July 27, 2021
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
393 puntos de vista


El Movimiento Ib茅rico Antinuclear (MIA) publica un nuevo informe sobre los residuos radiactivos en Espa帽a y sus m煤ltiples problem谩ticas.

La energ铆a nuclear se hace temible por sus accidentes y tambi茅n deja una herencia muy oscura en sus residuos radiactivos, que han de mantenerse aislados del contacto con los seres vivos durante cientos de miles de a帽os. Ahora, con unas fechas definidas para el cierre de las centrales nucleares, no pueden evitarse m谩s las cuestiones sobre qu茅 se va a hacer con los residuos y si habr谩 suficiente dinero para hacerlo lo menos mal posible.

Los residuos se pueden generar tanto en las centrales nucleares para la producci贸n de electricidad o como consecuencia de la miner铆a de uranio. Comparados con otras actividades con materiales radiactivos, como la investigaci贸n, la medicina, la industria, la agricultura, etc, la generaci贸n el茅ctrica nuclear produce el 90% en volumen de los residuos de media, baja y muy baja actividad, y, hoy por hoy, todos los residuos de alta.

El Plan de Residuos Radiactivos vigente data de 2006 a pesar de que todos los estados de la UE estaban obligados a presentar su pol铆tica de residuos en 2015. La amenaza de la Comisi贸n Europea de denunciar a Espa帽a por el enorme retraso acumulado, y el cambio de gobierno de 2018 estimularon la realizaci贸n de un Plan nuevo. El Ministerio de Transici贸n Ecol贸gica empuj贸 a las empresas propietarias de nucleares a decidir un calendario de cierre. Las tres grandes empresas el茅ctricas, propietarias de los siete reactores en operaci贸n, pretenden alargar su funcionamiento superando los 40 a帽os para los que fueron dise帽adas. Llegar hasta un funcionamiento medio de 45,7 an虄os, entre los 45 en Almaraz y los 48 a帽os en Trillo, que se parar谩 en 2035. Aumentando con ello el riesgo y la cantidad de residuos de alta a gestionar.

Sobre los residuos de baja y media actividad la propuesta es continuar llev谩ndolos al 煤nico cementerio nuclear que existe en la Pen铆nsula Ib茅rica: el centro de almacenamiento de El Cabril, en la Sierra de Hornachuelos (noroeste de Cordoba). La elecci贸n del emplazamiento responde a una pol铆tica de hechos consumados. La antigua Junta de Energ铆a Nuclear (ahora CIEMAT) en los a帽os 60 depositaba residuos m茅dicos e industriales en una antigua mina de uranio abandonada en la finca de El Cabril. En diciembre de 1985, las instalaciones fueron transferidas a Enresa, la actual empresa gestora de residuos radioactivos en nuestro pa铆s, y por entonces reci茅n creada. Los bidones se extrajeron de la mina y pasaron a mo虂dulos de almacenamiento. Pero se sabe que desde 1986, al menos, se empieza a depositar tambi茅n residuos nucleares, lo que entonces era ilegal. Las asociaciones ecologistas realizaron una importante oposici贸n contra este cementerio nuclear. En particular, AEDENAT emprendi贸 adem谩s una lucha legal que gan贸 en 2003, tras los recursos de Enresa que llegaron al Tribunal Supremo. Para entonces la instalaci贸n se hab铆a ampliado y legalizado.

El desmantelamiento de Garo帽a, la 煤ltima central cerrada, pr谩cticamente colmatar谩 la capacidad de El Cabril para recibir RBMA. Pero falta mucho m谩s. Seg煤n el acuerdo de cierre de nucleares, la siguiente ser谩 Almaraz 1, cuyos trabajos debieran comenzar en noviembre de 2030. Y la 煤ltima en cerrar, Trillo, iniciar谩 su desmantelamiento en 2038 y se prolongar谩 hasta 2048. Un largo camino cuyas bases deben asentarse bien desde ahora.

Los desmantelamientos no podr谩n abordarse si los residuos radiactivos no pueden ser recogidos y aislados convenientemente. Y por otra parte, las centrales cerradas, pero sin desmantelar, tambi茅n son peligrosas, aunque mucho menos que en operaci贸n. Esta es una papeleta que no se puede traspasar a la siguiente generaci贸n, es responsabilidad de las empresas titulares y beneficiarias de las centrales y de los gobernantes de esta d茅cada. La ciudadan铆a exige transparencia y discusi贸n informada de las opciones que tenemos para tratar el problema que nos lega la energ铆a nuclear.

