January 19, 2021
De parte de La Haine
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Palabras le铆das por su autor durante la primera sesi贸n del Ciclo-Taller: 芦Problemas y desaf铆os de la democracia socialista en Cuba hoy禄, desarrollada en el Instituto de Investigaci贸n Cultural (ICIC) 芦Juan Marinello禄, La Habana, 9 de diciembre de 2020. Ampliadas para su publicaci贸n.

I

驴Puede existir el socialismo sin democracia?

Es l贸gico que en este Taller aparezcan sucesos pol茅micos de los 煤ltimos d铆as, asociados al tema central que nos re煤ne. Y como deseamos con humildad desde nuestro ejercicio de pensamiento ayudar a solventarlos, es menester abrir el lente. Por eso sugiero emplear un prisma anal铆tico que permita apreciar los diversos problemas y desaf铆os que hoy viven a la vez nuestro pueblo, su proyecto socialista revolucionario, la Rep煤blica y la naci贸n. En Cuba, de cierto modo, muchos nos sentimos marineros. Sabemos que cuando las aguas se encrespan, los buenos navegantes suelen ser m谩s serenos y diestros, y act煤an con mayor cohesi贸n y solidaridad entre ellos. La raz贸n es obvia: en tales momentos extremos, si cometen errores y no act煤an de consuno el barco puede irse a la deriva, y hasta hundirse…

Hemos escuchado dos excelentes presentaciones. La de Juan Vald茅s Paz nos aporta un marco conceptual, dif铆cil de obtener en una sola exposici贸n. Ello ha sido posible porque 茅l ha realizado una exhaustiva investigaci贸n durante varios a帽os, cuyos novedosos resultados est谩n en su obra 芦La evoluci贸n del poder en la Revoluci贸n Cubana禄.

El ojo del canario es el poder revolucionario (https://lahaine.org/dO1f), por Juan Vald茅s Paz

Y reci茅n Llanisca Lugo nos ha entregado un ramillete de ideas que incluye sensibles vivencias suyas en el barrio, y todo, creado por una joven revolucionaria erguida y de afilado juicio cr铆tico.

No sintamos verg眉enza de querer la revoluci贸n (https://lahaine.org/dN3r), por Llanisca Lugo

Por mi parte, intentar茅 sumar otras opiniones iniciales.

Comienzo por asumir un concepto: la democracia socialista y el socialismo son equivalentes. En todo caso, si lo anterior pareciera excesivo, afirmo que la democracia inherente al socialismo es su atributo esencial. Por consiguiente, el primer problema a elucidar es cu谩l es esa democracia y por qu茅 el socialismo no puede existir sin ella: es su ox铆geno y fuente nutricia primordial.

El segundo tema, es la evoluci贸n hist贸rica del concepto democracia, y de los procesos y sistemas democr谩ticos: desde la antigua Grecia y el largo per铆odo liberal, en sus diferentes fases y expresiones, hasta los proyectos y ejecutorias de complexi贸n socialista, iniciados en octubre de 1917.

El tercer acertijo, obliga a interpretar cu谩les han sido las nociones y pr谩cticas democr谩ticas en la transici贸n socialista cubana, las etapas o ciclos de su decurso, y de qu茅 modos es posible enriquecer nuestro sistema democr谩tico para que sea funcional al avance del proyecto socialista. Y, por a帽adidura, c贸mo reforzar su blindaje frente a quienes, con rostros de 谩guila o sonrisas amables, buscan restaurar el capitalismo neocolonial en nuestro archipi茅lago y el formato democr谩tico restringido y dependiente que le es sustancial. U otros, que adoptan posturas cr铆ticas a veces con raz贸n y permeadas de sinceridad, aunque con la mira puesta en un proyecto republicano socialdem贸crata.

Subrayo esta idea: la primera condici贸n de la democracia socialista es la existencia de una naci贸n soberana e independiente. En consecuencia, preservar ese estatus es prioridad absoluta del poder revolucionario. Y para hacerlo con 茅xito est谩 obligado a garantizar una aut茅ntica democracia, capaz de renovar una y otra vez a la Revoluci贸n y sus utop铆as. Porque las revoluciones para no apagarse, necesitan amanecer cada d铆a.

Los debates en torno a la democracia, cobraron un significado especial en Cuba -y en casi todo el planeta- en el giro de las d茅cadas ochenta y noventa del siglo pasado. 驴Por qu茅? Se帽alar茅 tres razones.

Una: la desintegraci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica y de los dem谩s pa铆ses europeos del llamado socialismo real, con sus enormes impactos en todo el orbe.

Dos: la instauraci贸n de reg铆menes liberales restringidos en nuestra regi贸n, suced谩neos de varias dictaduras suramericanas -Chile, Argentina, Brasil, Uruguay…-, luego de que estas derrotaran las rebeld铆as insurgentes y populares, pero a la vez debieron ceder ante diversas presiones y luchas sociales hasta que, pauta de Washington mediante, las oligarqu铆as de esos pa铆ses establecieron mecanismos de dominaci贸n sustentados en democracias representativas muy controladas, y generalizaron el modelo econ贸mico neoliberal.

Tres: desde los a帽os ochenta crec铆a en EEUU y en Europa una fuerza econ贸mica y pol铆tica cuyos ide贸logos y tanques pensantes sosten铆an que la democracia se hab铆a excedido en sus posibilidades y hab铆a que limitarla. Por ejemplo, Samuel Huntington y la Comisi贸n Trilateral planteaban que era necesario ajustar las normas democr谩ticas prevalecientes para evitar que el sistema se hiciese ingobernable. Era esa una expresi贸n de la crisis en los pa铆ses capitalistas centrales, que fue amortiguada durante algunos a帽os al desaparecer sus antagonistas del Este.

Esos tres procesos coincidentes en el tiempo suscitaron en la Am茅rica Latina y el Caribe un formidable cruce de ideas en el 谩mbito de las izquierdas. Sobre todo luego de desintegrarse como un castillo de arena la Uni贸n Sovi茅tica y los dem谩s pa铆ses seudo socialistas europeos, entre 1989 y 1991. Las diversas interpretaciones y posturas que surgieron -muchas veces cargadas de estupefacci贸n y frustraciones- provocaron en la izquierda regional divergencias crecientes. Y sobre todo, el peligro de una fragmentaci贸n que debilitara a煤n m谩s sus fuerzas en tales realidades adversas. El 煤nico ant铆doto frente a ello era buscar el consenso y la unidad en la diversidad.

En esa encrucijada nace en 1990 el Foro de Sao Paulo, oportuna iniciativa de Fidel respaldada por Lula que deviene primera agrupaci贸n de todos los partidos de izquierda de un continente -y la 煤nica hasta hoy-. Un pacto con aceptables niveles de coherencia y tambi茅n de divergencias, pero con una plataforma unitaria compartida contra el neoliberalismo y por la instauraci贸n de democracias participativas. Fue un detente bolivariano y martiano de aquel repentino tsunami que provino del Este europeo impulsado por vientos t贸xicos del Norte.

驴La democracia socialista debe asumir el liberalismo?

Perm铆tanme ahora un par茅ntesis anecd贸tico. En aquel lapso turbulento, Roberto Fern谩ndez Retamar me solicit贸 que escribiera un art铆culo o ensayo sobre la democracia y sus expresiones en la Am茅rica Latina y el Caribe, para publicarlo en la revista Casa de las Am茅ricas. Fue as铆 que redact茅 el ensayo 芦Problemas actuales de la democracia en Nuestra Am茅rica禄, publicado por esa revista en su edici贸n de febrero-marzo de 1991.

Gracias a esa invitaci贸n de Retamar, me vi obligado a investigar el tema en sus m煤ltiples dimensiones y comprend铆, a煤n m谩s, el valor de la democracia para el quehacer y los proyectos de las fuerzas revolucionarias de la regi贸n, incluida Cuba. Recuerdo los di谩logos al respecto con algunos amigos del Departamento de Filosof铆a de la Universidad de La Habana, con quienes trabaj茅 entre 1966 y 1971, y con mis compa帽eros del Departamento Am茅rica del Comit茅 Central del PCC, en primer lugar con nuestro jefe y Maestro, el comandante Manuel Pi帽eiro. Trat茅 de esclarecer los enigmas de aquellos tres torbellinos simult谩neos -especie de tri谩ngulo de las Bermudas-, muchas veces envueltos en brumas a primera vista insondables.

Abord茅 el tema de la democracia en dos dimensiones principales: su nexo con el socialismo y su relaci贸n con los reg铆menes liberales neocoloniales en nuestra regi贸n. Revisit茅 as铆 la Grecia antigua -llamada cuna de la democracia-, a Arist贸teles, Montesquieu, Weber, Marx, Mart铆, Lenin, Rosa Luxemburgo, Trotsky, Gramsci, Mari谩tegui, Fidel, Che y otros pensadores, a quienes me propuse entender en sus praxis te贸ricas y pol铆ticas en torno a la democracia, junto a las bregas clasistas en las respectivas 茅pocas.

Descubr铆, por ejemplo, que los avances de la democracia liberal est谩n subordinados -aunque a veces no resulte obvio- a las conquistas de los pueblos en diversas luchas, junto a sus l铆deres e intelectuales org谩nicos.

