August 3, 2021
De parte de Nodo50
410 puntos de vista


En un reciente art铆culo titulado 鈥淧rograma de transici贸n, 驴pol铆tica revolucionaria o reformismo burgu茅s?鈥 Rolando Astarita retoma algunos argumentos pol茅micos de su Cr铆tica al Programa de Transici贸n [1]. Sobre la actualidad de la discusi贸n se帽ala: 鈥淓ntre las muchas diferencias que tengo con el FIT, una de las m谩s importantes se refiere a la agitaci贸n de las consignas de transici贸n (al socialismo). Dada la relevancia del tema para la izquierda, en esta entrada presento la concepci贸n de Marx y Engels sobre el programa de transici贸n (con alguna observaci贸n de Lenin); y en contraste, la concepci贸n trotskista鈥. En lo que sigue nos vamos detener en algunos puntos de este debate por dem谩s amplio. Primero abordaremos sint茅ticamente sus t茅rminos m谩s generales y la contraposici贸n que postula Astarita entre los planteos de Marx y Engels y los de Trotsky, luego nos concentraremos en un punto que consideramos central: es imposible entender el m茅todo transicional formulado por Trotsky 鈥搃nclusive sus antecedentes en los fundadores del marxismo鈥 separado de la estrategia.

Coordenadas del debate

Con el Programa de Transici贸n, escrito en 1938 y adoptado por la IV Internacional, Trotsky sistematiza un m茅todo para formulaci贸n del programa que tiene amplios antecedentes en el movimiento revolucionario y que comenz贸 a esbozar la III Internacional en sus primeros congresos. El propio Trotsky ya hab铆a escrito otro programa de estas caracter铆sticas en 1934 para Francia, conocido como 鈥Un programa de acci贸n鈥. El m茅todo transicional apunta a terminar con la vieja divisi贸n en compartimentos estancos entre aquello que en la jerga de la Segunda Internacional se denominaba 鈥減rograma m铆nimo鈥 (las consignas que por s铆 mismas no cuestionan la propiedad capitalista, como ser el aumento de salarios, derechos laborales, demandas democr谩ticas que hacen a los derechos pol铆ticos o civiles, etc.) y 鈥減rograma m谩ximo鈥 referido a la revoluci贸n socialista. Aquella divisi贸n es indisociable del propio derrotero de la Segunda Internacional que terminar铆a relegado el 鈥減rograma m谩ximo鈥 a un futuro indeterminado, a los actos del 1掳 de Mayo y a la propaganda, mientras que la pr谩ctica y la agitaci贸n cotidiana se circunscribir铆a al 鈥減rograma m铆nimo鈥 limitado a una serie de reformas en los marcos establecidos por el r茅gimen capitalista [2].

El m茅todo utilizado por Trotsky, que podr铆amos llamar 鈥渢ransicional鈥, busca establecer un puente entre la lucha inmediata por las demandas m铆nimas y democr谩ticas y la lucha por el poder de la clase trabajadora. En esto las llamadas consignas 鈥渢ransitorias鈥 cumplen un papel fundamental. Son aquellas que plantean una respuesta estructural y de fondo para terminar con los padecimientos que impone el capitalismo, consignas como la de escala m贸vil de salarios y de horas de trabajo, control obrero de la producci贸n, administraci贸n obrera directa de toda empresa que cierre, expropiaci贸n de grupos determinados de capitalistas, nacionalizaci贸n de la banca y del comercio exterior, etc. El objetivo es vincular en la lucha pol铆tica, en la agitaci贸n y, si la situaci贸n es lo permite, en la propia acci贸n, las luchas inmediatas con la perspectiva de un gobierno del pueblo trabajador y el socialismo. En palabras de Trotsky, este programa 鈥減artiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera debe llevar a una sola y misma conclusi贸n: la conquista del poder por el proletariado鈥.

