April 3, 2021
De parte de ANRed
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En agosto del año pasado una noticia ocupó la portada de todos los medios hegemónicos: «Argentina va a producir la vacuna de Oxford». La noticia fue presentada como un gran hito de la sinergia «publico-privada» con múltiples elogios al hombre detrás de la «hazaña», el empresario Hugo Sigman. ¿Qué sucedió con las vacunas que masivamente iban a producirse en Argentina y abastecer a la región?. Por Ramiro Giganti (ANRed).


El pasado 2 de febrero, a las 4:30 am, un vuelo vuelto de Aero México aterrizó en ese país proveniente de Buenos Aires con el cargamento de sustancia activa ( mAbxcience) para envasado de 6 millones de dosis de la vacuna AztraZeneca. Así lo informaba Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores de México. Como suele pasar con los gobiernos en todo el mundo, sobre todo en países emergentes, cada avión que aterriza es difundido por las autoridades y presentado como un logro de la gestión. En este caso el posteo en la red social Twitter termina con la frase “avanza conforme a lo planeado el acuerdo entre México y Argentina.”

Dos meses después de ese aterrizaje, Argentina sigue esperando la llegada de esas dosis (o un porcentaje importante de ellas, como fue acordado) envasadas para poder vacunar a su población y también distribuir algunas de ellas a países vecinos, como había sido anunciado el año pasado. El “acuerdo” del que habla el funcionario mexicano como un logro de ambos países había sido presentado con bombos y platillos como una proeza “público-privada” que involucró a ambos presidentes (Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador) el magnate mexicano Carlos Slim y el empresario argentino Hugo Sigman, fundador del Grupo Insud.

Entre el 2 de febrero y el 2 de abril en Argentina murieron aproximadamente 100 personas por día debido al COVID-19, y la tendencia es ascendente tras la llegada de la anunciada “2da ola”. Cada día que demora la vacunación miles de personas se contagian lo que luego se traduciría en muertes, más de 100 por día. Cada día que demora nos cuesta, al menos, un centenar de vidas.

Sobre el Grupo Insud y el relato del “empresariado progre”

El Grupo Insud es un conjunto empresario de capitales argentinos diversificado y con presencia en más de 40 países. Sus principales activos se encuentran en la Argentina, España, Italia, China, Estados Unidos y Suiza. Sus fundadores y únicos accionistas son  el médico psiquiatra, Hugo Sigman y su esposa, la doctora en Bioquímica, Silvia Gold. Al abrir el sitio web oficial del grupo lo primero que se ve es un carrusel de imágenes con la frase “Alentamos la vida” que se repite en cada una de las imágenes. Debajo del carrusel aparece una foto de Silvia Gold y una declaración: “Las vacunas que más esperanza nos generan son las de vector viral”. Sin embargo, el primer enlace que aparece el buscar “Grupo Insud” en Google es el del sitio oficial de Hugo Sigman. Con un diseño similar el sitio recibe al visitante con la frase “soy Hugo Sigman”, por si quedaba alguna duda, y un carrusel con 3 fotos del él mismo, en la segunda dice “visión” y en la tercera “anotaciones. Debajo en la portada aparecen otras fotos del mismo, en algunas de ellas junto a su esposa y social Silvia Gold: una oda a la autorreferencialidad.

En su sitio personal relata su historia, de 76 años, con inundada de artículos publicados en la prensa amiga. En ellas se lo define como “progresista”, con pasado en el Partido Comunista, al igual que su suegro, Roberto Gold.

Palabras como “sustentable”, “desarrollo”, “visión”, entre otras, aparecen en repetidas ocasiones.  Pero también hay otro elemento que fomenta con creces su caracterización de “empresarios progre”: su inversión en la industria cultural. “Publicamos libros y promovemos la discusión de ideas con la edición de los mensuarios Le Monde Diplomatique edición Cono Sur y la nueva publicación Review”, sostiene su sitio web, al hablar de la editorial “Capital Intelectual”. También invierte en producciones audiovisuales, muchas de ellas de consumo masivo, mediante la productora “KRAMER & SIGMAN FILMS”, que según su propia autorreferencia en el sitio “promueve nuevos talentos y abordajes originales en la industria cinematográfica, promoviendo un cine masivo y con mensaje”.