Mutatis mutandi, percib铆 que un fen贸meno semejante ocurre en la evoluci贸n democr谩tica de los pa铆ses con reg铆menes de orientaci贸n socialista, Cuba incluida. Tambi茅n en ellos, el poder constituido sobre bases democr谩ticas requiere a menudo del l谩tigo con cascabeles del soberano, para que no se adormezca en sus laureles -o insuficiencias- y cumpla con el mandato de la ciudadan铆a.

Ese texto se va a digitalizar, y Alejandro me ha dicho que se los enviar谩 por v铆a electr贸nica. Varios de los asuntos que aborda siguen vigentes, aunque algunos ahora son m谩s complicados. Defino ah铆 la democracia como una totalidad social -de ning煤n modo una mera forma de gobierno-, que ubica al pueblo en la opci贸n real y soberana de participar en el dise帽o, el ejercicio y el control de su Gobierno y Estado, sobre la base de una igualdad efectiva. Tambi茅n afirmo lo siguiente: 芦El liberalismo no puede ni debe obviarse, ni reducirse a esquemas negativos禄.

En efecto, la axiolog铆a liberal ha calado hondo en nuestras sociedades y en nuestras mentes, y es importante reiterar que muchos de sus contenidos est谩n permeados de las acumulaciones democr谩ticas de los pueblos. Por ejemplo, en el caso nuestro, la historia de la Rep煤blica entre 1902 y 1958, a la que se denomina con desd茅n pseudo Rep煤blica, se ha deformado con nociones y adjetivos simplistas, e incluso ese t茅rmino ha sido cuestionado por varios autores. No ser铆a correcto declinar ni subestimar ciertos avances liberales presentes en la Rep煤blica anterior a la Revoluci贸n, verbigracia derechos ciudadanos formales y reales, resultantes de inn煤meras luchas sociales y pol铆ticas desde 1868, y de la cultura nacional.

Sobre este asunto, a帽ado en el art铆culo: 芦Pero el liberalismo en su evoluci贸n natural y l贸gica, no conduce a la democracia. Es un c铆rculo vicioso que termina en su propia reproducci贸n liberal. A partir de 茅l, es posible avanzar sobre un ideal democr谩tico genuino si el proyecto abarca simult谩neamente las luchas por lograr la hegemon铆a popular, en todos los terrenos en que existe la democracia: el econ贸mico, el pol铆tico, el social, en el Estado, y en la sociedad civil禄.

芦En todo caso -contin煤o con el texto- ser铆a err贸neo y fatal que la democracia socialista pretendiera desconocer la tradici贸n liberal, como tambi茅n resultar铆a un contrasentido que esta se convirtiera en el paradigma de la nueva democracia. La clave del 茅xito de nuestro socialismo, radica, junto al desarrollo econ贸mico, las excelencias sociales y la defensa popular, en desplegar m谩s y mejor el poder y la sabidur铆a de la gente禄. De tal modo, 芦Cuba podr谩 ser cada vez m谩s un ejemplo de democracia plena en toda nuestra Am茅rica. Y ese ser谩, probablemente, el mayor aporte solidario futuro de la Revoluci贸n cubana a los pueblos del continente禄.

Esta 煤ltima idea la encontr茅 en el Che hace muchos a帽os, cuando 茅l expresa que el mejor aporte internacionalista que puede hacer la Revoluci贸n cubana a los pueblos de nuestro continente, es lograr que el socialismo sea exitoso en Cuba. Y tambi茅n fue 茅l, como todos sabemos, el primero en alertar con l煤cidos argumentos porqu茅 el socialismo euro sovi茅tico se mov铆a hacia un callej贸n sin salida.

驴Por qu茅 fracasa el 芦socialismo real禄?

Aunque han transcurrido treinta a帽os del descalabro de la Uni贸n Sovi茅tica y de sus aliados del Este europeo, tal desenlace contin煤a siendo hoy el argumento m谩s reiterado para sostener la idea de que el socialismo es un proyecto fallido. Quienes defendemos lo contrario debi茅ramos no olvidar tales lecciones y saber extraer de ellas experiencias 煤tiles, sin forzar comparaciones extempor谩neas y alejadas de las realidades espec铆ficas de aquellos procesos. En Cuba han sido insuficientes los estudios al respecto y nunca se ha formulado una interpretaci贸n oficial, que en rigor corresponde al PCC realizarla. Existen razones para que haya sido as铆, como tambi茅n es importante explicar las causas que arrasaron con 芦nuestros aliados estrat茅gicos禄 del 芦campo socialista禄.

驴Cu谩ndo se agot贸 la Revoluci贸n de Octubre, dejando sin su energ铆a al poder sovi茅tico? 驴Puede existir socialismo sin continuidad de la revoluci贸n? 驴Y puede haber continuidad de la Revoluci贸n sin que ella est茅 en constante renovaci贸n? 驴Fracas贸 s贸lo un modelo de socialismo? 驴O junto a 茅l sucumbi贸 tambi茅n una versi贸n distorsionada del marxismo que lo guiaba? 驴Cu谩les son los componentes de ese modelo y c贸mo interpretar el 芦marxismo-leninismo禄 que lo orient贸? 驴Fue Stalin el 煤nico culpable de tal modelo deformado y de su fallida codificaci贸n 芦te贸rica禄? 驴Se agotan en el estalinismo las desviaciones autoritarias, burocr谩ticas, verticalistas, estatistas y represivas? 驴Cu谩l es la responsabilidad de los sucesores de Stalin? 驴O es que ni unos ni otros pod铆an actuar diferente porque ese modelo era inviable en la URSS desde finales de los a帽os 1920 y en los pa铆ses subordinados de Europa desde su g茅nesis en 1945, porque en rigor nunca se inici贸 en ellos una revoluci贸n?

驴Qu茅 ra铆ces culturales y especificidades de la historia y la formaci贸n econ贸mica-social rusas y de las dem谩s rep煤blicas condicionaron el curso del socialismo en la URSS? 驴Qu茅 lugar ocupan los factores objetivos, por ejemplo la necesidad de dedicar cuantiosos recursos a la defensa militar en detrimento del desarrollo econ贸mico y el bienestar del pueblo? 驴Cu谩les fueron los equ铆vocos y deformaciones de los dirigentes? 驴Qu茅 papel desempe帽贸 el sistema de direcci贸n de la econom铆a, basado en el llamado c谩lculo econ贸mico? 驴Pod铆a haberse salvado el socialismo en la Uni贸n Sovi茅tica si la opci贸n escogida para rectificar sus errores hubiese sido diferente a la Perestroika y la Glasnot? 驴Qu茅 rol jugaron los aparatos especializados de los EEUU y de algunos pa铆ses europeos?

Nada debe quedar sin valorarse con nuestros lentes de distancia -f铆sica y temporal- bien graduados. Es sensato asumir el an谩lisis con la misma integralidad que se gest贸, desenvolvi贸 y feneci贸 esa experiencia socialista, por dem谩s complej铆sima e irrepetible. Sin una visi贸n hist贸rica abarcadora y desprejuiciada corremos el riesgo de repetir consignas -o peor: errores- o la idea de que todas las derrotas son hu茅rfanas.

De ser un conglomerado de pa铆ses semi feudales y con un desarrollo capitalista incipiente, en cuatro d茅cadas la Uni贸n Sovi茅tica devino segunda potencia del planeta, y logr贸 ser pionera en la conquista del espacio c贸smico. Fabric贸 dos veces m谩s tanques, aviones y piezas de artiller铆a que Alemania, y fue la fuerza decisiva en la derrota del ej茅rcito hitleriano, convirti茅ndose despu茅s en la mayor superpotencia nuclear. 隆Pero fue incapaz, en el campo subjetivo, de defender su poder铆o frente al capitalismo! Y sucumbi贸 sin que nadie disparara un tiro o se movilizara en las calles.

Dada la asfixia econ贸mica, moral y pol铆tica del r茅gimen, en la d茅cada de los 1980 brotaron las condiciones para la ca铆da integral de todo el sistema. Surgi贸 un c铆rculo vicioso: debacle simult谩nea del aparato productivo, de la estrategia, las pol铆ticas y la direcci贸n econ贸micas, de los medios de producci贸n estatizados, pero no socializados, y la disminuci贸n sensible del bienestar material. En ese contexto brot贸 un estallido de fe, simpat铆a y confusi贸n en todos los sectores y regiones del pa铆s, generados por la Perestroika y la Glasnot. Tales pol铆ticas renovadoras fueron respaldadas por la mayor铆a del pueblo sovi茅tico al anunciarse en 1985, pues casi todo el mundo coincid铆a en la urgencia de realizar cambios raigales al r茅gimen imperante. Mas para relanzar un proyecto socialista genuino era menester emprender otra revoluci贸n que buscara el ox铆geno de Octubre, y que existiera un liderazgo con esa disposici贸n y la capacidad para hacerlo.

Con la Perestroika creci贸 la expectativa de una verdadera renovaci贸n y salvaci贸n del socialismo, que enseguida se convirti贸 en incertidumbre y caos, hasta ocurrir el desenlace capitalista de la crisis. En el golpe de tim贸n hacia esa v铆a extrema tuvieron una responsabilidad crucial la direcci贸n del Partido Comunista y del Estado sovi茅tico, y las acciones pol铆ticas y conspirativas desenvueltas por los EEUU y otras potencias capitalistas. Todo se encaden贸 a partir de 1989; se desintegr贸 de un tir贸n la comunidad de pa铆ses del Este europeo, lo que aceler贸 a煤n m谩s la ingobernabilidad en la Uni贸n Sovi茅tica, hasta que se declara su defunci贸n en diciembre de 1991.