Astarita sostiene que esto es un error. Que agitar consignas transitorias y pretender que estas consignas motoricen la movilizaci贸n ser铆a como poner el carro delante del caballo porque solo se podr铆an utilizar para la agitaci贸n cuando las condiciones para tomar el poder est茅n dadas, de lo contrario se le estar铆an exigiendo al Estado capitalista medidas socialistas y se pasar铆a como dice el t铆tulo de su nota de la 鈥減ol铆tica revolucionaria鈥 al 鈥渞eformismo burgu茅s鈥. Dicho esto, es necesario mantenerse firme en la divisi贸n entre el programa 鈥渕铆nimo鈥, para impulsar la movilizaci贸n, y 鈥渕谩ximo鈥 para la propaganda hasta que llegue la revoluci贸n. Para fundamentarlo, Astarita busca apoyarse en los fundadores del marxismo. Se帽ala que:

el programa de transici贸n fue presentado por primera vez por Marx y Engels en El Manifiesto Comunista. Se trata de medidas para impulsar a la clase obrera hacia la abolici贸n de la propiedad privada, hacia el socialismo. [鈥 Lo fundamental es que este programa fue concebido para ser aplicado por la clase obrera desde el poder: 鈥渓a primera etapa de la revoluci贸n obrera es la constituci贸n de la clase obrera en clase directora, la conquista del poder p煤blico por la democracia鈥. Si en cambio son propuestas al margen de la clase social que las puede efectivizar de manera revolucionaria, se convierten en parches del sistema, confunden a las masas trabajadoras e inducen a la conciliaci贸n de clases.

Ahora bien, 驴es cierto que el m茅todo transicional pone el carro delante del caballo? 驴Se trata en Trotsky de 鈥減ropuestas al margen de la clase social que las puede efectivizar de manera revolucionaria鈥? 驴Est谩 el Manifiesto Comunista contrapuesto al Programa de Transici贸n? Gran parte de las dificultades para comprender el m茅todo transicional planteado por Trotsky, no solo entre sus cr铆ticos como Astarita sino tambi茅n entre quienes lo reivindican, parte de separar el programa (los objetivos a conquistar) y la estrategia (el c贸mo hacerlo). Sin embargo, esta conexi贸n es mucho m谩s fuerte de lo que Astarita supone, no solo en Trotsky, sino desde los propios or铆genes del marxismo. Veamos.

Marx y Engels, los or铆genes

Seg煤n Astarita, Engels discuti贸 el car谩cter y las condiciones de posibilidad de las consignas transicionales en su pol茅mica con Karl Heinzen en 1847, un antiguo liberal alem谩n que luego de fracasar en su proyecto de construir una oposici贸n legal en Alemania pas贸 a proclamar la necesidad de una revoluci贸n inmediata. Su cr铆tica ser铆a aplicable al Programa de Transici贸n. Dice Astarita tomando extractos de Engels:

si esas medidas transicionales se relacionan 鈥渃on una situaci贸n pac铆fica, burguesa鈥 est谩n destinadas a sucumbir鈥. [鈥 hay que explicar que las medidas transicionales 鈥solo son posibles porque detr谩s de ellas est谩 todo el proletariado puesto de pie, apoy谩ndolas con las armas en la mano鈥 (鈥淟os comunistas y Karl Heinzen鈥). De faltar esas condiciones son quimeras de reformadores sociales, posiblemente bienintencionados, pero impotentes.

M谩s all谩 de que en aquel mismo texto Engels se帽ala en t茅rminos similares a Trotsky que la posibilidad de estas medidas depende de la relaci贸n de fuerzas y que las dificultades que se presentan para llevarlas adelante se pueden traducir en un avance en la comprensi贸n de su necesidad por parte de los trabajadores [3], hay que resaltar que es muy diferente afirmar que esas medidas no pueden conquistarse en una situaci贸n pac铆fica, que es el planteo de Engels, que lo que est谩 defendiendo Astarita que es la inviabilidad de hacer 鈥渁gitaci贸n鈥 de esas mismas consignas m谩s all谩 de los momentos de crisis revolucionaria.