Una de las más recientes producciones audiovisuales, fue la taquillera película “La Odisea de los Giles”, creada por Sebastián Borensztein, y protagonizada por un lujoso elenco integrado por las más notables actrices y actores de nuestro país. La entretenida y taquillera película relata la historia de un grupo de vecinos de un pueblo rural de la provincia de Buenos Aires que son estafados por un abogado y el gerente de un banco durante el corralito de los años 2001 y 2002.El exitoso film, que en 2019 vendió más de 1.800.000 entradas en Argentina, siendo la película más taquillera del año y aclamada por la crítica, de algún modo refleja lo que Sigman intenta transmitir como su “perfil”: el emprendedor argentino martirizado al cual no le permiten desarrollarse. La entretenida película refleja, de algún modo, una lucha entre “emprendedores buenos” y “los malos” representados en un abogado amigo del intendente del pueblo, que de algún modo representa a “los políticos” esos sujetos sin escrúpulos en quienes se alberga todo el mal sin la mínima consideración de los grandes grupos financieros. El “mal” condensando en el personaje de “Fortunato Manzi” representa la imagen que los medios hegemónicos suelen introducir en la opinión pública sobre lo que es la corrupción: sujetos desagradables e incultos pero “vivos” que esconden las fortunas robadas en bóvedas debajo de la tierra. Mientras, dos décadas antes de esta película un film australiano llamado “The Bank” (aclamado en Argentina en el Bafici 2002 por su similitud con la coyuntura argentina, lo que llevó a la película a la cartelera masiva) creado en los años a los que se remite “La Odisea…” habla sobre grandes movimientos financieros que empobrecen y estafan a una multitud trabajadora haciéndose de sus ahorros, mostrando una forma de corrupción más real y acorde a los tiempos actuales que la burda y jocosa muestra de la película promovida por Sigman. Allí no hay un Black Rock, un Bayer/Monsanto, un Lehman Brothers o Vicentín, sino una suerte de “ladrón de gallinas” bruto de cuya desgracia final el espectador se regodea.

De algún modo, Hugo Sigman, desde sus declaraciones, intenta presentarse como uno de los “buenos emprendedores” caracterizados en la película: un empresario “progre”, que puede ser peronista como el personaje interpretado pro Belloso, o ex anarquista como el interpretado por brandoni, pero que ante todo es un un empresario que quiere invertir en el país peor al que “le ponen obstáculos”, llámense corrupción, impuestos, burocracia, controles, o lo que sea. Así suele presentarse el “empresario anti-grieta”, ese que no tuvo inconvenientes en hacer negocios con el estado, tanto durante el gobierno kirchnerista, como luego con Macri. Ese “empresario moderno” que apuesta la excelencia y las nuevas tecnologías. Así se presentó a si mismo en una entrevista realizada en el programa “Brotes Verdes” conducido por Alejandro Bercovich en C5N el martes 28 de abril del año pasado, donde además muestra, de manera elegante y disimulada, su desacuerdo con el impuesto a las grandes fortunas, evitando opinar al respecto luego de ser indagado.

En dicha entrevista, de manera cordial, el empresario hace su Lobby defendiendo a su clase y presentándola como “generadora de empleo” el clásico discurso empresario. Plantea de manera implícita, cierta “victimización” a sostener que si el empresario es criticado pierde la motivación en invertir. Lo que oculta Sigman en su discurso es que al hablar de la alianza “político-empresarial” o “público-privada” lo que allí sucede muchas veces son prebendas, ya sea mediante subsidios, o licencias o allanamiento de prácticas monopólicas hacia determinadas corporaciones.