La dirigencia que empuj贸 al pa铆s por el 煤ltimo tramo del tobog谩n hacia el capitalismo, fue la misma que a帽os antes propiciara el 芦socialismo real禄, t茅rmino acu帽ado por el ide贸logo del Pcus Mijail Suslov, que quiso dar por existente lo que en verdad era 芦irreal禄. Esta vez, buena parte de esos dirigentes y 芦cuadros禄 de la burocracia decidieron desenmascararse y adoptar el r茅gimen m谩s coherente con sus intereses econ贸micos, su 茅tica y sus concepciones pol铆ticas soterradas. En consecuencia, el socialismo sovi茅tico no pereci贸 de muerte natural. Lo hicieron fenecer sus conductores y la dial茅ctica de un proceso ininterrumpido de errores y deformaciones durante algo m谩s de 60 a帽os. En ello influyeron numerosos factores internos y for谩neos, y la putrefacci贸n del sistema motoriz贸 su ca铆da estrepitosa e irreversible.

El pueblo sovi茅tico aval贸 en un referendo su 煤ltima Constituci贸n -en 1977-, luego de discutir masivamente el anteproyecto y emitir cientos de miles de opiniones. Y despu茅s, bajo el gobierno de Mijail Gorbachov el Soviet Supremo aprob贸 una reforma parcial en noviembre de 1988. Poco tiempo despu茅s, la vida demostr贸 que el sistema pol铆tico y econ贸mico normado por ella, era de jure y no de facto. En verdad no se cumpl铆a desde hac铆a d茅cadas, y en los hechos no ten铆a el respaldo del soberano. Por ejemplo, su art铆culo 9 dec铆a: 芦El desarrollo del sistema pol铆tico de la sociedad sovi茅tica se orienta fundamentalmente a seguir desplegando la democracia socialista: participaci贸n cada vez m谩s amplia de los ciudadanos en la administraci贸n de los asuntos del Estado y de la sociedad, perfeccionamiento del aparato estatal, elevaci贸n de la actividad de las organizaciones sociales, intensificaci贸n del control popular, (…), tom谩ndose siempre en cuenta la opini贸n p煤blica禄. Y el art铆culo 6, expresaba: 芦La fuerza dirigente y orientadora de la sociedad sovi茅tica y el n煤cleo de su sistema pol铆tico, de las organizaciones estatales y sociales es el Partido Comunista de la Uni贸n Sovi茅tica. El Pcus existe para el pueblo y sirve al pueblo禄. La realidad fue otra, muy distinta.

Acaso los mayores d茅ficits del r茅gimen sovi茅tico, fueron su incapacidad para enraizar a la ciudadan铆a en el ejercicio democr谩tico del poder pol铆tico y econ贸mico desde abajo, y en todos los 谩mbitos de la sociedad; para fomentar una cultura del debate con respeto al disenso leg铆timo, a fin de generar consensos entre los defensores del socialismo, y de estos con los dem谩s ciudadanos de posturas variopintas, como plataforma propiciadora de la unidad y defensa de la naci贸n y del proyecto socialista.

Tampoco se plante贸 socializar los sue帽os y los medios de producci贸n -en vez de estatizar unos y otros-, ni garantizar a todos los seres humanos el pleno goce de su individualidad y los derechos ciudadanos proclamados en la Constituci贸n, y propiciar que estos fuesen m谩s eficientes en el ejercicio de sus responsabilidades. Y no despleg贸 en la medida necesaria una cultura abierta a las ciencias, a las tecnolog铆as modernas, al arte y el pensamiento universales.

Otra moraleja, es que sin un sistema democr谩tico integral -donde en verdad mande el pueblo y reine la justicia social-, sin desarrollo econ贸mico que se revierta en prosperidad material equitativa, sin el ejemplo 茅tico de los l铆deres y militantes de las vanguardias, sin humanismo e internacionalismo desinteresado, y sin sucesivos impulsos revolucionarios que den continuidad a la revoluci贸n hist贸rica, no puede haber socialismo.

Por supuesto, un balance completo tendr铆a que exaltar los m茅ritos, experiencias positivas y notables logros alcanzados por esa enorme y complej铆sima uni贸n de 15 rep煤blicas federadas, y las virtudes de sus pueblos, en especial del ruso con su admirable historia y generosidad solidaria. Tales atributos, por cierto, hacen m谩s dif铆cil explicar el ins贸lito desenlace.

驴Exist铆a otra salida a la crisis? Tal vez nadie podr谩 demostrar nunca si era fatal o no que la Perestroika precipitara el triunfo arrollador del capitalismo, sin guerra civil ni apenas resistencia. Ello a fin de cuentas, prob贸 de manera inequ铆voca la descomposici贸n moral que padec铆a la mayor parte de la direcci贸n sovi茅tica, y la maquinaria burocr谩tica estatal y pol铆tica en todo el pa铆s.

驴C贸mo marcha la disputa en el siglo XXI en torno a la viabilidad del socialismo?

El debate en torno a la viabilidad hist贸rica del socialismo -y por ende de la democracia socialista-, es un asunto medular desde que triunfara la Revoluci贸n de Octubre en 1917. Fue punto neur谩lgico durante la Guerra Fr铆a, hasta que el ins贸lito auto jaque mate del jugador sovi茅tico provocara el triunfo simb贸lico m谩s trascendente que pod铆an imaginar sus antagonistas.

驴Acaso la gen茅tica clasista del socialismo y su proyecto anticapitalista, no lo hace per se un r茅gimen democr谩tico viable? As铆 debiera ser. Sin embargo, la pulseada por la hegemon铆a sobre este tema de dimensi贸n global la va ganando el capital. Nuestros adversarios han logrado que el socialismo se perciba en la mayor parte del orbe como un r茅gimen fracasado y sin贸nimo de dictadura, merced a los poderosos sistemas de reproducci贸n de la ideolog铆a dominante, y tambi茅n por los errores, deformaciones y reveses del socialismo, muchas veces falaz.

Hugo Ch谩vez tuvo en 2005 la osad铆a de proclamar que el socialismo del siglo XXI, era la 煤nica opci贸n emancipadora aut茅ntica frente al capitalismo. Realiz贸 as铆 su aporte m谩s relevante a las ideas del cambio social radical en este continente, y a la vez hizo sonar las alarmas de los escuderos del sistema opresor.

Los formidables avances de la Revoluci贸n Bolivariana durante una d茅cada, la f茅rtil alianza de Venezuela y Cuba signada por la identidad entre Fidel y Ch谩vez, y la influencia de ambos en un contexto regional favorable a los gobiernos y fuerzas progresistas, crearon un escenario y un relato in茅ditos para el despegue del nuevo socialismo propuesto por el l铆der venezolano. Al respecto, trat茅 de condensar las ideas del insigne barin茅s en 芦Ch谩vez y el socialismo del siglo XXI禄, en dos entregas publicadas por Cubadebate en enero de 2019. Los invito a disfrutar estas palabras suyas del 12 de junio de 2006, rebosantes de entusiasmo: 芦14 a帽os despu茅s de la ca铆da de aquel campo socialista, aqu铆 estamos, en plena batalla. 隆El socialismo ha resurgido! 隆Ha resurgido! Podemos decirlo hoy, con Carlos Marx y Federico Engels, el fantasma vuelve a recorrer el mundo. 隆Ha vuelto el fantasma!禄.

En opini贸n de Ch谩vez, 芦habr谩 muchas variantes del socialismo, habr谩 que acoplarlo a las circunstancias de cada pa铆s, de cada regi贸n; creo que fue una de las tragedias del socialismo del siglo XX, el intentar copiar modelos禄. Tambi茅n critica el determinismo hist贸rico. El socialismo, afirma, no es un camino prefigurado e ineluctable, 芦porque si acept谩ramos una especie de determinismo hist贸rico, habr铆a que cruzarse de brazos, era lo que dec铆a el Che, y Fidel por supuesto lo ha dicho muchos a帽os禄. Eso no es autom谩tico, 芦sino ya estar铆amos en un mundo socialista y he all铆 el fracaso del siglo XX en el empuje hacia el socialismo, fracaso cuya excepci贸n heroica, infinita y gloriosa es la Cuba socialista禄

Gracias sobre todo a ese fuelle nuestro americano, comenzaron a enrojecer entre cenizas y escombros nuevas brasas socialistas, luego de la hecatombe ocurrida tres lustros antes.

Pero otra vez la pugna simb贸lica en torno al socialismo se dirime con hechos. Pronto sobrevino una rabiosa ofensiva del imperio -avalada por todos sus grupos de poder-, favorecida por la desaparici贸n f铆sica del l铆der bolivariano y otros factores.

El 谩guila, siempre al acecho, aprovech贸 sin piedad ciertas vulnerabilidades del original proceso socialista emergente -profundamente democr谩tico-, y ha logrado colocar en una situaci贸n de crisis extrema a Venezuela, pese a la admirable resistencia del pueblo y el gobierno bolivarianos. Y como parte de su despliegue de recursos y ardides, los centros de poder hegem贸nicos han instalado en el imaginario de buena parte del p煤blico global el relato de que la actual crisis en Venezuela ratifica la inviabilidad del socialismo y su car谩cter dictatorial.