Aquel argumento de Astarita, supuestamente estar铆a demostrado por el hecho de que Marx y Engels no utilizaron consignas incompatibles con la sociedad capitalista (鈥渕谩ximas鈥 seg煤n la terminolog铆a de nuestro autor) para la agitaci贸n en momentos no revolucionarios, y que las reservaban solo para 鈥渕anifiestos estrat茅gicos鈥. Sin embargo, contrariamente a esta afirmaci贸n, Marx en 1880 las incluye, por ejemplo, nada m谩s ni nada menos que en un 鈥減rograma electoral鈥. Nos referimos al 鈥淧rograma electoral de los trabajadores socialistas鈥 redactado por 茅l y Jules Guesde, con la colaboraci贸n de Engels y Paul Lafargue para Francia. Lo que parecer铆a hacerlos destinatarios de las mismas cr铆ticas dirigidas a Trotsky.

En aquel programa electoral, junto con muchas consignas del programa m铆nimo, incluyen consignas transicionales como: 鈥淎nulaci贸n de todos los contratos que han enajenado la propiedad p煤blica (bancos, ferrocarriles, minas, etc.), y que la explotaci贸n de todos los talleres estatales se conf铆en a los trabajadores que trabajan all铆鈥 (algo as铆 como una estatizaci贸n bajo control obrero); 鈥渟upresi贸n de toda herencia en una l铆nea colateral y de toda herencia directa de m谩s de 20.000 francos鈥; 鈥渟upresi贸n de la deuda p煤blica鈥; 鈥渁bolici贸n del ej茅rcito permanente y armamento general del pueblo鈥; que 鈥渓a Comuna pase a ser el amo de su administraci贸n y su polic铆a鈥 (algo as铆 como 鈥済obierno obrero鈥). 驴Pero hab铆a situaci贸n revolucionaria pre-insurreccional en 1880 en Francia? No. 驴Era posible o no este programa? Evidentemente ni Marx ni Engels se postulaban como 鈥渞eformadores sociales鈥 del estilo de Heinzen, y este hecho nos introduce en una discusi贸n fundamental.

Estado y revoluci贸n

Astarita nos dice que para evitar que las consignas transicionales aparezcan como 鈥渜uimeras de reformadores sociales鈥, 鈥渁bsurdos l贸gicos, insostenibles鈥, 鈥淢arx y Engels presentaron las medidas transicionales 鈥揺n El Manifiesto Comunista鈥 subordinadas a la 鈥榚levaci贸n del proletariado a clase dominante鈥欌. Pero si es as铆, 驴c贸mo justificar, por ejemplo, la inclusi贸n de esas medidas en un programa electoral para Francia en 1880? Nos aventuramos a afirmar que aquello que para Astarita es un 鈥減rincipio鈥 (no agitar谩s consignas transicionales por fuera de una situaci贸n revolucionaria pre-insurreccional), para Marx y Engels no lo era. Pero lo m谩s interesante no es esto, sino el hecho de que en aquel programa electoral incluyeran la referencia a los decretos de la Comuna de Par铆s que hab铆a sido derrotada 9 a帽os antes. Lo cual nos sugiere otra pregunta: 驴qu茅 hab铆a pasado entre febrero de 1848 cuando fue publicado por primera vez el Manifiesto Comunista y 1880, tanto hist贸ricamente como en la evoluci贸n de la teor铆a pol铆tica de Marx y Engels?

Hist贸ricamente nada m谩s ni nada menos que los dos principales hechos de la lucha de clases del siglo XIX, la llamada 鈥減rimavera de los pueblos鈥 de 1848 y la propia Comuna de Par铆s de 1871. As铆 el Manifiesto Comunista, planteaba la f贸rmula general que cita Astarita en relaci贸n al poder de los trabajadores, a saber: 鈥渓a constituci贸n de la clase obrera en clase directora, la conquista del poder p煤blico por la democracia鈥 (entendida esta 煤ltima como reabsorci贸n del Estado por la sociedad; la 鈥渄emocracia鈥 en tanto r茅gimen pol铆tico ellos la refer铆an en t茅rminos de 鈥渞ep煤blica鈥), mientras que luego ver谩n en la Comuna de Par铆s 鈥渦n gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma pol铆tica al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipaci贸n econ贸mica del trabajo鈥 [4]. Tanta importancia revest铆a la novedad de la Comuna que Marx y Engels, como sabemos, consideraron pertinente 鈥渃orregir鈥 el Manifiesto Comunista. Dec铆an en 1872 que: 鈥渆ste programa resulta, en algunos pasajes, anticuado. Ante todo, la comuna ha aportado una prueba de que 鈥榣a clase trabajadora no puede simplemente tomar posesi贸n de la maquinaria del Estado tal como est谩, y ponerla en movimiento para sus propios fines鈥欌 [5].

