May 14, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Por Isa├şas Barre├▒ada

Si Israel no mueve ficha, Espa├▒a deber├şa tomar urgentemente medidas diplom├íticas firmes y contundentes.

Palestina ha vuelto a las portadas de los peri├│dicos y a los telediarios. Nos llega de nuevo im├ígenes de los bombardeos Gaza, de la violencia de los colonos israel├şes para desalojar a los habitantes del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusal├ęn, del asalto policial a la mezquita Al Aqsa, de las manifestaciones provocadoras de radicales sionistas por la Ciudad vieja de Jerusal├ęnÔÇŽ Y en todo ese marem├ígnum de provocaciones y violencia, sigue interpel├índonos muy directamente el caso de una conciudadana espa├▒ola secuestrada desde hace un mes por las fuerzas israel├şes de ocupaci├│n. En la madrugada del 13 de abril una veintena de soldados israel├şes entraron en una casa de Beit Sahur, una peque├▒a ciudad palestina al sur de Jerusal├ęn, y se llevaron detenida a la ciudadana espa├▒ola Juana Ruiz S├ínchez.

Nuestra amiga Juani vive en Palestina desde hace m├ís de 30 a├▒os donde ha formado una familia hispano-palestina. Trabaja para una organizaci├│n popular palestina llamada Comit├ęs de Trabajo de la Salud (Health Work Committees) que es sin duda una de las principales redes de salud primaria en los territorios ocupados, complementando la labor del Ministerio palestino de Salud. En la HWC Juani es, desde mediados de los noventa, la encargada de la gesti├│n de proyectos y la b├║squeda de financiaci├│n externa, en particular en Espa├▒a. La conocen decenas de ONG espa├▒olas, comit├ęs de solidaridad y agencias regionales de cooperaci├│n. Durante m├ís de veinte a├▒os sus frecuentes visitas a Espa├▒a han sido la ocasi├│n para que diera charlas y entrevistas. Por la casa de Juana y El├şas Rishmawi en Beit Sahur, han desfilado decenas de delegaciones espa├▒olas que han visitado los territorios ocupados palestinos.

Juana fue llevada a una c├írcel en territorio israel├ş. Sus abogados y el propio Consulado General de Espa├▒a en Jerusal├ęn tardaron varios d├şas en poder comunicar con ella. Ha comparecido varias veces antes el juez de un tribunal militar y s├│lo veinte d├şas despu├ęs de su detenci├│n se le comunicaron los cargos: ┬źparticipar en actividades de una organizaci├│n ilegal┬╗, ┬źformar parte de la junta directiva de una organizaci├│n ilegal┬╗, ┬źrecibir e introducir dinero en los territorios palestinos┬╗ y ┬źrecibir dinero con falso prop├│sito┬╗. No deja ser parad├│jico que una fuerza ilegal de ocupaci├│n califique de ÔÇťorganizaci├│n ilegalÔÇŁ a una organizaci├│n popular palestina, en territorio palestino y con estatus palestino. Adem├ís Beit Sahur es territorio supuestamente bajo autoridad palestina; los israel├şes no deber├şan penetrar en esas localidades, no tienen competencia; la detenci├│n fue una violaci├│n de los acuerdos. Obviamente su caso ha generado una vasta ola de protesta; miles de personas y centenares de organizaciones e instituciones han suscrito llamamientos por su liberaci├│n.

Esto ilustra la realidad cotidiana de los palestinos bajo ocupaci├│n y las pol├şticas del ocupante israel├ş. Estas detenciones arbitrarias, la aplicaci├│n de ordenes militares a civiles y la persecuci├│n de los activistas palestinos son habituales. Israel ocupa ilegalmente Cisjordania y Gaza desde 1967 y a pesar de haber suscrito la Cuarta Convenci├│n de Ginebra, no asume su obligaci├│n de aplicarla en los territorios palestinos. Este es un caso totalmente an├│malo y extraordinario de ocupaci├│n de larga duraci├│n, en el que se viola sistem├íticamente el derecho internacional humanitario, dando lugar a numerosas formas de violencia diaria.