II

驴Por qu茅 las piedras del derrumbe del “socialismo real” no aplastaron a Cuba?

Varias piedras de la demolici贸n cayeron encima de Cuba. 驴Por qu茅 no la aplastaron? 驴C贸mo encar贸 la direcci贸n revolucionaria cubana -en permanente di谩logo con el pueblo- tan descomunal crisis que puso en riesgo la existencia de la Patria, la revoluci贸n y el socialismo, todo a la vez? Ahora que afrontamos en el 2020 y el 2021 otro complejo escenario, signado por problemas acumulados, el inicio de un ambicioso programa para encararlos -que se demor贸 demasiado- y circunstancias coyunturales in茅ditas, puede ser de inter茅s volver a mirar aquella experiencia.

No puedo ni debo extenderme sobre la crisis cubana de los 1990. Les recomiendo el excelente balance que ofrece Jos茅 Luis Rodr铆guez en 芦Los a帽os duros del Per铆odo Especial: lecciones de coraje y resistencia禄, recientemente publicado en el libro colectivo 芦La Revoluci贸n Cubana, algunas miradas cr铆ticas y descolonizadas禄, coordinado por Luis Su谩rez. Ah铆 inclu铆 un texto de mi autor铆a, que aborda en parte esa coyuntura: 芦El IV Congreso del PCC y la primera reforma a la Constituci贸n de 1976禄.

No se trata de hacer una comparaci贸n de la naturaleza y los alcances de ambas crisis en nuestro pa铆s, ni el modo en que se afront贸 la de hace 30 a帽os y se asume la actual. Pero s铆 es 煤til rememorar lo que sucedi贸 en la d茅cada de 1990 y c贸mo fue posible seguir el rumbo socialista, en momentos en que muy pocos en el mundo lo cre铆an posible.

Es un lugar com煤n decir que en tres a帽os (1991-1993) el Producto Interno Bruto declin贸 隆34,8 %!, las importaciones disminuyeron 73%, la deuda externa aument贸 42,5 %, la productividad se desplom贸 un 30%, el d茅ficit fiscal alcanz贸 33 % y la cotizaci贸n del d贸lar lleg贸 a 120-140 pesos, mientras el salario real se deterior贸 22% y el desempleo equivalente fue de 34%. Tales cifras y otras no pueden, sin embargo, registrar los impactos humanos de la crisis. Millones de cubanas y cubanos que hoy tienen m谩s de 35 a帽os, podr铆an dar fe de esas realidades excepcionales, cada uno con sus vivencias pero en un escenario nacional semejante. 驴C贸mo lograr que las nuevas generaciones imaginen la pesadilla del Per铆odo Especial, y comprendan porqu茅 la mayor铆a del pueblo no dej贸 de so帽ar?

Nadie pod铆a suponer en 1991 que en tan corto plazo cambiase tanto el modo de vida de tanta gente. De manera repentina, la crisis extendi贸 sus tent谩culos a casi todos los cubanos y cubanas, que entre carencias y angustias aportaron una elevada cuota de sacrificios, la m谩s alta despu茅s de 1959. La existencia cotidiana se hizo 谩spera, similar a la que acontece en una econom铆a de guerra y en una plaza sitiada.

Tal escenario de aparente -o real- potencial explosivo, hizo creer a la Casa Blanca que Cuba no podr铆a sobrevivir a los efectos simult谩neos de la crisis m谩s extrema de su historia despu茅s de 1959 y las presiones pol铆ticas y el bloqueo econ贸mico recrudecidos desde Washington. Al suponer que el r茅gimen socialista cubano mantendr铆a r铆gidas sus posiciones, calcul贸 que quedar铆a encerrado en un callej贸n sin salida.

Muchos l铆deres pol铆ticos, gobernantes y analistas en el mundo, pensaban que el liderazgo y el pueblo cubanos deb铆an aceptar la dura verdad: en los nuevos escenarios de la post Guerra Fr铆a ser铆a imposible a un pa铆s peque帽o, solo, sin aliados y tan pr贸ximo a los EEUU de Am茅rica, mantener en pie un r茅gimen socialista. La alternativa para ellos era obvia: o Cuba aceptaba rendirse y regresar al capitalismo, o decid铆a defender las banderas del llamado 芦socialismo real禄 de manera dogm谩tica e inflexible. Ambas variantes, por ende, dar铆an al traste en breve con el orden socialista.

Mas el criterio que prevaleci贸 fue otro: ni regresi贸n al capitalismo, ni defensa del 芦socialismo real禄. La ruta cubana para sorpresa de muchos esquiv贸 tal disyuntiva, que parec铆a ineluctable.

A partir de 1991 emprendi贸 un recorrido in茅dito de cambios, sustentado en la idea de preservar el socialismo con una identidad a煤n m谩s cubana, al ritmo que exigieran las circunstancias y sobre la base del consenso y el protagonismo del pueblo.

Afianzar la hegemon铆a del proyecto socialista y fortalecer el poder con el aval de la ciudadan铆a y con f贸rmulas revolucionarias fue la clave para encontrar soluciones a la crisis. Fidel interpret贸 como nadie los aportes y sentimientos de millones de personas. La fecunda relaci贸n pueblo-liderazgo facilit贸 que se lograran variantes consensuadas para encarar los impactos del desastre -subjetivos y materiales- y resistir la andanada del imperio. Volvi贸 a confirmarse que solo una direcci贸n pol铆tica que se relegitima en las luchas frente a los nuevos desaf铆os y mantiene latiente el acervo de la Revoluci贸n, puede lograr ese objetivo.

驴Cu谩l fue la nuez de la reacci贸n cubana a su propia crisis?

Las respuestas de Cuba a la debacle no estaban escritas en las Tablas de Mois茅s. Aunque Fidel adelantara en su discurso del 26 de julio de 1989 la posibilidad de que un d铆a el pueblo de Cuba amaneciera con la noticia de la desaparici贸n de la Uni贸n Sovi茅tica -y exhortara desde entonces a defender y continuar el proyecto-, la rapidez con que ocurren los hechos en 1991 y sus brutales efectos en el archipi茅lago, impidieron que ese a帽o y en el siguiente se articularan acciones de mediano plazo. Pero no se perdi贸 tiempo.

La gente recibi贸 de su l铆der y del PCC oportuna informaci贸n de lo que suced铆a, y expres贸 sus opiniones antes de que se adoptaran decisiones medulares en el IV Congreso del Partido y en la Asamblea Nacional. Tal concertaci贸n entre el liderazgo y la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n, permiti贸 armar sobre la marcha entre 1989 y 1993 una l铆nea certera de defensa pol铆tica, ideol贸gica, econ贸mica y cultural. Y, a partir de 1993, emprender un ciclo de sustantivas reformas y cambios en el Estado para reanimar la econom铆a, insertarla en el nuevo escenario mundial y ajustar las l铆neas de desarrollo.

La secuencia de los hitos fue: 18 de marzo de 1990, Llamamiento al IV Congreso del PCC, discusi贸n de este por el pueblo y elaboraci贸n de los documentos tomando en cuenta sus opiniones; del 10 al 15 de octubre, el evento examina el momento excepcional que vive el pa铆s, orienta el rumbo estrat茅gico y adopta importantes decisiones, entre ellas mejorar los nexos del PCC con el pueblo y propuestas para modificar el sistema del Poder Popular y reformar la Constituci贸n; del 10 al 12 de julio de 1992, sesi贸n especial de la Asamblea Nacional del Poder Popular -ANPP- para debatir y aprobar la primera reforma a la Constituci贸n; 26 de diciembre de 1993, la ANPP discute algunas medidas y reformas econ贸micas que impactar谩n la vida de la poblaci贸n, por lo cual decide consultar la opini贸n de los sindicados, los campesinos y estudiantes de nivel medio y universitario, en reuniones llamadas 芦parlamentos obreros禄; el 1 de mayo de 1994, la AN adopta sus decisiones, con el aval del consenso alcanzado en tales parlamentos.

Entre la fecha del Llamamiento y la realizaci贸n del Congreso, medi贸 un a帽o y casi siete meses, per铆odo en el que ocurre el desplome del 芦socialismo real禄 y el dram谩tico parto del mundo unipolar. Ello oblig贸 a redefinir algunas de las proyecciones de aquel documento, entre ellas interrumpir el Proceso de Rectificaci贸n de Errores, e iniciar el 芦Per铆odo Especial en Tiempo de Paz禄. Los hechos acaecidos y los aportes populares a los preparativos, convirtieron a ese evento en la instancia propicia para el diagn贸stico de la nueva realidad internacional y nacional, y en el escenario id贸neo para formular la pol铆tica respecto de los cambios internos que ser铆a necesario acometer. Tal encrucijada y la manera en que esta se encar贸 convirtieron al IV Congreso en el evento pol铆tico m谩s trascendental de la historia revolucionaria cubana hasta ese momento, cruzado por una interrogante planetaria: 驴Sobrevivir谩 el socialismo en Cuba?

El Congreso hace suyos los avances conceptuales y pol铆ticos del Proceso de Rectificaci贸n iniciado en 1985. Las huellas de este se encuentran en el empe帽o de los delegados por imaginar soluciones originales a los problemas del socialismo cubano, y en el 茅nfasis por ampliar y hacer m谩s eficiente la vida democr谩tica en el Partido, en el Poder Popular y en la sociedad civil.

