April 10, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
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Juan Carlos Rois
Tortuga.

El a帽o 2021 se nos promete muy gast贸n en materia de defensa.

El Consejo de Ministros de 6 de abril ha autorizado 90 millones de euros para el varado de los buques de la armada, a los que hay que sumar otros 4 millones de euros para mantenimiento de equipos del ministerio de defensa y de las operaciones de mantenimiento de paz y otros 14,5 millones de euros para constituir una filial de Navantia en Arabia SA.

Son las 煤ltimas de las autorizaciones o compromisos de gasto militarista que el gobierno que no quiere dejar a nadie atr谩s ha realizado durante 2021.


Aprovechemos para hacer un repaso de la orientaci贸n de este gasto militar ahora que Hacienda nos exige el pago de impuestos que, entre otras cosas, se destinan a pagar este dispendio sin sentido de gastos destinados a fortalecer el militarismo y el estatus quo.

1) EL cuadro de compromisos de gasto

Ofrezco el cuadro de compromiso de gasto que he ido recopilando al repasar los acuerdos del Consejo de Ministros que publica la p谩gina del portal de La Moncloa.

Puede que se me haya pasado alguno, porque, caracter铆stica primera, el gasto destinado a nuestro militarismo se distribuye por distintos ministerios y organismos y se embadurna de ciertas capas de escombro ret贸rico que hace que a veces uno pase de largo sin encontrar su rastro debajo de la palabrer铆a.

En 茅l he a帽adido dos acuerdos de los que no puedo calcular el impacto. Ambos se refieren a retribuciones, las primeras a las clases pasivas militares, que se incrementar谩n en virtud de la revalorizaci贸n de pensiones y clases pasivas acordadas por el Consejo de Ministros, de la que no se ofrece detalle. El segundo se refiere a las retribuciones de personal, que se incrementan en este a帽o por el aumento del complemento general que percibir谩n los militares en plantilla y que tiene distintos incrementos seg煤n el cargo y oficio. Igualmente, es complicado hacer un c谩lculo del impacto global de este complemento sobre el cap铆tulo de gasto de personal (el m谩s abultado del presupuesto del ministerio de defensa), pero viene a acentuar el problema end茅mico del presupuesto de defensa: un excesivo personal que lastra el gasto total y que, lo m谩s grave, no se necesita para nada.

En n煤meros totales, nos sale un compromiso de gasto durante el primer trimestre y lo que llevamos de abril de 738,55 millones de euros, un pastuzal al que habr谩 que sumar el aumento que sobre el presupuesto supondr谩 la generosa subida de retribuciones de clases pasivas y complementos de sueldo de los militares en activo.

Vayamos al cuadro.


驴Es todo? No. Como siempre, la respuesta en el gasto militar es que nunca es todo, siempre hay algo m谩s.

En principio, a estos acuerdos han acompa帽ado otros cuantos referidos a las autorizaciones que el Consejo de Ministros ha efectuado para la entrada de capital especulativo extranjero en industrias militares consideradas 芦estrat茅gicas禄. Esta autorizaci贸n no tiene, a priori, compromiso de gasto directo, pero ya saben ustedes que el lobby militar act煤a sin descanso para influir en los pol铆ticos de los 鈥渉unos鈥 y los 鈥渉otros鈥 y hacer que la adquisici贸n de armas sea una de las preferencias de gasto p煤blico.

Adem谩s de ello, tengo consignadas m煤ltiples convenios del Ministerio de Defensa y de sus organismos con empresas, entidades y universidades, que conllevan compromiso de gasto y que no aparecen en los res煤menes del Consejo de Ministros, sino en los Boletines Oficiales de la Defensa, pero eso lo dejaremos para otro d铆a donde adem谩s desvelaremos la red colaboracionista de universidades con el militarismo, no sea que se nos ponga la cabeza como un bombo.

Junto con ello, encontramos otro cap铆tulo, m谩s dif铆cil de encontrar aun, que es el que constituyen las encomiendas de gesti贸n y otros acuerdos que son m谩s dif铆ciles de rastrear.