Los desechos radiactivos de alta actividad est谩n en las propias centrales nucleares, bien sea refrigerados en piscinas (86%) o bien en contenedores (14%) depositados en los Almacenes Temporales Individuales (ATIs). Cuando las centrales se cierren, el futuro de estos residuos ser谩 el enterramiento en un Almacenamiento Geol贸gico en Profundidad (AGP). En el mundo, s贸lo Finlandia est谩 construyendo un AGP, que probablemente comience a funcionar hacia 2025. Para Espa帽a el AGP es una opci贸n por ahora bastante lejana, el borrador del Plan General de Residuos Radiactivos de que se dispone retrasa la construcci贸n del Almac茅n Geol贸gico hasta 2060. Para entonces las centrales ya debieran haber desaparecido, de ah铆 que, entretanto, se quiera hacer un Almac茅n Temporal Centralizado (ATC) para los residuos de todas las centrales (como el fracasado proyecto de Villar de Ca帽as). Pero podr铆a convertirse en una soluci贸n temporal que se alargue indefinidamente, en el supuesto de que no haya la voluntad pol铆tica y la capacidad de inversi贸n que supone hacer un AGP.

Hay otras posibilidades que reducir铆an esa tentaci贸n, como hacer almacenes ATC regionales, o que los residuos permanezcan en contenedores (no en piscina) en los ATI de cada central mientras estas son desmanteladas. Esta opci贸n tiene la ventaja de evitar multitud de transportes por carretera de los residuos de alta actividad, los m谩s peligrosos. Aunque ciertamente exige acelerar la construcci贸n del almacenamiento definitivo (AGP) para reducir los problemas que conlleva la dispersi贸n de tales acumulaciones de carga radiactiva.

Lo que puede darse por seguro es que ser谩 un proceso muy largo y costoso. Se viene recaudando dinero de los productores de residuos para el 鈥淔ondo para la financiacio虂n de actividades del Plan General de Residuos Radiactivos鈥, La mayor cuant铆a proviene de una tasa sobre la producci贸n el茅ctrica nuclear que ahora es de 7,98 鈧/MWh. Pero el Fondo se queda corto para los gastos previstos en casi 5.000 millones 鈧. Enresa cuenta con los rendimientos financieros que podr铆a generar ese capital en los pr贸ximos a帽os, y considera que ser谩 suficiente. El problema es el optimismo financiero (un rendimiento neto de los activos del 2,5% a lo largo del siglo) y el estrecho margen con que se ha calculado. No tiene en cuenta problemas que ya han asomado a escena, como la escasa rentabilidad de los Fondos institucionales y la probabilidad de que deba afrontarse un gasto mayor del previsto por la dificultad de la tarea.

Por ejemplo, con las condiciones que Enresa ha supuesto para estimar que habr谩 suficiente dinero a lo largo del siglo, si los gastos subieran un 30%, la tasa que pagan las centrales deber铆a aumentar de 7,98 a 11鈧/MWh. Pero si el rendimiento del dinero del Fondo bajase al 1,5%, y los gastos aumentasen en s贸lo un 15%, la recaudaci贸n de las nucleares tendr铆a que elevarse a 12,5 鈧/MWh.

Enresa solo puede cobrar a las centrales nucleares por sus servicios a lo largo de los pr贸ximos catorce a帽os, hasta que cierre la 煤ltima nuclear en 2035. Despu茅s, 驴ser谩 posible reclamar a las empresas titulares lo que falte? Parece poco probable. Iberdrola se est谩n quejando ya de que sus nucleares no son rentables. Y eso que no se les exige pagar por todos sus residuos ni el desmantelamiento.

Los residuos radiactivos son la herencia de las centrales nucleares. No podemos legar el problema a las siguientes generaciones. Hay que resolverlo en 鈥渘uestro tiempo鈥. Para que la factura la paguen las empresas que los produjeron y obtuvieron grandes beneficios con ello, hay plazo s贸lo hasta 2035. Si luego resulta que no hay dinero suficiente, le tocar谩 a la ciudadan铆a arreglar la cuenta. A la de ahora y a nuestros descendientes.

A煤n estamos a tiempo de abordar el problema de la financiaci贸n de los residuos nucleares. Deber铆amos hacerlo antes de comenzar a hablar, como sociedad responsable, sobre d贸nde podemos guardarlos.

Cristina Rois

MIA

https://www.elsaltodiario.com/desconexion-nuclear/sobre-residuos-radiact鈥

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Fuente: Cgt-lkn.org