Por vez primera, desde que se aprobara la Constituci贸n de 1976, un evento del PCC acuerda revisar el funcionamiento de la democracia socialista, fortalecer el control del pueblo sobre la actividad del gobierno y lograr reacciones m谩s adecuadas de este y del Partido a las demandas e iniciativas de la gente. Muchas de las decisiones que fueron adoptadas en los a帽os siguientes, resultaron de los acuerdos de ese Congreso o tienen la impronta de sus definiciones: desde el voto directo para elegir a los diputados nacionales y provinciales, hasta buena parte de las radicales medidas y reformas econ贸micas posteriores.

Fidel propone en el Informe Central -sin papeles- discutir una idea matriz: qu茅 se debe hacer 芦para salvar la patria, la revoluci贸n y el socialismo, en estas excepcionales circunstancias禄. Despu茅s expone otros conceptos, entre ellos uno de complexi贸n martiana, cuya vigencia es menester enfatizar pues hace tiempo que es poco mencionado: 芦Hoy nos corresponde a nosotros una responsabilidad universal (…). Hoy luchamos no s贸lo por nosotros mismos, no s贸lo luchamos por nuestras ideas, sino luchamos por las ideas de todos los pueblos explotados, subyugados, saqueados, hambrientos de este mundo禄.

Responde despu茅s, sin mencionarlos, a quienes fuera de Cuba -y en menor medida dentro- piensan que no es factible preservar el socialismo: 芦La 煤nica que puede resolver los problemas de este pa铆s, definitivamente, a mediano o a largo plazo, es la revoluci贸n, y eso no tiene alternativa: somos nosotros y eso no tiene alternativa, y somos nosotros con nuestro trabajo, con nuestra lucha, con nuestro esfuerzo, combatiendo todo lo que haya que combatir禄.

Aunque me siento tentado por su inter茅s actual, no debo extenderme m谩s sobre ese c贸nclave del PCC. Solo deseo citar cuatro breves ideas, relacionadas con el tema del Taller. Presten atenci贸n y saquen conclusiones. El Llamamiento afirma que es necesario 芦iniciar un profundo an谩lisis de las estructuras, los m茅todos y el estilo de trabajo aplicados por el Partido (…); dejar atr谩s todo vestigio de procedimientos burocr谩ticos y formalistas, eliminar aquellas f贸rmulas ajenas, proclives a deformaciones, prescindir de pr谩cticas superadas por la vida y abrirse a las nuevas exigencias. El Partido jam谩s transigir谩 con la corrupci贸n y los privilegios, y desarrollar谩 m茅todos y estilos cada vez m谩s democr谩ticos禄.

El acuerdo sobre los Estatutos asegura que es necesario dar continuidad 芦a煤n en medio de un Per铆odo Especial prolongado, a las medidas en vigor encaminadas a profundizar y ampliar la democracia interna禄, pues, 芦incluso en las situaciones m谩s tensas, un ejercicio democr谩tico viable y racional en el seno del Partido, fortalecer谩 nuestra capacidad de resistencia禄.

La resoluci贸n sobre el Poder Popular decide 芦incrementar la participaci贸n popular de forma organizada y constructiva en el proceso de toma de decisiones禄, de manera que permita 芦contar con el necesario consenso sobre cada asunto, que se traduzca en un redoblado compromiso de las mayor铆as para la defensa y la ejecuci贸n de lo acordado禄.

Y Fidel en sus conclusiones, dice: 芦Hemos dado importantes pasos de avances y no por complacer a nadie, no por hacernos graciosos ante nadie, sino para cumplir nuestra voluntad de perfeccionar cada vez m谩s nuestro Partido, para democratizar cada vez m谩s nuestro sistema, porque s贸lo un sistema socialista puede ser democr谩tico禄. A saber, fue la primera vez que Fidel expresa esa idea de tal modo: solo un sistema socialista puede ser democr谩tico…

La visi贸n estrat茅gica del evento result贸 certera, pues tuvo adem谩s la precauci贸n de dejar abierta la posibilidad de emprender cualquier acci贸n indispensable para cumplir el prop贸sito mayor de garantizar las conquistas de la revoluci贸n, la independencia nacional y el proyecto socialista. El Congreso evit贸 todo tipo de amarre dogm谩tico y adopt贸 acuerdos de implicaciones en el propio Partido, de indudable valor rectificador; por ejemplo la posibilidad del ingreso a sus filas de revolucionarios con creencias religiosas, y la definici贸n de que el PCC es 芦de toda la naci贸n禄 -una acepci贸n leninista actualizada del car谩cter proletario del partido pues, en rigor, la revoluci贸n en Cuba generaliz贸 a buena parte del pueblo ese atributo clasista.

Quede pendiente para nuestros intercambios futuros, discutir si en los a帽os posteriores al IV Congreso el tema de la democracia continu贸 siendo jerarquizado y enriquecido. O por el contrario volvi贸 a ser interpretado por instancias burocr谩ticas del PCC como un asunto marcado por la Perestroika -y/o 芦la ideolog铆a burguesa禄-, y qued贸 atrapado -o no- en los moldes tradicionales sovi茅ticos. Habr铆a que examinar adem谩s si el V Congreso, celebrado en octubre de 1997, aborda de igual modo estos asuntos -discute y aprueba un documento que incluye el tema-. Y por qu茅 el VI Congreso debi贸 esperar 14 a帽os para celebrarse -en 2011-, y qu茅 ocurre con el desarrollo de la democracia en ese interregno.

Mudas en la Constituci贸n e inicio de la Reforma Econ贸mica

El paso m谩s importante luego del IV Congreso, fue la Reforma Constitucional aprobada por la ANPP el 12 de julio de 1992. Esta abarc贸 el 56% del texto e introdujo modificaciones sustantivas, en sinton铆a con los cambios en el mundo y sus impactos en Cuba, que obligaban a la inserci贸n del pa铆s en el escenario de la post Guerra Fr铆a. Las adecuaciones incluyeron nuevas normas para el quehacer del Estado y de la sociedad civil, y las relaciones entre ambos. No fueron adecuaciones cosm茅ticas y resistieron la prueba del tiempo, hasta la nueva etapa de mudas y ajustes que inicia el VI Congreso del PCC en 2011.

Esa versi贸n remozada de la Carta Magna aval贸 las reformas econ贸micas posteriores con una coherente sustentaci贸n jur铆dica, concebida para preservar el socialismo, nunca para debilitarlo o destruirlo. Aunque algunas medidas fueron impulsadas por la tormenta de la crisis -verbigracia, la legalizaci贸n de la tenencia de divisas y la creaci贸n de una red comercial con esa moneda-, la inmensa mayor铆a de ellas fueron muy meditadas y consultadas con el pueblo, y se aplicaron luego de preparar las condiciones indispensables para garantizar su 茅xito. Mas esto no se logr贸 en todos los casos, por ejemplo las nuevas cooperativas agropecuarias no dieron los resultados esperados.

M谩s all谩 del debate sobre la demora en el inicio de las reformas y si fueron o no previstas todas ellas con una visi贸n integral, o si sobran o faltaron algunas, no hay dudas de que el camino escogido fue certero: Un ajuste progresivo del sistema y el modelo econ贸micos, sin perder el control de las acciones y el rumbo socialista, con el triple prop贸sito de administrar la crisis coyuntural, avanzar hacia otro modelo econ贸mico y generar una nueva alternativa de desarrollo a largo plazo.

Visto en perspectiva, el proceso de cambios que se desarrolla en Cuba entre 1990 y 1995 forj贸 las bases para preservar el poder revolucionario y el proyecto socialista, aunque quedaron en pie varios de los conceptos importados de la URSS, e instituciones del Estado, del sistema pol铆tico y de la sociedad civil, copiados o muy influidos por el modelo sovi茅tico.

En el 谩mbito econ贸mico, durante 1994 la ca铆da del PIB se detiene y a partir de 1995 comienza a recuperarse a un promedio anual de 4% hasta 2004. Algo diferente sucedi贸 con el deterioro del que he llamado -para mi propia comprensi贸n de este fen贸meno- Producto Interno Moral -PIM-. Este sigui贸 en descenso en medio de las readecuaciones del pa铆s a los impactos de la crisis y de la terapia aplicada, en ambos casos con sus efectos no deseados, entre ellos el incremento de las desigualdades.

En su conjunto, la sociedad cubana comienza a vivir desde entonces procesos que la hacen m谩s compleja y contradictoria. Entre otras razones, debido a la ecuaci贸n de d茅ficits y avances en el desarrollo democr谩tico y en el 谩mbito econ贸mico y social, y a las pol铆ticas de Washington para reinstaurar un r茅gimen af铆n. 驴C贸mo se expresa esa ecuaci贸n y las acciones del imperio en el momento actual?

Todo es m谩s retador en este tiempo de pandemia, crisis for谩neas diversas, trumpismo e in茅ditas tensiones geopol铆ticas, que impactan de forma extrema todo nuestro archipi茅lago y complican las reformas en curso, que constituyen una terapia imprescindible para salvar la Patria, la revoluci贸n y el socialismo en condiciones tal vez peores que en 1991, cuando Fidel formulara tama帽a disyuntiva. Al respecto, y para finalizar, ofrezco enseguida algunos comentarios.