Al igual que otros colegas detenidos las semanas previas, se acusa a Juana de captar fondos en el exterior para una organizaci├│n (HWC) que estar├şa ligada a un grupo pol├ştico, el Frente Popular para la Liberaci├│n de Palestina (FPLP), que Israel considera terrorista. Para Israel, la organizaci├│n de salud servir├şa para desviar recursos al partido. Cualquiera que conozca un poco la cuesti├│n palestina sabe que, desde la primer Intifada, a finales de los a├▒os ochenta, en Cisjordania y Gaza se crearon centenares de organizaciones de salud, desarrollo agr├şcola, educaci├│nÔÇŽ a modo de estrategia de resistencia no violenta y de desconexi├│n de la ocupaci├│n. La labor de estas organizaciones populares fue esencial en esos a├▒os para prestar servicios a la poblaci├│n palestina bajo ocupaci├│n. La mayor parte de ellas, y de manera especial las m├ís grandes, estaban ligadas a las principales fuerzas pol├şticas palestinas. Y nunca fue un problema. Los donantes internacionales, y el gobierno espa├▒ol a partir de 1991, financiaron a esas organizaciones de manera directa o trav├ęs de ONG. Con la puesta en marcha del proceso de Oslo (1993) y la creaci├│n de la Autoridad Palestina a modo de proto-estado, una parte de esa ayuda internacional se reorient├│ a la cooperaci├│n oficial bilateral, pero el sector asociativo sigui├│ siendo muy importante. De esas organizaciones provienen muchos de los actuales dirigentes pol├şticos palestinos y miembros del gobierno.

La HWC ha sido probablemente una de las organizaciones palestinas que m├ís ayuda espa├▒ola han recibido en los ├║ltimos 25 a├▒os. Decenas de ONG espa├▒olas, de todo color y orientaci├│n, han trabajado con esta entidad, utilizando fondos del gobierno central, comunidades aut├│nomas y municipios de todo el pa├şs [v├ęanse las memorias anuales de la HWC, disponibles en la red]. Numerosos programas de salud primaria, centros de salud en aldeas, dispensarios m├│viles, programas en la ciudad vieja de Jerusal├ęn, el hospital Al Awda en GazaÔÇŽ se hicieron realidad y siguen funcionando hasta hoy gracias a la cooperaci├│n procedente de Espa├▒a. En gran medida fue el resultado del trabajo de hormiguita de Juana y otros compa├▒eros palestinos. ┬┐Acaso en 25 a├▒os los donantes espa├▒oles no sab├şan las afinidades pol├şticas de las ONG palestinas? ┬┐Es cre├şble que el seguimiento y control de los recursos de la cooperaci├│n espa├▒ola haya sido incapaz de detectar el desv├şo de fondos para otros fines? El problema no es ese. Israel busca que la comunidad de donantes (agencia multilaterales y nacionales, Uni├│n Europea, ONG internacionales) dejen de apoyar a las organizaciones populares palestinas porque son una pieza central en la resistencia civil al ocupante que evita el ├ęxodo y combate la desarabizaci├│n. Y nada m├ís f├ícil que acusar a las ONG palestinas de apoyo a organizaciones terroristas, y de c├│mplices a sus financiadores y socios en el exterior.

Desde hace a├▒os el gobierno israel├ş ha venido promoviendo una campa├▒a de persecuci├│n y de criminalizaci├│n de las organizaciones palestinas, especialmente de aquellas que prestan servicios en lugares sensibles y denuncian la situaci├│n a nivel internacional. La entidad israel├ş NGO-MONITOR se dedica desde 2002 a recopilar informaci├│n sobre quienes financian a organizaciones palestinas e israel├şes progresistas, y a publicar unos infumables informes que difunde a nivel internacional. Para ellos cualquier proyecto con palestinos es supuestamente una financiaci├│n dirigida a fomentar el antisemitismo y apoyar a grupos anti israel├şes y terroristas. En Espa├▒a hemos tenido nuestra porci├│n. En 2013 NGO-MONITOR public├│ un primer informe titulado Spanish government funding for NGOs: 2009-2011. Assessing transparency, accountability and impact on Israel, elaborado por Soeren Kern [miembro del neoconservador Grupo de Estudios Estrat├ęgicos -GEES-, dirigido por Rafael Bardaj├ş, entonces en el PP y hoy en VOX]. Un segundo informe, igual de parcial e incompleto, fue publicado por NGO-MONITOR y ACOM en ingl├ęs y espa├▒ol en 2017, titulado Financiaci├│n espa├▒ola a ONGs en el conflicto ├írabe israel├ş, en el que se denunciaba a toda la cooperaci├│n espa├▒ola y ya se apuntaba una identificaci├│n entre la HWC y la izquierda palestina. ACOM, una pseudo asociaci├│n furibundamente pro-israel├ş, ha sido la caja de resonancia en Espa├▒a de estos informes y ha organizado sesiones de denuncia a trav├ęs del Intergrupo parlamentario de Amistad Hispano-Israel├ş. Afortunadamente, dado su escasa rigurosidad, pasaron sin pena ni gloria y no tuvieron ├ęxito en torpedear la cooperaci├│n no gubernamental con Palestina.

