November 7, 2022
De parte de Nodo50
177 puntos de vista

La transformaci贸n del r茅gimen franquista, tras la muerte del dictador, en una monarqu铆a parlamentaria (record茅moslo, Espa帽a era reino), con la figura nombrada a dedo por el 鈥渏efe del Estado鈥 fue, en opini贸n de muchos, la constataci贸n por parte de las 茅lites espa帽olas de la imposibilidad de seguir adelante con el franquismo una vez desaparecido el propio Franco.

La correlaci贸n de fuerzas en ese momento hist贸rico, era absolutamente favorable al r茅gimen (un hecho reconocido por las fuerzas prodemocr谩ticas). El 鈥淕eneral铆simo鈥 muri贸 en la cama absolutamente tranquilo en cuanto a qui茅n controlaba ese cortijo que fue suyo y de sus adl谩teres desde 1939 hasta su desaparici贸n f铆sica.

Ha habido mucha mistificaci贸n con nuestra sacrosanta Transici贸n, pero lo cierto es que hab铆a mucho que ganar. El pa铆s, a煤n muy aut谩rquico, ten铆a muchas acciones de grandes empresas que pasar铆an a manos privadas; un bot铆n nada despreciable y una buena raz贸n para traer el liberal sistema econ贸mico de las democracias occidentales a nuestros lares.

Precisamente por ese desequilibrio pol铆tico al que alud铆a, no hubo comisiones de la verdad, no hubo condena al franquismo ni depuraciones: el sistema judicial y represivo pas贸 intacto a la naciente democracia, bien vigilada y amenazada, adem谩s, por los espadones del dictador.

Parec铆a necesario esperar al asentamiento del nuevo sistema pol铆tico para que miles de espa帽oles, v铆ctimas del franquismo, pudieran ejercer su derecho a la Justicia en el nuevo r茅gimen democr谩tico de su pa铆s.

La llamada Transici贸n vio muchos esfuerzos populares por parte de los antifranquistas para conseguir las mayores libertades posibles, pero quienes segu铆an teniendo la sart茅n por el mango iban haciendo las concesiones que consideraban estrictamente necesarias para el proyecto con cuentagotas.

La Transici贸n fue sangrienta y poco ten铆a que ense帽ar a pa铆ses que, tras sufrir dictaduras, tomaron medidas en cuanto les fue posible, para resarcir a sus sociedades; en Espa帽a eso nunca se hizo, y no porque hubiera una reconciliaci贸n social real, no se hizo porque el r茅gimen exigi贸, como condici贸n indispensable para los cambios institucionales, la imposici贸n de una absoluta impunidad.

Las v铆ctimas del franquismo, simplemente, no exist铆an.

En una jugada magistral, una de las mayores reivindicaciones de las fuerzas democr谩ticas se convirti贸 en una victoria p铆rrica, la famosa e inamovible Ley de Amnist铆a termin贸 de confirmar oficialmente la impunidad franquista.

Los que torturaban pod铆an dormir tranquilos; los perseguidores furibundos de los que luchaban por las libertades de todos pasaron, por arte de magia, a convertirse en los adalides de las mismas; los jueces, que miraban para otro lado ante los malos tratos a los reos, y que dictaban sentencias de muerte eran, de un d铆a para otro, los vigilantes del cumplimiento de las libertades democr谩ticas; los militares, mejor tratados que durante toda la dictadura, segu铆an siendo igual de franquistas, pero cada vez amenazaban menos la democracia, hab铆an entendido en qu茅 consist铆a la jugada.

En nuestro terru帽o, el presidente de Arag贸n no mira el listado de reivindicaciones no conseguidas por esas v铆ctimas olvidadas por el Estado, solo mira por que pase el tiempo, esa vieja estrategia que siempre funciona tan bien, y da por finalizado el tiempo de las exigencias: con el centenario se acab贸 la historia, igual dan los resultados.

Ayer mismo me llam贸 una se帽ora. Me preguntaba si con esa nueva ley, tan buena como le dec铆an que era, les retornar铆an los bienes que la dictadura les hab铆a robado a su familia; mataron a sus abuelos y a sus padres y t铆os; despu茅s condenaron a la miseria, por expropiaci贸n, a una joven viuda con varios hijos, menospreciada por la sociedad, vejada y empobrecida. Le tuve que decir que no, el latrocinio nunca se iba a resolver con acciones favorables a los robados. Igual que no encontrar铆an Justicia en su propio pa铆s los represaliados y torturados. Ni sabr谩n su verdadero origen los beb茅s robados bajo el r茅gimen dictatorial, privados para siempre del derecho a su propia identidad.

No, nunca se har谩 una condena del r茅gimen de Franco en sede parlamentaria, declarando nulas sus actuaciones judiciales, dado su origen ileg铆timo.

Nunca se derogar谩 la Ley de Amnist铆a, m谩s bien podr铆amos llamarla ley de amnesia autoinfligida, ni siquiera ni cuando ya todos los culpables directos est谩n muertos.

Ni servir谩 ya de nada una Comisi贸n de la Verdad que hubiera sentado unas bases s贸lidas para el conocimiento m谩s exacto posible de la tragedia hist贸rica sufrida por nuestro pa铆s, tampoco es que hayan cre铆do nunca en ella.

Reconciliaci贸n de Valle de los Ca铆dos con un tr谩gala por decreto.

La injusticia grabada para siempre en los muros de nuestra historia, al parecer, el precio de la aquiescencia del r茅gimen para su propia mutaci贸n.

As铆 que seguiremos diciendo a quienes nos llamen, creyendo que alg煤n d铆a obtendr谩n justicia: lo sentimos pero no podemos hacer, nada esto es lo 煤nico que nos han dejado.

Seguiremos arrancando peque帽as lascas a esa pared de moho ignominioso y endurecido aun a sabiendas de que nunca podremos arrancarlo del todo para ver la brillantez que sabemos que, para nuestra Historia; existe bajo ella.


Este art铆culo ha sido publicado originalmente en la p谩gina web de la Asociaci贸n por la Recuperaci贸n de la Memoria Hist贸rica de Arag贸n (ARMHA)




Fuente: Arainfo.org