Las contradicciones de su discurso aparecen en otras entrevistas, como una entrevista en el diario El Cronista, de marzo del 2020 y publicitada desde su propia web personal, en la que afirma que invierte en Argentina a pesar de las crisis económicas como un acto de “rebeldía” y que lleva “a la Argentina en las venas”. En la misma entrevista reconoce que tiene domicilio fiscal en España porque allí paga menos impuestos.

Según la revista Forbes, la fortuna de Sigman-Gold alcanza los 2000 millones de dólares, mucho más de lo que pueden alcanzar todos los personajes de “La Odisea de los Giles” juntos.

El agronegocio «sustentable»

Detrás del discurso de la sustentabilidad repetido hasta el hartazgo, se oculta un modelo agropecuario que arrasa con los territorios, generando millones de hectáreas desmontadas, desalojos de campesinos e indígenas, concentración de tierras en pocas manos y ríos, suelos y personas afectadas por los químicos del agro. Una de sus principales inversiones en agronegocios está vinculada a la industria maderera de la que poco su suele hablar ante las nuevas sequías, inundaciones o incendios forestales.

Sigman es uno de los principales lobbystas para la implementación del trigo transgénico en Argentina. En el sitio web del Grupo Insud, entre las “novedades” se presenta como inversor y lobbysta de la empresa Bioceres que viene presionando a pesar de los fracasos para instalar el polémico producto: “Al principio fueron 23 socios, entre los que se encuentra Hugo Sigman, CEO de Grupo Insud; que pusieron de su bolsillo US$ 600 cada uno para un modelo que une a la academia, el sector privado y al Estado, en plena cooperación. Hoy son 305 socios para una firma que reinvierte todas sus utilidades. Un dato: aquella inversión inicial creció a US$ 440.000, lo que vale actualmente cada acción, gracias a sus avances en ingeniería metabólica y la agricultura molecular, entre otros tantos” informa el sitio web. La compañía en cuestión, caracterizada como una suerte de «Monsanto criollo» tiene, además de Hugo Sigman, a Héctor Huergo, actual mandamás en Clarín Rural (de ahí las permanentes notas celebratorias de cada cosa que hace esa firma) además de ex titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en 1994 y fundador de Canal Rural, y a Gustavo Grobocopatel, presidente del Grupo Los Grobo, conocido gigante del arrendamiento de tierras, la siembra y el procesamiento de transgénicos, y la fabricación de agrotóxicos mediante su controlada Agrofina, entre otros.

Hugo Sigman, durante una ceremonia en Buenos Aires, en 2017. Foto: Ricardo Ceppi

La manipulación genética, según sus comercializadores, permite mejor rendimiento en situaciones de escasez hídrica y funciona con un herbicida peligroso por su toxicidad: el glufosinato de amonio, elegido por la industria agroquímica como el sucesor del cancerígeno glifosato. Paradójicamente (o no), el Grupo Insud se jacta de haber desarrollado la vacuna contra el cáncer de pulmón, “fue un sueño hecho realidad” declaró Graciela Ciccia, directora de Innovación y Desarrollo Tecnológico de Grupo Insud, en su participación en el ciclo Innovation Summit, organizado por El Cronista y la revista Apertura. Es decir que al contaminar con sustancias cancerígenas y a su vez producir la vacuna contra un tipo de cáncer, Sigman “te enferma y te vende la cura”.

En dicha reseña, también aparece el lobby sobre la “alianza público-privada”. “Desde Grupo Insud nuestro eje es la vinculación público-privada“, cierra la reseña sobre la exposición anteriormente mencionada publicada en el sitio del grupo.

El cerco mediático

En agosto de 2019, Sigman recibió el “Premio Clarín Rural a la trayectoria”, durante la 133 Exposición Rural de Palermo. Allí declaro que “Argentina tiene una enorme oportunidad en biotecnología”. A su vez, el empresario es “embajador de buena voluntad del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), espacio que el periodista ambiental, Dario Aranda califica como  â€œlobby del agronegocio”  En dicha nota publicada en el medio La Vaca, en septiembre del año pasado Aranda también afirma que “Le Monde Diplomatique Cono Sur es su nave insignia de periodismo ABC1 (clase media acomodada), donde muy rara vez se escriben críticas al modelo transgénico que reina el país desde 1996”.