III

Ser茅 preciso en los juicios sobre algunos problemas actuales que seleccion茅, entre varios relacionados con nuestro Taller.

1. Opino que este es el momento m谩s complejo y peliagudo que ha vivido Cuba en el siglo XXI. Solo comparable en la historia de la Revoluci贸n con la coyuntura m谩s 谩lgida del Per铆odo Especial entre 1990 y 1994.

El punto de partida que asumo sobre la presente crisis, es que ella posee los atributos necesarios para ser calificada 芦de crecimiento禄 -lleva adentro el embri贸n de un ciclo virtuoso-, pero incluye tambi茅n determinados componentes que pueden desviar la Revoluci贸n hacia escenarios a煤n m谩s riesgosos. El desenlace depender谩 de c贸mo se conduzcan los procesos en curso y otros que vendr谩n -el primero de todos la Tarea Ordenamiento-, y no solo de la estrategia, del orden constitucional e institucional vigentes, y de los documentos rectores aprobados por el PCC y la Asamblea Nacional. Tal vez este s铆mil basado en una idea de Napole贸n, me ayude a explicar lo que deseo: las batallas, aunque se planifiquen muy bien, al sonar el primer disparo desatan el caos y entonces la pericia de los jefes hace la diferencia.

2. Relaciono lo anterior con la advertencia que formulara Fidel en la Universidad de La Habana el 17 de noviembre de 2005: 芦Este pa铆s puede autodestruirse por s铆 mismo, esta Revoluci贸n puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos, nosotros s铆, nosotros podemos destruirla y ser铆a culpa nuestra禄.

驴Acaso es posible dormir tranquilo con esta luz roja encendida por Fidel? 驴Cu谩les son los peligros for谩neos e internos -o sea, dentro de la Revoluci贸n y en su entorno-, que nos amenazan hoy? 驴La situaci贸n que vivimos es menos o m谩s favorable que la existente en 2005, cuando 茅l hiciera tal prevenci贸n?

Al siguiente d铆a, habl茅 con Fidel v铆a telef贸nica desde Caracas -un privilegio que pude disfrutar con frecuencia durante varios a帽os, debido a su cotidiano inter茅s por el proceso bolivariano-. Le coment茅 la amplia repercusi贸n de su discurso en la prensa venezolana, en particular de esas palabras, y su respuesta fue lapidaria: 芦Se van a quedar con las ganas禄, dijo. Esa noche razon茅 con mi almohada.

Para lograrlo, me dije, es necesario comenzar por no minimizar los peligros internos que acechan a la Revoluci贸n. Y fue ese el motivo, pens茅, del fuerte aldabonazo que sonara en la Universidad de La Habana el fiel admirador de Eduardo Chib谩s.

En su discurso, 茅l expresa otra idea tambi茅n in茅dita y de igual modo sin fecha de caducidad. Dijo: 芦Uno de nuestros mayores errores, al principio y muchas veces a lo largo de la Revoluci贸n, fue creer que alguien sab铆a c贸mo se constru铆a el socialismo. Hoy tenemos ideas, a mi juicio, bastante claras de c贸mo se debe construir el socialismo, pero necesitamos muchas ideas bien claras y muchas preguntas dirigidas a ustedes, que son los responsables acerca de c贸mo se puede preservar o se preservar谩 en el futuro el socialismo禄. Recordemos: estaba hablando con j贸venes universitarios…

No fue esa una declaraci贸n agn贸stica. M谩s bien lo que 茅l busca, seg煤n mi parecer, es incentivar el ejercicio de pensar y la humildad en el proceso de crear el socialismo. Nadie es un sabelotodo en cuestiones del socialismo.

Creatividad y humildad son como dos vigorosas piernas que se necesitan para garantizar un andar seguro, sin esquemas preconcebidos ni el mimetismo que tanto da帽o hiciera a la Revoluci贸n, y a煤n no ha drenado del todo.

3. Una alerta semejante fue expresada por Ra煤l cinco a帽os despu茅s, el 18 de diciembre de 2010, ante la Asamblea Nacional. En ese hist贸rico discurso -en una etapa que 茅l encabeza de cr铆ticas a deviaciones, deficiencias y errores acumulados por la Revoluci贸n-, espet贸 con su habitual sinceridad: 芦O rectificamos o ya se acab贸 el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos, como dijimos con anterioridad, el esfuerzo de generaciones enteras (…)禄.

De esos dos avisos, deduzco una moraleja: despu茅s de sesenta y dos a帽os de revoluci贸n -驴la tercera edad?-, quienes nos sentimos parte de ella no tenemos derecho a cometer errores sustantivos y/o ser incapaces de afrontar con 茅xito los complejos retos de hoy y del futuro, previsible o no.

Por encima de las divergencias -siempre fecundas y mejor si son respetuosas-, resulta indispensable forjar y articular el consenso para acometer con acierto el nuevo ciclo que reci茅n inicia el pa铆s.

La unidad en la historia de la naci贸n cubana es una clave ineludible, y nadie debiera convertirla en pretexto para barrer los problemas y fallas debajo de la alfombra.

S贸lo con la lucidez del pueblo movilizado -as铆 ha sido siempre-, tendremos la capacidad colectiva para triunfar, que incluye enfrentar a tiempo los errores, y a nuestros enemigos, que siguen desplegados por todos los flancos.

4. 芦Cura de caballos禄, as铆 ha calificado el periodista de Juventud Rebelde Jos茅 Alejandro Rodr铆guez a la 芦Tarea Ordenamiento禄. Me gusta el s铆mil, si entendemos que se trata de una terapia extrema indispensable y que a煤n se requieren otras para trotar con m谩s rapidez y fortaleza. Y de inmediato, es menester dar en el centro de la diana, pues esa 芦tarea禄 -o 芦cura禄- se aplica en una coyuntura muy peligrosa incluso m谩s cerca del precipicio metaf贸rico aludido por Ra煤l.

Se trata de un vasto conjunto de decisiones econ贸micas y sociales interrelacionadas, que por sus repercusiones en el modo de vida del pueblo y en el sistema de producci贸n y de servicios, es de complexi贸n pol铆tica. Por eso la Pol铆tica -con may煤scula- ha de estar al mando de ese radical proceso y sustentarse en el pueblo organizado, activo y consciente, como ha ocurrido en todos los momentos estelares de la Revoluci贸n.

Que 茅l ocupe su lugar de actor principal, y no sea un sujeto con derecho a reaccionar a posteriori, lo cual es bueno pero insuficiente y cercena su poder soberano.

Porque el poder es para poder -y lo expreso as铆, aunque resulte tautol贸gico-. En mi opini贸n, hubiese sido deseable antes de implementar las medidas, explicarlas al pueblo -todo lo que fuese posible- y recibir las opiniones y sugerencias, primero para que los decisores se beneficiaran de la sabidur铆a colectiva y despu茅s -algo decisivo en las 芦curas de caballo禄- a fin de obtener comprensi贸n y respaldo.

5. Pareciera que ya no tiene sentido hablar de los a帽os que demor贸 deshojar esta margarita. Lo esencial ahora es superar los males y galopar en la direcci贸n correcta. Corresponde al liderazgo de la Revoluci贸n explicar las razones del largo tiempo invertido en forjar esta decisi贸n, y si lo cree justo, hacer las cr铆ticas y autocr铆ticas que correspondan, 煤tiles en el presente y para las futuras generaciones.

Lo que procede es trabajar y razonar unidos, s铆: con unidad. Sin temor a emplear el concepto que, a fuerza de emplearse como consigna o para apagar debates 谩lgidos, a menudo ha sido distorsionado. La aut茅ntica unidad siempre ser谩 feraz, indispensable para avanzar hacia los objetivos consensuados y para derrotar al 谩guila furtiva o de garras visibles.

Nos toca pensar, sentir y actuar como parte del pueblo -que est谩 en ebullici贸n y erguido en defensa de sus verdades. Ello supone ayudar a moldear el futuro con ganas y optimismo, y tambi茅n proceder contra los ineptos, chapuceros, corruptos, oportunistas y demagogos; contra los especuladores, vagos y delincuentes; contra los mandam谩s, que casi siempre trabajan menos y quieren vivir mejor, obviando que 芦el socialismo es la ciencia del ejemplo禄; contra quienes mienten de modo inconsciente o deliberado, para preservar su estatus -p煤blico o privado-; contra aquellos que temen al pensamiento cr铆tico, y a veces acusan sin fundamento a quienes lo ejercen de ser instrumentos del enemigo; contra los que no acaban de aceptar, aunque digan lo contrario, que es indispensable respetar los derechos y deberes de todos los ciudadanos y ciudadanas, consagrados en la Carta Magna. Y un largo etc茅tera, a completar y encarar desde las catacumbas del pueblo, en primer lugar en nuestras organizaciones pol铆ticas y sociales, que tambi茅n necesitan elucidar el papel que les corresponde, y c贸mo cumplirlo, en los tiempos actuales.

6. Es crucial discernir y monitorear la vers谩til agenda del enemigo, entre todos los que deban o puedan hacerlo. Y, por ende, no dejarnos manipular por sus t谩cticas y ardides. La Revoluci贸n acumula una vasta experiencia y dispone de las fuerzas necesarias, para derrotar las patadas -驴de ahogado…?- de Trump y sus ac贸litos en Miami y de otros lares; incluidos algunos dizque trumpistas, mal nacidos en Cuba. Sabemos que el imperio suele proceder acorde a metas de largo plazo, aunque a veces sus agentes act煤en desaforados. Conocer sus planes -o prever sus intenciones- es vital, y m谩s a煤n descifrarlos en cada coyuntura.

