January 31, 2021
De parte de Acracia
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Que Oscar Wilde es un gran escritor no creo que lo dude nadie, pero que no es tan conocido su pensamiento tan cercano al anarquismo parece tambi茅n un hecho. En su texto El alma del hombre bajo el socialismo comienza realizando una declaraci贸n de intenciones en contra de la explotaci贸n del trabajo ajeno (芦esa s贸rdida necesidad de vivir para los dem谩s禄, lo expresa Wilde con ret贸rica propia). Pero el atrevimiento del irland茅s va m谩s all谩, y resulta de plena actualidad su an谩lisis, denunciando una sociedad en la que no solo se permite la pobreza, sino que se la mantiene viva con supuestos actos filantr贸picos e incluso progresistas. Dicha actitud, seg煤n Wilde, y como ejemplo emplea al propietario de esclavos que los trata con amabilidad, impide la reconstrucci贸n de la sociedad de tal manera que la pobreza resulte imposible. No se anda con eufemismos el socialista Wilde y denuncia la instituci贸n de la propiedad privada, la misma que engendra numerosos males y pretende luego su atenuaci贸n. Resulta n铆tido que Wilde quiere reemplazar la propiedad privada por riqueza p煤blica y la competencia por cooperaci贸n.

Por otro lado, algo a priori sorprendente, el socialismo seg煤n Wilde conducir谩 tambi茅n al individualismo. Si la sociedad permite la base y el entorno apropiados para el desarrollo de todos los seres humanos, todav铆a ser谩 necesario el individualismo. Wilde profetiza, junto a los primeros anarquistas, que un socialismo autoritario, un gobierno que se arrogue el poder econ贸mico junto al pol铆tico, conducir谩 a un estado a煤n peor. La sociedad capitalista y la propiedad privada solo permiten a algunos hombres realizarse, mientras muchos otros llevan la pesada carga de de la dependencia de los dem谩s y solo pueden recoger algunas migajas de prosperidad. Esta situaci贸n es la que impide a los despose铆dos ser conscientes del par谩lisis y envilecimiento que sufren, incluso de su propio sufrimiento para terminar acatando unas leyes que permiten la desigualdad. La soluci贸n no pasa por la tiran铆a econ贸mica que supondr铆a el socialismo autoritario, ser铆a esclavizar al conjunto de la sociedad (en lugar de a una parte), y Wilde se帽ala lo importante de desterrar toda coacci贸n y violencia en la sociedad. 脷nicamente en la asociaci贸n voluntaria podr谩 el hombre realizarse adecuadamente a nivel individual.

El autor irland茅s recuerda lo interiorizado que tenemos el 芦tener禄 en una sociedad capitalista que adora la propiedad privada, y que la aut茅ntica perfecci贸n est谩 en el 芦ser禄. Puede decirse que la personalidad humana ha sido absorbida por lo que posee, y ello se refleja en las leyes inglesas tan severas en cuesti贸n de delitos contra la propiedad. La propiedad privada habr铆a pervertido la misma noci贸n de individualismo, impidiendo que una parte de la sociedad sufra necesidad y no pueda por ello ser verdaderamente individual, dar rienda suelta al goce y a la alegr铆a de vivir. Acumular cosas supone malgastar neciamente la vida. Desconozo si Wilde lleg贸 a leer a Stirner, y a pesar de los prejuicios que ten铆a 茅ste sobre el socialismo (como una nueva abstracci贸n autoritaria que anulase la individualidad), recuerda mucho al alem谩n la aseveraci贸n del irlandes de que la aut茅ntica posesi贸n del ser humano est谩 dentro de 茅l, ya que todo lo que permanece en su exterior no tiene importancia ni trascendencia alguna. Wilde no solo confi贸 en un sistema socialista que acabara con la necesidad econ贸mica, sino que su forma de entender el individualismo era plenamente conciliable con lo social, y puede decirse que necesitaba incluso de ello.

Wilde cre铆a sinceramente en el fin de la autoridad, en lo pernicioso que supon铆a su ejercicio, incluso de manera m谩s desmoralizadora si se llevaba a cabo de manera sutil, una sociedad sometida. El sistema resultaba m谩s brutal por el empleo sistem谩tico de castigos, que por los cr铆menes ocasionales, incluso se帽alaba que se habr铆a demostrado que existe una relaci贸n entre ellos de tal manera que la disminuci贸n de la represi贸n conduce a menos acciones violentas. El irland茅s, como buen socialista, pensaba que era la necesidad, y no el vicio, el engendrador del crimen y que 茅ste desaparecer铆a en el sistema perfecto. Es una visi贸n ut贸pica, si se quiere, pero digna de tener en cuenta en un mundo en el que el autoritarismo y el reparto desigual de la riqueza siguen siendo los mayores males, por mucho que trate de maquillarse las dos cuestiones con una dominaci贸n ben茅vola, pol铆tica y econ贸mica.

Wilde hablaba de ausencia de gobierno y de autoridad, y consideraba que el Estado se convertir铆a en una asociaci贸n voluntaria que organizar铆a el trabajo, y producir铆a y distribuir铆a los art铆culos de primera necesidad. La visi贸n del irland茅s sobre el Estado, aunque nunca hablara del fin del mismo, nada ten铆a que ver con dominaci贸n ni explotaci贸n algunas, se trata de una simple cuesti贸n de terminolog铆a diferente en este caso a la empleada por la tradici贸n 谩crata. Su visi贸n puede decirse que ten铆a un lado 鈥渃l谩sico鈥, por un lado, con tiempo suficiente para el ser humano para el arte y la filosof铆a, y, por otro, pose铆a una plena confianza en el progreso tecn贸logico, de tal manera que fuera la m谩quina la encargada de hacer los trabajos m谩s degradantes. Si en la Antig眉edad, el tiempo para la virtud y el conocimiento de algunas personalidades se hac铆a a costa del sometimiento de otros, en la nueva sociedad ser铆a la m谩quina la que ocupara el lugar de los esclavos.

El progreso tecnol贸gico asegurar铆a una gesti贸n eficaz de una sociedad libremente organizada, y gracias a ello existir铆a tiempo en cada individuo para la creaci贸n de la belleza. Es el arte la forma m谩s intensa de individualismo que reconoce Wilde. Un artista libre de ataduras de ning煤n tipo, con libre horizonte para su expresi贸n, como se considera igualmente al hombre de ciencia o al fil贸sofo. De otra manera, el arte, la ciencia y la filosof铆a se encontrar铆an sujetas a la tiran铆a de la colectividad, en lugar de a un gobierno o a una iglesia. No oculta Wilde su visi贸n sobre el p煤blico, que suele temer la innovaci贸n y venerar a los 芦cl谩sicos禄, algo l贸gico ya que la forma exacerbada de individualismo que supone el arte tiene siempre un elemento perturbador y destructor. De esta forma, se trata de asegurar la lucha permanente contra la monoton铆a, acabar con la esclavitud de la costumbre y de la moral establecida, y evitar la cosificaci贸n del ser humano. La llamada 芦opini贸n p煤blica禄, junto a los medios de comunicaci贸n, es defenestrada por Wilde, corrompida en gran medida por la noci贸n de autoridad; y todav铆a m谩s perversa cuando trata de invadir el terreno del pensamiento o del arte, propio de la individualidad.

Juan Caspar




Fuente: Acracia.org