El gasto militar espa帽ol es como una de esas mu帽ecas rusas que siempre encubren otra m谩s profunda dentro de la anterior.

2.- La orientaci贸n de este gasto.

Vayamos a un ligero an谩lisis de este compromiso de gasto. 驴A d贸nde ha ido a parar?

Si nos fijamos en los Ministerios que han autorizado y comprometido gasto, son tres los principales manirrotos: Hacienda, Defensa e Interior. En nuestro caso habr铆a un cuarto, el de Inclusi贸n social, que ha autorizado la subida de las pensiones de clases pasivas, pero, como se ha dicho, no he podido cuantificar el impacto de esta medida sobre el presupuesto calculado en los Presupuestos Generales del Estado para 2021. Habr谩 que esperar a la liquidaci贸n de gasto que efect煤e, dentro de dos a帽os, la Intervenci贸n General de la Administraci贸n (IGAE) para conocer la repercusi贸n de esta medida.


Contrasta el papel preponderante del Ministerio de Hacienda como uno de los principales generadores de gasto oculto del militarismo espa帽ol. Nada menos que 584,35 millones de euros, el 77% del gasto comprometido, en un solo trimestre, principalmente destinados a pagar por fuera del presupuesto de defensa las intervenciones militares en el exterior.


Vemos las preferencias de este compromiso a hurtadillas del gasto militar: financiar la injerencia humanitaria mediante el abusivo sistema de acudir al fondo de contingencia para que no contabilice como gasto militar; persistir en la constante mejora de los sistemas de armas; dotar a los equipamientos militares y fortalecer a la industria militar, en este caso creando una filial de NAVANTIA en Arabia Saud铆, mejorando nuestra posici贸n se s茅ptima potencia en el ranquing de se帽ores de la guerra y ayudando de paso al fortalecimiento de militarismo saud铆 y de la conflictividad regional.

Dos implicaciones m谩s se me ocurren de este retrato:

La primera, referida al papel esencial que tiene el Ministerio de Hacienda, el que nos pide pagar los impuestos, en la autorizaci贸n del espectacular gasto militar oculto. Se supone que dicho ministerio deber铆a poner disciplina y evitar la opacidad del gasto p煤blico, pero en materia de Defensa es el que autoriza la subida de los complementos militares, o permite acudir al fondo de contingencia para financiar la injerencia militar en el exterior, por poner dos ejemplos. Tambi茅n quien paga las pensiones militares y las cuotas del mutualismo administrativo militar.

Es causante de un significativo porcentaje de nuestro gasto militar oculto.

En la actualidad est谩 barajando la idea de impulsar una ley de sostenibilidad del gasto militar que pretende garantizarse por ley, y por encima de cualquier otra prioridad, un nivel de gato militar que evite la posibilidad de acortar el gasto militar si llega a darse el improbable caso de que el parlamento de cabida a diputados antimilitaristas o sencillamente sensibles a la situaci贸n social y pretendan reducir o congelar el gasto militar.

La segunda, que, si los PGE contemplaban para operaciones militares en el exterior 314,5 millones y los de Exteriores 170,69 millones, quiere decirse que, a estas fechas de primeros de abril, ya se han atizado nada menos que 1.072,73 millones de euros para injerencia militar en el exterior a estas alturas, lo que nos da una idea aproximada del significado de este tipo de acci贸n militar en nuestra pol铆tica de defensa en tiempos de pandemia.

3. Consenso militarista y contribuci贸n sumisa al gasto militar.

Poco o nada podemos esperar de nuestros 铆nclitos pol铆ticos en materia de gasto militar y poco m谩s en lo que se refiere a la sensibilidad social.

Por de pronto, el consenso de los partidos en torno al aumento del gasto militar parece apabullante y las voces discrepantes son m铆nimas, por ser optimistas, al respecto.

Avanzan los compromisos de sistemas de armas que nos endeudar谩n a煤n m谩s y que no se necesitan, lo que incrementar谩 la ya brutal deuda militar ileg铆tima que arrastramos con la complacencia de la neovetusta casta de toda la vida.