Estos cambios que desde el punto de vista de aproximaciones como la de Astarita parecer铆an secundarios para pensar el programa, son sin embargo fundamentales. Implican que como condici贸n necesaria para triunfar la clase trabajadora debe articular un poder propio capaz de 鈥渞eemplazar鈥 al aparato estatal burgu茅s. Es decir, no se trata simplemente de 鈥渢omar posesi贸n鈥 de este 煤ltimo para implementar un 鈥減rograma de gobierno socialista鈥 (鈥減rograma m谩ximo鈥). Por eso todo programa que se limite a se帽alar las medidas de un futuro gobierno obrero 鈥渓uego del triunfo de la revoluci贸n proletaria鈥 mientras que para la lucha cotidiana (econ贸mica y pol铆tica) solo recomiende consignas 鈥渕铆nimas鈥 es un programa in煤til en la pr谩ctica, por lo menos desde el punto de vista revolucionario. Tampoco sirve un programa dedicado meramente a 鈥渋nstruir鈥 a la vanguardia en los objetivos de la revoluci贸n si este no est谩 orientado al mismo tiempo a interpelar de alg煤n modo al movimiento de masas, es decir a quienes deber铆an protagonizar la revoluci贸n y animar sus propios organismos de autoorganizaci贸n.

La gran cuesti贸n relegada por todas las visiones que dividen 鈥搃mpl铆citamente o expl铆citamente- entre programa m铆nimo y m谩ximo es, nada m谩s ni nada menos, que el hecho de que para tomar el poder es necesario superar los marcos del r茅gimen burgu茅s y desarrollar un poder alternativo que lo sustituya; un poder que no surge ex nihilo.

Esperando la llegada del doble poder

Astarita es enf谩tico en se帽alar que todo se reduce:

a qui茅n tiene el poder para aplicar las medidas transicionales. Cuesti贸n que podemos ver en la consigna de 鈥渃ontrol obrero鈥, que se agita con frecuencia. La pregunta es: 驴desde qu茅 poder se aplicar谩 ese control? [鈥 Dicho por la positiva: el control obrero real (no como apariencia, no como enga帽o) solo podr谩 aplicarse por alg煤n lapso corto de tiempo, en situaciones de doble poder 鈥揷onsejos, obreros en armas, enfrentamiento con el aparato represivo鈥 o una vez tomado el poder.

Y agrega m谩s adelante que 鈥渆n tanto la clase obrera no se emancipe del control burocr谩tico-burgu茅s (de los sindicatos, de las organizaciones sociales, de las representaciones pol铆ticas) el control obrero no puede no ser una forma de colaboraci贸n de clases鈥.

En todo esto, la pregunta central es justamente la que Astarita omite. A saber: 驴c贸mo surgen aquellas premisas para la agitaci贸n de un programa transicional (las 鈥渟ituaciones de doble poder鈥, la 鈥渆mancipaci贸n del control burocr谩tico-burgu茅s鈥, etc.) que nuestro autor da por hechas para un futuro indeterminado?

