May 24, 2022
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
160 puntos de vista

Viendo el panorama de involución y regresiones sociales que se nos viene, no está mal recordar cómo eran las luchas de antes para replantear los posibles escenarios. En este caso la lucha por el reconocimiento de un derecho tan básico como el control del propio cuerpo y el futuro de la propia vida. La regresión fue prevista y abordada desde un principio, contando y preparando la vuelta a la clandestinidad.
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Traducción tarcoteca – “We’re Pro-Choice and We Riot!”: How Anarcha-Feminists Built Dual Power in Struggles for Reproductive Freedom | It’s Going Down 19.5.2022 por Spencer Beswick

We’re Pro-Choice and We Riot!
Mientras la Corte Suprema se prepara para revocar la ley ‘Roe v. Wade’ bajo el mandato de un presidente, una cámara y un senado demócratas, está claro que la acción en las urnas es insuficiente para proteger el aborto. Los derechos reproductivos no se ganaron por la vía electoral, y así no los vamos a defender.

Liz Highleyman, Black Rose, California

Las tradiciones anarcofeministas de lucha de base y la infraestructura autónoma del aborto ofrecen estrategias alternativas. Como dijo la anarcofeminista Liz Highleyman en 1992, “el día en que el aborto vuelva a ser ilegal puede llegar antes de lo que pudieramos pensar. Debemos estar listas para tomar nuestro cuerpo y nuestra vida en nuestras propias manos”.

Las anarcofeministas estuvieron en la primera línea de la lucha por el aborto durante las décadas de 1980 y 1990. Estaban convencidas de que la ley ‘Roe v. Wade’ no duraría para siempre y que no podían depender del estado y del sistema legal para proteger la libertad reproductiva. Las anarcofeministas adoptaron un enfoque de tres frentes para la lucha contra el aborto: 
-defensa de las clínicas de aborto
-construcción de infraestructura de salud reproductiva de base y 
-un enfoque antiestatal para construir el contrapoder feminista.

Defensa de Clínicas de Aborto

Las anarcofeministas protegieron físicamente las clínicas de aborto de maniobras como Operation Rescue, que se organizaron en 1986 para actuar como tropas de choque contra el aborto. Asaltaron clínicas de aborto y apoyaron los atentados con bombas y asesinatos de proveedores de servicios de aborto con el lema “si crees que el aborto es un asesinato, actúa como si fuera un asesinato”.
Amplias coaliciones feministas y queer se movilizaron contra Operación Rescate. Las anarcofeministas introdujeron tácticas black block y la voluntad de participar en confrontaciones directas. Usaron estas tácticas de enfrentamiento para proteger con éxito las clínicas en Nueva York, Minneapolis, San Francisco y de todo el país.
Cuando Operation Rescue intentó organizar un campo de entrenamiento de verano en Minneapolis en 1993, los anarquistas se enfrentaron físicamente, les bloquearon en su iglesia, interrumpieron sus reuniones, destrozaron sus materiales, protegieron las clínicas de sus ataques y, en general, les dieron una buena malvenida. Aunque algunas liberales se opusieron a estas tácticas, las anarquistas y otras militantes lograron una gran derrota para la Operación Rescate y les echaron de la ciudad.
Reflexionando sobre la experiencia, una anarquista local llamada Liza escribió que:
“parece que no importa cuánto luchemos las activistas, rara vez ganamos. Excepto que esta vez salimos victoriosas. Luchamos contra estos fascistas… Vimos la desaparición de la Operación Rescate en las Ciudades Gemelas, en parte debido a nuestra agresividad y oposición sin precedentes, y en parte porque su movimiento está perdiendo, a lo grande”.

Construcción de infraestructura de salud reproductiva de base

Las anarcofeministas establecieron una infraestructura autónoma y grupos de autoayuda en los que las personas aprendieron a cuidar de sus propios cuerpos e inducir abortos en sus propios términos. Como dijo una anarquista en un artículo de 1991, “la medicina es algo que debemos tomar en nuestras propias manos. Porque, ¿cómo puedes aplastar al estado si todavía sales dando tropiezos cuando sales de una consulta al ginecólogo?”.
Las amenazas al aborto legal produjeron una necesidad urgente, como escribió Highleyman en 1992, de “reconstruir la red de recursos reproductivos y de salud de las mujeres feministas que existía a fines de los 60s y principios de los 70s”. Las anarquistas pidieron la reconstrucción de grupos como el Jane Collective de Chicago que proporcionó más de 10.000 abortos clandestinos antes de que fueran finalmente legalizados. Si bien las anarcofeministas apoyaron los abortos realizados por médicos acreditados, su enfoque en la autonomía de las mujeres las llevó a recurrir a prácticas tradiciones alternativas de salud controladas por mujeres. Esto incluía métodos herbales y holísticos que las mujeres han usado “a lo largo de los siglos… para controlar su fertilidad y reproducción”.
Las anarquistas defendieron la expansión de la infraestructura de base y la autoorganización necesarias para obtener el conocimiento y las habilidades  para realizar su propio cuidado reproductivo. Argumentaron que esto generaría una verdadera libertad y autonomía reproductiva que era también independiente del estado y sus leyes.

Enfoque antiestatal para construir el contrapoder feminista

Las anarcofeministas no apelaron al estado para mantener el derecho al aborto. Creían que el estado era inherentemente patriarcal y que, en última instancia, era el enemigo de la justicia reproductiva. Así, la Federación Anarquista Revolucionaria Love and Rage (1989-1998) argumentó en su borrador de declaración política que “nuestra libertad no llegará a través de la aprobación de aún más leyes, sino a través de la construcción de comunidades lo suficientemente fuertes como para defenderse contra el terror anti-aborto y anti-queer, violaciones, agresiones, abuso infantil y acoso policial”.

Las anarquistas difunden este análisis en el movimiento feminista, incluso marchando en bloques en manifestaciones por la Justicia Reproductiva. En lugar del eslogan “somos pro-elección y votamos”, las anarcofeministas a menudo marchaban detrás de una pancarta que decía “Somos pro-elección y luchamos!”.
Los anarquistas apoyaron las luchas para mantener el aborto legal pero argumentaron que debemos estar listas para actuar en nuestros propios términos en la lucha por la autonomía corporal y la autodeterminación. Establecer una infraestructura de salud reproductiva es un componente clave del contrapoder feminista que desafía la hegemonía del estado y el capitalismo. Este tipo de infraestructura prefigura, y establece concretamente, un mundo definido por la ayuda mutua, la solidaridad y la autonomía.
Como señaló Sunshine Smith en 1990, formar grupos médicos de autoayuda e infraestructura para el aborto en el Área de la Bahía “ha hecho, en formas muy concretas, que nuestra lucha contra el grupo antiaborto Operation ‘Rescue’ y la Corte ‘Suprema’ sea más fuerte y más eficaz. Hemos aprendido que si llega el momento, podemos y haremos abortos domiciliarios. Nos estamos dando cuenta físicamente de la invasión que el gobierno está realizando en nuestros cuerpos. Ahora podemos repeler al estado de nuestro útero, porque estamos adquiriendo el conocimiento que nos permite controlar nuestros propios cuerpos”.
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Para Saber más

What is Love & Rage? | The Anarchist Library agosto 1997




Fuente: Tarcoteca.blogspot.com