June 15, 2021
De parte de La Haine
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Incluso si el aparato es la columna vertebral de una organizaci贸n, nunca debe controlarlo

Necesitamos reflexionar sobre las dificultades de la militancia en nuestras organizaciones. No todo es solo pol铆tica. Una corriente pol铆tica de izquierda es, entre muchas otras cosas, una especie de grupo social. Una de las frustraciones m谩s frecuentes entre los ex militantes es el desamparo, e incluso la soledad humana, en la que se descubren cuando se distancian del colectivo en el que participaban.

El problema es a煤n mayor si el militante era miembro del aparato de su corriente, por lo tanto, empleado de la organizaci贸n. Adem谩s del desapego emocional, surgen los desaf铆os de la reintegraci贸n econ贸mico-social. El momento de la desprofesionalizaci贸n puede ser muy duro, incluso dram谩tico, por la inseguridad material, despu茅s de a帽os de dedicaci贸n.

Un grupo social es una asociaci贸n voluntaria de personas que mantienen relaciones estables entre s铆. Quienes participan en un grupo social tienen algo en com煤n que los une. Comparte una experiencia. Hay diferentes tipos de grupos sociales.

Familia, compa帽eros de trabajo, amistades de la infancia, vecinos, grupos de fans son muchas formas de grupos sociales que unen a las personas por diferentes motivos e intereses. Tenemos necesidades emocionales de pertenencia e interacci贸n subjetiva. La cohesi贸n de un grupo social ser谩 tanto mayor a medida que se satisfagan estas necesidades.

Una fiesta o una tendencia tambi茅n es un grupo social. Pero su lugar, existencia, rol no puede responder, en primer lugar, a las necesidades afectivas de sus miembros. Debe construirse en torno a la defensa de un programa. Una organizaci贸n se mantiene basada en una historia, principios, tradici贸n y, sobre todo, un proyecto. Su cohesi贸n interna no debe basarse en los sentimientos que unen a sus militantes.

Pero es natural que quienes militan juntos, corran riesgos juntos, se sacrifiquen juntos, establezcan intensos lazos personales. Muy intenso. Aqu铆 reside una fortaleza y una debilidad. Estos lazos protegen y amenazan a una organizaci贸n. Un proyecto es una apuesta. Toda apuesta tiene m谩rgenes de incertidumbre.

El problema surge cuando un militante descubre que ya no cree en el proyecto. En situaciones defensivas a largo plazo, las presiones del des谩nimo, el des谩nimo y el cansancio son muy poderosas. No es dif铆cil perder la confianza cuando la perspectiva de victorias inmediatas es remota.

Una corriente pol铆tica no se estructura solo por la adherencia a las ideas. Depende de las relaciones de confianza. Y, sobre todo, confianza en la direcci贸n. La confianza es dif铆cil de ganar y muy f谩cil de perder. Toda organizaci贸n de izquierda desarrolla una cultura y depende de la construcci贸n de un liderazgo.

La formaci贸n en liderazgo es fundamental. Cuanto m谩s madura sea la corriente, la direcci贸n depender谩 menos del papel de los individuos. Una direcci贸n m谩s colectiva se basa en relaciones de confianza que solo el sentido de responsabilidad de sus miembros puede preservar.

El sentido de la responsabilidad es una cualidad mucho m谩s rara de lo que cree. La impersonalidad en las discusiones es fundamental. No estar de acuerdo con alguien no es lo mismo que menospreciar, descalificar o peor a煤n, desmoralizar a la persona que estamos debatiendo. Somos m谩s complejos que una u otra idea que defendemos. La clave para preservar la confianza es el respeto.

Las relaciones de confianza se basan en lazos de solidaridad mutua y, sobre todo, de honestidad. No hay confianza pol铆tica posible en relaciones envenenadas por mentiras. En la vida social hay un margen muy alto de tolerancia al disimulo. En la militancia, no. Decir lo que piensas no es solo un derecho, es un deber.

La confianza es un sentimiento delicado porque la mayor铆a de las personas piensan primero en s铆 mismas. Esto es as铆, porque la presi贸n de valores incrustados en las relaciones sociales que dominan la sociedad capitalista, como la rivalidad y la competencia, son los est铆mulos dominantes. Las lealtades personales prevalecen y son muy poderosas y m谩s importantes que la lealtad a ideas, principios, programas, direcciones pol铆ticas.

Que una corriente de izquierda sea tambi茅n un grupo social tiene consecuencias. Las amistades, los amores y las pasiones entre los miembros mejoran una cohesi贸n impermeable a la lucha de ideas y la tendencia a adaptarse a las rutinas. La cohesi贸n subjetiva es m谩s f谩cil pero menos estable que la cohesi贸n de ideas.

El peligro no solo amenaza a las peque帽as corrientes. Una organizaci贸n puede ser relativamente grande, pero si est谩 demasiado cerrada sobre s铆 misma, cerrada, endurecida, el aislamiento favorece las relaciones de consanguinidad, el sesgo r铆gido, la unilateralidad, el fraccionalismo cr贸nico, el lenguaje clich茅, la imitaci贸n del comportamiento, la man铆a por la superioridad, la intolerancia a las diferencias y, en el l铆mite, un culto al liderazgo mesi谩nico y extra帽as ideolog铆as.

El camino del monolitismo degenera en marginalidad social y sectarismo pol铆tico. La distancia con la vida de la gente com煤n culmina en la indiferencia hacia sus opiniones. Una di谩spora social prolongada favorece adaptaciones extra帽as.

La din谩mica del v茅rtigo es m谩s intensa en la direcci贸n y en la columna de personal profesionalizado. Por lo tanto, incluso si el aparato es la columna vertebral de una organizaci贸n, nunca debe controlarlo.

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Fuente: Lahaine.org