Frente a quienes sosten铆an planteos similares y se opon铆an a la consigna de control obrero de la producci贸n en Alemania a principios de los a帽os 鈥30 por considerar que en aquel entonces no estaban dadas las 鈥減remisas鈥, Trotsky planteaba lo siguiente: 鈥淎 partir de un momento determinado, los trabajadores 鈥榙islocan鈥 el marco de la ley o lo echan abajo, o simplemente lo desprecian en su totalidad. Precisamente en eso consiste la transici贸n a una situaci贸n puramente revolucionaria. Por ahora, esta transici贸n est谩 todav铆a por delante de nosotros, no detr谩s. Debe ser preparada鈥. As铆, ante el argumento de que hab铆a que esperar a que surgieran los soviets para difundir la consigna de 鈥渃ontrol obrero鈥, les recordaba: 鈥淣o solamente no tienen ustedes soviets, ni siquiera tienen un puente hacia ellos, ni siquiera una carretera hasta el puente, ni tan siquiera un camino a la carretera鈥. Y agregaba ir贸nicamente: 鈥溾楥omo somos impotentes frente a la muerte, como no podemos hacer nada en las f谩bricas, entonces鈥 entonces, como recompensa por ello, nos elevamos a una altura tal que los soviets caen del cielo para ayudarnos鈥欌.

Sin ir m谩s lejos, Astarita escrib铆a en 1999, que 鈥淓n estas condiciones -que son las existentes en la mayor铆a de los pa铆ses capitalistas, por lo menos desde comienzos de los ochenta- es 鈥榩alpable鈥 el abismo que existe, por caso, entre la lucha por la defensa del salario y la pelea por el 鈥榗ontrol obrero de la producci贸n鈥欌 [6]. Dos a帽os despu茅s, frente a la enorme crisis que estall贸 en Argentina, surgir铆a uno de los movimientos de ocupaci贸n y puesta a producir de f谩bricas m谩s importantes de las 煤ltimas d茅cadas donde miles de obreros tomaban cientos de empresas. Seg煤n Astarita, este fen贸meno no dijo nada sobre la pertinencia del Programa de Transici贸n, ya que: 鈥淓n t茅rminos generales, los obreros no quitaron las empresas a las patronales, sino que 茅stas fueron abandonadas por sus due帽os. Esencialmente se trat贸 de un movimiento que ten铆a como fin preservar los puestos de trabajo, esto es, sobrevivir鈥. Este tipo de concepci贸n normativista que separa lo que ser铆a un programa puramente ideol贸gico y las necesidades que motorizan la acci贸n de la clase trabajadora, sin dudas est谩 en las ant铆podas del m茅todo transicional que justamente lo que intenta es establecer puentes entre ambas.

En uno de los ejemplos, de enorme trascendencia no solo nacional sino internacional como la f谩brica Zan贸n, actual FaSinPat [7], la lucha contra los despidos que llev贸 a la ocupaci贸n se desarroll贸 en paralelo al proceso de recuperaci贸n del sindicato ceramista, que a su vez fue impulsor, por ejemplo, de la 鈥淐oordinadora del Alto Valle鈥 junto con organizaciones de desocupados, comisiones internas, agrupaciones antiburocr谩ticas docentes, estatales, de salud y de la construcci贸n, a las que se sumaron organizaciones estudiantiles y de la izquierda. Luego impulsar谩 nacionalmente los 鈥淓ncuentros de F谩bricas Ocupadas鈥 junto con la textil Brukman y otras f谩bricas. Son ejemplos de c贸mo en determinadas situaciones aquellos 鈥減uentes鈥 de los que habla el Programa de Transici贸n se ponen en marcha. En 2003 finalmente sobrevendr谩 el repunte econ贸mico en Argentina, motorizado por el boom de las materias primas, que cambiar谩 el signo de la situaci贸n. Pero todo aquel proceso ha sentado una tradici贸n que sigue presente en la Argentina y que se reactualiza frente a la profunda crisis en curso en la actualidad.

Al contrario de lo que sostiene Astarita, que ve en las consignas transicionales como el 鈥渃ontrol obrero鈥, 鈥減ropuestas al margen de la clase social que las puede efectivizar de manera revolucionaria鈥, el Programa de Transici贸n tiene como preocupaci贸n clave la emergencia de la clase trabajadora como sujeto hegem贸nico. Tanto es as铆 que Trotsky se帽ala que 鈥渢odo el programa de transici贸n debe llenar los espacios entre las condiciones actuales y los soviets del futuro [8]. Cuando en el Programa de Transici贸n habla de un puente que 鈥減artiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera debe llevar a una sola y misma conclusi贸n: la conquista del poder por el proletariado鈥, Trotsky no est谩 diciendo que de repente la clase obrera llega a la conclusi贸n de la toma del poder y lo conquista, sino que todo el programa est谩 pensando para, a trav茅s de la experiencia, colaborar en generar las condiciones 鈥撯渓lenar los espacios鈥濃 para que eso sea posible.

