiga, m茅dico, viendo la gravedad, avis贸 a la polic铆a y fue llevado al hospital, donde falleci贸 a pesar de extraerle una bala y hacerle transfusi贸n de sangre. Las personas presentes en la casa fueron llevadas a la DGS por la polic铆a, donde las recibi贸 de forma chulesca Billy el Ni帽o que se atemper贸 al saber que no eran detenidos, y despu茅s de su declaraci贸n, dado que no pod铆an aportar datos significativos, soltadas, excepto la novia que estuvo retenida hasta la ma帽ana siguiente. Testigos de los disparos incluso hicieron retratos robot de los pistoleros. Un a帽o despu茅s, el padre de Carlos Gonz谩lez Mart铆nez, antiguo miembro de la Divisi贸n Azul, publicaba en la revista Triunfo una carta reclamando a las autoridades policiales que aclararan los hechos. No se aclar贸 nunca nada. A Billy el Ni帽o, ese polic铆a torturador, se le felicit贸 por sus acciones frente a los disturbios de ese a帽o. Los casquillos encontrados de los disparos (7,65 y 9 mm) no fueron nunca cotejados con otros casquillos de otros incidentes y asesinatos, ni con los de los abogados de Atocha, cercano en el tiempo.

Carlos era un chaval comprometido. Es p煤blico que durante su mili perteneci贸 a los Comit茅s de Soldados 鈥揷landestinos, como todo en esos a帽os- que serv铆a para advertir a soldados rojos de que fueran prudentes, que los mandos les vigilaban. Andaba en el aura de esa izquierda, a la izquierda del PCE.

El curso iba a empezar y ten铆amos un compa帽ero asesinado.

脡ramos un grupo de los aut贸nomos. Decidimos plantear el boicot en la matriculaci贸n de las mar铆as, religi贸n, gimnasia y 驴esp铆ritu nacional? Enrique, 鈥榚l gorras鈥, propuso, adem谩s, hacer murales en la facultad. Ten铆amos dinero. Compramos pintura y brochas. La gente de la Asociaci贸n de Artistas Pl谩sticos, ligados al PCE, pero tambi茅n a la ORT, cogi贸 el testigo y prepar贸 murales espec铆ficos. Al principio, de forma t铆mida, despu茅s con desbordamiento, se pintaron por parte de nosotros los estudiantes, plenos de todas las hormonas, con mayor o menor fortuna art铆stica, ideol贸gica y l煤dica los seis edificios de econ贸micas y parte del de psicolog铆a. Hasta las escaleras que iban de un aparcamiento al edificio del decanato fueron pintadas con una se帽al de descanso intermedio, ir贸nicamente dedicada al decano y su secretario Bote.

Recuerdo como se cogieron, sin miramientos, las escaleras m贸viles de mantenimiento de la facultad que llegaban a las m谩s altas alturas de los edificios y con ellas se pintaron los murales.

El mural de Carlos Gonz谩lez del prefabricado fue uno de los primeros en comenzar. No recuerdo el nombre del pintor que lo hizo, pero la idea fue hacer con su boceto, un grabado. Despu茅s, se hizo otro mural dedicado a 茅l en el decanato de Econ贸micas.

Foto. Federico Romero

Nos enteramos que siempre estaba escribiendo poemas y que ten铆a, en el momento de su asesinato, un poema en sus bolsillos. Eso propici贸 que el Gorras hablase con Ram贸n Akal, al que conoc铆a, para editar un libro de poemas de Carlos.

Los murales a los que pusimos barniz 隆lo que daban de s铆 las 25.000 pesetas!, duraron a la intemperie varios a帽os, hasta que alguien decidi贸 limpiar y borrar la memoria. Mientras estuve en la facultad, siempre miraba el mural del prefabricado.

En su d铆a, hubo una revista de arte que reprodujo muchos de los murales que se hicieron, Lenin vendiendo casta帽as, uno del S谩hara -y su derecho a la libertad-, siluetas de polic铆as con la porra y neandertal, etc. Pero con tantas mudanzas que ha habido se perdi贸. No hab铆a internet para que fuese ese almac茅n de textos e im谩genes. En esos tiempos, sin m贸viles, nadie ten铆a c谩maras fotogr谩ficas y tambi茅n despreci谩bamos por su fragilidad todo lo que hac铆amos. No hay archivos de los textos que escribimos. M谩s de 40 a帽os despu茅s, gracias a Federico Romero, hemos recuperado algunas de las im谩genes de esos a帽os.

Siempre me ha perseguido la frase verso de Carlos Gonz谩lez, 鈥溌縔 qu茅 contemplar谩n los hombres futuros cuando miren los ojos de los poetas muertos?鈥. Hice el prop贸sito de no olvidar la frase. De mantener la pregunta y darme una respuesta. Tengo varias respuestas a esa pregunta. Mirando la foto del mural, viendo los ojos de Carlos, al que no conoc铆, le responder铆a, camarada, colega, amigo, todav铆a nos queda hacer mucho para mejorar la vida del com煤n y ojal谩 que tengamos y demos amor, pero queda seguir formulando tu pregunta, el seguir haci茅ndonosla, el para qu茅 la existencia, el poder mantener tu mirada y darte las gracias por lograr, frente a tu vida joven truncada, el haber puesto esa pregunta en nuestras vidas.

Santiago Gonz谩lez Vallejo. Economista

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Fuente: Lahaine.org