El Dipló, como se le suele decir a dicho periódico, nació en Argentina en julio de 1999. El mensuario ofrece una selección de artículos traducidos de la edición francesa además de artículos, reportajes y reseñas a cargo de autores locales.  La edición Cono Sur está a cargo del politólogo y periodista José Natanson, el mismo que desde su columna en un programa de C5N atacó duramente a lo que caracterizó como “ambientalismo bobo” hace dos semanas en el marco de los incendios en la comarca Andina y la presión del gobierno de Chubut para imponer la megaminería a cielo abierto. ¿Casualidad? probablemente no.

José Natanson, director de un periódico perteneciente a Sigman, criticó duramente a grupos ambientalistas en C5N.

En Agosto al conocerse los avances de la llamada “vacuna de Oxford” por los medios, AstraZeneca, Sigman tuvo su mayor momento de fama, siendo presentado como una suerte de “héroe nacional”, al presentarlo  como el gran promotor de la vacuna contra el coronavirus a partir de la alianza de su laboratorio mAbxience con la multinacional británico-sueco AstraZeneca/Universidad de Oxford y el millonario mexicano Carlos Slim.

“La Argentina fabricará una vacuna contra el coronavirus”, afirmó Clarín el pasado 12 de agosto.

“Alberto Fernandez anunció que Argentina producirá la vacuna de Oxford”, señaló Página12, ese mismo día. Meses después, en noviembre, Pagina 12 publicó otra nota titulada “Argentina producirá al menos 150 millones de dosis de la vacuna de Oxford y AstraZeneca”.

Obviaron mencionar un hecho muy grave: la multinacional AstraZeneca cuenta con inmunidad legal si su vacuna provoca efectos no deseados, algo que después fue parte de la ruptura con Pfizer en Diciembre, que sí tuvo cobertura mediática ya sea para defender o denostar al gobierno según del lado de la “grieta” que se encuentre el medio en cuestión.

Tampoco tuvo cobertura el incumplimiento del contrato pautado, ya que luego del envió de la sustancia para la posterior dilución y envasado de 6 millones de vacunas, aún no ha llegado ninguna dosis de dicha producción a Sudamérica.

Fuga de vacunas

La producción argentino-mexicana de la vacuna de AstraZeneca estaba prevista comenzar a distribuirse en este mes de marzo, pero el faltante de envases en México pospuso los planes, primero hasta abril y luego hasta mayo. La subsecretaria de Asuntos Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) de ese país, Martha Delgado, anunció que los embarques recién estarían disponibles en la primera semana de mayo.

En la planta bonaerense de Garín, mAbxience produce 18 millones de dosis mensuales del producto básico de la droga contra el Covid-19; las que se envían a granel a México; donde los científicos de Liomont terminan de procesarlo, fraccionarlo y envasarlo. “Argentina cuenta con dos plantas públicas con capacidad de envasar productos biológicos. Son el Laboratorio de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Instituto Biológico Tomás Perón de La Plata. También hay establecimientos privados con la misma potencialidad”, señala un escrito firmado por más de 200 personalidades y organizaciones ligadas a la salud de todo el país.

Foto del laboratorio donde se produce el componente de las vacunas en Garín.

En dicha carta que enviaron al presidente Alberto Fernández con copia a la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, dice que quieren elevar la voz de alerta sobre el tema de la vacunación contra el covid19 en Argentina. Porque la segunda ola está golpeando nuestras puertas, hay 16 millones de adultos mayores de 60 años en riesgo y el porcentaje de vacunados es mínimo. Sin embargo —agregan— pocos argentinos saben que en una planta de mAbxience se producen semanalmente varios millones de dosis de vacunas AstraZeneca que son enviadas a México, donde el magnate Carlos Slim se comprometió a envasarlas y enviarnos 25 millones de dosis. Pero al día de hoy no ha enviado ni una y no se sabe cuándo lo hará.