Ahora se han puesto de moda en Cuba -con raz贸n-, los temas de la 芦Guerra no Convencional禄 -GNC- o de cuarta generaci贸n, las llamadas 芦revoluciones de colores禄 y el 芦golpe suave禄. Es importante lograr una comprensi贸n a fondo -que no sea sesgada, con fines utilitarios- de esas doctrinas, instrumentos y m茅todos para 芦el cambio de r茅gimen禄. Interpretar sus contenidos, cu谩ndo surgieron, qu茅 entramado institucional -incluido el financiero- los sostienen, c贸mo han evolucionado, donde y porqu茅 han dado resultados, en qu茅 pa铆ses han fracasado y sobre todo c贸mo operan hacia Cuba.

El tema apasiona, pero no debo extenderme aqu铆. Solo quisiera destacar que todas sus variantes colocan en primer plano una directriz: identificar y explotar al m谩ximo las vulnerabilidades del que consideran enemigo a derrotar. Por ejemplo, la Circular de Entrenamiento sobre la GNC de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ej茅rcito de los EEUU, del a帽o 2010, orienta aprovechar 芦casi siempre de modo directo, aunque encubierto, (…) las vulnerabilidades econ贸micas, pol铆ticas y militares del adversario seleccionado禄.

Por su parte, en el Instituto Albert Einsten -IAE-, de Boston, y en el Centro internacional sobre Conflictos No violentos, en Washington, se han sistematizado y se ense帽an los m茅todos no violentos de las llamadas 芦revoluciones de colores禄 y del 芦golpe suave禄, cuyo art铆fice principal es el estadounidense Gene Sharp, fundador del IAE. 脡l es famoso por ser autor del libro 芦Dictadura y Democracia禄, una especie de manual para derribar gobiernos con m茅todos no violentos -los que no excluye del todo-. El objetivo de tal estrategia, seg煤n Sharp, es que el gobierno a derrocar pierda la capacidad de controlar las instituciones y los procesos econ贸micos, sociales y pol铆ticos. Su tesis fundamental, es que toda estructura de poder se sustenta en la obediencia de los sujetos a las 贸rdenes de los dirigentes. Por consiguiente, si la gente no obedece, los l铆deres no tienen poder. As铆 de simple. Aunque los m茅todos a emplear y sus din谩micas espec铆ficas en cada pa铆s son complejos y sin escr煤pulos, e incluyen 198 variantes a combinar seg煤n la realidad de cada pa铆s.

Regreso a la idea que deseo subrayar: junto al estudio concienzudo y la divulgaci贸n sistem谩tica de los planes, m茅todos y acciones del imperio, es imprescindible cerrar las brechas de nuestras vulnerabilidades, las que ya existen o las que puedan sobrevenir, a fin de subsanarlas o al menos llevarlas a un umbral que no le sea posible emplearlas en favor de sus planes.

No sobredimensionar al enemigo ni subestimar nuestras flaquezas: ni m谩s, ni menos. Y saber distinguir qui茅nes en verdad son sus c贸mplices e instrumentos dentro y fuera de Cuba, para no cometer el desliz de incluir en el 芦sector de fuego禄 de la batalla de ideas contra los adversarios, a ciudadanos que no lo son, incluidos muchos leales y activos revolucionarios que ejercen su derecho a pensar.

7. Con tal fin, considero que es aconsejable evaluar cu谩nto m谩s puede mejorar nuestro sistema de comunicaci贸n social: prensa escrita, televisi贸n, radio y medios digitales. No soy experto, pero estoy persuadido de que disponemos de un potencial en recursos humanos y materiales que no se emplea en todas sus posibilidades, y no pocas veces est谩 lastrado por m茅todos de comunicaci贸n anacr贸nicos y/o err谩ticos. Este es un tema muy complejo, que debiera abordarse m谩s desde esa complejidad, y no solo por las personas involucradas en ese quehacer, donde abunda el talento y la lealtad a la Revoluci贸n. A todos nos concierne.

Porque si algo debe caracterizar a nuestra democracia socialista es un sistema de medios que sea el espejo del pueblo y de las realidades donde existimos. Sin complacencias, torceduras y ocultamientos, y sin temas prohibidos -tab煤es- innecesarios. Que la gente se vea reflejada en los medios, tal como son, piensan, sienten y viven.

A la prensa digital que dice ser 芦independiente禄, pero en verdad depende de los recursos y directrices enemigos, est谩 muy bien que no se le d茅 tregua desde nuestra artiller铆a medi谩tica, como sucede cada vez m谩s y mejor. Todav铆a con mayor efectividad, debiera hacerse con las variantes que propalan en las redes sociales rumores y noticias falsas o medias verdades.

La mejor manera de desmentir esas v铆as de (des)informaci贸n, es lograr que no sean cre铆bles para la mayor铆a del pueblo -como siempre ha sucedido con Radio Mart铆 y TV Mart铆-. A ello ayudar铆a mucho que sea impecable el quehacer de nuestros medios de comunicaci贸n. Que la base de su legitimidad y poder de influencia sea que el pueblo crea en ellos. Las nuevas tecnolog铆as obligan a煤n m谩s a elevar la participaci贸n desde el campo revolucionario y patri贸tico en los medios digitales, para contrarrestar la vasta y sistem谩tica arremetida imperial, y exponer nuestras verdades con argumentos, nunca con consignas o estereotipos aburridos. Pero m谩s importante a煤n es hacerlo por v铆as directas, cuerpo a cuerpo, pues tal dimensi贸n sigue siendo decisiva en el 谩mbito de las ideas, la 茅tica y las emociones de la gente. Es el im谩n m谩s eficaz, siempre y cuando est茅 acompa帽ado de hechos convincentes.

8. Con humildad deseo insistir: tener nuestro propio gui贸n y una br煤jula en las manos es indispensable. Descifrar al adversario para contraatacarlo donde le duele, y no dejarnos arrastrar o confundir por sus coartadas. 芦Plan contra plan禄, como aprendimos del Maestro y siempre hizo Fidel: por eso est谩 invicto en su trinchera de piedra e ideas.

Tenemos razones para confiar en nuestros servicios de inteligencia y dem谩s instituciones fogueadas en esas lides. Sin embargo, pareciera que es menester ante el multifac茅tico escenario de confrontaci贸n en desarrollo, y en armon铆a con la pol铆tica que adelanta hacia los cient铆ficos cubanos el Presidente Miguel D铆az-Canel, acudir a煤n m谩s al aporte multidisciplinario de nuestros investigadores, pensadores y acad茅micos sociales.

Aunque la sociedad es el sistema -o conjunto de ellos- m谩s complejo que existe en nuestro planeta, muchos de los que tienen la responsabilidad de conducirla -no solo en Cuba-, carecen en diferentes medidas de los conocimientos cient铆ficos para ese fin, y/o de la asesor铆a id贸nea. Tampoco se trata de sobrestimar el papel de las ciencias sociales. Depende incluso de qu茅 especialistas se utilicen, pues a menudo tienen criterios diferentes, y por eso quienes dirigen han de escuchar a unos y a otros. Esos cient铆ficos, acad茅micos y pensadores son parte del pueblo y, desde este, pueden ayudar a interpretar correctamente con sus m茅todos las diversas ideas percepciones, conductas y el estado de 谩nimo de la gente. Y hacer propuestas 煤tiles.

9. No pretendo extenderme en el tema del 芦show禄 de San Isidro y sus efectos colaterales. Entre otras cosas, porque no poseo informaci贸n suficiente. Lo he subrayado antes: el adversario siempre busca identificar cu谩les son las vulnerabilidades del contrincante para atacar fuerte en esos flancos. 驴Cu谩les supone el imperio que son las nuestras? Es fundamental tenerlo claro, porque en esos puntos nos van a atacar, como ya hacen, con m谩s vehemencia.

Es obvio que tiene una bater铆a de acciones jerarquizadas, l铆neas de ataque definidas y dispone de vastos recursos. Desde hace tiempo recibimos los impactos, que han sido duros pero nos han curtido. Aunque ello no quiere decir que seamos infalibles.

Un ejemplo: Me atrevo a decir que lo ocurrido a finales de este a帽o con el montaje del llamado Movimiento de San Isidro y la movilizaci贸n el 27 de noviembre de un heterog茅neo grupo de artistas y escritores frente al Ministerio de Cultura -la mayor铆a de ellos j贸venes honestos, mezclados sin saberlo con activistas contrarrevolucionarios-, fue un auto-gol de nuestro equipo. De esos que, luego de evaluarse bien, ayudan a ganar el campeonato.

驴Se procedi贸 con rapidez y tino para evitar que el llamado Movimiento de San Isidro generara tal confusi贸n? Todo indica que exist铆an agendas individuales y grupales en el grupo de creadores que se moviliz贸 el 27 de noviembre, al parecer no suficientemente entendidas y atendidas. Otras s铆, pero en esos casos hay poco o nada que hacer. Aunque siempre es menester seguir intent谩ndolo.

