November 13, 2022
De parte de Amor Y Rabia
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Texto aparecido el la extinta publicaci贸n
Aversion.

Estimo al hombre que dice lo que siente all铆 donde se encuentra; odio al votante en perpetua conquista de una mayor铆a

Albert Libertad

Al entender como gueto nuestro c铆rculo y el espacio pol铆tico en el que nos movemos y nos relacionamos, y salir del mismo como la b煤squeda de complicidades fuera de 茅ste, vemos en la definici贸n, antes que nada, una peligrosa simplicidad y hedonismo al considerar que hay un nosotros y un ellos. Si bien es verdad que, como anarquistas, nos movemos en espacios pol铆ticos y en ambientes afines y bien definidos, no quiere decir que, por lo menos desde nuestra experiencia, no tengamos relaciones o no nos socialicemos con nuestro entorno “no pol铆tico” (por llamarle de alguna forma), o m谩s bien, no nos relacionemos con nadie fuera de nuestro c铆rculo pol铆tico cercano. Es, por lo tanto, inveros铆mil crear una separaci贸n n铆tida y firme (como podr铆a ser un gueto) que no va m谩s all谩 del simple grupo de afinidad, el cual incluso puede ser circunstancial en un momento determinado.

Si queremos, pues, definirnos como gueto, habr谩 que hacerlo desde una visi贸n pol铆tica y por lo tanto deberemos tambi茅n ser conscientes del resto de guetos que nos rodean.

Si bien no nos identificamos con esta visi贸n, entendemos que es una forma de exponer una dificultad que surge al enfrentarnos o sumarnos, como grupo pol铆tico, a luchas fuera del territorio en el que normalmente nos movemos o habitamos y en el que no cabe laposibilidsd de que no sean compartidas -o en las que s贸lo se coincida en parte del planteamiento- con los habitantes del territorio en cuesti贸n.

A trav茅s de relaciones abiertas y sinceras con el entorno y de una expresi贸n clara y firme de las propias posiciones e intenciones se pueden encontrar c贸mplices, amistades y simpat铆as, pero tambi茅n enemigos y grupos o colectividades hostiles; todo ello ha de ayudarnos a tener una visi贸n real y pragm谩tica de lo que nos rodea (ser claras no quiere decir ser buenrollistas).

El af谩n de relacionarnos con este entorno, entendido como las personas o colectivos que no sean de nuestro c铆rculo pol铆tico cercano, puede llevar a actitudes como la moderaci贸n y tergiversaci贸n del lenguaje propio, pero tambi茅n tener una disposici贸n m谩s abierta hacia personas “no politizadas” o con ideas diferentes a las nuestras -que pueden ser un aporte a nuestras vidas y luchas-, como tambi茅n al esclarecimiento de las formas de expresar nuestras ideas y argumentos, ya sea en discusiones o escritos, a no dar cosas por sentado, etc茅tera.

El problema aparece cuando nuestro discurso y nuestra manera de actuar cambia radicalmente ante personas “no politizadas” con la finalidad de conseguir simpat铆a o apoyo, convertir, engatusar, o manipular. No se pueden crear lazos y redes de solidaridad horizontales y duraderos desde una posici贸n de superioridad y/o condescendencia: de esta manera, inevitablemente se crea una distancia al identificarse claramente dos registros diferentes para quien es “parte de” y quien es parte de “la gente”. Si caemos en estas din谩micas reafirmamos estas categor铆as como est谩ticas y pierde sentido un discurso de superaci贸n de las mismas. Incluso muchas veces hemos visto que en ciertas ocasiones se deja de lado un discurso propio para sumarnos a las ideas de alg煤n grupo, colectivo o partido de peso en el lugar con la intenci贸n de tener m谩s fuerza, de ser m谩s, o de obtener alg煤n tipo de “legitimidad”, pero eso ya es harina de otro costal.

Queremos pues reafirmar la importancia de una sinceridad activa en nuestras luchas y con el entorno para no crear “malentendidos” y tener relaciones verdaderamente horizontales, rec铆procas y solidarias; un posicionamiento claro permite adem谩s que los conflictos con el entorno (si los hay) quien de manifiesto desde un primer momento, d谩ndonos la posibilidad de analizar con franqueza y reconocer la realidad social que nos rodea y los potenciales compa帽eros de viaje o detractores. So los riesgos que se corren cuando se quiere ir m谩s all谩 de lo conocido. Hay lugares que no son propicios ni a una radicalizaci贸n ni a una solidaridad, por tener una posici贸n y unos intereses distintos a los nuestros, en algunos casos incluso opuestos, pero en estos casos siempre nos queda lo conocido, los grupos de afinidad o los c铆rculos cercanos: es el llamado gueto.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com