En este sentido, la emancipaci贸n 鈥渄el control burocr谩tico-burgu茅s (de los sindicatos, de las organizaciones sociales, de las representaciones pol铆ticas)鈥 que Astarita pone como 鈥渃ondici贸n鈥 para la agitaci贸n de un programa transicional es justamente uno de sus objetivos. De all铆 la importancia que tienen en Programa de Transici贸n las consignas que apuntan a la organizaci贸n independiente de la clase obrera, comenzando por la pelea contra la burocracia al interior de los sindicatos, y el impulso, seg煤n las variadas circunstancias, de comit茅s de f谩brica, soviets, piquetes de huelga, milicias obreras.

En contraste con esto, la separaci贸n axiom谩tica que propone Astarita entre el programa m铆nimo y las consignas transicionales, es la v铆a m谩s corta para la adaptaci贸n a las burocracias sindicales o direcciones reformistas. M谩s a煤n, en un escenario como el actual marcado por la fragmentaci贸n del movimiento obrero y de masas, donde las burocracias sindicales ofician de garantes de la fractura de la clase trabajadora (formales, precarios, desocupados, etc.) y se han desarrollado ampliamente burocracias de los 鈥渕ovimientos sociales鈥. De la suma de programas m铆nimos no surge la hegemon铆a de la clase trabajadora.

Tampoco se trata de una agitaci贸n del programa 鈥渆n el vac铆o鈥 sino al interior de un entramado de fuerzas en pugna. De aqu铆 que la articulaci贸n de consignas en la agitaci贸n est谩 estrechamente ligada a la articulaci贸n de fuerzas materiales. Podemos ver estos diferentes niveles, por ejemplo, en la consigna transicional de 鈥渆scala m贸vil de salarios y horas de trabajo鈥 (es decir, que las horas de trabajo se distribuyan entre todos los trabajadores contra el desempleo de un lado y para reducir la jornada laboral del otro). Por un lado, en cuanto a la 鈥渃onciencia鈥, el planteo parte de las luchas cotidianas por aumentos de salario o contra los despidos en cada lugar y busca mostrar que la clase trabajadora no est谩 condenada a la tarea de S铆sifo de conquistar aumentos salariales que constantemente son liquidados por la inflaci贸n o enfrentar los despidos puntuales sin dar cuenta del desempleo estructural. Aquella consigna permite explicar la irracionalidad de un capitalismo que combina extensas jornadas de trabajo con amplia desocupaci贸n, cuando podr铆an ser jornadas m谩s cortas con todos trabajando, al tiempo que redirige el problema contra las ganancias capitalistas que deber铆an ser afectadas para lograr este reparto sin disminuci贸n salarial.

Por otro lado, entra la segunda dimensi贸n fundamental (鈥渕aterial鈥) del problema: la necesidad de unir ocupados y desocupados. La competencia entre ambos sectores es utilizada por los capitalistas. La necesidad de trabajo de estos 煤ltimos, es utilizada por los capitalistas para bajar los salarios de los ocupados, y fomentar la idea de que los desocupados (identificados muchas veces en forma racista) son 鈥渧agos鈥. Complementariamente los sindicatos son presentados como la representaci贸n de los 鈥減rivilegiados鈥. As铆, opera la desmoralizaci贸n y el reformismo en general. La unidad entre ocupados y desocupados es clave para cualquier lucha seria. De all铆 que limitarse al 鈥減rograma m铆nimo鈥 significa taparse los ojos frente a este tipo problemas estrat茅gicos [9].