No soy experto, ni conozco detalles, pero aprendimos de Mart铆 que en la pol铆tica -y esto es Pol铆tica-, 芦lo real es lo que no se ve禄 y 芦prever es triunfar禄. La experiencia, estoy seguro, est谩 siendo valorada por quienes corresponde en Cuba. A no dudarlo, el enemigo ya lo ha hecho. Hay signos evidentes: 隆Est谩n de pl谩ceme, y vienen por m谩s!

Lo sabemos: el factor tiempo en pol铆tica es una categor铆a clave. A Hugo Ch谩vez le gustaba decir, en sentido figurado: 芦Candelita que se enciende, candelita que se apaga禄. En esa pr谩ctica de bomberos eficientes nos hemos educado los revolucionarios cubanos. Sobre todo cuando esa 芦candelita禄 ocurre dentro de nuestra casa, por un descuido de alg煤n familiar o un vecino, amigo o no, pero que merece respeto.

Saber distinguir entre un mercenario -sea un terrorista violento, un provocador burdo o alg煤n mercader de la palabra y la imagen- y aquellas personas que con razones v谩lidas o sin ellas, act煤an, reclaman, opinan, dudan y piden dialogar de buena fe, es el primer y m谩s importante cortafuegos que debe emplearse.

No el despliegue innecesario de fuerzas del orden, donde no hay desorden y el enemigo sonr铆e ante ello, porque lo que busca es propagar la imagen de un 芦r茅gimen represivo禄. Recordar la dicotom铆a simplista de Sharp: dictadura vs democracia.

Tampoco es v谩lido reeditar los 芦m铆tines de repudio禄 o creer que las 芦brigadas de acci贸n r谩pida禄 pueden en todo momento y circunstancia sustituir el indispensable movimiento popular organizado y consciente, tan de capa ca铆da en los 煤ltimos a帽os. La Revoluci贸n siempre tendr谩 el derecho a defender su poder y su legado, y el pueblo revolucionario el deber de hacerlos valer. Pero lo m谩s fruct铆fero, como se ha demostrado tantas veces a lo largo de nuestra historia, es la pl谩tica diaria con la gente, sin formalismos, donde el servidor p煤blico dialogue porque al igual que sus interlocutores lo necesita para su buen desempe帽o, que incluye aprender y esclarecerse mutuamente.

Me gusta el nombre que emplean los consejos comunales en Venezuela y en diferentes organizaciones populares de nuestra Am茅rica, para identificar a sus 芦representantes禄: Voceros. Se trata de un concepto democr谩tico nuevo, asociado a la idea de 芦mandar obedeciendo禄, del fil贸sofo y te贸logo de la liberaci贸n argentino-mexicano Enrique Dussel. Ellos son la voz del colectivo y, por ende, su papel consiste en expresar los criterios y sentimientos de este.

Esa especie de nueva cultura democr谩tica ha nacido al calor de las luchas populares en nuestra Am茅rica y se ha ido extendiendo en muchos pa铆ses. Debi茅ramos conocerla y m谩s a煤n asimilar de modo creativo la savia suya que favorezca nuestra democracia. Marta Harnecker ha dejado un amplio legado de testimonios filmados y textos sobre ese quehacer de la gente a ras del suelo. Son de inter茅s, por ejemplo, las experiencias en la elaboraci贸n de presupuestos participativos de alcald铆as, y en otras variantes populares de democracia directa en varios pa铆ses de la regi贸n, donde destacan algunas como las de los Trabajadores sin Tierra de Brasil, los m茅todos participativos de educaci贸n popular y, en Cuba, el Centro Martin Luther King.

10. Mi respetuoso parecer es que no se mostraron a tiempo al p煤blico los datos convincentes que exist铆an sobre los personajillos y la maniobra del 芦show禄 de San Isidro. 驴Se subestim贸 o no se entendi贸 el plan? Sus mentores lograron una imagen medi谩tica artificial, gracias a la metodolog铆a de las llamadas Revoluciones de Colores, que tiene muchas variantes; como en el ajedrez: cada jugador, siempre que puede, mueve sus piezas para provocar la reacci贸n que espera. 驴Acaso no buscaron y consiguieron que 芦la dictadura禄 芦metiera preso禄 a un 芦artista禄 que supuestamente defend铆a su derecho a crear, pensar y expresarse libremente, y luego 芦reprimiera禄 a quienes hac铆an una huelga de hambre para protestar y al 芦periodista independiente禄 que viaj贸 para cumplir su papel profesional? 驴Y por qu茅 nuestros medios de comunicaci贸n no fueron empleados a tiempo? Cuando se hicieron p煤blicos los hechos e informaciones sobre qui茅nes eran esos provocadores el pueblo enseguida entendi贸 todo y de manera abrumadora los rechaz贸.

A saber, en la historia de la contrarrevoluci贸n desde el a帽o 1959, este es uno de los grupos m谩s mediocres y s贸rdidos que han existido, a cargo de una operaci贸n burda y chapucera. Sin embargo, el imperio logr贸, bas谩ndose en su poder medi谩tico y a las maniobras en el tablero, que tales farsantes nutrieran la matriz hegem贸nica sobre Cuba, que desde hace a帽os reproduce con bastante 茅xito en muchos pa铆ses: una dictadura que viola los derechos humanos, en especial la libertad de pensamiento, de expresi贸n y de creaci贸n, etc茅tera. Y pudieron distorsionar mucho m谩s los hechos de San Isidro, debido al flanco que se abre el 27 de noviembre en el Ministerio de Cultura.

Como dijera despu茅s Abel Prieto, la contrarrevoluci贸n se col贸 en el tejido de la cultura. 驴Por qu茅 ocurri贸? 驴Qu茅 razones explican este fen贸meno in茅dito en m谩s de 50 a帽os? Y otra pregunta: 驴C贸mo sanar el tejido afectado y buscar hacerlo inmune a nuevos 芦virus禄? 驴Cu谩l es la vacuna? No soy novedoso si digo que tambi茅n en el campo de la cultura Cuba dispone de todo lo necesario para crear eficaces 芦vacunas禄 y 芦ant铆dotos禄: el formidable acervo 茅tico y cultural de la naci贸n, y nuestros art铆fices de belleza y axiolog铆a.

Alguna vez Trotsky afirm贸 que las revoluciones necesitan el l谩tigo de la contrarrevoluci贸n. Y los que peinamos canas aqu铆 sabemos, y los m谩s j贸venes tambi茅n, que eso fue lo que nos hizo fuertes y m谩s diestros para avanzar en medio de inn煤meros avatares y conquistas, luego del amanecer.

Los problemas e insuficiencias que se han puesto de manifiesto en nuestras instituciones, incluidas las gremiales, y en los medios de comunicaci贸n, est谩n a la vista. Y tambi茅n son obvias sus reacciones positivas. Nuestro deber es contribuir a ese fin, desde el compromiso cr铆tico, sin afeites.

11. La experiencia del Parque Trillo y el di谩logo del pasado 5 de diciembre en el Ministerio de Cultura son reacciones de dos cuerpos saludables. Uno institucional y el otro un novedoso grupo de j贸venes. Me alegra que est茅n aqu铆 algunos de los que se juntaron por decisi贸n propia en ese emblem谩tico parque. Pude leer en La Tizza las palabras de esos j贸venes en la t谩ngana y en el libro digital que edit贸 Ocean Sur, todo hecho de prisa y bien, como obliga este tiempo de peleas. Me llen茅 de optimismo. Y muchos de mi generaci贸n nos preguntamos:

驴C贸mo fue posible que se convocara y organizara ese evento por un grupo aut贸nomo de j贸venes? Algo in茅dito en nuestro pa铆s. Mi amigo Roberto de Armas, aqu铆 presente, ahora con 76 a帽os, fue uno de los primeros presidentes de la OCLAE y dirigente de la UJC hace medio siglo, y 茅l puede atestiguarlo: no recuerdo que se haya realizado una actividad de este g茅nero pol铆tico, que no hubiese sido organizada por los CDR, la CTC, la FMC… y en este caso por la UJC o la FEU.

La del Parque Trillo surgi贸 de modo espont谩neo y los promotores la organizaron en tiempo record y sin liturgia. Bienvenida esta iniciativa, porque la Revoluci贸n necesita que florezcan plantas 芦silvestres禄, tambi茅n frutos aut茅nticos de ella. A la vez, ello obliga a una reflexi贸n: 驴Cu谩nta capacidad para movilizar al pueblo han perdido nuestras organizaciones pol铆ticas, de masas y sociales? 驴Acaso tal realidad no es expresi贸n de un severo desgaste de sus roles hist贸ricos? 驴C贸mo se relaciona esto con el ejercicio democr谩tico efectivo en las bases del poder popular? 驴El pueblo en verdad ejerce en todo su calado los poderes directos e indirectos que le confiere la Constituci贸n? 驴Ser谩 necesario crear nuevas variantes de organizaci贸n del Poder Popular en las bases, con potestades m谩s efectivas de autogobierno? 驴Y hacer m谩s eficaz en sus centros laborales el poder de los trabajadores del campo y la ciudad en todas las formas de propiedad?

Por hoy, debo concluir. El tema del poder del pueblo desde abajo es de inmenso calado, y solo deseo incentivar el debate. Habr谩 m谩s oportunidades para referirme a 茅l y a otros asuntos relacionados con la democracia en Cuba.

Muchas gracias.

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Fuente: Lahaine.org