Avanzan los consensos diputadiles sobre la mejor retribuci贸n a los militares, sin tener en cuenta que tenemos un porcentaje abrumador y no comparable en nuestro entorno de militares, lo que acarrea un problema no s贸lo de gigantismo peligroso del militarismo, sino tambi茅n de sostenibilidad financiera del tinglado, problema que se acent煤a porque la sensibilidad 鈥渟indical鈥 de nuestras izquierdas patrias se conjuga muy bien con la sensibilidad militar de nuestras derechas rojigualdas para atornillar a los soldados mayores de cuarenta y cinco a帽os (que sobran y que firmaron un compromiso limitado de pertenencia al ej茅rcito) al presupuesto, mientras se hacen nuevas convocatorias de nuevos soldados y militares para engrosar innecesariamente las filas de militares como si los ej茅rcitos de masas fueran la manera m谩s razonable de contribuir al orden mundial.

Sin el menor pundonor se sigue impulsando a los se帽ores de la guerra desde nuestras las instituciones, como si la mejor presencia penib茅tica al caos mundial fuera vender armas a diestra y siniestra.

Son altamente frecuentes los indicios de que la mentalidad pretoriana y neofascista crece ente los miembros de las fueras armadas, situaci贸n que se agrava porque la ministra del ramo, en una escusa no pedida, se desga帽ita diciendo cada vez que salta la liebre que cada nuevo horror no representa la mentalidad, tremendamente democr谩tica, de las fuerzas armadas y que es una excepci贸n m谩s a a帽adir a a帽adir a la interminable fila de excepciones prediluvianas similares.

En el suma y sigue, la chuler铆a rampante se muestra ufana. Ayer sin ir m谩s lejos me manda informaci贸n el senador Carles Mulet, de Comprom铆s, de momento uno de los pocos que al menos levantan el dedo sin tragarse todos los sapos militares con que se desayunan nuestros parlamentarios, en el que pasan de 茅l ante preguntas sobre el confesionalismo cat贸lico de nuestros ej茅rcitos. Tenemos 18 iglesias y capillas adscritas a los ej茅rcitos (yo cuento incluso con una catedral castrense pagada por Defensa) y la Armada, 238 salas para rezos y misas en acuartelamientos, y 84 curas castrenses con la sotana en ristre, pero a la pregunta de cu谩nto nos cuesta este ejemplo tan abrumador de aconfesionalidad estatal, el ej茅rcito le viene a decir que se lo busque por su cuenta si quiere.

Ya lo ven, el clima, que como estamos en abril, aguas mil.

No es mejor la perspectiva social, porque la aton铆a, el conformismo y el desinter茅s florecen con especial resignaci贸n en nuestras sociedades, at贸nitas ahora por el baile de normas y contra-normas en esto del virus, la vacunaci贸n, la disciplina social con la que nos atizan d铆a s铆 y d铆a no nuestros arquitectos sociales, y el juego infantil de fintas y emboscadas con la que juguetean los pol铆ticos.

Fascinados por el espect谩culo como forma de vida encanallada en el que se cimentan cada vez m谩s nuestras relaciones sociales, arrebatados por el caramelo social que suponen las baratijas de mejoras que nos anuncian y que nunca llegan (l茅ase ingreso m铆nimo vital, protecci贸n contra el paro, sanidad de calidad, lucha contra la discriminaci贸n de g茅nero, trabajo decente o cualquier otro), el pisoteo de los derechos sociales, si alg煤n d铆a existieron m谩s all谩 del papel cuch茅, crece por instantes, desvelando la falta de conexi贸n entre las preferencias del gasto p煤blico y las necesidades sociales m谩s perentorias.

4.- 驴Por qu茅 no “objeci贸n fiscal”?

Nos toca pagar a Hacienda. La gran campa帽a de propaganda nos informa que debemos creer en la bondad del sistema y soltar la pasta sin rechistar.