Alrededor de estas peleas es que una organizaci贸n revolucionaria puede avanzar en 鈥渆ducar鈥, organizar y agrupar a la vanguardia, sembrar ideas en sectores de masas, en forma m谩s o menos 鈥減ropagand铆stica鈥 o 鈥減ara la acci贸n鈥 seg煤n la situaci贸n. A la inversa de lo que sostiene Astarita para qui茅n 鈥渓a metodolog铆a pol铆tica [del Programa de Transici贸n] se conforma seg煤n la idea de un ascenso progresivo鈥, la misma buscar contribuir a articular 鈥渇uerza material鈥 para el combate, para quebrar la resistencia de las burocracias sindicales, sociales y pol铆ticas, y apuntalar la emergencia de la clases trabajadora como sujeto hegem贸nico.

Superar el 鈥済rado cero鈥 de la estrategia

Algo que caracteriz贸 los debates del marxismo en la primera mitad del siglo XX fue la profundidad en el abordaje de los problemas estrat茅gicos, para la cual se valieron de la apropiaci贸n cr铆tica de los cl谩sicos de la estrategia militar. Sin embargo, en las discusiones posteriores fue 鈥搚 es鈥 com煤n que conceptos estrat茅gicos fundamentales sean tomados a la ligera como autoevidentes para la reflexi贸n y el debate pol铆tico. Astarita no es la excepci贸n, cuando sostiene como uno de los cuestionamientos centrales al Programa de Transici贸n, el ser supuestamente un programa para la ofensiva propuesto para situaciones donde solo cabe la posici贸n defensiva. Pero la defensa sin ning煤n principio positivo es una autocontradicci贸n, tanto en la estrategia como en la t谩ctica [10]. Sin esta definici贸n b谩sica dif铆cilmente pueda entenderse una palabra del Programa de Transici贸n y de la obra de Trotsky en general.

El programa transicional trata, justamente, de responder a los problemas del pasaje de la defensiva a la ofensiva en situaciones pol铆ticas ambiguas, h铆bridas, que ya no son situaciones 鈥渘ormales鈥 pero a煤n no son 鈥渓a鈥 revoluci贸n, o que combinan elementos de ambas en forma desigual, que evolucionan con tiempos discordantes entre s铆. De aqu铆 que, aunque cobre especial vigencia en situaciones pre-revolucionarias, contenga planteos transicionales de gran utilidad para la 鈥渁gitaci贸n propagand铆stica鈥 (es decir, propaganda no solo para la vanguardia sino para sectores de masas) incluso en situaciones defensivas, en tanto entendamos a la defensa no como 鈥渄efensa pasiva鈥. A su vez, si bien hay una preparaci贸n inmediata del pasaje de la defensiva a la ofensiva tambi茅n hay una preparaci贸n m谩s amplia que surge de 鈥渟embrar鈥 determinadas ideas, instituir determinadas 鈥渢radiciones鈥 de lucha y organizaci贸n que pueden 鈥搚 deber铆an鈥 desarrollarse con antelaci贸n para la educaci贸n de la vanguardia y a trav茅s de ella a sectores de masas. En s铆ntesis, el Programa de Transici贸n est谩 hecho para la preparaci贸n de la condiciones (en cuanto a los niveles de conciencia y articulaci贸n material de fuerzas) para poder pasar a la ofensiva.

Esta es la actualidad del debate. En los 煤ltimos a帽os diversos pa铆ses de varios continentes fueron y son atravesados por amplios procesos de movilizaci贸n. La pregunta sobre las v铆as a trav茅s de las cuales todas aquellas fuerzas desplegadas por el movimiento de masas pueden evitar ser disipadas o canalizadas en los marcos de los Estados capitalistas y dar lugar a nuevas revoluciones es m谩s que actual. Es la misma pregunta de la que parte el Programa de Transici贸n. Muchas d茅cadas han pasado desde su elaboraci贸n, por eso no se trata meramente de indagar sobre la letra sino sobre el m茅todo que lo orienta y dilucidar qu茅 es lo que puede decirnos para pensar las luchas actuales. Pero un requisito para ello es volver a soldar la relaci贸n entre programa y estrategia, sin esto no hay programa ni m铆nimo, ni m谩ximo, ni transicional que nos pueda ayudar.

https://www.izquierdadiario.es/Sobre-el-Programa-de-Transicion-y-el-olvido-de-la-estrategia




Fuente: Asturbulla.org