May 31, 2022
De parte de Acracia
64 puntos de vista
Ya hemos hablado en otras ocasiones del 芦determinismo social禄, es decir, en palabras de Mario Bunge, la idea de que la sociedad determina las pautas de valoraci贸n y conducta; seg煤n la misma, toda tabla de valores y todo c贸digo de conducta emerge, se desarrolla y, eventualmente, desaparece junto con la sociedad en la que se inscribe. Frente al absolutismo del determinismo biol贸gico y psicol贸gico, el determinismo social es relativista, ya que cada sociedad adopta los valores y las normas que necesita.

Tal vez haya personas que rechacen la idea de estar socialmente determinado en aras de la libertad humana, y sin embargo resulta a煤n m谩s odiosa la de un 芦determinismo biol贸gico禄, algo que es mucho m谩s antiguo (y anticuado, si atendemos a ciertas disciplinas). Si substituimos a Dios por la biolog铆a, entenderemos que nuestro destino est茅 igualmente escrito gracias a los genes, por lo que poco podemos ganar a favor de la libertad. Por lo tanto, es dif铆ciamente discutible el hecho de que somos animales sociales y tenemos tambi茅n la necesidad de comunicarnos y cooperar (o de competir, como en la sociedad capitalista, algo que solo resulta otra posibilidad social, no algo determinado). En cierto modo, puede verse como una paradoja: si hay una obligaci贸n biol贸gica es la de vivir en sociedad (el aislamiento no es posible, lo que impide un verdadero desarrollo humano), y 茅sta puede poseer las caracter铆sticas m谩s variadas, las cuales conforman a su vez el car谩cter individual. El determinismo biol贸gico tiene solo una peque帽a parte de verdad, y es por eso que el determinismo social hay que verlo como relativista seg煤n las normas y circunstancias de la sociedad en que vivimos.

Hay otro determinismo parecido al biol贸gico que es el sicol贸gico, seg煤n el cual el individuo tendr铆a gobernados sus actos por valores subjetivos (como es la b煤squeda de placer). Como dice Mario Bunge, una cosa son los deseos y otra la realidad, y solo en raras ocasiones podemos verdaderamente llevar a cabo de manera plena nuestros deseos o necesidades. Otra teor铆a que puede parecer cierta a priori, pero que no ha sido confirmada por la sicolog铆a y que se ha visto refutada por las ciencias sociales. No obstante, al igual que ocurre con el biol贸gico, el determinismo sicol贸gico puede contener un 谩pice de verdad. No hay nada m谩s favorable a la indagaci贸n y a al pensamiento cr铆tico que movernos en un terreno permanentemente contrario al absolutismo. Como animales que somos, con una psique m谩s o menos desarrollada, no podemos huir de ciertas leyes naturales y las normas sociales tienen que tener eso en cuenta. Esto quiere decir que no existe arbitrariedad en nuestros actos, la biolog铆a y la sicolog铆a pueden decir mucho sobre nuestro comportamiento. Es un argumento, adem谩s, a favor de una sociedad plural en la que existan todo tipo de caracteres y tendencias, no solo integrada por tipos ego铆stas o altruistas.

El argumento relativista, que ya hemos dicho que cree en cierto determinismo social, supone que puedan realizarse potencialidades que no imaginan los partidarios de una visi贸n absolutista. Es la sociedad la que puede propiciar que el individuo desarrolle o no esas potencialidades, no necesariamente los genes. Aunque la mayor de las veces este razonamiento se realiza a favor de un conocimiento mayor en el individuo, cosa muy positiva, hay que llevarlo tambi茅n al campo de las normas y los valores sociales. Podemos, tambi茅n, aprender a ser mejores, siempre y cuando tengamos un contexto social que contenga y favorezca esos comportamientos. Esta visi贸n sobre lo que es por naturaleza o por convenci贸n es muy antigua, se remonta a la Antigua Grecia (al menos, en Occidente) con la aparici贸n de los sofistas (con los que se podr铆a, o no, estar de acuerdo en ciertos temas, pero que son los verdaderos propiciadores del librepensamiento). A priori, resulta muy atractivo pensar que existe algo llamado, por ejemplo, derechos naturales o universales, y es seguramente muy adecuado que se teorice al respecto. Sin embargo, ello nada significa si no existe una sociedad donde el 芦derecho禄 sea un 芦hecho禄, donde no exista esa divisi贸n entre la teor铆a y la pr谩ctica.

No obstante, por si no ha quedado claro, insistiremos en que el determinismo social no puede verse nunca de forma absoluta. La existencia de personas que desean reformar o transformar la sociedad lo evidencia, ya que el deseo de unos valores m谩s elevados y de desarrollar ciertas potencialidades explican que hay formas de escapar a las restricciones sociales, aunque solo podamos hacerlo viviendo en sociedad (por lo tanto, tratando de cambiar la sociedad, no huyendo de ella). Mario Bunge propone, ante la imposibilidad de adoptar una doctrina que satisfaga por completo, integrar todo aquello v谩lido que contengan. Es una propuesta que amplia notablemente el horizonte para los valores y la moral al reconocer sus ra铆ces sicol贸gicas, biol贸gicas y morales, sin dogmatismos de ning煤n tipo, e incluso abre la puerta a una invenci贸n constante de nuevas normas y valoraciones.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org