El gobierno de Israel se encuentra en una situaci├│n delicada, nunca ha tenido peor imagen a nivel internacional. La amenaza existencial al proyecto sionista ya no proviene s├│lo de enemigos vecinos o del movimiento de liberaci├│n palestino sino tambi├ęn de las redes transnacionales que denuncian sus pol├şticas, ponen en evidencia el sistema de apartheid y recuerdan el car├ícter colonial del proyecto sionista. El Ministerio israel├ş de Asuntos Estrat├ęgicos es el encargado de promover las operaciones de propaganda y de presi├│n contra los grupos que, a nivel internacional, cuestionan las pol├şticas israel├şes. Las embajadas israel├şes tienen instrucciones concretas para actuar. En este marco la campa├▒a popular global por el Boicot, las Sanciones y las Desinversiones (BDS), inspirada en la lucha pac├şfica antirracista en Sud├ífrica, se ha convertido en un peligro estrat├ęgico para Israel.

Por eso vincular a las organizaciones sociales palestinas con grupos pol├ştico-militares de la resistencia palestina es un recurso f├ícil y de alto impacto. Israel etiqueta como organizaci├│n terrorista al Frente Popular para la Liberaci├│n de Palestina y a otras organizaciones pol├şticas palestinas. A su vez, el Consejo de la Uni├│n Europea, en su m├ís que discutible lista de organizaciones terroristas, tambi├ęn incluye a FPLP, dando lugar a una situaci├│n surrealista e incoherente: el Frente es un integrante de la OLP, con qui├ęn la Uni├│n Europea tienen relaciones plenas.

Palestina es un pa├şs prioritario en la pol├ştica exterior de Espa├▒a, tanto en materia pol├ştico-diplom├ítica como en cooperaci├│n. Enormes montos de ayuda han sido canalizados al gobierno palestino y a las organizaciones populares. Espa├▒a apoya el establecimiento de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza aunque, hasta el d├şa de hoy no se haya atrevido a dar el paso del reconocimiento oficial [en noviembre de 2015 Pedro S├ínchez declaraba: ÔÇťReconoceremos al Estado palestino cuando sea presidente del GobiernoÔÇŁ]. Confiemos en que el Ministerio espa├▒ol de Asuntos Exteriores y la Uni├│n Europea sean conscientes de que el caso de Juana Ruiz es un ataque por parte de Israel a la cooperaci├│n espa├▒ola y europea con el pueblo palestino, en particular a trav├ęs de Organizaciones No Gubernamentales europeas y palestinas.

Israel quiere torpedear la solidaridad, impedir las visitas a los territorios ocupados, amedrentar a los activistas, acabar con las flotillas de la libertad que rompen el cerco a Gaza, acallar las campa├▒as de denuncia contra las empresas que act├║an bajo ocupaci├│nÔÇŽ. y a la postre, provocar que los gobiernos y la UE suspendan la financiaci├│n a las organizaciones sociales palestinas. Con el trabajo comunitario, de educaci├│n, de salud o de defensa de los derechos humanos, los palestinos resisten d├şa a d├şa la ocupaci├│n y la limpieza ├ętnica. No podemos aceptar que se imponga el delito de solidaridad con la resistencia civil y pac├şfica a la ocupaci├│n.

El caso de Juana Ruiz es tan importante como el de sus compa├▒eros del HWC u otros activistas detenidos arbitrariamente. Pero para la ciudadan├şa espa├▒ola es la ocasi├│n de exigir un cambio radical en las relaciones bilaterales entre Espa├▒a e Israel. Juana debe ser liberada de inmediato porque el ocupante israel├ş no tiene legitimidad para detenerla ni juzgarla. Estas pr├ícticas corresponden aun r├ęgimen que claramente puede ser calificado de apartheid, como han recordado recientemente las organizaciones de derechos humanos BÔÇÖtselem y Human Rights Watch. La gran cat├ístrofe palestina (nakba) ocurrida hace 73 a├▒os, y que se conmemora dentro de unos d├şas, no concluy├│, sigue d├şa a d├şa ante la pasividad de la comunidad internacional.

Basta de contemplaciones. Si Israel no mueve ficha, Espa├▒a deber├şa tomar urgentemente medidas diplom├íticas firmes y contundentes. Y recordemos que la solidaridad no s├│lo es un derecho de los ciudadanos sino tambi├ęn una obligaci├│n de los estados, establecida en declaraciones internacionales, resoluciones de Naciones Unidas y dict├ímenes de la Corte Internacional de Justicia, para contener e impedir la violaci├│n del derecho internacional por un r├ęgimen colonial y ocupante.

Isa├şas Barre├▒ada @IBarrenada, es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Es coautor del libro Entre Espa├▒a y Palestina. Revisi├│n cr├ştica de unas relaciones. Barcelona, Bellaterra, 2018.

Fuente: https://nuevatribuna.publico.es

Tomado de: https://www.resumenlatinoamericano….




Fuente: Grupotortuga.com