驴Se han preguntado alguna vez para que vale este tributo, o cualquier otro con el que sostenemos los palos del sombrajo cada d铆a y cada acto de 鈥渃onsumo鈥 que realizamos, desde comprar una barra de pan para matar el hambre o una mascarilla quir煤rgica para mantener el contagio a raya (al 4% del IVA) hasta por comprar un libro electr贸nico, comprar un pantal贸n o pagar una factura de la luz?

Pues vale para pagar entre otras cosas, los m谩s de 34.000 millones de euros que, como poco, supondr谩 en 2021 nuestro gasto militar, seg煤n desglos谩bamos ya en otro art铆culo de esta web que puedes encontrar pinchando aqu铆.

Por supuesto que cabe esconder la cabeza bajo el ala. De hecho, es el comportamiento social que m谩s sobreabunda en nuestra fauna mediocre.

Tambi茅n cabe pagar con la nariz tapada, igual que los que hacen otra serie de actos de acatamiento, votar, por ejemplo, con igual reparo olfativo y de conciencia. No le van a la zaga a los primeros, sobre todo si despu茅s de despejado el mal olor de su resignado 贸bolo, se conforman con esperar a que escampe, cosa que nunca pasa, o hasta que llegue el siguiente plazo contributivo, sin hacer nada por que cambien las preferencias de gasto.

Y se puede desacatar, con m谩s o menos discreci贸n, ante tal atropello. Puede que no seamos capaces de escamotear un tanque entre los que lo hacemos, aunque tengo un amigo poeta que dice que cada vez que se hace un libro, o se escribe un poema, o se tiene una buena idea que se difunde, se construye una bala menos en el planeta y se pone un ladrillo m谩s en la construcci贸n de la paz.

Es cierto que a veces no pasa de ser una postura casi testimonial, que los desobedientes al gasto militar son pocos y no se ha conseguido alcanzar un nivel capaz de generar una verdadera din谩mica de movilizaci贸n capaz de alterar el gasto militar en s铆. Y que acarrea ciertos riesgos de represalia.

Pero no es menos cierto que sigue siendo una acci贸n coherente y al alcance de nuestras manos. Una acci贸n con proyecci贸n a largo plazo que puede contribuir a la difusi贸n de la cr铆tica al gasto militar y en la construcci贸n de otras pr谩cticas sociales de lucha contra el mismo. De hecho, hace treinta a帽os, eran muy pocas las personas que conoc铆an el tremendo dislate de nuestro gasto militar y menos a煤n las que se atrev铆an a cuestionarlo o los que pod铆an hacer que su cr铆tica penetrara en otros movimientos sociales interesados en la justicia social, la solidaridad, la lucha feminista, ecologista o el cambio de paradigma en tantos otros aspectos.

Cr茅anme si les digo que el actual nivel de conocimiento de nuestro gasto militar, de su inmoralidad y de los perjuicios que nos acarrea no se lo debemos tanto a sesudos y oscuros estudios sobre el mismo, como al empuje y a la iniciativa de quienes han llevado a cabo la desobediencia al gasto militar y sus pr谩cticas de participaci贸n y 鈥渕ilitancia鈥, desde una charla a un teatro de calle, una acci贸n directa, la indagaci贸n sobre el propio gasto militar o la propia coordinaci贸n para seguir desobedeciendo. El testimonio de muchos compa帽eros 鈥渙bjetores fiscales鈥 ha sido determinante y me van a permitir que rinda homenaje aqu铆, con toda humildad y sencillez, a algunos de ellos que nos han dejado hace poco y cuyo esfuerzo y esperanzas siguen siendo un peque帽o regalo y un gran impulso.

Ahora se nos abre, de nuevo, otra oportunidad de cuestionar el gasto militar desde el desaf铆o de objetarlo en nuestra propia declaraci贸n de la renta, en definitiva, una de las pocas ocasiones en que nos dejan dirigirnos a Hacienda para declararles nuestro rechazo y la desnudez de sus pol铆ticas oscuras y obscenas.




Fuente: Grupotortuga.com