De algún modo, Hugo Sigman termina pareciéndose mas a una suerte de «Fortunato Manzi con buenos modales» que a los personajes «buenos» de «La odisea de los Giles», pese a que la película y el lobby mediático que lo rodea instale todo lo contrario. Los «giles», mientras tanto, siguen padeciendo la pandemia y esperando recibir la vacuna.

“¡Es el capitalismo, estúpido!”

Una frase muy recordada y repetida por personalidades de la política y la economía mundial remite a una respuesta que Bill Clinton le había dado a Bush (padre) en el debate presidencial de 1992, donde le respondió “la economía, estúpido” y luego fue popularizada como “es la economía, estúpido”. Dicha frase también fue utilizada por sectores de la derecha liberal para responderle a Alberto Fernández en los principios de la pandemia tras las semanas de “cuarentena” donde el presidente afirmó priorizar la salud por sobre la económica, afirmación que fue languideciendo con el paso del tiempo.

Mauricio Macri firmando el primer acuerdo sectorial para la promoción y el desarrollo de la biotecnología en 2017, en un encuentro donde estuvo presente Hugo Sigman como presidente de la Cámara Argentina de Biotecnologia.

«Hugo Sigman no es el único responsable de lo que ocurre con la vacuna sino signo de una sociedad que está en estado terminal», sostiene el epidemiólogo Carlos Ferreyra, en una entrevista con Carlos Aznárez.

En dicha entrevista, intenta desviar los señalamientos concentrados en la figura de Hugo Sigman, señala, de manera acertada, que más allá del accionar de un empresario hay un sistema que genera estas condiciones.

“Podemos hablar que tal vez haya corrupción, tal vez haya manejos que especulan con esa geopolítica. La vacuna está inserta en una lucha geopolítica feroz. Ves que hay acaparamiento de la vacuna en los países desarrollados de Europa, en Japón, Canadá. Realmente privan al mercado global de la vacuna, producen así un apartheid en salud. Hay responsables, lo que tenemos que ver acá, tal vez, entender que Sigman no es el único responsable sino signo de una sociedad que está en estado terminal. La post pandemia marcará que una sociedad apoyada en la ganancia no puede sobrevivir mucho tiempo, porque los seres humanos tenemos además de solidaridad, compromiso, mucha inteligencia y vamos a saber encontrar el camino. Sigman y sus laboratorios son un proceso y no producto de la mala acción del empresario, sino que los estados lo acompañaron y permitieron que esto pase” respondió. Sin mencionar al capitalismo es claro de lo que habla el médico.

Los Negociados de Sigman tienen un antecedente en pandemia: «Durante la pandemia de gripe A H1N1 de 2009, Sigman le propuso al gobierno argentino, a través del entonces ministro de Salud Juan Manzur, un proyecto de transferencia de tecnologías farmacéuticas a cambio de la concesión de un monopolio provisorio. La licitación se presentó privilegiando a Sigman como ‘autor de la iniciativa’, con el compromiso de adquirir todas las vacunas producidas», recuerdan los periodistas  Alejandro Galliano y Hernán Vanoli en su libro Los dueños del futuro, del año 2017.

Actualmente el mundo se encuentra en una crisis de desabastecimiento de vacunas, pero también de distribución, donde los 10 países más ricos concentran más de dos tercios de la totalidad de las vacunas. Se habla mucho de la crisis de producción de las mismas, y algo de la injusta distribución pero poco de las patentes y de los motivos de dicha injusticia. Del negocio farmacéutico, de que empresas están detrás de la producción de dichas vacunas, de sus lobby y sus negociados. Del “turismo sanitario a Miami”, o de los incumplimientos contractuales. En ese contexto en Argentina se fugan vacunas producidas en el país, mientras las pocas buenas noticias llegan de institutos estatales como el ruso Gamaleya o la china Sinopharm que permitieron el avance en la campaña de vacunación argentina, mientras la población espera pro las vacunas producidas en Garín.





Fuente: Anred.org